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Orquesta y Coro Nacionales de España
DICIEMBRE 2013 / Número 869

Para conocer mejor al Coro y a la Orquesta Nacionales de España, RITMO  planteó la posibilidad de juntar a un número de miembros de uno y otra, para conocer la opinión desde dentro, desde donde se cuece la música. Recién llegados de una gira por Omán, la Orquesta, y ensayando continuamente sus próximas actuaciones, el Coro, nos sentamos a la mesa para hablar de la institución, de su presente, en parte de su pasado y del esperanzador futuro que se presenta de la mano del actual director técnico Félix Alcaraz. En esta conversación a seis voces, tienen la palabra Pilar Pujol (mezzo), Francesca Calero (soprano), Ariel Hernández (tenor), Cristina Pozas (viola), Mario Pérez (violín) y Edmundo Vidal (trombón), miembros de la Orquesta y Coro Nacionales de España. 

¿Cómo ven la nueva temporada de la Orquesta y Coro Nacionales de España?

Francesca Calero: Personalmente, me gusta el planteamiento inicial que se ha hecho de la temporada. Después de muchos años la dirección técnica nos muestra a los artistas lo que vamos a desarrollar durante la temporada, mucho antes que a la prensa o al público. Es un novedad importante, ya que a la hora de interpretar y hacer música, te involucra en mayor medida en la temática general de lo que vas a desarrollar. Ya sabes el por qué de la programación concreta de cada obra. Esta temporada tiene como leit-motiv “Viajes lejanos”, un término muy atemporal, que puede atraer a todo tipo de personas, desde viajes tangibles de una ciudad a otra, a viajes lejanos y más misteriosos y a ese viaje al más allá que hay entre la vida y la muerte. De hecho, se inaugura y se clausura con un Requiem, además de hacer obras que se han hecho en pocas ocasiones, fusionando muy bien la formación sinfónica con la coral. Creo que la Orquesta y Coro Nacionales de España se está pensando a lo grande, que es la mejor forma de combatir la crisis y pensamientos negativos. De esta forma, al Coro nos dan una oportunidad mayor en este aspecto, ya que en otras temporadas hemos estado en un segundo plano. El público tiene la oportunidad de “descubrir” algo que de alguna forma ignoraba. Estarán mis compañeros de acuerdo conmigo, en que cuando el Coro está en un concierto, se cae el auditorio. Es muy agradecido, con el Coro presente los conciertos son más enriquecedores e impactantes. Somos una plantilla muy renovada, con profesionales con una formación excelente, con grandes inquietudes artísticas, ya que muchos de nosotros también somos solistas.

Cristina Pozas: Veo una temporada magnífica. La crisis nos hizo tener una gran incertidumbre en cómo se desarrollarían las cosas, pero el resultado ha sido muy bueno. Y aunque hablaremos de ello más adelante, con el nombramiento del nuevo director principal estoy muy feliz.

Edmundo Vidal: Lo de David Afkham venía de hace tiempo, del anterior director técnico, y al final se truncó con el cambio de gobierno. Estábamos todos expectantes a ver qué pasaba. Todos los miembros de la Orquesta y supongo que del Coro esperábamos con ansia que fuera él, ya que nos había dirigido varias veces y siempre con resultados fantásticos. Si le cuento un secreto, algunos miembros de la Orquesta comenzaron a llorar de felicidad cuando supieron que por fin Afkham había sido designado como director principal.

F.C.: Fue por unanimidad. Me sorprendió mucho que a todos los integrantes les hiciera tanta ilusión, al ser Afkham una persona joven, quizá influya más en los que también son miembros más jóvenes de la Orquesta y Coro…

Pilar Pujol: En realidad, los más veteranos tenemos las mismas inquietudes que los más jóvenes. La verdad, nunca me había parado a pensar que en una reunión de la Orquesta y Coro Nacionales yo iba a ser la mayor…

C.P.: Afkham tiene lo que tienen los grandes directores, su genialidad nos seduce completamente...

¿Cuándo será la tan esperada toma de posesión de David Afkham como director principal?

Mario Pérez: La incorporación de Afkham será en la temporada 2015/16, que será cuando él esté al cien por cien de funcionamiento con la Orquesta y Coro. He tenido la suerte de trabajar con él, te deja hacer música, sin embargo, inconscientemente te está llevando. Percibes ambas cosas, y en ambas te sientes muy cómodo.

P.P.: Un buen director es el sabe lo que quiere obtener de ti, te lo marca con sus brazos, su gesto…

E.V.:
Te crea el espacio para tocar, y eres tú el que toca dentro de ese espacio.

Un director principal enriquece, pero también enriquece la toma de contacto con diferentes fuentes, como son los directores invitados. ¿Cómo lo ven?

C.P.: Es necesario un principal, porque es el que unifica los criterios…

P.P.: Crea una personalidad…

E.V.: Y una sonoridad a largo plazo…

Ariel Hernández: El hecho de contar con un principal y simultáneamente con directores invitados, o bien sin principal y solo con invitados, como ahora, siempre va a enriquecer a la Orquesta y al Coro. Que vengan otras personas con otras ideas, que se contrapongan a la oficial del principal, que no siempre tienen que ser diferentes, es, en mi opinión, enriquecedor y complementa el trabajo que uno hace, en mi caso, en el Coro.

Y otra novedad es la creación esta temporada del ciclo Satélites

F.C.: Sin duda. Incluye una parte de la música que hacía tiempo que en este auditorio no se expresaba, al menos con el sello de la Orquesta y Coro Nacionales de España, que es la música de cámara. Se ha creado este Ciclo Satélites, que engloban el Ensemble Barroco, el de Cámara, Metales y el Ciclo de Cámara para solistas del Coro y de la Orquesta, además del Ciclo de polifonías. Este ciclo es otro escenario en los que nuestro público puede conocernos más de cerca, individualmente, y con un grado de mayor responsabilidad. Este Ciclo Satélites es todo un acierto, el público va a poder disfrutar de sus músicos y comprobar lo excelentes que son los miembros de la Orquesta y del Coro.

C.P.: Me gustó especialmente el concierto en el que Gordan Nikolic hizo de concertino director con el Ensemble de Cuerdas. Es un lujo poder hacer música con alguien tan carismático. Y en el que nuestro compañero Mario estuvo magnífico.

M.P.: Es importante resaltar el hecho de los abonados que ha habido en este ciclo. Normalmente los abonados van a los conciertos sinfónicos en el transcurso de todo el año. Y este año se han fusionado ambos ciclos, Sinfónico y de Cámara, de tal manera que hay abonados del Ciclo Sinfónico que están escuchando música de cámara. Es una nueva motivación.

P.P.: Pocos se imaginan que van a escuchar a la Orquesta y Coro Nacionales en la Sala de Cámara. Esa sala, antes poco presente, en cierto modo un poco olvidada, está ahora muy activa. Con todas las promociones que hay, se han vendido muy bien todos los productos de la casa, además del nuevo, Satélites.

F.C.: Satélites es más barato que el cine…

¿Qué diferencias encontráis entre una y otra sala?

P.P.: Para cantar, como es mi caso, la acústica de la Sala de Cámara es espectacular. Pero si te excedes de número de cantantes, el sonido ya no es tan bueno.

E.V.: A mí, la Sala de Cámara me tiene conquistado. La Sinfónica tiene quizá más aristas en la sonoridad. Tengo la sensación de que, cuando emito una nota un poco más dura de lo normal, puedo sacarle un ojo a alguien del público… Tiene que cuidarse mucho el ataque, si no la acústica te lo resalta demasiado. En la de Cámara no pasa esto, articulas todo lo que quieras y te admite todo. Las maderas quizás sean las que tienen más problemas en la sala grande porque se oyen menos.

C.P.: En la sala grande resulta difícil escuchar con nitidez a los concertistas dependiendo de dónde esté situado el público. Creo que es un defecto de la sala.

P.P.: Cuando se estrenó el Auditorio Nacional, hace ahora veinticinco años, curiosamente a los cantantes solistas en los ensayos los colocaron más atrás, justo delante de los bancos del Coro que para el arquitecto era el lugar de sonoridad ideal. Hasta que una de las solistas se negó a cantar en ese lugar y pasaron todos delante.

A.H.: Tal vez por eso cada sala es para lo que es, la grande para lo sinfónico, la de Cámara para su música, en esta última, como dice Pilar, si te excedes en el número de cantantes el sonido no es tan bueno.

¿Hay diferentes sensaciones en los conciertos del viernes, sábado o domingo?

E.V.: Hay pequeñas variaciones, dependiendo de semanas, de directores y programas. En mi caso particular, me gusta el concierto del viernes porque vienes concentrado y enchufado de la mañana, del ensayo general, aunque si el programa es muy duro también llegas más cansado. El sábado es un día distinto, ya que parece que te va a costar más concentrarte porque llevas todo el día “desconectado”, hasta las 6 de la tarde, la hora a la que llegas al Auditorio. Si el ensayo general ha sido duro, te penaliza para el viernes porque estás más cansado, y menos para el sábado. Y el domingo para mí es un día fantástico, ya que las obras, tras dos días, las llevas más interiorizadas y estás descansado y fresco como una rosa, a no ser que hayas salido el día antes de fiesta , que no lo hacemos nunca…  (risas)

F.C.: Somos como los jugadores de fútbol, nunca salimos…

E.V.: Mejor nos reservamos este comentario…

P.P.: No sé si os habéis dado cuenta, pero si el concierto del viernes ha sido bueno, sin querer te confías un poco, y si no ha sido tan bueno, te pones las pilas para mejorar lo hecho el día anterior.

C.P.: Hay otro aspecto, el público. El del domingo es un público muy efusivo.

P.P.: Tal vez el del sábado sea un público más frío…

C.P.: Personalmente creo que la respuesta del público va in crescendo, de menos a más, de viernes a domingo.

Desde el punto de vista coral, actuar por la mañana no es lo mismo que a la tarde…

F.C.: Para nosotros nos supone más esfuerzo. Cuando tienes una obra como una Pasión según San Mateo con Koopman, con poca plantilla, y has tenido una semana muy intensa de ensayos muy exigentes, llegas al domingo muy al límite. Por suerte, la profesionalidad y la calidad hace que se saque con igual esmero cada interpretación de los tres días. Pero hay que medirse muy bien.

P.P.: Estamos muy habituados a cantar por la mañana. Aunque sí que es verdad que por la tarde se canta con más facilidad, no hay que olvidar que las cuerdas vocales son músculos. Pero al ser un coro profesional podemos simultanear programas muy diferentes y estar muy frescos en conjunto. Esto es gracias a nuestra formación técnica y vocal que no la tiene un amateur.

F.C.: Estoy de acuerdo con Pilar, parece que en este país puede cantar cualquiera, que cualquier coro puede unirse a una orquesta. Quiero romper una lanza por los coros profesionales de este país, porque realmente somos atletas de élite. Es la gran diferencia que hay entre un profesional y un amateur, el segundo suple sus carencias con mucha ilusión, lo cual es estupendo, porque estamos en un país con mucha afición y hay que seguir fomentándola, de hecho nosotros colaboramos con ellos en los proyectos socioeducativos. Pero hemos de saber que nuestra formación es muy alta, una titulación superior, y que para el acceso al Coro se exigen unas pruebas muy duras. Esta es la gran diferencia. Hay muchos solistas que no podrían pasar las pruebas que se piden para este Coro, son realmente duras. Como solista, yo escojo lo que canto, porque me luce y es lo adecuado para mi instrumento, me beneficia y me gusta, pero como Coro, se nos exige una gran ductilidad para adaptarnos a estilos y obras muy diferentes.

P.P.: Y hay algunas obras que te rompen, como todas esas obras contemporáneas que parece te las escribe el enemigo… (Risas generales).

¿Hay una buena gestión de las plazas vacantes por parte del Ministerio?

C.P.: En la Orquesta hay aún plazas vacantes por cubrir. Al no ser convocadas, parte de las nuevas generaciones de músicos, con muy buena formación, tendrán que buscar un buen trabajo fuera de España. Ojalá pudiéramos retenerlos…

E.V.: Tanto Orquesta como Coro dependemos del Ministerio, y actualmente la tasa de reposición en la administración pública está como está… Somos públicos para lo bueno y para lo malo.

P.P.: Por poner un ejemplo, la plantilla del Coro Nacional antes eran ciento veinte personas, ahora somos ochenta. Por desgracia se sacan pocas plazas o no se sacan. Han salido las que ocupaban los interinos, a modo de consolidación.

Volviendo a cuestiones más musicales, ¿hay un sonido propio de la Orquesta y del Coro?

E.V.: Quizás sí lo hay… Esto conlleva cosas buenas y menos buenas.

A.H.: En mi opinión es bueno, al menos para el Coro, ya que en algunos casos, si por cuestiones burocráticas hemos tenido que hacer menos ensayos, nosotros, conociendo nuestro sonido, nos podemos poner de acuerdo en hacer tal o cual cosa o tal o cual versión de la obra.

P.P.: En el Coro también somos mucho más vulnerables… Nuestro trabajo funciona de manera muy distinta al de la Orquesta. Nosotros tenemos un director titular y un subdirector. El director titular monta las obras que vienen o se recuerdan obras que ya se han cantado y que las teníamos en el repertorio. Cuando hay una obra nueva, hay un trabajo por cuerdas. Luego todo esto lo conjunta nuestro director de coro. Cuando llega el director invitado te explica lo que él quiere conseguir y nosotros nos adaptamos al sonido  que nos pide.

¿Cuál es el ritmo habitual de ensayos?

E.V.: Depende. Bychkov, para el War Requiem de Britten, mandó a su asistente para ir preparando la obra. Aunque esto no es lo habitual (el entrevistador recuerda que preparó del mismo modo su última Elektra del Real). Normalmente los ensayos son de miércoles a domingo. Es un ritmo muy frenético. Doble sesión en miércoles, de mañana y tarde, jueves, además del general del viernes por la mañana y los tres conciertos del viernes a sábado. El lunes y martes es nuestro fin de semana…

Solti, cuando fue nombrado titular de la Royal Opera House, recomendó a los músicos de la orquesta que se llevaran los instrumentos a casa…

C.P.: Me extraña mucho. Con el repertorio que tenemos que trabajar es impensable no hacerlo. Es imposible…

F.C.: Un músico profesional tiene que estar en forma. Insisto, somos atletas de élite. La exigencia técnica te la da el repertorio solista, por eso el ciclo de cámara paralelo es tan bueno para nosotros, además de entrar en simbiosis con compañeros, también te preparas a un nivel similar al de competición. Compites contigo mismo y eso requiere una exigencia constante. Hay un dicho que repito constantemente: “el que canta, su mal espanta”. A mí cantar me hace feliz, además de ser mi profesión, pero la perfección hay que buscarla. La concentración que se precisa para hacer música a alto nivel es muy compleja, el cerebro entra en un estado de coordinación absoluto.

C.P.: Se vive más feliz cuando estás en forma y dominas plenamente lo que tocas.

E.V.: Dicen que los corazones de los miembros de un coro acaban latiendo al mismo tiempo.

F.C.: De hecho, los grandes directores son aquellos que te crean ese espacio, pero a la vez generan una energía interna en forma de una libertad dirigida, es difícil de explicar, pero va en esa dirección. Cuando ocurre, que no son muchas las ocasiones, dices “¡Dios mío que suerte tengo de estar aquí…!”.

¿Cuáles son esos directores?

E.V., M.P., C.P.: ¡David Afkham, por supuesto!

E.V., C.P.: Y Bychkov, no olvidemos a Semyon Bychkov…

M.P.: Salonen y Eschenbach son grandísimos maestros.

A.H.: Con Bychkov el War Requiem fue sensacional. Nosotros teníamos el recuerdo de uno que hicimos con anterioridad, que también estuvo bien, pero este fue maravilloso.

F.C.: Desde que estoy en el Coro, mis directores fetiches, esos que me hacen fácil cantar, son Ton Koopman, que nos hace ser especialistas en barroco cuando nos toca. También me gustó mucho Nicola Luisotti, que la Orquesta lo tuvo en unos Kindertotenlieder de Mahler, un talento desbordante, con un estilo muy diferente a Koopman, pero maravilloso. Con Luisotti hicimos La condenación de Fausto. Otro maestro que me da esa energía es Pehlivanian. Entiendo que estas opiniones son muy personales, pero estos maestros te transmiten las herramientas que de verdad necesitas. El nivel técnico lo controlamos, ellos nos llevan a un nivel de emoción muy especial, que tal vez solos no alcancemos. Por eso son grandes maestros.

E.V.: A mí me gustó especialmente Juanjo Mena en la pasada temporada. Hicimos un Pelleas und Melisande de Schoenberg extraordinario. Hizo que la Orquesta sonara a un nivel superior, gracias también a que los músicos son muy buenos.

M.P.: También habría que nombrar a Jordi Bernàcer, es un gran maestro que está haciendo un gran trabajo.

¿Qué supone para el Coro y la Orquesta el apellido “nacional”?

A.H.: Referencia.

C.P.: Responsabilidad. Mucha responsabilidad.

P.P.: Es como un estandarte que te ponen delante y que imprime respeto. Representas a tu país. Pero hay un matiz que conviene aclarar. En España se conoce a la Orquesta Nacional de España, pero al Coro Nacional lo conocen mucho menos. Todo es cuestión de presupuestos. No hay dinero para llevarnos de gira del mismo modo que se hace con la Orquesta. Tenemos orquestas profesionales por todo el país que necesitarían, para ciertos repertorios,  un coro profesional, con el Coro el resultado artístico es mucho mejor. El problema es el reparto económico, el Coro siempre pierde en esto. Debería haber un presupuesto para el Coro y otro para la Orquesta, por separado, de este modo, el Coro se movería más y nos conocerían más a nivel nacional e internacional.

F.C.: Deberíamos cumplir la función social y pública que tenemos, que es cubrir ese espacio que tienen las orquestas públicas que no tienen coro para afrontar ciertas obras. No estamos a la misma altura que la Orquesta, no convivimos en el mismo marco legal. Es la gran paradoja que sufre el Coro. A veces hasta se hace difícil coordinar giras conjuntas del Coro y la Orquesta, ya que al no tener los mismos parámetros legales se hace complicado. Es una asignatura pendiente que tiene la administración para con nuestras unidades; la propia dirección técnica de la Orquesta y Coro está en ello. En el Auditorio Nacional “sufrimos” la intrusión continua de coros amateurs en salas profesionales. Se cobran entradas para orquestas profesionales con coros amateurs. Esto, para mí, es un engaño al público. Deberían formarse más coros profesionales, ya que hay una cantera tremenda.

P.P.: Se está planteando que el Coro de la Sinfónica de RTVE desaparezca y se fusione al nuestro, justamente lo que hay que hacer no es esto, sino mantenerlo. Tiene que haber coros profesionales.

Se ha dado un paso teniendo un ciclo paralelo exclusivamente coral…

P.P.: Siempre hemos tenido un ciclo coral. Se ha creado un ensemble de la Orquesta y creo que, del mismo modo, debería crearse un ensemble del Coro. Y no se ha creado. Me imagino que para el futuro es muy probable que se cree, pero hasta ahora no ha ocurrido. Para hacer un Victoria, por ejemplo, con un director especializado, el resultado puede ser una auténtica maravilla.

F.C.: Y en muy poco tiempo ha realizado muchos cambios. Hay que recordar que él se incorporó a mitad de temporada pasada.

Esta es una buena reflexión para concluir. ¿Qué os parece el modo de trabajo del actual director técnico, Félix Alcaraz? ¿Cómo ven el futuro?

P.P.: Con Félix todo se ha rejuvenecido. Ha dado y está dando energía y vitalidad.

C.P.: Nos da mucha confianza. Todo lo que va proponiendo, lo va cumpliendo.

A.H.: El Coro siempre se ha sentido un poco aislado, ahora no tanto. Y sobre todo, muy cercano. Desde el primer momento nos ha hecho sentir parte importante del proyecto.

C.P.: En los últimos años con Josep Pons y Ramón Puchades, yo estaba muy satisfecha, y veo que con Félix la cosa va a ir muy bien también.

P.P.: Félix es savia nueva. Te habla con franqueza, te insiste en que todo va a costar esfuerzo, en que tengamos paciencia. Y está muy bien que nos lo diga.

C.P.: Y si algo no se puede, también lo dice.

E.V.: No sé de dónde saca la energía.

F.C.: Félix tiene ideas muy anglosajonas y muy novedosas. De otras orquestas y coros profesionales capta lo que funciona. Piensa a lo grande, lo dije al principio, y es la mejor manera de combatir pesimismo y miedos.

E.V.: A mí, la verdad, me da mucho trabajo… ¡Es que soy el secretario técnico! Bien, como estamos acabando, me gustaría concluir, y en esto, creo que represento a mis compañeros, diciendo que este país tiene la Orquesta y Coro que se merece, así que espero que las instituciones se porten bien con nosotros. Que cuiden al Coro y a la Orquesta Nacionales de España.

Pues sí, es una institución ejemplar. Que sea tratada como tal. Muchas gracias a los seis, ha sido un placer.

Por: Gonzalo Pérez Chamorro
Fotografía: Fernando Marcos
 

LOS ENTREVISTADOS

Pilar Pujol, contralto (ingresó en 1988)

“Mi profesión es vocacional, por lo tanto ocupa un gran espacio en mi proyecto de vida”

Francesca Calero, soprano (ingresó en 2009)

“"Ciclo Satélites ofrece al público conocer a los solistas que integran la Orquesta y Coro Nacionales de España. Crece la motivación, crece el nivel artístico de la música en España"

Ariel Hernández, tenor (ingresó en 2009)

"La Orquesta y Coro Nacionales de España es un colectivo ansioso por mostrar el talento musical del país. Y me siento muy afortunado de ser parte de este maravilloso proyecto"

Cristina Pozas, solista de viola (ingresó en 1995, aunque participó con la Orquesta en 1987 y 1988)

““Me gustaría mostrar mi apoyo a las orquestas más perjudicadas por esta crisis, y pedir a los políticos su compromiso para que podamos ver el futuro con optimismo”

Mario Pérez, violín II y ayuda de solista (ingresó en 2004)

“La Orquesta me da la oportunidad de realizarme como músico y humanamente”

Edmundo Vidal, solista de trombón y secretario técnico de la Orquesta (ingresó en 2004)

“La Orquesta y Coro Nacionales de España son mi trabajo y mi pasión”

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