Revista Ritmo
Editorial
Revista RITMO
NOVIEMBRE 2017 / número 912

El mercado de la música clásica parece que ha iniciado su recuperación tras la larga crisis sufrida en los últimos años, según indica la SGAE en la edición 2017 de su Anuario de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales, y que analiza los resultados del sector hasta 2016. Una recuperación que se consolida, salvo para la danza y para el mercado discográfico, en sus formatos físicos, cuyas ventas se mantienen a la baja de manera recurrente.

2007 y 2008 marcaron el mayor consumo musical, anota el anuario de la SGAE. Desde 2009 a 2014 las cifras fueron muy negativas. En 2015 se produjo el esperado punto de inflexión, consolidándose en 2016 la recuperación. En ese año asistieron 4.680.019 espectadores a los conciertos de música clásica, un 3,3% más que en 2015 (147.665 más). Dado que muchos de los conciertos suelen ser gratuitos, conviene anotar que los espectadores de pago tuvieron un mayor peso: 57,1% frente al 42,9%.

El análisis del número de asistentes a los conciertos por  comunidades autónomas nos indica que en el primer lugar se encuentra Madrid (18,8%), después la Comunidad Valenciana (15,4%), principalmente por sus actividades con Bandas de Música y conciertos gratuitos, seguida de Cataluña (13,7%). En 2016, todas las comunidades autónomas aumentaron la asistencia a los conciertos de música clásica, excepto La Rioja.

La recaudación por venta de entradas el pasado año fue de 39.604.110 euros, 1,6 millones más que en 2015, lo que implica un crecimiento del 4,2%. Madrid volvió a ser la comunidad con más recaudación, 12.248.811 euros (30,9%), seguida de Cataluña, con 9.788.047 euros (24,7%) y País Vasco, con 3.922.102 (9,9%). Solo La Rioja y Aragón perdieron recaudación.

Analizando los datos por géneros musicales, se observa que en 2016 la participación de la música sinfónica representó un 16,3% sobre el total de los conciertos celebrados en España, con el 34,6% de los espectadores y el 60,3% de la recaudación; la música de cámara e instrumental fue el 50,6% y, sin embargo, el volumen de espectadores representó el 39,8%, con una recaudación de tan solo el 34,4%. La música de bandas y rondallas participó en el 20,6% de los conciertos, con el 17,7% de la asistencia y solamente el 1,9% de toda la recaudación, ya que la mayoría de las actuaciones fueron gratuitas.

La ópera y la zarzuela perdieron desde 2008 un 47,5% de sus espectadores y la recaudación un 50,9%. En 2016 se observa una tímida recuperación del 0,3% en el número de espectadores. Cataluña supera a Madrid en asistencia, concentrando el 28,9% del total, creciendo un 0,2% respecto a 2015. Madrid participó con el 24,5%, pero con un incremento del 2,1%. El País Vasco, en tercer lugar, supuso el  10,4% de los espectadores, con un destacado crecimiento del 3% respecto al año anterior.
La recaudación de ópera y zarzuela en 2016 fue de 20.526.282 euros, 113.257 euros más que en 2015 (+ 0,6%). Madrid concentró el 37,3% del total, con 7.663.717 euros (+ 2,1%). Cataluña con 6.734.618 euros fue el 32,8%,  permaneciendo en cifras similares a las del año anterior (+ 0,2%). El País Vasco registró 1.984.953 euros participando en un 9,7% (+ 2,9%), consolidando su crecimiento sobre el resto.

Los datos que nos aporta la SGAE ayudan a hacernos una clara composición del mapa en cifras de la música clásica en España. Un mapa que vuelve a mostrar la necesidad de un apoyo decidido de los organismos oficiales y privados a la música y la cultura. Apoyo que recibiría un sustento claro con una buena Ley de Mecenazgo y una mejora decidida, y sin complejos, en las partidas presupuestarias del gobierno para la cultura. Estamos muy lejos de las cifras del 2008 que, con tímidos crecimientos de un dígito anual desde 2015, seguramente no nos permitirá recuperar lo perdido, salvo que se de un fuerte golpe de timón a la política cultural de nuestro país.

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