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Nikolaus Harnoncourt
SEPTIEMBRE 2014 / Número 877

Nikolaus Harnoncourt

Fundiendo Mozart

La creatividad no entiende de edad ni de estilos. Nikolaus Harnoncourt, uno de los grandes renovadores del concepto de la música clásica y barroca en los últimos cincuenta años, se adentra en el sinfonismo de Mozart para fundir en un solo proyecto, llamado Instrumental Oratorium, las tres últimas Sinfonías del genio de Salzburgo. Esta es la conclusión a la que ha llegado el músico de Berlín, que desde el primer movimiento de la Sinfonía n. 39 al último de la Sinfonía n. 41, pasando por toda la Sinfonía n. 40, entiende que hay una necesaria unidad que sostiene las tres obras en una sola, que ha agrupado en esta nueva grabación para el sello Sony, junto al Concentus Musicus Wien, su agrupación instrumental fundada cuando él y sus colegas de profesión, con sus melenas juveniles de conservatorio y sus cervezas junto a las viola da gamba, decidieron cambiar para siempre la forma de interpretar unos repertorios. Y como no hay mente inquieta que se apague con la edad, en 2013 Harnoncourt nos sorprende en esta entrevista para RITMO con su idea condensada de las tres últimas Sinfonías de un Mozart que suena aquí, tras tantos años de estudio, más fresco que nunca.

Tres Sinfonías en una sola obra… ¿Puede explicarnos que es esto exactamente?

No es fácil de explicar algo que ha tardado en desarrollarse no menos de cincuenta años. Fui cellista en la Orquesta Sinfónica de Viena (Wiener Symphoniker) de 1952 a 1969. En aquellos años interpretábamos con mucha frecuencia estas Sinfonías; se interpretaban siempre como una música luminosa y feliz, con la sonrisa cómplice del director y el público (podría entender este radiante acercamiento como un consuelo para los amargos y grises tiempos tras la Segunda Guerra Mundial, y la música de Mozart, más que ninguna, parecía perfecta para eso, pero…). De tal modo que, al mirar las partituras y observar el profundamente trágico Sol menor, como es el caso de la Sinfonía n. 40, comencé a odiar estas interpretaciones y finalmente abandoné la Orquesta. Desde aquel momento, estas tres últimas Sinfonías de Mozart llegaron a ser cada día más milagrosas para mí: Mozart nunca compuso sus grandes obras sin un encargo previo. ¡Pero estas Sinfonías fueron escritas en dos meses y sin un encargo que las motivara! ¡Sin cualquier razón obvia y sin un proyecto para realizarlas!

Solo la Sinfonía n. 39 en mi bemol mayor KV 543 tiene un comienzo real, una gran introducción antes del Allegro. Y solo la Sinfonía n. 41 en do mayor KV 551 tiene un gran Finale, de hecho es el más maravilloso y más grande final que Mozart compusiera… Ninguna de las dos Sinfonías precedentes (ns. 39 y 40) tienen una conclusión completamente real. El último movimiento de la n. 39 es monotemático, no hay un segundo sujeto, algo poco común, y al final es justo como una nube de polvo, como si un tren pasara junto a un muro (esto fue seriamente criticado alrededor de 1800). El comienzo de la segunda Sinfonía de este bloque, la muy conocida n. 40 en sol menor, también es poco común, ya que comienza en piano y su tema consiste en un conjunto de appoggiaturas. Proviene de manera natural del “no final” de la sinfonía precedente, la n. 39. Y el Finale tiene un contorno muy claro a una Bourrée, ¡la segunda parte comienza con un detrimento para la melodía! Inmediatamente tras esto, doce quintas graduales descendentes destruyen las bases de la armonía y la tonalidad. ¿Puede la música continuar tras esta catástrofe? Aquí debería haber una pausa. La Sinfonía en do mayor, la “Júpiter”, aumenta mucho en nuevos aspectos y posibilidades, culminando en la gran construcción final, una maravilla cósmica y único final de todo, lo que les ocurre al bloque de las tres Sinfonías finales. Estoy completamente convencido de esta unidad.

¿Y por qué llamarlo Instrumental Oratorium…?

Realmente porque no tenía ningún otro nombre para llamarlo… Consideré Oratorium como una forma espiritual importante (como El Mesías) y con extensas posibilidades profanas (Las Estaciones, Hércules, etc.). De este modo veo esta gran obra, con su gran y misterioso mensaje, el cual cada oyente escuchará y quizás resuelva a su manera. Porque el gran arte, como es Mozart en su estado puro, nunca se resuelve completamente por el artista o el intérprete, permanece como un misterio de por vida.

Cuando el oratorio, maestro, no fue un género muy común en Mozart…

Con excepción de La Betulia liberata de 1771 y la Cantata Davide Penitente, que es una reconstrucción parcial de la gran Misa en do menor KV 427, no hay dudas de que Mozart mostrara gran interés por el oratorio como género, aunque estas obras sean las únicas en el género firmadas por Mozart. Fue el barón Gottfried van Swieten quien introdujo a Mozart en los oratorios de Haendel y Johann Sebastian Bach, una época en la que Mozart trabajó sobre partituras de estos maestros en el género del oratorio. Desde hace varias décadas he sentido, en cada interpretación de estas Sinfonías, que viajaba hacia un descubrimiento, finalmente condensado en este Instrumental Oratorium.

¿Cómo ve la evolución en el mundo sinfónico de Mozart?

Pienso que el mundo sinfónico de Mozart, como usted lo llama, lo vemos muy distinto hoy en día a como era en su tiempo. “Sinfonia” era en general el nombre dado a una introducción, principalmente para las óperas (en algunos casos llamadas “Ouvertura”). Por lo tanto, todas las Sinfonías de juventud de Mozart fueron escritas como introducciones o finales, cuando las obras principales de los programas en las que estas estaban eran los Conciertos para piano u otros instrumentos. En sus años de Viena, Mozart escribió muy pocas Sinfonías, no era una demanda habitual para el compositor. Un ejemplo típico es la Sinfonía “Linz”: viajando desde Viena, Mozart hizo estancia en Linz. Debido a su fama, la gente le pidió una interpretación de alguna obra nueva, pero Mozart no llevaba ninguna consigo, así que escribió esta Sinfonía de manera Hals über Kopf (“de memoria”), como decimos en Alemania Creo que no hay un verdadero mundo sinfónico hasta llegar a Beethoven (de algún modo Haydn, pero su “mundo” era imposible para la Viena de aquellos tiempos).

¿Hay puntos en común entre estas Sinfonías?

Debería decir que los elementos fundamentales (químicos) fueron usados en las tres Sinfonías, las relaciones armónicas con las tonalidades usadas (por entonces algo de suma importancia) o las dinámicas, también un aspecto crucial en la época, fueron creadas encuadradas en una forma sonata. Me temo que esto extiende mis posibilidades antes del concierto que ofreceré en el Festival de Salzburgo, un punto de arranque oficial y en público de este proyecto.

¿Recuerda cuándo fue la primera vez que escuchó la música de Mozart?

Nosotros éramos una gran familia de siete hermanos, cada uno cantaba o bien tocaba un instrumento. Mi padre, cuyo trabajo era para el estado, tocaba el piano e incluso componía para el instrumento cuando su dedicación le dejaba tiempo libre. Yo comencé a tocar el cello con ocho años y estoy seguro de recordar que con nueve o diez años ya tocaba los Tríos con piano de Mozart. Esa música influyó enormemente en mi desarrollo cerebral, como otras actividades se desarrollan en el cerebro de un niño, y Mozart formó parte de mi fantasía: tuve que modelar las tallas de madera para los teatros de marionetas que representaban sus óperas…

¿Cómo ve usted la personalidad de Mozart?

He leído todas las cartas que se conservan de la familia Mozart y cada cosa de ellas está ahí disponible para nosotros, sus viajes, sus amigos… Pero todo eso, personalmente, no me dice nada de la personalidad de Mozart. Su música es arrolladoramente clara, nos habla, como podría hacerlo la Naturaleza, un trueno, el día y la noche, en fin, como toda la humanidad ¡pero en ella tampoco puedo encontrar su personalidad! Como si él sólo fuera una pluma o un estilo… Daría todo lo que tengo por haber tenido la posibilidad de  haberle escuchado al piano. Pero realmente no estoy muy seguro de si me gustaría, de si lo encontraría simpático o quizá no…

¿Cuáles son las principales características de su música?

Eso es indescriptible. Mozart nos habla en todos los lenguajes del mundo, te lo cuenta todo y consigue que se pueda mirar y escuchar detrás de todo. En su música no hay una palabra o nota dispersada y no hay una sola palabra innecesaria. Cada cosa es esencial.

Graz, Salzburgo, ciudades muy vinculadas a Mozart en las que usted interpretó este verano este Instrumental Oratorium. ¿Para cuándo en España?

La actuación en Graz me dejó realmente exhausto, así que tras ella nos fuimos con energía renovada a interpretar esta trilogía en Salzburgo. Lamento decirle que por mi edad me han prohibido viajar en exceso e intento hacer música mientras sea capaz y que haya músicos, intérpretes y oyentes que me quieran en ello.

Desde RITMO le garantizamos que queremos seguir viéndole hacer música. Ha sido un placer, maestro.

Por: Gonzalo Pérez Chamorro

Foto: Acred: © MARCO BORGGREVE/SONY CLASSICAL

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