Revista Ritmo
Editorial
Revista RITMO
MARZO 2017 / número 905

Está claro que los aficionados a la música clásica tienen qué convivir necesariamente con las nuevas tecnologías en la Red. Las ventas de CD y DVD siguen en caída libre y la nueva fuente musical que es Internet ya está consolidada desde sus dos principales modelos operativos: descargas de ficheros y Streaming. Inicialmente se apostó por los servicios de descargas, ofreciéndose en prestigiosas plataformas todo lo que el melómano podía desear pero, con el paso del tiempo (no más de cuatro años), las descargas ha ido cayendo en desuso, pues el precio de cada disco ahorra muy poco con respecto al CD y necesariamente hace falta un espacio de almacenaje, aunque sea digital, y un sistema de archivo, lo que “complica” bastante la gestión de estas descargas de cara al aficionado medio.

Por el contrario, los servicios de Streaming nos permiten escuchar, no almacenar, toda la música que deseemos (casi como una radio a la carta), con sistemas automáticos de clasificación de la música y potentes buscadores de obras, autores, intérpretes, géneros, épocas... Y todo ello gratis, en copago publicitario, o por una muy pequeña cuota anual/mensual, sin publicidad. La calidad del sonido que se ofrece es aceptable, en un mundo en el que el consumidor ya no es tan exigente, pero que día a día mejora ostensiblemente, con un Internet de mayor velocidad y capacidad, con multitud de accesorios (sintonizadores, amplificadores, altavoces...), que van acercando la Red al mundo de la antigua HI-FI.

Promusicae, la patronal de los productores de música, que agrupa el 90% del sector en España, ha publicado su informe de ventas correspondiente al pasado año 2016, donde se refleja que los españoles han gastado en productos y servicios fonográficos 163 millones de €, un 1,67% más que en 2015. Llevamos ya tres años con pequeñas subidas de ventas. El informe también nos apunta que este aumento se ha sustentado principalmente en los servicios digitales por Internet (mayoritariamente Streaming), pues la venta de productos físicos (CD-DVD) cayó nuevamente un 22% respecto a 2015, mientras que la de los digitales subió un 25%.

En cifras, las ventas de productos físicos en 2016 fueron de 63 millones de € y las de los digitales de 100 millones. Dentro de la familia de los productos físicos se vendieron 8,7 millones de unidades, de las que el CD ocupó 8 millones y el “olvidado” LP 433.000. La venta de este último tuvo un incremento respecto a 2015 del 19%, lo que indica que vuelve a haber cierto afán de coleccionismo entre los aficionados, ofreciendo un pequeño rincón para la nostalgia a los amantes del buen sonido analógico. También habría que destacar la participación negativa del DVD, pues sus ventas han caído nuevamente en 2016 más del 26% con respecto al año anterior, aportando solo 167.000 unidades.

Un vistazo al mercado del disco cuando este estaba en su momento de mayor esplendor, allá por el año 2001, revelaría que el momento actual no es para sentirse tan optimista como indica Promusicae. Sí, ya tenemos un punto de inflexión en las cifras, y que va para tres años, consolidándose el crecimiento imparable de la música digital con los servicios de Streaming. Pero en 2001 el mercado arrojaba una cifras de ventas de 626 millones de €,  y ahora estamos en 163. Creciendo a un ritmo del 2% (recordemos que este año ha sido del 1,67%) ¿Cuántos años precisaríamos para acercarnos a las cifras de 2001? Mejor no pensarlo…

RITMO está apostando por la música en soporte digital, pudiendo encontrar  nuestros lectores desde hace tiempo, en la sección de crítica de discos, comentarios sobre grabaciones solo disponibles en plataformas digitales vía Streaming.  Mantenemos  lógicamente  la información sobre las novedades físicas en CD y DVD, todavía muy abundantes, muchas de ellas ya solo producidas por sellos independientes o por los propios intérpretes, que las utilizan principalmente como tarjeta de visita y para las ventas en sus conciertos, pues el gran mercado de las tiendas de discos físicos sigue desapareciendo.

El camino comercial para el disfrute de la inmensa oferta fonográfica internacional es Internet, vía los servicios de Streaming, así las cifras lo corroboran. El disco físico agoniza, ¡larga vida al Streaming

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