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RESEÑAS SELECCIONADAS DE CONCIERTOS Y ACTOS MUSICALES CELEBRADOS EN EL PAÍS
Música Clásica y vino en las bodegas Avelino Vegas de Segovia

Música Clásica y vino en las bodegas Avelino Vegas de Segovia

Reseña: Septiembre 2017

En el año 1950 se crearon las bodegas Avelino Vegas en Santiuste de San Juan Bautista (Segovia) y se acaban de cumplir los 100 años del nacimiento de su fundador, don Avelino Vegas, para celebrar esta efeméride las bodegas regalaron a su comarca, el pasado 3 de septiembre,  un magnífico recital con un escogido repertorio musical de Bach, Mozart, Haendel, Verdi, Saint-Saëns y Puccini, entre otros, interpretado por la soprano Consuelo Bravo, Pedro Alfaro, violonchelo y Matthew L. Crawford, piano.

Excelente maridaje entre la música y el buen vino para la celebración de los cien años del nacimiento del fundador de la bodega, don Avelino Vegas. 

La iglesia de Santiuste de San Juan Bautista fue el escenario elegido para el concierto, muy cerca de las bodegas homenajeadas. El público del municipio acudió invitado al evento llenando la iglesia y aprobando, con sus calurosos aplausos y solicitudes de bises, el repertorio y artistas escogidos para la celebración musical.

Finalizado el concierto, don Fernando Vegas, actual propietario y director de las bodegas, invitó a todos los asistentes a una cata de los magníficos vinos que producen,  visitando las nuevas y modernas instalaciones de las bodegas Avelino Vegas. 

El pasado 3 de septiembre fue un día muy destacado para el pueblo de Santiuste de San Juan Bautista, donde buena música clásica adornó y acompañó el homenaje del centenario de a una de las bodegas de mayor proyección de la comarca. Un ejemplo de buen maridaje entre la música y el vino que ya se extiende por otras muchas bodegas del país..

Por Teresa Herrero

http://avelinovegas.com/

Foto: Un momento del concierto en la iglesia parroquial de Santiuste de San Juan Bautista (Segovia)

Abvlensis sigue creciendo, con Chanticleer como estrella - Ávila

Abvlensis sigue creciendo, con Chanticleer como estrella - Ávila

Reseña: Septiembre 2017

6ª edición del Festival Internacional de Música Abvlensis, que convierte la ciudad de Ávila en escaparate de la obra de Tomás L. de Victoria, su hijo de fama mundial por la calidad de la misma.

Entradas y plazas de alumno agotadas, tanto para conciertos como para el Curso de Interpretación Coral paralelo al Festival, que dictan miembros y Director del Coro invitado, este año Chanticleer de USA. A señalar también la Beca de Investigación anual que concede el Centro de Estudios T. L. de Victoria en Ávila.

Abrió el Festival Preambulum, mesa redonda pública integrada por expertos en Música Antigua, dedicada esta edición a tender puentes entre la imprescindible investigación previa y todos cuantos se unen para su difusión: patrocinadores públicos y privados, programadores, intérpretes e interesados, que logren mantener vivo y conocido este rico patrimonio coral; de ahí el título “Las mil y una voces” precisas.

El Auditorio Municipal de San Francisco y bajo el epígrafe “Luces y sombras”, tuvo lugar el primer concierto, partido entre el Coro de cámara Alterum Cor dirigido por Valentín Benavides, y el Grupo de Música Antigua de la Uva con Ignacio Nieto al frente, ambos de Valladolid. Alumnos en Cursos precedentes se ganaron su presencia en este Festival.

Mismo espacio para los dos siguientes; el sexteto mixto esloveno Ingenium Ensemble; con alto nivel técnico y vocal, vertieron su programa “Canticum Novum”, dividido en 3 apartados: Introitus, De fragilitate et mortalitate naturae humanae y De spe et gaudio aeternitatis. Y el “Ensemble La Danserye”; “Danzantes y ministriles de lo sacro a lo profano” fue el programa del que fuimos testigos. Sorprende la juventud de este conjunto murciano y la cuidada afinación que mantienen con instrumentos tan delicados (ellos mismos los construyen) como corneta, sacabuches, orlos, set de flautas diferentes, bajoncillo, chirimía, bajón y percusiones, cuyo uso combinan según las piezas a interpretar. El jardín del Auditorio y rodeados por los asistentes, fue marco para Danzas de ámbito popular, elaboradas sobre tenores de danza; la pareja de baile ejecutó los correspondientes pasos de “baja danza” en piezas de Arbeau, Praetorius y Susato, destacando “Saltarello” vivo de éste, “Canarios” de Praetorius con su pajarito en mano y “las lavanderas” del francés jugando con un pañuelo; vino después en el interior la “esfera sacra” con motetes, himnos y canciones de Lobo, Franco (el de México), Morales, Guerrero y Janequin, cuya “Batalla” con los 4 orlos sorprendió a los oyentes, así como el “Pange Lingua”, hermosa pieza de Guerrero, cada uno con instrumento diferente, asimilándose a nuestros órganos ibéricos y sus timbres. Volvieron las Danzas pero ahora en Palacio, con el Maestro Fabritio Caroso, con mayor juego de pies y más complicados cruces y pasos en “Celeste Giglio” y leves toques de mano en “Laura soave”; viva la “Gallarda” de Gervaise alternada con elegante “Pavana”, abanico en la dama para “Españoletas” de Praetorius y vivo “Recoupe y Tourdion” de Attaignant, de nuevo esta serie diseñada sobre tenores de danza. Programa entretenido por infrecuente, bien realizado, que hubo de bisar los “Canarios” para satisfacer al público, con los 7 componentes en escena   

Y vino la estrella del VI Festival, que se convirtió en toda una constelación: Chanticleer, preparado por William Fred Scott, que no dirige ni sale a saludar, pero cuyo trabajo planea sobre los 12 cantores masculinos (3 por cuerda), que lo han interiorizado hasta permitirles cantar sin Director. Edad media joven que mantiene frescos y limpios timbres escogidos para servir cualquier gama de colores, combinados de variadas formas en cada obra en función de su texto y música. Hablar de afinación sería ofender porque es perfecta, sobre una sola nota tomada a diapasón y emitida por un cantor. Muchos Directores se disculpan pensando: ¿qué más puedo hacer con éstos?; aquí se piensa por contra: vean donde puedo llegar con éstos. Salidas, saludos, movimientos, todo está controlado y preciso fruto del intenso trabajo diario y del estudio, concentración y tensión que acompaña cada interpretación. Hasta la figura del Príncipe Juan esculpida en su sepulcro de la Iglesia del Monasterio de Santo Tomás, pareció temblar de emoción ante lo que se oía. Un momento que describe cómo Canta este conjunto, fue la frase “aedificabo Ecclesiam meam” del “Tu es Petrus” de Victoria, donde la penetrante escritura del Maestro trata extraordinariamente la polifonía del 1er. vocablo; Chanticleer hizo ver cómo se sentaban los ladrillos uno a uno, hasta ver la Iglesia edificada “Sobre esta piedra”, intítulo de su programa.

Daría para mucho, pero señalemos el movimiento en Lasso; la expresión orante de legato increíble en P. Carter Buck; la suave belleza de Morales con nítido gregoriano del cantor alternatim con el coro que acepta la fe en el “sicut erat” y la confirma en el D.C.; lamentos escalofriantes en Tomkins y Morley con pianísimos tensos. Y plato a parte el Salmo 116 que John Harbison dedicó a “Chanticleer”, estrenado este 2017 y repetido en este único concierto en Europa; 500 compases, más o menos, en dos secciones, que aúna todos los recursos de la voz en lo contemporáneo, tensión-relajación, múltiples diálogos entre distintos solistas, dinámicas opuestas, suntuoso solo de soprano sobre coro de gran efecto dramático y toda esa complejidad armónica y contrapuntística, hecha con gran precisión y musicalidad, casi 14 minutos de asombro.

Y como final la Missa “O quam gloriosum est Regnum” de Victoria, parodia de su motete de igual nombre, antífona de Vísperas de Todos los Santos, que sorprendió no fuese interpretado por delante, como se debe en este tipo de obras. La versión fue fulgente, con el autor más a la italiana, ligero, tal vez así concebido por su estancia y publicación, con entonatio gregoriana en “Gloria” y “Credo” de cierta originalidad y sin que la doxología en éste tuviese la habitual solemnidad hispana, pero en la lógica visión global con que se abordó, remansándose más en el “Agnus Dei”, como súplica para alcanzar esa gloria que el Reino de Dios proclama en el motivo de la Misa. Fue un magnífico cierre para una auténtica lección de Canto Coral.

Obligados a varias salidas, regalaron otro Salmo a la americana, con su toque góspel y spiritual, hecho con energía total y sin partitura, que acabó de enloquecer a alumnado y público en general.

José María Morate Moyano

6ª edición: Festival Internacional de Música Abvlensis.
La Danserye, Chanticleer y otros.
Auditorio M. S. Francisco e Iglesia Monasterio Sto. Tomás. Ávila. 

Foto: Abvlensis sigue creciendo, con Chanticleer como estrella.

La opereta vuelve al Liceu - Barcelona

La opereta vuelve al Liceu - Barcelona

Reseña: Septiembre 2017

El Liceu cerraba la presente temporada con una opereta, acontecimiento  siempre interesante y poco frecuente en sus programaciones. Lo hizo con La viuda alegre, no representada en el teatro desde hace 37 años, en versión de concierto, con determinados fragmentos y en una única función, lo que no es mucho, pero mejor que nada. La obra de Lehár estaba dirigida por Josep Pons, que ya había programado en Madrid esta misma obra, con una versión que fue muy interesante en los momentos sinfónicos y en las intervenciones solistas como el violín, pero no tanto en las escenas con cantantes y coro, donde hubo ligeros desajustes, que dieron la sensación de falta de ensayos. La actuación del coro mantuvo su nivel habitual con un canto cohesionado y brillante.

La obra estaba protagonizada por dos grandes artistas de dilatada carrera. Angela Denoke volvió a demostrar su gran capacidad interpretativa con un fraseo cuidado y una gran intención y elegancia, aunque a su voz se nota el paso de los años, especialmente en la zona aguda. Bo Skovhus dio vida al Conde Danilo con su habitual calidad artística con un planeamiento extrovertido, pero convincente, para expresar una pretendida superficialidad y su pasión por la viuda. La pareja joven estaba a cargo de Vanessa Goikoetxea, que mostró musicalidad y sutileza y Ben Bliss que cantó con buen estilo y seguridad. Complementaron el reparto componentes del coro que asumieron su rol con corrección.

Como colofón final dos preguntas: ¿Para cuando la zarzuela? ¿Podremos ver opereta completa de calidad en su contexto teatral?

Albert Vilardell

Angela Denoke, Vanessa Goikoetchea, Bo Skovhus, Ben Bliss. Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceu/Josep Pons. Versión en concierto de fragmentos. La viuda alegre de Lehár.
Gran Teatre del Liceu, Barcelona.

Foto: La viuda alegre de Lehár en el Gran Teatre del Liceu.

Antonio, de la “A” a la… “jota” - Madrid

Antonio, de la “A” a la… “jota” - Madrid

Reseña: Septiembre 2017

Antonio Ruiz Soler, el universal “Antonio el bailarín” para todos, ha recibido del Ballet Nacional de España y en los Teatros del Canal madrileños un brillante homenaje; espléndido por su pródiga espectacularidad y también enjundioso por un programa donde a la figura recordada del insigne bailarín se unió la vigente del coreógrafo -todas las piezas siguen siendo, en este sentido, suyas-. Un programa dirigido por Antonio Najarro, espacioso, sólido y equilibrado, destinado a establecerse y dar fruto abundante.

Piezas de lucimiento personal en sus primeros momentos, como la estampa flamenca Taranto, protagonizado con donaire y carácter por Esther Jurado, guitarristas y cantaor, o el hipnótico Zapateado de Sarasate protagonizada esta tarde por Francisco Velasco con abierta generosidad y notables cadencias y propina, que hicieron las delicias de un público (un lleno, por cierto, la noche de estreno…) que quizás no recordaba ya el señorío y lucimiento de este virtuoso despliegue.

Las obras de conjunto completaron una sensación arraigada e incontestable. Monumentalidad para un homenaje que ahonda por igual, tanto en la vistosidad y el aparato, como en la esencia más avezada de la historia de la música y la danza españolas. Para empezar Eritaña, una partitura, por cierto, endiablada en su versión original pianística, fue aquí más amable en su versión instrumental coreografiada. Desde el foso, Manuel Coves al frente de la Orquesta Sinfónica Verum preludió así los otros dos frescos, magníficos y ambiciosos, que se sucederían.

Nos referimos, primero, a una ejemplar Fantasía galaica de Ernesto Halffter con que se remató la primera parte. Una obra suficiente ya para haber satisfecho las exigencias del espectáculo, con unas acciones de conjunto en este tramo final, tan vitales y extrovertidas como sutiles y furtivas. Fantasía bien trenzada, luminosa en su gran Alborada a la postre, y con momentos memorables al son de conchas de vieira acariciadas, presagios y cortejo embozado en capa, que recuerda la Santa Compaña… Ideas dramáticas, sugestivas y danzables que ahondaron en una simbología arraigada y trascendente.

Como trascendente, también en lo musical y por planteamiento teatral, fuera tras el descanso, la burlesca, ejemplar y consagrada: El sombrero de tres picos de Falla. Burla burlando, una cumbre de la música y el baile que pone el dedo en la llaga en un retrato social que, por desgracia, nunca pierde su actualidad. Una elocuente, plástica y expresiva pareja formada por Inmaculada Salomón y Sergio Bernal fueron sus protagonistas principales este primer día de representación, junto con sus antagonistas y cuerpo de baile.

No en vano la, tan frecuente en nuestros escenarios musicales, Danza final de este ballet y por ende de este espectáculo, se trenza sobre una forma folclórica que, como ya se ha pregonado desde García Matos, domina latente por doquier toda la península y sus ínsulas… eso sí, con algunos modo y denominación diversos: ¡la jota!

Luis Mazorra Incera

Ballet Nacional de España. Director: Antonio Najarro. Bailarines: Esther Jurado, Débora Martínez, Miriam Mendoza, Inmaculada Salomón, Sergio Bernal, Eduardo Martínez, Francisco Velasco,…
Músicos flamencos del BNE. Albert Skuratov, violín; y Coni Lechner, piano. Sandra Ferrández, mezzosoprano. Orquesta Sionfónica Verum / Manuel Coves.
Obras de Albéniz, Falla, Ernesto Halffter y Sarasate.
BNE. Teatros del Canal. Madrid.

Foto: Antonio Ruiz Soler, el universal “Antonio el bailarín” para todos, ha recibido del Ballet Nacional de España y en los Teatros del Canal madrileños un brillante homenaje.

Música en Compostela - Santiago de Compostela

Música en Compostela - Santiago de Compostela

Reseña: Septiembre 2017

Segundo  concierto del LX Curso U.I. de Música en Compostela  con la Real Filharmonía de Galicia dirigida por Maximino Zumalave y con cuatro obras en programa, entre las que destaca el Concierto para chelo y orquesta nº 3, en Sol M. G.480, del que fue solista  el responsable de la Cátedra del Curso, Ángel Luís Quintana. También la Soleriana de Joaquín Rodrigo, Sortilegis de X.Montsalvatge y el ballet de El Amor Brujo de Manuel de Falla.  Boccherini, una vida unida al violonchelo por virtuosismo y composición,  como fundador y referencia de la escuela moderna del instrumento.  Técnicamente incrementa el grado de dificultad de los pasajes, y con ello, los recursos musicales para los compositores. En consecuencia, a nivel interpretativo, aumenta el virtuosismo necesario para la correcta ejecución de la partitura. De este modo, se puede decir que Boccherini se constituye en el iniciador de un verdadero salto hacia delante, respecto a la música para chelo.  F.Grützmacher, uno de sus avales, sembró discordias con respeto a la figura de Boccherini, otorgando al mismo tiempo más iniciativas a los solistas, beneficio pues para Ángel L.Quintana,  en una interpretación menos remarcada en cuanto al acostumbrado sentido rococó.

Joaquín Rodrigo con la Soleriana: Fandango, Pastoral, Passepied y Boleras, por un lado, la aproximación a la obra para teclado de Antonio Soler, de ahí su nombre, de otro la orquestación para un ballet para el Festival de Granada de 1953, en atención al bailarín Antonio. El resultado, una obra enmarcada en un neocasticismo y de proceder apacible para la orquesta, cara un público predispuesto.   Soler, tuvo la fortuna de conocer la docencia de José de Nebra y Domenico Scarlatti. Su obra para el teclado sigue gozando de plena vigencia y Rodrigo se inspiró en ella para el ballet.   Montsalvatge y Sortilegis, obra tardía con la pretensión de usarse como pieza obligada para el concurso del festival de la Orquesta de Cadaqués, una formación creada en 1988, que tuvo importantes directores, desde Sir Neville Marriner a Gennady Rozhdestvensky. Pieza corta pero con arduas exigencias para las pretensiones de las convocatorias de los certámenes y una constatación de la desenvoltura en su interpretación.   Otro ballet por El Amor Brujo de Manuel de Falla, en la suite orquestal, obra que la orquesta tiene en su permanente memoria, en sus momentos febriles: La Danza del terror, la Danza ritual de fuego o el final con Las Campanas del amanecer. También con voz solista pudimos tenerle, abarcando en esa lectura su dimensión definitiva.

Ramón García Balado

Ángel Luís Quintana. Real Filarmonía de Galicia / Maximino Zumalave. Obras de Joaquín Rodrigo, X.Montsalvatge, Manuel de Falla y L.Boccherini.
LX Curso U.I. de Música en Compostela. Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela 

 

Antón García Abril y Ernesto Halffter

Para el programa de la RFG, Canciones y Danzas para Dulcinea de Antón García Abril y la Sinfonietta en Re M. de Ernesto Halffter. La suite del turolense, había surgido de un proyecto de 1985 para la Thames Television de Londres, en una serie sobre Monsignor Quixote, de Graham Green que le pidió la música a Antón García Abril. Surgió así Canciones y Danzas para Dulcinea, que el autor consideró como un apunte de ballet. De la música incidental, a la obra de concierto. De hecho, se empleó parte de esta música en el ballet Fuenteovejuna, de 1994, para Antonio Gades.  Se estructura a modo de suite en seis partes: Danza del camino, Canción de la noche blanca, Canción de la búsqueda, Danza del amor soñado, Canción del encuentro y Danza de la plenitud. En la interpretación escuchada, un estimable dominio de la cuerda por su preciso empaste. Cada parte, nos ubica en el estilismo preciso y cantable del compositor.  Se canta al amor ideal con un lenguaje sin complicaciones, pero altamente cargado de emotividad poética. Como es norma en la conjunción de danzas y canciones, estas últimas son más lentas y contemplativas frente a la viveza de las danzas. Las tres danzas son alegres y movidas, mientras que las tres canciones nos ofrecen bellas y dulces melodías al comienzo, que, tras una breve sección central, repiten al final.

La “Sinfonietta en Re“ de Ernesto Halffter, es obra de una generación que irrumpió con fuerza y entusiasmo en el panorama de la música española. El mismo título indica la adhesión de la obra a la corriente neoclasicista. En palabras de su hermano Rodolfo, el título corresponde a la actitud muy clara y significativa, congruente con los propósitos estéticos de nuestro grupo generacional: rehuir de la grandilocuencia retomando el género de la sinfonía, pero al utilizar el diminutivo, se distancia de las aspiraciones trascendentales románticas, apuntando a la tradición clásica pre-beethoveniana, de obras más breves y desenfadadas.  La Pastorella, ligera y desenvuelta, reafirma esos parámetros de planteamiento, El Adagio resulta más de un encuadramiento de ese condicionante surgido de la propia forma, el Alegretto vivace, por su jovialidad popular, es un movimiento que ha ganado el reconocimiento inmediato entre los oyentes, ganando para su divulgación precisamente por algunos de sus pasajes que calan por su naturalidad musical, antes de resolverse en el Allegro giocoso  que da la clave de su itinerario y que la orquesta nos ofreció en una perfecta claridad expositiva.

Ramón García Balado 

Real Filarmonía de Galicia/ Maximino Zumalave. Obras de Antón García Abril y Ernesto Halffter
LX Curso U.I. de Música en Compostela. Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

 

Canciones sobre textos gallegos

Tres piezas pianísticas instrumentales de Marcial del Adalid, a modo de entrante, en interpretación de Isabel Pérez Dobarro, El lamento Op. 9, Elegía nº 10 y Aveu de Romances sans paroles,  siendo las Romances un claro homenaje de madurez a F.Mendelssohn. La sencillez del lenguaje pianístico es total, desprendiéndose de toda aquella posible retórica romántica, sin abandonar no obstante ciertos recursos del romanticismo, como las modulaciones atrevidas, el referente poético que trae el título de cada una, la sonoridad casi colorista, la propia pequeña forma, etc…, que la pianista supo transmitirnos.  García Abril, puestos ya en la voz, con algunas de las Canciones Xacobeas, por Cristina Ruíz Marco y las Cuatro canciones sobre temas gallegos, con Teresa Albero.  De las Canciones Xacobeas: Camiño longo, Cantiga de amigo, María Soliña  y Moi lonxe.    Las Cuatro canciones sobre temas gallegos: Cando vos oio tocar, Todo é silencio, As de cantar, meñina gaiteira  y Coita- para Teresa Alvero, sobre poemas de Rosalía de Castro y A. de las Casas.

Dos cantantes unidas por el magisterio de Ana Mª Sánchez y por una relación personal que deja buenos frutos. Cristina Ruíz es cantante de esmerada prosodia además de mostrar una línea equilibrada y homogénea, destacando un legato sobresaliente en el tratamiento de las piezas, precisamente en el género de la canción, en la que demuestra una envidiable seguridad.  Teresa Albero se expresa con un entusiasmo contagioso, por su amplia tesitura y la riqueza de un timbre vibrante y arrebatador.  De 12 canciones dedicadas d A.Fernández Cid Cristina Ruíz Marco escogió cuatro: As  froliñas dos toxos, de E.Toldrá, una verdadera delicia para M. Capdevila, sobre poesía de Noriega, compuesta precisamente a instancia de su amigo A.Fernández Cid.  J. Rodrigo con Un home, San Antonio.   García Leoz, por O meu corazón che mando, para completar con Ao lonxe, sobre Otero Pedrayo, firmada por nuestro director durante tantos años, Antonio Iglesias.  Teresa Albero añadió  Aureana do Sil (R.Cabanillas), de F.Mompou, también, precisamente de la Rosaliana, de Joaquín Rodrigo,  Cantart´ei, Galicia,  Adios ríos, adiós fontes, completando  O maio  de Oscar Esplá, de las 22 Canciones  dedicadas a A.Fernández Cid.  Para la conclusión y con ánimo solemne, Cristina dio vida a Negra sombra de X.Montes, sobre la poética de Rosalía de Castro.

Ramón García Balado

Cristina Ruíz y Teresa Albero (sopranos)/ J.Alexis Muñoz y Isabel Perez Dobarro (piano). Obras de M.del Adalid, García Abril, O.Esplá, J.Rodrigo, F.Mompou,A.Iglesias, J.García Leoz. E.Toldrá y X.Montes.
Capilla Real, Hostal de los RR.CC.
LX Curso U.I. de Música en Compostela, Santiago de Compostela.

 

Piano a cuatro manos por J. Manuel Consuegra y Ángel Huidobro

Concierto de las actividades del LX Curso U.I. de Música en Compostela, a cargo de los profesores y pianistas auxiliares, Juan Manuel Consuegra y Ángel Huidobro, en esta modalidad a cuatro manos.   X. Montsalvatge con un par de piezas: el Homenaje a Victoria de los Ángeles, evocación de El cant del´s ocels, tradicional catalana y Tres divertiments sobre temas de autores olvidados, de similar proceder.   Ernesto Halffter, con Serenata, vals y marcha, inmersa en la imperante estética neoclásica, que tan bien calará en músicos de su generación y que, por vía francesa, recibiríamos a través del propio Igor Stravinsky. En ello tendría bastante que ver la labor musicológica mantenida cotidianamente por A. Salazar, en sus columnas del diario El Sol. Halffter, comprometido de lleno, se identificará con esa tendencia y que dejará frutos tan enjundiosos como El Retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, el gaditano del que se nos ofrecieron dos danzas de La Vida Breve y la incandescente Danza Ritual del Fuego, página de estudiados recursos para levantar el entusiasmo de los asistentes y en especial por esa propuesta sobre el teclado a cuatro manos.  Antonio Iglesias, director de Música en Compostela durante toda una vida, comentaría de La Vida Breve que nos señala un portentoso hito de la obra de Manuel de Falla. Hasta esta página, llegan los límites de ese Premanuel de Antefalla.  Pudimos percibir en la Danza Ritual, esa Candelas que baila a medida que sube el humo del incienso, traduciendo  una danza fantástica, en la que los exorcismos se entremezclan con el ligero taconeo o el violento giro del cuerpo.

Albéniz con el  Tango de las Seis hojas de álbum, Op. 165, lánguido y cadencioso y que alcanzará una gran popularidad por las innúmeras transcripciones, por lo que su recepción resultó entusiasta. Aquí no se disimulará la tentación de entregarse a su sentido del color y los recuerdos del otro lado del Atlántico.  Joaquín Turina por La procesión del Rocío Op. 92, cuya transcripción para el piano cunde sustancialmente dentro de estos parámetros interpretativos.  A.García Abril con Zapateado, pieza de la obra Vademecum, un alarde de control metronómico, recibiendo los parabienes con el autor presente, y la mente puesta en la guitarra de Gabriel Estarellas.  Joaquín Rodrigo en tres piezas: Juglarescas, compuesta en principio para orquesta; Atardecer, con su segunda parte endiablada y Gran marcha de los subsecretarios, el humorismo  de retórica resabiada.

Ramón García Balado

J. Manuel Consuegra y Ángel Huidobro, pianos
LX Curso U.I. de Música en Compostela. Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela

Foto: Ángel Luís Quintana y la Real Filarmonía de Galicia.

María Parra - Clausura del Bouquet Festival - Tarragona

María Parra - Clausura del Bouquet Festival - Tarragona

Reseña: Septiembre 2017

La pianista tarraconense utiliza su último disco, “Mouvement” para cerrar de manera brillante el Bouquet Festival. Recital bajo una expresividad apasionada con una conjunción de obras maestras del mundo pianístico, conjuntadas bajo la estela de la ciudad de París. Ahí donde se encontraron los caminos de tres genios, retroalimentados entre sí, y que su amistad y admiración recíproca diera a un halo de luz creativa en movimiento que aún perdura en el tiempo del arte musical.

Para interpretar bien el espíritu compositivo rompedor de Debussy, se ha de poseer una sensibilidad musical especial. Una manera de tratar el teclado que pocos/as saben realizar. El Primer Libro de sus “Imágenes” y tres de sus “Preludios” sin solución de continuidad. Notamos bajos los ojos cerrados una sensación flotadora en el espacio y el tiempo. Con una técnica cuidada basada en una sensibilidad cuidada, unas finas pinceladas impresionistas nos conducen a la imaginación de estar entre el agua y el aire, rodeando un momento indefinido que solo la gran belleza del trazado sobre el piano del francés es capaz de ofrecer. El Art Noveau en estado puro, simbiosis de la impresión subjetiva entre sensación emocional y la música.

La “Danza Oriental” de Granados, retazos de una España que fue y que en sus entrañas aún algún atisbo de luz aflora. Lirismo sentimental con aires de añoranza. Una interpretación sutil que hace emanar la belleza ya admirada por otros compositores contemporáneos de la época.

Don Manuel de Falla, en sus dos obras escritas el mismo año (1919) y tan alejadas entre sí. “El Sombrero de Tres Picos” y la “Fantasia Baetica”. Del más puro nacionalismo con aires impresionistas de su ballet archiconocido, a un estilo más austero y expresionista. Nos encontramos con una obra del todo radiante de originalidad, de difícil asimilación para el oyente e intérprete (a la primera), plasmación del arte flamenco, el cante jondo y el toque, rodeada de complejidad y bravura en ejecución con apuntes del rasgueo y punteado de la guitarra, disonancias perfectamente incorporadas conjuntamente con armonías impresionistas.

Epílogo adecuado con tres piezas de su propia autoría, cerrando el círculo del concepto de unión del recital, el movimiento y París, la bella cuna de tantas tendencias artísticas, donde se cruzaron, se cruzan… y así seguirá siendo, bajo el amparo de su fina lluvia, para la eternidad.

Luis Suárez

Recital de María Parra Peñafiel para la Clausura del 5º Bouquet Festival
Claustro del Seminario, Tarragona. 

Foto: María Parra en la clausura del Bouquet Festival. 

Festival Internacional de Guitarra “María Luisa Anido” - Tarragona

Festival Internacional de Guitarra “María Luisa Anido” - Tarragona

Reseña: Septiembre 2017

Gran acierto de originalidad para el acercamiento de la guitarra al público general y el encuentro de grandes profesionales del sector, como se ha dado el caso en este nuevo festival que compagina tres grandes sectores: conferencias y coloquios, encuentros con luthiers de prestigio con exhibición de instrumentos, y conciertos de reputados virtuosos en varios formatos, llegando a sumar un total de 14 en diez días. Todo ello se suma a unas instalaciones óptimas, con una Casa de la Cultura dotada de salas de conferencias, recintos para exposiciones y un excelente auditorio con sonoridad óptima.  A todo ello se suma una organización perfecta.

Refinado y delicioso recital del guitarrista alicantino, Miguel Javaloy, residente en Cambrils (Tarragona). Artista dedicado a compaginar la pedagogía y el concierto solista, restaurador de páginas prácticamente olvidadas de la literatura guitarrística, como es el caso de la obra de Jacques (Jaime) Bosch (1826/95) del cual nos ofreció varias muestras de sus trabajos discográficos dedicados a este virtuoso del instrumento residente en París, amigo de artistas de la época como Édouard Manet (para quien posó) o Charles Gounod y elogiado en los salones donde difundía el valor de su instrumento, entonces no muy en boga entre los ambientes musicales “serios” de la época. Música de salón y con aires nostálgicos que Javaloy interpretó con técnica depurada, ejerciendo un súbito e incipiente interés hacia el personaje de quien les habla. Los “Cinco Preludios” de Villa-Lobos, obras de gran valor en la literatura musical brasileña, atrajeron especialmente por su belleza interpretativa. Retratos musicales de una sociedad y un autor, con una gama infinita de sentimientos profundos y versátiles que precisan extrema sensibilidad y concentración virtuosística.

En el popular Choros nº1, Javaloy supo conjugar con perfección el tema principal con las armonías y modulaciones que plasman prácticas rítmicas y fragmentos melódicos celulares con un gran atractivo que hace de esta pieza uno de los clásicos más populares del siglo XX. Siguió el recital con un programa, acertadamente seleccionado, entre páginas populares entremezcladas con piezas transcritas, especialmente por Francisco Tárrega, quien tuvo un protagonismo especial en sus piezas más intimistas (“Oremus”) y uno de sus hits, como es “Recuerdos de la Alhambra”; obra de dificultad y belleza a partes iguales. Las impresiones de postales que a todos nos quedan en la retina tras visitar tal monumento de infinita belleza, que precisa de una técnica depurada, aquí exhibida, para ejecutar perfectamente la expresividad dinámica del trémolo y el rubato conjuntamente a través de una hermosa melodía en esta perla del “Alhambrismo”.  Moreno-Torroba con una de sus agradables canciones sin palabras y “Asturias” de Albéniz – Tárrega formaban parte del programa en el cual tuvo una destacada interpretación en la música de Turina, adecuación entre el estilo y el pensamiento musical por un lado y el instrumento por el otro. El sevillano aportó pocas obras a la guitarra, para desgracia nuestra. Su asiduidad a la misma, sin embargo, se ve en poco más de media hora con miniaturas (de las que era un verdadero maestro) en un artista que supo escuchar sus cuerdas abiertas a la perfección, teniendo el flamenco una importancia trascendental en su producción para la misma.

Se ve perfectamente en esta joyita ofrecida como es su “Fandanguillo”, producto de la amistad con Andrés Segovia, en la que Javaloy supo sacar todo el brillo de esta partitura comprimida en poco más de cinco minutos, con sus cualidades rítmicas de la música flamenca y el zapateado (los sonidos producidos por los talones de los zapatos de un bailarín que golpea el suelo) son recordados en los sonidos percusivos de las cuerdas de la guitarra. Todo es carácter extrovertido, con una sección central más suave que proporcionando un efectista contraste. Una serie de armónicos hacia el final de la pieza conduce a su terminación cordal tranquila.

Luis Suárez  

Miguel Javaloy
Primer Festival Internacional de Guitarra “María Luisa Anido”.
Auditorio de Hospitalet de L’Infant (Tarragona).

Foto: Miguel Javaloy.

 

Jordi Savall, “Música y Humanismo” - Poblet (Tarragona)

Jordi Savall, “Música y Humanismo” - Poblet (Tarragona)

Reseña: Septiembre 2017

Este proyecto es un homenaje al filósofo y humanista del siglo XVI mediante el diálogo vivo de textos y músicas de la época situados de lleno en su contexto histórico, todo ello para conmemorar el quinto centenario de una obra que en su tiempo, el siglo XVI, provocó la Reforma de la Iglesia, aunque ni mucho menos rompió con el Catolicismo, tal y cómo si hizo su contemporáneo, Martín Lutero.

Aquí Savall homenajea las músicas de la época del gran humanista Erasmo de Rotterdam; de piezas anónimas a músicos contemporáneos a los textos como Henricus Isaac, Hieronimus Parabosco, Josquin des Près, Jacques Moderne, Claude Goudimel, Benedictus Appenzeller, Giovanni Maria Trabaci y Ludwig Senfl.

Savall ha querido hacer renacer la obra del pensador, ya que como el mismo asegura “mantiene todo su brillo y está de plena actualidad; hemos intentado dar una nueva luz al texto dándole voz y poniéndole música, porque recitado resulta más bello e incluso más impactante”.

Las partituras están inspiradas en músicas populares y religiosas de la época, así como en las culturas turca y judía (que fueron mencionadas por Erasmo en su libro), con la intención de “dar a la palabra recitada un ambiente musical adaptado a su contexto”.

Los intérpretes de las piezas han sido la Capella Reial de Catalunya y el grupo Hespèrion XXI, con el notable dúo de actores formado por Lluís Soler, en el papel de Erasmo y Jordi Boixaderas, en el papel de Lutero.

Toda una tarde-noche veraniega rodeada de un ambiente impactante de absoluta belleza arquitectónica y de naturaleza, todo precedido de una interesante conferencia a cargo del historiador Ricardo García, acompañado por el teólogo y procurador del Monasterio Lluc Torcal, acercando la obra y figura de los protagonistas a los presentes en un contexto de plena preparación del público ante el recital. Tras un breve receso, el hermoso “Dormitorio de los Monjes” sirvió de perfecto escenario para el deleite de un recital musical rebosante de belleza conmovedora, calidad interpretativa y la creatividad acostumbrada de esta leyenda viva que contagia, tanto al resto de los protagonistas del escenario como al público presente. Una larga labor de investigación y difusión de temas emblemáticos de la tradición histórica, en un proyecto lleno de perfección que la constelación de Savall ofrece con una generosidad palpable; incandescencia de la entrega sin condiciones bajo un talento nato y efectista.  

Afluencia masiva y clamor total del público elegido con todo merecimiento, porque como el propio Savall explica, “para acompañar este texto sobre la locura, hemos hecho música de la locura”.

Luis Suárez

Festival de Música Antigua de Poblet. Jordi Savall, “Música y Humanismo”
“Erasmo de Rotterdam y Martín Lutero – El humanista y el reformador, Los tiempos de las confrontaciones (1517-1547)” 

Foto: Jordi Savall.

Costa Dorada International Music Festival - Salou (Tarragona)

Costa Dorada International Music Festival - Salou (Tarragona)

Reseña: Septiembre 2017

Generoso recital de Melani Mestre en un bello recinto medieval, de la localidad tarraconense de Montblanc, en perfecto estado de conservación y buena acústica. Bajo un asombrosamente reducido número de melómanos, el pianista catalán no dudó en ofrecer un variado programa desde el barroco hasta el tardo – romanticismo de Granados. Asimismo ofreció una comunicación fluida con el público de explicación de las obras escogidas.

Alexander Ziloti (1863/1947), pianista, director de orquesta y compositor ruso (de origen ucraniano) fue el primero de la lista en una interesante transcripción de la famosa “Chacona (de la Partita nº2 para violín solo)” de Bach. Pieza de gran intensidad sentimental, aquí interpretada con gran maestría en su complejidad de desarrollo del tema sombrío. De ahí se llegó a un interesante apartado dedicado con inteligencia por nuestro protagonista, a la música para teclado catalana del siglo XVIII.

Aunque la sombra de Domenico Scarlatti es alargada, de la Abadía de Montserrat surgen grandes nombres como Antonio Soler, Casanovas o Mateo Albéniz. Siguiendo la estela de la Sonata bajo el esquema formal bitemático del italiano, éstos encuentran un estilo propio pre-clásico añadiéndole elementos procedentes de la antigua tradición española para teclado que se pudo ver reflejado en el piano de Mestre sacando toda una paleta de perfiles melódicos desmembrados y un perfecto fraseo de la repetición de breves motivos con modulaciones armónicas de bello corte que sirven de reflejo para la demostración de esos tesoros ocultos de la música para teclado catalana, merecidos de ser rescatados de los archivos.

El Beethoven rompedor con el clasicismo, creador de un estilo propio y al encuentro del romanticismo nos vino de la mano de Mestre con su “Moonlight Sonata para piano”, op.27 nº2. De sus manos sacó toda su naturaleza subjetiva y contrastante, precursor de un Chopin fantasioso y casi improvisatorio plasmando vivencias sobre la partitura. Calidad expresiva en el teclado de vivencias plasmada en poemas musicales de un lenguaje universal, más allá de donde la palabra no puede llegar. Un perfecto puente para llegar al músico polaco – francés, con el cual Mestre consiguió su interpretación más perfecta y emotiva con un puñado de piezas de salón, en valses y mazurka, con unos bellos y expresivos “Preludios”.

El recital concluyó con el maestro ilerdense Granados, dejando la coda del romanticismo en un punto álgido con sus “Valses Poéticos” y su “Allegro de Concierto”. Todo un potencial de modalidades y giros armónicos, con una expresividad estrictamente necesaria para llegar perfectamente a un genial compositor que es algo más que un mero músico de salón. Cromatismo y virtuosismo de una mente romántica que ya pretendía girar hacia el neoclasicismo nacionalista de su imprescindible última etapa compositiva. Para cerrar el círculo se volvió en las propinas a Bach, de la mano de Ziloti para degustación de un Preludio Coral. Brillante final para un pianista expresivo, quizás más en las partes más enérgicas y vivas que en las lentas, pero de un perfecto equilibrio entre el mero virtuosismo y la profunda sensibilidad en un programa adecuado para ello.

Luis Suárez   

Salou – Costa Dorada International Music Festival - Capilla del Antíguo Hospital de St. Magdalena, Montblanc (Tarragona) – Melani Mestre, piano.

Buena iniciativa desde el Ayuntamiento de Salou, capital de la Costa Dorada, y organizado por el maestro Melani Mestre, en el cual se suceden diversos conciertos (y en diferentes formaciones) a lo largo de la propia ciudad y otras localidades colindantes que componen el litoral tarraconense.

Dos formaciones jóvenes, en pleno desarrollo, con la especial colaboración de la virtuosa rusa, afincada en Cataluña, S. Tovstukha. Comenzaba la formación catalana con la “Sinfonía nº5” de Schubert D.485, una obra compuesta en 1816, de su etilo puramente clásico, donde subyace un feliz optimismo e inspiración melódica a raudales. A pesar de su sencillez el grupo no lograba sacar de ella, con toda claridad, toda la luminosidad que en ella encierra, no tanto en su tono amable como en los torbellinos de ideas (dentro de la madera) de su último movimiento.

La “Sinfonía nº40” de Mozart Kv. 550 (1788), relacionada claramente con la shubertiada anterior, siguió la misma pauta con el intento de llegar a su amable equilibrio de claridad expresiva, sin alcanzar plenamente la intimidad de sentimientos del alma humana que el músico salzburgués quería mostrar. Sin duda se debiera en ambos casos por la falta de compactación y frescura de la formación juvenil; chicos/as de poco rodaje pero con ganas de superación y metas a conseguir con el tiempo. No cabe duda.

Un cambio de tercio se produjo en la segunda parte con la formación rusa. El público apreció de primeras la mayor frescura de la misma, en una espléndida lectura de la “Serenata para Cuerdas” op.48 de Tchaikovsky. Compacta sección de jóvenes músicos vitalistas y con una gran sensibilidad dando toda la expresividad con que la partitura conmueve a los melómanos en la melancólica belleza de sus melodías, que emociona por su romanticismo inspirándose en las que Mozart compuso anteriormente. Las cuerdas expresaron su gran intensidad toda su emotividad y sabor autóctono ruso.

Las “Variaciones Rococó” op.33 del mismo compositor, supuso la excelencia del recital con la conjunción de ambas formaciones y la salida al escenario de una especialmente inspirada Svetlana Tovstukha.  Ella, junto con Mestre a la batuta en una orquestación de extrema complejidad, lograron sacar todo su carácter gracioso y elegancia cortesana, con un especial lucimiento no sólo en los pasajes virtuosísticos sino también en los momentos en que el tema adquiere un carácter elegíaco que exigen al solista grandes dotes expresivas, pasando por un amplio abanico de estados anímicos, que van desde la melancolía más profunda a la alegría más exultante.

Tras los aplausos desbordantes y merecidos, el recital acabó con Tovstukha interpretandoEl cant dels ocells”, todo un símbolo de la paz y de libertad mundial.

Luis Suárez

Salou – Costa Dorada International Music Festival.
Svetlana Tovstukha, violonchelo. Joven Orquesta Filarmónica de Cataluña y Orquesta de Cámara Alfred Schnittke. Melani Mestre, dirección.

 

Fantástico recital el que nos ha brindado la chelista rusa en Creixell. Una solista de gran altura en virtuosismo y expresividad, que disfruta de las partituras que interpreta y logra trasmitírselo al público de una manera directa y entusiasta, así como unidas a sus maneras gesticulares me atrevería a definirla como la Glenn Gould de violonchelo.

Una vez más ante un escaso público desbordado por al aluvión de conciertos de música clásica al unísono en un escaso diámetro geográfico.

La “Suite nº1” BWW 1007 de Bach fue un gran comienzo para comenzar a deslumbrarse ante un público entregado. Música que combina la expresión profunda con ingeniosas hazañas matemáticas, como las fugas y los cañones en los que la misma melodía se juega contra sí misma de varias maneras.  El Preludio de la “Suite nº6” BWV 1012, una pieza de rebosante imaginación y destrezas técnicas de contrastes en arpegios ascendentes y descendentes se requiere de una gran fuerza y concentración para el intérprete. Destacar su sonido cálido, excelente, sin duda.

El enamoramiento de Tovstukha por Bach y el intrumento está mas que justificado. Brillaron también con luz propia, instrumento e intéprete en la "Folía" de M. Marais, con una ejecución impecable de fraseo a través de las variaciones del compositor virtuoso francés de la Corte del Rey Sol. La sorpresa vino dada por la incorporación de una obra desconocida y recientemente descubierta: “Tema y Variaciones para violonchelo solo” de Jean Sibelius que data de 1887, cuando tenía 22 años. Gracias a la comunicación de la artista con el público quedó explicada su procedencia y posterior desaparición, hasta hace poco más de una década redescubierta en la Biblioteca Nacional de Helsinki. La obra debe mucho a Bach en cuanto a su estilo, aunque el tema en el que se basan las variaciones tiene cierto sabor fino-nórdico. Ejecutada con gran destreza, deslumbró a los presentes con merecidas ovaciones. Telemann fue el encargado de cerrar la velada con otra “Suite en re mayor”.

Una vez más el lirismo y menos refinamiento perfeccionista del autor alemán, en referencia a Bach, sirvió de un buen final de degustación exquisita del instrumento de cuerda a solo. Propinas como la transcripción de un “Nocturno” de Tchaikovsky de bella fragancia romántica en relación con las “Variaciones Rococó” del mismo autor interpretadas días atrás. La sonoridad del recinto también contribuyó al disfrute total.

Luis Suárez

Salou Internacional Music Festival Costa Dorada – Casal de Creixell
Svetlana Tovstukha. 

Foto: Melani Mestre.

Festival Internacional de Música Diputación de Tarragona

Festival Internacional de Música Diputación de Tarragona

Reseña: Septiembre 2017

De nuevo una pareja artística, cada uno con sus cualidades marcadas, que demuestran una plena compatibilidad y compenetración en sus maneras de interpretar formando un todo poderoso encima del escenario. Un programa, cuidadosamente escogido, con obras de Granados y el propio Guinovart, tanto en piezas para piano solo como de dúo.

Comenzó el recital con el “Allegro de Concierto” op.46 (1903), muestra de bravura y apasionamiento lisztiano en la forma de sonata. Guinovart saca a relucir, una vez más su brillantez técnica acompañada de un lirismo encantador que reluce en toda la pieza.

Una selección de las admiradas “Tonadillas” (1913), precursoras de la ópera “Goyescas” e inspiradas por el mismo autor del libreto de ésta: Fernando Periquet, periodista y poeta valenciano estudioso de la canción popular española. Su influencia instço a Granados para esta serie de páginas breves y deliciosas que siempre nos llevan al recuerdo de Conchita Badía. Aquí Marta Mathéu sacó la expresividad castiza de las mismas, con un acompañamiento ejemplar del piano, que para nada queda como mero apoyo sino que vibra con luz propia. Una perfecta simetría de gracia requerida que nos hacía llegar a la mente a nuestra gran mezzosoprano Teresa Berganza. Las dos canciones catalanas escogidas hacen el efecto contrario de un hermoso lirismo en caracteres más graves que nuestra protagonista maneja de un modo sorprendente y cautivador. Valga decir lo mismo del aria goyesca “La Maja y el Ruiseñor”, no muy representada (por desgracia) en este formato vocal y que culmina la labor escénica del músico ilerdense.

De bien es conocida la labor prolífica de Guinovart en el apartado compositivo. Un pianista destacado de extrema sensibilidad expresiva y divulgador, de pocas palabras, que necesita del pentagrama para expresar abiertamente sus sentimientos. Dos ejemplos muy claros llenaron la segunda parte del recital. Sus celebrados “Valses Poéticos” (2011) como una sucesión de miniaturas pianísticas, sin solución de continuidad con el último de ellos a modo de coda, repitiendo el material inicial, dando una unidad y sentido cíclico a la composición. Un planteamiento formal e interpretativo que remite (en un comienzo) al piano delicioso de Schubert, como pionero de estas formas cíclicas minimalistas, y desembocan en su dedicatario Granados, pasando por Chopin y el cosmos fantástico y poemático de Schumann. Todo ello expresado con una lectura significativa de especial sensibilidad e impregnada de lirismo y apasionamiento.

Mathéu volvió al escenario para culminar tan agradable velada con el ciclo “Cinc Cançons de Desig” (2013), con textos del poeta de M. Forcano. Deliciosos lieder, de los que se puede sin duda decir que están llenas de la más pura belleza musical en su estado más puro. La voz de Mathéu, dotada de una extrema modulación supo leer a la perfección los poemas llegando a unos pianísimos de excepción y sutileza, dejando todo el encanto de este conjunto como una obra de dedicatoria concebida.

Luis Suárez

Festival Internacional de Música Diputación de Tarragona – Auditorio de la Diputación
Marta Mathéu y Albert Guinovart. 

Mireia Fornells y Joan Miquel Hernández forman un conjunto sólido de ya más de una década sobre los escenarios. Con un programa encauzado hacia compositores en los cuales ya están especializados, brindaron un brillante recital lleno de vitalidad y energía demostrando una gran cohesión en unas interpretaciones compactas, en un completo dinamismo y frescura de movimientos, así como compleja sensibilidad en los pasajes que así lo requerían. 

Comenzaron con Albéniz, en una obra no muy conocida, la “Pavana-Capricho”, una pieza elegante y alegre al mismo tiempo, logrando un juego perfecto con una técnica adecuada de articulación precisa. Con Francis Poulenc en su “Sonata”, obra de juventud breve fuertemente influenciada por Stravinsky y Bartók, dejaron un sello de sonido transparente y juguetón, dejando translucir los ritmos casi bárbaros y las líneas melódicas repetitivas. 

Montsalvatge con sus célebres “Tres Divertimentos” (1941), es interpretado sacando toda una música de expresión directa de la melodía ondulante y belleza sonora de la politonalidad, inspirado por los llamados "bailes de casino" con íntimo sentido irónico, suave nostalgia en la segunda y una parodia de jota de "Fiesta mayor", en la tercera. Sacaron a relucir toda su técnica pianística contribuyendo a darles todo su carácter original y expresivo. Gran soltura de expresividad asimismo en las dos danzas que Falla incluye en “La vida breve” presentando una amalgama de estilos flamencos donde se suceden perfiles melódicos y esquemas rítmicos varios en esta muestra de la primera obra maestra del compositor gaditano. “Fantasía en Fa” D. 940 de Schubert (1828); obra cumbre para este formato, historia de un amor no correspondido y que como tal fue interpretada con toda la delicadeza que requiere, resaltando sus bellas frases melódicas y giros del tempo en su forma libre estructurada. Albéniz en cuatro piezas de la “Suite Española nº1” op.47 vuelve con toda su vitalidad juvenil en el piano a cuatro manos.

Dejaron resaltar los diferentes ritmos nacionales de la península con una fluidez encomiable del ejemplo de corriente nacionalista relacionada con el romanticismo que Albéniz estaba entonces desarrollando bajo el influjo de Felipe Pedrell. Tras la ovación vinieron las propinas con un Ligeti ágil y una adaptación propia y efectiva del “Intermedio” de la ópera Goyescas. Una hermosa de la fascinante melodía transmisora de un sentimiento a la vez nostálgico y fuertemente enraizado en el folclore español goyesco. Última pieza escrita por un Granados en pleno auge y broche final de una noche de música pictórica, de diversas tendencias y exquisita ejecución.

Luis Suárez

Auditorio de la Diputación de Tarragona – Festival Internacional de Música –
Nexus Piano Dúo.

Foto: Marta Mathéu y Albert Guinovart.

 

Paisajes Latinoamericanos - A Coruña

Paisajes Latinoamericanos - A Coruña

Reseña: Julio-Agosto 2017

Concierto de la OSG dirigida por José Trigueros dentro de la serie Orquesta Abanca Resuena y en la jornada conmemorativa del Día de la Música. Programa preferentemente latinoamericano desde Méjico por Arturo Márquez y J.Pablo Moncayo, a la Argentina por A.Ginastera y A. Piazzolla y un invitado por evidentes razones de contexto musical,   G. Gershwin  en la Obertura Cubana,  por los ritmos y las danzas o los instrumentos nativos que supo tratar.  En tres semanas completó su obra Rumba  con el título de Obertura Cubana. Tres secciones que comienzan con un ritmo provocativo para concluir con una rumba de gran dinamismo. En la partitura, especificaría que los instrumentos de percusión fuesen emplazados delante de la orquesta y a poca distancia del estrado del director. Toda una sesión entregada a la importancia de las percusiones de procedencias latinas y el peso impositivo de metales: trompetas, trombones, trompas y demás familia. Para ellos, la pauta a seguir, levantando al público de sus asientos. Un programa a medida. Familiar porque esos sonidos penetran por los poros de la piel en una irresistible claudicación. Una orquesta a pleno rendimiento y un público entregado.

Astor Piazzolla-Libertango y Oblivion- en dos composiciones características de su firma. Piazzolla, volviendo a Gershwin, comentaría: Nunca nos encontramos en la vida, pero siempre sentí que había una cierta afinidad entre su obra y la mía. Quizá porque su música representa a Nueva York y la mía a Buenos Aires. Tango de otra manera y es que la receta tiene sus claves: aquellos comienzos con Nadia Boulanger y Alberto Ginastera.  Creíble a más no poder, por eso y ante los más neófitos, cala con la fe del converso.  Alberto Ginastera con la suite de su ballet Estancia y que en el propio autor defenderá como el vivo reflejo de la propia tradición quintaesenciada. Sin reposo, una electrizante Danza final con el Malambo, que transfigura la danza tradicional.   Méjico con Arturo Márquez en dos obras en esas trazas: Danzón nº 2 y Conga de fuego. José Pablo Moncayó se escuchó por Huapango, casi su obra cumbre. Huapango  pertenece a un tipo de fiestas populares de la región costeña de los estados de Veracruz  y Tamaulipas, y el autor trasladó fidedignamente los aromas de procedencia. Moncayo integró el Grupo de los Cuatro junto a Carlos Chávez, Daniel Ayala y Blas Galindo   

Ramón García Balado

Abanca Resuena. O.S. de Galicia/ José Trigueros. Obras de J.P.Moncayo, A.Márquez, A.Ginastera y G.Gershwin
Palacio de la Ópera, A Coruña

Foto: José Trigueros.

 

La Pasión según San Juan - A Coruña

La Pasión según San Juan - A Coruña

Reseña: Julio-Agosto 2017

Ton Koopman de nuevo con la OSG y su Coro, un puente directo hacia La Pasión según San Mateo BWV 244 escuchada hace un par de años, o el concierto de temporada del mismo curso, acompañado por  Tiny Mathot al clave, entre obras de C.P.E.Bach, W.A. Mozart y J.Haydn. Reconocimiento y aprecio mutuos como comprobamos, hacia un director, organista  y clavecinista, fundador de la Orquesta Barroca de Amsterdam en el 79, que en el 92 ampliaría con la creación del coro. Años antes, viviría una etapa fundamental con P.Herreweghe adentrándose en los espacios historicistas y en ello continuará hasta el presente. Fue precisamente La Pasión según San Juan la obra que les sirvió para trabajar con instrumentos de época, lo que dará pie a las llamadas corrientes historicistas. Bach será una referencia irrenunciable hasta el punto de su ambición llevada a cabo con la integral en registro de su obra coral.

Koopman fue meticuloso en la dirección de esta obra con puntual detallismo y entusiasmo, acompañando a los solistas desde el órgano portativo, en comunión  absoluta con Joan Company en cuanto al coro, una formación compacta y precisa en los balances contrapuntísticos desde los coros de entrada de ambas partes: Unser Herrscher, dessen Ruhm y Christus, der uns selig macht, hasta el confesional de cierre Ruth wohl ihr heiling Gebeine y el coral de conclusión Ach Herr, lass dein lied Engelein. Los solistas eran intérpretes de su confianza por las veces que les tuvo en programas y proyectos. María Espada, elegida para un Misa en Si m. en el Auditorio Nacional, fue una voz de talante lírico  de agilidades controladas con resultados de calidad en sus arias Ich folge dir gleichfall y en Zerfliesse mein Herze. Ariel Hernández Roque, el solista de mayores exigencias por programa, es un dotado lírico ligero con un timbre rico en armónicos y recursos expresivos como dejó constancia en los abundantes recitativos. Mención especial merecen su aria Erwäge, wie sein blutgefärbter Rücken y el descarnado arioso Mein Herz, indem die ganze Welt. No menos atributos se deben al bajo- barítono Klaus Mertens, matizado en amplitud de registro. De su interpretación, el arioso Betrachte, mein Seel o el diálogo con el coro  Mein teuer Heiland, lass dich fragan. Maarten Engeltjes, contratenor en la línea de un Asawa o Daniels, es cantante habitual en los trabajos de Koopman. Dos arias en concreto para destacar su aportación: Von der Stricken meiner Sünden y especialmente, por las demandas de coloratura Es ist vollbract!   

Ramón García Balado

Ton Koopman / Joan Company, Orquestra y Coro de la Sinfónica de Galicia/ María Espada (soprano), Maarten Engeltjes (contratenor), Ariel Hernández Roque (tenor), Klaus Mentens (bajo)/ J.S.Bach: La Pasión según San Juan
Palacio de la Ópera, A Coruña    

Foto: Ton Koopman.

Bach y Buxtehude - Burgos

Bach y Buxtehude - Burgos

Reseña: Julio-Agosto 2017

El concierto de las Huelgas, que por sus dimensiones y acústica, además de por su belleza, lo hacía doblemente apetecible. Así lo debimos entender muchos, pues la afluencia de público fue tal que se quedó fuera buen número de personas.

Así, en este “marco incomparable”, que se decía en los Festivales de España, nos dispusimos a escuchar las obras de J. S. Bach (tres corales de la Pasión según San Mateo) y Buxtehude (Membra Jesu nostri) a cargo del Ensemble Barroco de la Universidad de Burgos dirigido por su titular (Javier Centeno, que se encargó de tuvo lugar en la capilla del Monasterio Bach) y por el director invitado (José Hernández Pastor, que tomó por su cuenta la obra de Buxtehude).

La obra de Buxtehude y los corales de Bach tienen en común una visión amorosa (como acertadamente señaló Javier Centeno en la presentación del concierto) del cuerpo de Cristo en su pasión. Los dos polos de amor y dolor se unen en la creación de una música de fuerte patetismo, emotiva y cerebral al mismo tiempo, que requiere a la vez la implicación de la razón y el sentimiento.

Pues bien, resumiré el resultado en una sola frase: nunca había disfrutado tanto de la interpretación de un coro amateur. El color que tiene el Coro Universitario de Burgos no es el habitual en las agrupaciones “amateur” españolas y la calidad de los solistas (miembros del coro todos ellos, además de su director) muestra un trabajo cuidadoso, reposado y maduro. Habituados como estamos, lamentablemente, al sonido desaforado y desgobernado de los conciertos participativos, escuchar a un coro que sabía lo que hacía resultaba sumamente grato. Lo mismo cabe decir de los pequeños solos, ejecutados todos con absoluta entrega y con cuidado estilístico. Hubo, es cierto, algún fallo de los que llamamos “del directo”, pero ello no deslució en absoluto el concierto, ni ensombreció la atmósfera que los directores y los intérpretes consiguieron crear.

En este último aspecto me quiero detener: a lo largo del concierto se detuvo el tiempo y desapareció, al menos para mí, todo pensamiento ajeno a la propia música. En ese aspecto, es preciso destacar la labor de ambos directores en la creación de esa atmósfera por la que no sólo caminaban los intérpretes sino también, a los pocos segundos, el público entero.

En este sentido, además de la labor continua de Centeno al frente del Coro Universitario, es preciso destacar el trabajo de José Hernández Pastor como director de la mayor parte del concierto: las Membra Jesu nostri. En sus manos, la obra de Buxtehude alcanzó un nivel comunicativo que no se puede expresar con facilidad. Su gesto llevaba de la mano a los intérpretes hacia una interpretación que se percibía clara y precisa en su cabeza, y que emocionaba.

Como cierre, sólo dedicaré unas palabras al Ensemble Barroco (verdadera rara avis en las universidades españolas por la que hay que felicitar a la Universidad de Burgos): su interpretación se ajustó a su función de acompañamiento de coros y solos, bien que en las breves introducciones y ritornelos instrumentales demostraran su sensibilidad y solvencia a partes iguales.

En conjunto, el concierto supuso un verdadero viaje en alas de la música que espero se repita en breve: el esfuerzo realizado por los intérpretes no debería caer en saco roto. Seguro que no será así.

Gerardo Fernández San Emeterio

José Hernández Pastor, Javier Centeno Martín. Coro, solistas y ensemble instrumental de la Universidad de Burgos/Javier Centeno. Obras de Buxtehude y Bach.
Monasterio de las Huelgas Reales. Burgos. 

Foto: Coro, solistas y ensemble instrumental de la Universidad de Burgos.

La magia de William Christie - Granada

La magia de William Christie - Granada

Reseña: Julio-Agosto 2017

La Orquesta del Siglo de las Luces, una formación caracterizada por la búsqueda de una sonoridad auténtica y coherente con el repertorio histórico, dio un espléndido concierto en el Festival de Granada bajo la dirección de William Christie, un emblema de la recuperación historicista de la música de los siglos XVII y XVIII. Este mago del sonido se ha convertido en una referencia fundamental para la musicología, y sus versiones de la música de Lully, Rameau, Campra y otros muchos sigue sorprendiendo por su audacia y genialidad. Cuando fue invitado a dirigir la Orquesta del Siglo de las Luces decidió ahondar en las sonoridades de estilo galante que a comienzos del siglo XVIII triunfaban en el gran reino de Francia, y expandían sus encantos por todo el panorama europeo.

La primera obra del programa, la Suite de “Les Fêtes Vénitiennes” de André Campra, es un ejemplo singular de la riqueza tímbrica y variedad rítmica que se cultivaba en la ópera-ballet de la corte francesa a comienzos del siglo XVIII. La suite incluye una obertura y diez números danzables que recorren diversos ritmos y combinaciones de instrumentos puestos al servicio de una descripción subjetiva de los tipos carnavalescos de la ciudad de Venecia. Esta circunstancia fue aprovechada por William Christie para obrar su magia junto a los solistas de la Orquesta del siglo de las Luces; en una interpretación viva y festiva, el espectador pudo abandonarse en un viaje imaginario al carnaval barroco, y disfrutar con los juegos sonoros y los guiños rítmicos de la partitura en una magnífica interpretación.

Más sobria en carácter, pero de igual interés sonoro, Le Journal du Printemps op. 1 de Johann Caspar Ferdinand Fischer, un compositor de la órbita germana que sintió el influjo francés y lo materializó en una serie de composiciones orquestales “a la francesa”. El uso de los ritmos con puntillo, la construcción galante de las frases y una instrumentación más dulce se unen a la elección de los ritmos de danza franceses en esta deliciosa pieza, de la que se interpretó la séptima suite. La ductilidad de la Orquesta del Siglo de las Luces se hace evidente en su capacidad para cambiar de registro y resultar igualmente efectiva y sutil en cada uno de ellos; su interpretación de esta suite de Fischer estuvo llena de buen gusto, destacando la musicalidad y tacto preciso de la concertino Margaret Faultless; a ello hay que unir el genio interpretativo de William Christie, quien con un simple gesto de su mano consigue arrancar al conjunto deliciosos giros tímbricos y dinámicos que transmutan una partitura de por sí amable en un singular collage de sensaciones auditivas.

El concierto incluyó también la suite de Les Indes galantes de Jean-Philippe Rameau, la partitura para ballet relacionada con la homónima ópera, una de las más conocidas del autor y que tanto influjo tuvo en la Europa de la ilustración. La obra aprovecha el formato ballet para incluir una amalgama de ritmos de danza que recorren un imaginario tour por el mundo y mostrar la cualidad galante del amor en distintas culturas. A nivel sonoro, la orquesta fue introduciendo diferentes timbres y combinaciones contrastantes, desde la “Marcha de los persas” a la “Entrada de los salvajes” con gran efectividad e interés; la frescura de la interpretación, la rítmica ágil y la claridad melódica extraídas por William Christie fueron un valor añadido a la bondad de la partitura.

Cerrando cada una de las partes del concierto se interpretaron las Suites para orquesta núm. 3 y 4  de Johann Sebastian Bach, pertenecientes a un conjunto de cuatro suites que el genio de Eisenach compuso como concesión al influjo francés que recorría Europa. Ambas suites tienen similar distribución tímbrica, destacando el uso de tres trompetas barrocas que dotan de brillo y fuerza el conjunto orquestal. William Christie dio una lección magistral de interpretación historicista en estas obras, sobradamente conocidas por el público, pues renovó la sonoridad de las piezas ofreciendo una singular versión mucho más diáfana y libre en el tacto y en los tempi. Cabría destacar la “Réjouissance” de la cuarta suite o el famoso “Air” de la tercera, escrita para cuerdas. Hay que incidir en la perfección del sonido de la Orquesta del Siglo de las Luces, cuyo equilibrio y empaste son perfectos, y su adaptabilidad a las exigencias del director, por sutiles que sean, lo convierten en un instrumento perfecto.

Gonzalo Roldán Herencia

FICHA TÉCNICA

Programa:  André Campra, Suite de “Les Fêtes Vénitiennes”; Johann Caspar Ferdinand Fischer, Le Journal du Printemps op. 1 núm. 17; Jean-Philippe Rameau, Suite de “Les Indes galantes”; Johann Sebastian Bach, Suites para orquesta núm. 3 y 4 en re mayor BWV 1068 y 1069.
Orchestra of the Age of Enlightenment
Director: William Christie
Fecha y lugar: Palacio de Carlos V, 25 de junio de 2017
Clasificación: 5 estrellas

Foto: William Christie.

 

Hito y rescate - Huelva

Hito y rescate - Huelva

Reseña: Julio-Agosto 2017

Al comienzo del verano han confluido en Huelva dos hechos musicales extraordinarios. Por una parte, el Liszt a cargo de un especialista como es Borja Otero y por la otra la celebración del centenario de una sonata pianística del compositor español Luis Leandro Mariani.

Hacía mucho tiempo que nuestros auditorios no albergaban una interpretación tan lograda. El concertista y profesor del conservatorio de Huelva Borja Otero lleva años madurando partituras de Liszt, y el público actual es testigo del imponente discurso sostenido en sus prestaciones virtuosas, imprescindibles para que la música no pierda un ápice en su desarrollo y que alcance su apogeo en una dinámica perfecta. Las Rapsodias húngaras poseían acentos y acordes espléndidos, que al son del tema húngaro cobraba una factura colosal. De hecho, Tras una lectura de Dante era la prueba de fuego donde vimos a un pianista con arte hondo y solemne al margen de hueros divismos.

 La otra faceta de este díptico venía con la sonata en la mayor, de 1917, del sevillano Luis Leandro Mariani, autor que vivió entre 1864 y 1925. Borja Otero anticipaba al respetable cómo tropezó con esta joya, obra ganadora en un concurso donde aspiraban veintisiete sonatas. Ciertamente, se trata de un testimonio maravilloso donde aflora lo más exquisito de siglos precedentes tamizándose por las tendencias de principios del siglo XX: Allegro de tintes melódicos que recuerdan a Mozart y Mendelssohn, acordes típicamente chopinianos y acompañamiento semejante a las arcadas cuartetísticas; Largo muy clásico cuyo ritmo se corona con bonitos mordentes y Rondó-Allegro con moto donde la profusión de acordes y una sección con puntillo deja asomar las vanguardias de entreguerra. Otero asimiló toda esta riqueza con un despliegue de facultades encomiable.

Se queda muy alto el listón en el Gran Teatro de Huelva después del Día europeo de la música. 

Marco  Antonio  MOLÍN  RUIZ 

RECITAL. Borja Otero (piano). Danzas fantásticas de Turina, sonata de 1917 de Mariani y Sueño de amor, Bagatela sin tonalidad, Tras una lectura de Dante y Rapsodias húngaras nos. 2 y 11 de Liszt. Gran Teatro de Huelva. 21 de junio de 2017. Nueve de la noche. 

Foto: Borja Otero (piano).

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