Ritmo "On Line"
País musical
RESEÑAS SELECCIONADAS DE CONCIERTOS Y ACTOS MUSICALES CELEBRADOS EN EL PAÍS
La OBC cierra temporada - Barcelona

La OBC cierra temporada - Barcelona

Reseña: Julio-Agosto 2018

Por segunda temporada consecutiva la OBC escoge una misa de difuntos para cerrar su temporada. Afortunadamente, esta vez ha optado por dejar que la música, concretamente la del Réquiem de Dvorák, hable por sí sola y no como el año anterior, en que la Messa da Requiem de Verdi fue masacrada por un ridículo y pretencioso mapping que estorbaba tanto la interpretación como la audición.

Esta vez no fue así y el primero en agradecerlo fue Kazushi Ono, quien el 2 de junio pudo dirigir a placer una partitura que no goza de la fama de otros réquiems románticos, pero que es una de las creaciones mayores de su autor. Quizá sea exagerado afirmar, como hace el programa de mano, que Ono “en los conciertos se entrega totalmente a una búsqueda mística del hecho musical que sobrepasa las simples lecturas racionales”, pero hay que reconocerle que se esforzó por hacer que su versión mostrara todos los perfiles de la obra, en especial ese lirismo tan característico del compositor checo (Recordare, Jesu pie), sin descuidar el dramatismo de páginas como Dies irae o Confutatis maledictis.

Contó para ello con una orquesta sólida y sin estridencias, unos coros en estado de gracia y unos solistas que cumplieron satisfactoriamente. Un buen broche para cerrar la temporada que ha ido de menos a más.

Juan Carlos Moreno

OBC / Kazushi Ono. Réquiem de Dvorák. Marta Mathéu, soprano; Gemma Coma-Alabert, mezzosoprano; Roger Padullés, tenor; José Antonio López, barítono. Cor Lieder Càmera. Cor Madrigal. Cor Anton Bruckner.
L’Auditori, Barcelona. 

Foto: Gemma Coma-Alabert, mezzosoprano.

Próspera  tradición - Huelva

Próspera tradición - Huelva

Reseña: Julio-Agosto 2018

Acierto el de programar esta obra de Dvoràk, donde se unían los coros de las Universidades de Huelva, Sevilla y el de la Catedral de la Merced. Y la principal ventaja de un concierto sacro dentro de una iglesia es que se unen estética y religiosidad. Sergio Lazo ha emprendido una encomiable labor al interpretar esta composición, a juzgar por el impulso que la gran música está necesitando en la capital onubense. Además, el XXV aniversario de la Universidad de Huelva ha sido un solemne pretexto para poner en pie dicha música.

Escuchamos una digna versión cuya sobriedad del principio se fue transformando en el misticismo esperado de los últimos números. Sesenta coristas ponían al oyente en situación desde el Stabat Mater dolorosa para luego matizarse en alternancia con los solistas; el Virgo virginum praeclara era el punto culminante, donde la textura vocal narraba un sentimiento mariano universal (con los hermosos engarces del violín). Finalmente, el Quando corpus morietur inspiró al director a una riqueza de matices que se coronaba en un irrepetible crescendo.

Elenco notable. Soprano de estentórea voz que brillaría hacia el final; contralto aunque de pulquérrimo timbre con trabajoso portamento, un tenor cuyos claros agudos se hicieron un torrente melódico en el Fac me vere tecum flere, crucifixo condolere y un bajo que resultó ser la voz con mayor aplomo.

Correctas y gustosas las prestaciones del grupo instrumental: la cuerda frotada y el piano llevaban al oyente a los entornos camerísticos del Nacionalismo checo (sobre todo en las introducciones). 

CONCIERTO. Stabat Mater, opus 58, de Dvoràk. Lorena Aranda (soprano), Olivia Latina (contralto), Vicente Bujalance (tenor) y Jorge De la Rosa (bajo). Coros de las Universidades de Huelva, Sevilla y la Catedral de La Merced. Grupo de cámara de los Conservatorios de Huelva y Sevilla. Dirección: Sergio Lazo. Iglesia de la Concepción de Huelva. 6 de junio de 2018. Nueve de la noche.

 Exquisitez  camerística 

La música antigua se consolida en Huelva: el ciclo Arquitectura y música, promovido por la Universidad y que arrancase en 2007, ha conseguido reunir a los amantes del género. Iglesias y santuarios onubenses, marcos de estos conciertos, trasladan al público actual a un palpitante pasado.

Plausible elección la del conjunto El cura rojo, que ofreciera sonatas y tríos de Telemann, partituras que atestiguan el apogeo del último Barroco. Este cuarteto se luce con versiones expresivas, de una riqueza tímbrica enriquecida también por dinámica minuciosa. Lo mejor de la velada, el trío en la menor para flauta dulce, violín y continuo: Largo irresistible por su gustosa articulación, Vivace con todo el ímpetu barroco, Affettuoso de prodigiosas texturas y un Allegro de la mejor escuela.

Los instrumentos en su función solista, flauta dulce, oboe y violín, explotaron los originales diseños del compositor para obtener un sobresaliente contrapunto, como ocurriera en un discurso solapado, donde la música iba y venía en perfecta progresión. En cuanto al bajo continuo, chelo y clave fueron el generoso ingrediente exigible para el estilo historicista, esto es: vigor rítmico, acentuación del acompañamiento y dosificada ornamentación. Idea certera la de El cura rojo de reservar para el final un Presto cuyo aire de danza oriental usa Telemann en otras composiciones, algo muy atractivo para todos los públicos.

Como pequeño inconveniente, el oboe en sonatas a solo, donde Alberto Domínguez hubo de enfrentarse a pasajes más imprecisos en la afinación.

Esperemos que las sucesivas ediciones den a conocer otros repertorios. El lleno de la Iglesia de la Concepción este 2018 confirma el progreso experimentado por este ciclo en Huelva.

XII ciclo de música antigua Arquitectura y música de Huelva. El gran legado de Telemann. Sonatas y tríos del autor alemán. Conjunto El cura rojo; integrantes: Alberto Domínguez (flauta dulce y oboe), Miguel Romero (violín), Guillermo Martín (chelo) y Patricia González (clave). 30 de mayo de 2018. Iglesia de la Concepción de Huelva. 

Marco Antonio Molín Ruiz 

Foto: XII ciclo de música antigua Arquitectura y música de Huelva.
Crédito: "Huelva información" y de Alberto Domínguez.

Carmen vuelve de nuevo - Las Palmas de Gran Canaria

Carmen vuelve de nuevo - Las Palmas de Gran Canaria

Reseña: Julio-Agosto 2018

Hacía 6 años que los Amigos Canarios de la Ópera no ofrecían Carmen y su elección del titular de la Filarmónica de Gran Canaria, Karl Mark Chichón, como director musical, fue tal vez lo más acertado de la velada. Chichon conoce la partitura al detalle y se movió desahogadamente entre los variados ambientes que pueblan la pieza de Bizet, otorgando a cada uno su carácter específico, sin excederse pero tampoco quedarse corto. En sus manos la Filarmónica de Gran Canaria sonó con ductilidad y precisión, ora brillante ora sombría según demandaba la acción, atendiendo además a las necesidades específicas de los diferentes cantantes y los coros. De éste último supo obtener delicados matices en los coros de seducción del primer acto, mientras el coro infantil sonó afinado y seguro. El apartado de los cantantes fue más discutible. Annalisa Stroppa encarnó a una protagonista creible, gracias a un físico acorde al rol, su óptima capacidad actoral y una voz de mezzo que tiene en un registro agudo bien proyectado y su capacidad para el matiz sus mejores bazas, frente a un grave de escaso cuerpo y su timbre poco seductor. El Don José de Leonardo Caimi presentó más problemas.

Un físico verosímil, su adecuado desempeño como actor y una voz de tenor de buena pasta, no obviaron problemas de emisión, pese a las buenas maneras en el aria de la flor, que le impidieron mantener una línea de canto coherente, rematada por agudos casi siempre destemplados. Irini Kyriakidou brindó una Micaela en carácter, prodigando agradables reguladores, aunque su voz no sea exactamente la lírica que demanda la parte, lo que la  obligaba a forzar su instrumento, con la consiguiente pérdida de redondez y dulzura en la expresión. Escamillo es un caramelo envenenado que terminó atrapando a Dalibor Jenis, barítono sin el registro grave que exige el torero, que intentó compensar con unos agudos resonantes mantenidos hasta el límite. Muy solventes los secundarios. Abanauara Graffigna, Frasquita; Manuel Pierattelli, Rermendado, Caterina Piva, Mercedes y José Antonio García, Zuñiga, con especial mención a Issac Galán, barítono lírico de voz lozana y timbre luminoso que se ocupó de Morales y Dancäire. A la escena y vestuario de Jesús Ruiz, una Andalucía tradicional cabalmente recreada, le faltó individualizar más nítidamente a Carmen, imposible de diferenciar visualmente del coro. Francisco López movió convenientemente a todos los implicados, iluminando acertadamente los distintos cuadros.  

Juan Francisco Román Rodríguez

Annalisa Stroppa, Leonardo Caimi, Irini Kyriakidou, Dalibor Jenis, Issac Galán, Abenauara Graffigna, Ricardo Bernal, Caterina Piva, José Antonio García. Coro de la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria/Karel Mark Chichon. Escena: Francisco López. Carmen. Producción Teatro Villamarta de Jérez.
Teatro Pérez Galdós
Las Palmas de Gran Canaria

Foto: Annalisa Stroppa como Carmen.
Crédito: Nacho González

Todo -o casi todo- tiene arreglo - Madrid

Todo -o casi todo- tiene arreglo - Madrid

Reseña: Julio-Agosto 2018

Un vistoso y lucido concierto coral con abundante material orquestal arreglado para hasta cuatro pianos y un rico despliegue percusivo, tuvo por protagonistas en programa: del lado compositivo, a Stravinsky y Prokofiev, y del interpretativo, al Coro Nacional de España junto a los pianistas Sebastián Mariné, Andrey Yaroshinsky, Sergio Espejo y Jesús Campo, hasta ocho percusionistas y las voces de Elena de la Merced, María Luisa Corbacho, Gustavo Peña, Josep Miquel Ramón y Pedro Llanera, todos dirigidos, en las obras corales, por Miguel Ángel García Cañamero.

Los dos primeros pianistas citados dieron vida a un completo y cabal arreglo para dúo de pianos de la Suite orquestal de 1919 de El pájaro de fuego. Un generoso y comprometido preludio instrumental que preparaba, con el ardor, candidez y resolución que le son propios -y se mantuvieron en esta versión-, el primer plato fuerte coral de la tarde en ésta su “primera-parte-Stravinsky”. Un primer plato coral ofrecido esta vez con todas las de la ley, en una de las instrumentaciones originales -la definitiva- del propio Igor Stravinsky: Las bodas. Pieza deliberadamente cruda, aún hoy, por su destemplanza y automatismo rítmico, insistente y penetrante tesitura y tono de recitación, acentuado por una contundente interpretación de invariable pulso tético. Impulso que se transmitiera, en su “segunda-parte-Prokofiev”, al arreglo de la celebrada cantata de ascendencia “fílmica” de Serguei Prokofiev: Alexander Nevsky. Obra de intenso dinamismo que subiera al estrado tras el descanso, con parejo y destacado elenco coral y, sobre todo, instrumental. Conmovedor, una vez más, solo de mezzosoprano en la profunda voz María Luisa Corbacho en un papel ciertamente agradecido para quien lo encarna con solvencia por su contenido dramático y, sobre todo, por su impactante, aún hoy también, resolución canora.

Luis Mazorra Incera

Solistas vocales: Elena de la Merced, María Luisa Corbacho, Gustavo Peña, Josep Miquel Ramón y Pedro Llanera. Piano: Sebastián Mariné, Andrey Yaroshinsky, Sergio Espejo y Jesús Campo. Percusión: Juanjo Guillem, Rafael Gálvez, Eloy Lurueña, Néstor Pamblanco, Alejandro Tur de Carlos, Quique Peña, Jordi Sanz y Guillermo Masiá. Coro Nacional de España / Miguel Ángel García CañameroObras de Prokofiev y Stravinsky.
OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.
 

Foto: Elena de la Merced.

Y Bach creó la música… - Málaga

Y Bach creó la música… - Málaga

Reseña: Julio-Agosto 2018

El pasado 21 de junio, Día Europeo de la Música, la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina se vistió de gala al convertirse en el marco de una interpretación estelar a cargo del virtuosismo pianístico de la malagueña internacional Paula Coronas y el muy premiado y reconocido Cuarteto Mainake integrado por profesores de la Orquesta Filarmónica de Málaga. Asimismo esta actuación puso el broche de oro a la temporada 2017-2018 de la Sociedad Filarmónica de Málaga.

El atractivo programa titulado “Regresando a Bach” –con motivo del 333 Aniversario del nacimiento del padre del barroco musical europeo- tuvo dos partes. La primera corrió a cargo del Cuarteto Mainake (dos violines, una viola y un violonchelo) que realizó una magistral interpretación del Cuarteto Americano op. 96 del compositor A. Dvorak (1841-1904).

Fue en la segunda parte cuando unieron sus quehaceres musicales la pianista Paula Coronas y el cuarteto de cuerdas para interpretar (coronados con pelucas barrocas para mejorar la inmersión en el universo bachiano) el Concierto para piano y cuerdas en Re Mayor BWV 1054 de Bach, compuesto en el año 1738 para clave. El propio Bach arregló este concierto (antes para violín e inspirado en el Concierto en Mi Mayor) que está considerado como uno de los más virtuosos y característicos del conjunto de 6 conciertos cuyos manuscritos originales reposan en la Biblioteca Estatal de Berlín.

El concierto BWV 1054 resultó, de las manos de la Coronas, sublime en su interpretación y magistral en el respeto a la pureza estilística del compositor de Leipzig.  Por su parte, el cuarteto obedeció con relevante brillantez  a las exigencias técnicas y estilísticas del concierto barroco.

La densa y tupida escritura polifónica del Allegro Vivace de esta composición exhibió una claridad, precisión rítmica y limpieza absolutamente destacables; las voces y motivos temáticos fueron expuestos por los habilísimos dedos de Paula Coronas con un virtuosismo y una depuración interpretativa magistral.

El Adagio del segundo movimiento –conocido como “Lágrimas de Cristo”- resultó un alarde de pureza, sensibilidad y recogimiento propios de este lamento despacioso y sentido que invita a la meditación espiritual.

Como contraste –propio del barroco- llegamos al Allegro del tercer movimiento, rebosante de belleza, virtuosismo y emoción. Sus difíciles pasajes exigieron una decisiva coordinación ejecutante del piano solista con el Cuarteto Mainake, resuelta con maestría por ambas partes.

El broche final de dicho programa musical lo puso la sublime interpretación de la Rapsodia Sinfónica op. 66 para piano solista y cuerdas de J. Turina (1882- 1949). Las espléndidas páginas del maestro sevillano aunaron elegancia, brillantez, fuerza, temperamento y la exquisitez de la huella impresionista que recibió el músico durante su estancia parisina. Gran colofón final donde el piano protagonista y el Cuarteto Mainake dialogaron muy expresivamente en un empaste de cuerdas muy tímbricas.

Como regalo final al público asistente, pianista y cuarteto interpretaron un emocionante Libertango del compositor argentino A. Piazzolla, motivo de la ovación y el aplauso concluyente de una actuación a la altura de la celebración que los convocaba.

Verónica G. Prior (Musicóloga)

Día Europeo de la Música, Sala Unicaja de Conciertos María Cristina.
Paula Coronas, piano. 

Foto: Día Europeo de la Música en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina de Málaga, con Paula Coronas, piano.

VII Xornadas de Música Contemporánea - Santiago

VII Xornadas de Música Contemporánea - Santiago

Reseña: Julio-Agosto 2018

La cuerda de saxos por Rafael Yebra

Diferentes instrumentos de la cuerda de saxos en el concierto confiado a Rafael Yebra, músico formado con A. Gomis, J.M.Londeix, M.B.Charrier y que siguió en clases magistrales por un  programa  Erasmus. Dirigió y coordinó el ciclo Saxornadas y realizó actividades solísticas diversas desde el TAC, a la O. S. Vigo 430, RFG, estrenando obras de J.Gaspar, Mª García-Mendoza, Pablo Beltrán, L. Carro o F. Buide, algunas en el programa de esta tarde. Creó el colectivo Multiplensemble, presentándose en el Festival Are More, con un monográfico dedicado a K.H.Stockhausen, en colaboración con el Goethe Institut de Madrid.  En programa, Luís Carro con When al lis lost, para saxo soprano e Ictus, para saxo alto, una manifestación y propuesta sonora sobre sí misma mediante elementos transformadores del timbre y la exploración del espectro agudo  y una elaboración del contorno melódico llevado casi de forma puntillista, hasta el empleo de técnicas menos habituales. J. González incluyó Señales-trumpet, para saxo soprano, producto de su fascinación por los antiguos barcos transoceánicos y el protocolo del uso de las trompetas como trasmisores de información. Pablo Beltrán y Laberinto, para saxo soprano, electrónica y video, dentro de una perspectiva visual y sonora diseñada por el músico, el video-creador Mig Seoane y el propio instrumentista. Un fundamento sobre el mito griego de Dédalo para esconder al Minotauro.

Juan Eiras con Diacronías I, para saxo barítono, perteneciente a un grupo de obras a solo con medios electroacústicos. La ilustración parte de la poética de L.Berio cuando habla de sus Sequenze: Son obras escritas para un único tipo de virtuoso que es aceptable hoy en día, sensible, inteligente y con los más altos niveles de virtuosismo técnico e instrumental.  Rumor de frío II, para saxo barítono, pertenecía a Jacobo Gaspar, quien recientemente estrenó con la RFG Vía Láctea. Haiku espiral. Una pieza de un ciclo que toma como punto de partida la aproximación a determinados contextos sonoros, que por su actitud, en su comportamiento dinámico, nos ayuda a percibir lo que entendemos por rumor, en su comienzo, predominaban los sonidos de naturaleza percusiva.

Rafael Yebra (saxos). Obras de Luis Carro, Juan Eiras, Pablo Beltrán, J.González y Jacobo Gaspar
Igrexa da Universidade, Santiago de Compostela

O pulso da fala: Entre John Cage y Steve Reich 

Martin Bresnick, profesor de la Yale University, se escuchó por Caprichos enfáticos, en dos entregas, un primer grupo de cinco piezas y el final con la obra Farándula doble. Telón de fondo, los grabados goyescos de Los desastres de la guerra y los terrores del absolutismo de Fernando VII. Farándula simple, se resolvía con marimba y xilófono, con el resto de instrumentos abocados a un final macabro. Farándula de charlatanes, en medio de un enredo de percusiones o Estragos de la guerra, con un sombrío tema antes de  Extraña devoción! que incorporaba el recitado del Pater Noster en latín, como parte del discurso musical.

John Bergamo con Piru Bole, inspirada en los ritmos de la tablá con su acercamiento a otras culturas, en concreto las percusiones de las Indias Orientales aunque sin un arraigo fijo por sus devaneos con experimentos  que se sucedían en el conjunto de percusión ajenos a la tradición indú.  John Cage con Living Room, obra caprichosa por el entorno en el que se desarrollaba, el mobiliario habitual de un salón, usando una instrumentación caprichosa. En su segundo tema, hacía referencia al poema The World is Round, de Gertrude Stein, que al buen criterio de los intérpretes, fue recitado en forma de susurro.  Clapping Music de Steve Reich, desde la atalaya del minimalismo, pieza basada en una serie rítmica inicial de doce sonidos, tocada al unísono por dos intérpretes al comienzo de la partitura, antes de desarrollarse en un complejo e intrincado discurso polirrítmico, mediante modificaciones del tempo de uno de los ejecutantes hasta una coincidencia colectiva en el final.

O pulso da fala y aquí nos encontramos con Fernando Buide, pieza para piano y cuatro percusionistas. El título de la obra surgía de la intención de  remedar con instrumentos, el pulso de una animada conversación entre varias personas. Además de muchos motivos fragmentarios que se presentaban en unísono, en vibráfono, marimba y piano, la obra desenvuelve un número importante de ostinatos y patrones rítmicos que se alternan y superponen creando una textura musical siempre cambiante, las acumulaciones de las superposiciones, son el impulso que va creando la narrativa de la obra. La sección de percusión cuenta con instrumentos como vibráfono y xilofón, con altura determinada, usando al mismo tiempo un bombo y un guiro. También suyo fue el arreglo actualizado del Dum Pater familias del Codex Calixtinus.

J.Vicente Faus, Fernando Buide del Real, Miembros de la EAEM. Obras de Martin Bresnick, John Bergamo, J.Cage, Códex Calixtinus, S. Reich y F. Buide del Real
Sala Mozart, Auditorio de Galicia. Santiago de Compostela

Enrique X. Macías: Sonata por Isabel Pérez Dobarro 

Comenzaron las VII Xornadas de Música Contemporánea en el CGAC con una actividad que conmemora el 60 Aniversario de Enrique X.Macías (1958-1995) en la que Carlos Villanueva, catedrático de Musicología de la USC, recordaba su actitud beligerante, basada en una osada manipulación de las materias en análisis y la permanente obsesión por la incapacidad de completar sus obras, primando el ideario de trabajo abierto, casi como un reflejo de un status bipolar. Manuel Bragado, editor, recuperaba la memoria de la Sonata, en su estreno en ese centro en abril de 1995, con Roberto Bolea, en su etapa que ratificaba el ideario del trabajo en permanente construcción, y el enfrentamiento forjado tras la consecución del Premio de la Crítica, en 1976 y su actitud provocadora en espacios como las perfomances plásticas, antes de entrar de lleno en la obra del homenajeado.

 La Sonata de 1989, pudo escucharse en dos de sus tiempos- Impromtu I- Refrain- en interpretación de Isabel Pérez Dobarro, una pianista  cuyo interés por la música actual, la llevó a formar parte del Int. Fest. For Contemporary Performance, en The Mannes School of Music of Music neoyorquino, colaborando con el pianista Marc Ponthus, así como en el NYUCME, dirigido por Jonathan Hass, estrenando Books of Throws de Laars Graugaard. La Sonata de Macías, tuvo su estreno en las III Xornadas de Música Contemporánea,  dentro de las seguidas en otro ciclo anterior al actual, a cargo de Roberto Bolea, su dedicatario, un trabajo madurado a lo largo de tres años y que deja como resultado una pieza de cambios metronómicos permanentes dentro de unas fluctuaciones agógicas y variaciones de registro, realzados por contrastes dinámicos. Las tensiones y dificultades extremas, dentro de una amplitud no muy extensa, nos traslada invariablemente a los rigores conceptuales del postserialismo de Darmstadt en sus propuestas más reveladoras, un auténtico tour de force para la solista.  En la  trayectoria de Macías, destacaríamos sus experiencias en los Encuentros de la Fundación Gulbenkian, los cursos de Darmstadt, la dinamización del Gabinete de Música Electroacústica de Cuenca, la participación en el Instituto de Sonología de Utrecht o en el Groupe de Recherche Musicale de París y en el Festival Antidogma de Turín.  Fue premiado en el Tribuna Int. Gaudeamus de Holanda, en el de Jóvenes Compositores de la Fundación J.March, con Souvenir I y el Cristóbal Halffter de Composición.

Isabel Pérez Dobarro (piano). Enrique X.Macías: Sonata- Impromtu I- Refrain-.
CGAC (Centro Galego de Arte Contemporáneo) Santiago de Compostela.

Ramón García Balado 

Foto: Isabel Pérez Dobarro.

“Matheus” y maratón Brahms - Valladolid

“Matheus” y maratón Brahms - Valladolid

Reseña: Julio-Agosto 2018

J-Ch. Spinosi y su Ensemble Matheus cerraron el Ciclo Antigua en la Sala de Cámara de forma anómala, pues sólo ofrecieron Las cuatro estaciones de Vivaldi, ocupando el Maestro y un traductor el resto del tiempo con breves ejemplos musicales y explicaciones sabidas, todo ello sin anuncio previo. La versión resultó caprichosa y retocada, de lo que no fueron culpables los “Matheus” (excelentes violista, clavecinista y cellista del continuo) sino el propio Spinosi, que parece tomar a broma todo aquí últimamente. El arreglo del Summer time del Porgy&Bess de Gershwin, añadido al final, fue lo más serio del mini-concierto.

Pasión y razón es el título dado por Julio García Merino, Bibliotecario de la OSCyL y Comisario de la Exposición, a la muestra que sobre la vida y obra de quien fue su Director emérito, Jesús López Cobos, se visita en el CCMD; concienzudo trabajo: video, carteles, programas, cartas, fotos, grabaciones y anécdotas, recorren su amplia trayectoria profesional, regida siempre por la Pasión por la Música y la Razón como rectora e inspiradora de la misma. Todo un homenaje, que se amplió respetando dos programas diseñados por él conforme a esos criterios y que ya no pudo dirigir; Brahms protagonista y el pianista onubense Javier Perianes intérprete de los Conciertos 1 y 2, Re m. y Si b. M., ops. 15 y 83. Andrew Gourlay asumió el 1º, completado con la Sinfonía nº 26 en Re m. “Lamentatione” de Haydn y Variaciones sobre un tema de Haydn, op. 56a del hamburgués en su 1ª época; y Pablo Casado asumiendo el 2º, más su Sinfonía nº 3 en Fa M., op. 90,  del Brahms más maduro, para excelente panorámica del autor.

El Titular Gourlay tuvo a un pianista que se plegó a sus tempi, que obtuvo un hermoso color en su sonido, haciendo un Adagio primoroso con las cuerdas graves y con excelentes maderas, con un toque exquisito y un ataque brillante en el Allegro final. Perianes se ganó al público a base de calidad y hubo de premiar esa entrega con el Nocturno, op. 54/3 de Grieg, meditado y finísimo. El Maestro, salvo una caída de tensión en el Poco più moderato; feliz intervención del dúo flauta-oboe y trompas III y II. Completó  18º de temporada con primicia orquestal, Sinfonía “Lamentatione” de Haydn, 19 músicos en pie y dos cellos (sin el color del clave ausente), al  detalle, correcta, pero falta de ese espíritu preciso, Menuet como mejor momento. Las bellas Variaciones brahmsianas sonaron limpias, vientos acertados y relaciones poco diferenciadas.

En el 19º, Perianes volvió a triunfar, con un Heras-Casado que se mostró muy energético, natural y conocedor en tan difícil acompañamiento, ayudando a los atinados contrastes dinámicos del pianista, con excelente colaboración de la trompa inicial y del cello solista en el bello Andante, ambos dulces y sentidos, como el trío clarinete-fagot-piano, rematando éste el Concierto con  gracia verdadera. La Sinfonía, también complicada, tuvo apropiado romanticismo, buen gusto y expresión, pudo haber mayor amplitud en el Poco Allegretto y tuvo su pasión el Allegro, todo en un nivel contenido y algo menos logrado que el Concierto. Bonito recuerdo ambos días.

José Mª Morate Moyano

Sinfónica de Castilla y León, Javier Perianes/A. Gourlay/P. Heras-Casado. Obras: Haydn, Brahms.
Sala Sinfónica “Jesús López Cobos” del CCMD de Valladolid.    
  

Foto: Perianes volvió a triunfar con Heras-Casado (foto de Vanity Fair)

Mozart en revisión - A Coruña

Mozart en revisión - A Coruña

Reseña: Junio 2018

La Misa en Do m. (La Grande) K. 427, de Mozart en revisión de Robert D.Levin, bajo la dirección de Richard Egarr, formado en la Chetham´s School of Music de Manchester, especializándose en órgano en el Clare College Cambridge, antes de ampliar en la Guildhall School of Music & Drama. Siguió la escuela de Gustav Leonhardt y a partir de 2006, tomó la plaza de Christopher Hogwood, como director en la Academia de Música Antigua. Suya fue la voluntad de la versión de Robert D. Levin, de la que se dice que partió de los manuscritos originales, recurriendo también a la diversidad de los papeles usados que ayudaban a precisar los lugares en los que fue compuesta. Se tendría en cuenta igualmente la práctica salzburguesa de doblar partes de los coros con los metales. Así, extrapolará la orquestación para completar la partitura. Nos queda el Kyrie y el Gloria, además del principio del Credo y parte del Sanctus y del Benedictus y sin escribir la mitad del Credo y el Agnus Dei. El resto que pasó por la criba del Sr. Levin, hará suscitar alguna previsible susceptibilidad. Una reconstrucción usando técnicas y criterios musicológicos, que parece soportar cualquier comparación, no solo con las piezas de la misa, sino con otras composiciones de la época.  Queda sobre el papel la orquestación sin transiciones de los fragmentos esbozados para remedar lo que el autor pudo haber tenido in mente.

Los solistas, voces de confianza de Egarr, son cantantes bregados en el espacio de la música sacra y el oratorio. Las sopranos Elisabeth Watts y Kate Royal- sustituta de la anunciada Sophie Bevan-, mostraron un agudo vibrante y un timbre cálido y efusivo, realzado por una mayor presencia a lo largo de toda la interpretación; el tenor Andrew Tortise, a la par de ambas en cuanto a agilidades y mesura y el bajo, de menor protagonismo, mostró una afinidad por el colorido baritonal. Para confirmarles, el concertante compartido en el Dona nobis pacem, pero si alguien merece una atención particular, es el propio coro de Joan Company, que desde la Segunda de Mahler, en Do m., Resurrección, abriendo temporada, nos gratifica en memorables veladas.  Aunque se trata de una obra incomparablemente mayor que las primeras misas salzburguesas, se la criticó a veces por su falta de cohesión estilística. El interés de Mozart por el estilo antiguo o docto, alimentado por las reuniones en la mansión del barón Gottfried van Switten, se muestra en la utilización de texturas arcaicas de continuo en algunos movimientos para solista.

Ramón García Balado

Elisabeth Watts, Kate Royal, Andrew Tortise y Andrew Foster-Williams. Orquestra S. de Galicia y Coro / Richard Egarr. Joan Company. Misa en Do m. K.427 (La Grande), ed. Robert E. Levin.
Palacio de la Ópera, A Coruña      

Foto: Kate Royal.  

Fuego y transparencia - Barcelona

Fuego y transparencia - Barcelona

Reseña: Junio 2018

La Novena sinfonía de Beethoven es una obra icónica, una de esas de éxito seguro, lo que da como contrapartida versiones muchas veces rutinarias. Afortunadamente no fue el caso de la que se dio en el Palau de la Música Catalana. Nada más escucharse los primeros acordes ya se vio que la de Daniele Gatti no iba a ser una interpretación más. Arrancó enérgica para luego desplegarse a un tempo fulgurante, tanto, que la sensación era ambigua: o acababa naufragando en el exceso, o sería de las de quitarse el sombrero. Fue lo segundo. La batuta logró mantener el vuelo fulgurante sin descarrilar, aunque lo más asombroso no fue tanto eso como la transparencia de la lectura, el que cada detalle de la instrumentación, por mínimo que fuera, pudiera apreciarse netamente.

Un Molto vivace incisivo y con un trio de un color cálido y popular, y un Adagio molto cantabile que fue una filigrana de una delicadeza exquisita, prepararon el camino a un Finale apoteósico ya desde el recitativo de violonchelos y contrabajos, expuesto por Gatti con clara intención expresiva. La actuación de un buen cuarteto vocal y de unos coros cada vez más convincentes, con más cuerpo y color en sus secciones, fueron la guinda de una interpretación que quedará en el recuerdo.

Juan Carlos Moreno

Mahler Chamber Orchestra / Daniele Gatti. Marina Rebeka, soprano; Natascha Petrinsky, mezzosoprano; Torsten Kerl, tenor; Luca Pisaroni, bajo-barítono; Orfeó Català; Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana. Novena sinfonía de Beethoven.
Palau de la Música Catalana, Barcelona. 

Foto: Natascha Petrinsky, mezzosoprano (foto de Birkigt). 

Cuando la ciencia ahoga a la música - Barcelona

Cuando la ciencia ahoga a la música - Barcelona

Reseña: Junio 2018

El pasado 19 de mayo, L’Auditori de Barcelona acogió el estreno mundial de Inscape, una obra de Hèctor Parra para conjunto instrumental de 16 solistas (todos ellos del Ensemble Intercontemporain), orquesta sinfónica y electrónica. Según el propio compositor y el programa de mano, se trata de un viaje mental desde la tierra hasta otros universos a través de un agujero negro… Dicho así, uno esperaría encontrar una música llena de sonidos nuevos que lleven más allá las posibilidades de los instrumentos convencionales, algo en la línea de Langgaard, Ligeti, Messiaen o Grisey.

No fue el caso: en la media hora que dura, Inscape no aburre, pero sí desconcierta por su abuso de clichés de una vanguardia ya vieja, su estructura inconexa y su desequilibrio sonoro. Este último aspecto es especialmente grave porque hace que los solistas resulten casi siempre inaudibles, estén situados alrededor del director (flauta, clarinete bajo, fagot y quinteto de cuerda) o emplazados en otros puntos del Auditorio (oboes, trompetas, trombones), algunos de ellos al lado de un percusionista que, evidentemente, los ahoga. No hay, por tanto, matiz, ni instrumental ni espacial, solo un violento frenesí de metales y percusión que, sin duda, puede expresar la energía cósmica, pero también sirve para ilustrar el horror de una guerra o, incluso, un estado de ánimo. Y es lástima, porque en la escritura de esos solistas hay momentos muy sugerentes, casi líricos, que entroncan con el impresionismo.

La sensación final es que hay ideas, y valiosas, pero que se quedan en la partitura escrita: una vez esta se hace sonido, todo se pierde, queda ahogado por la falta de equilibrio y transparencia del conjunto. Por eso fue aún más sangrante escuchar a continuación la Sinfonía n. 4 de Mahler, una prueba de cómo se puede escribir para gran orquesta y hacer que todo se perciba de manera diáfana, así como de crear también un mundo sugerente sin necesidad de muletas científicas que solo son una excusa esnob para dar empaque a la música. Kazushi Ono, concentrado y tenso en Inscape, se relajó aquí para ofrecer una versión aseada, fluida, con su punto popular y, en el Poco adagio, sus toques de trascendencia religiosa.

Juan Carlos Moreno

OBC / Kazushi Ono. Obras de Parra y Mahler. Michaela Kaune, soprano. Ensemble Intercontemporain.
L’Auditori, Barcelona. 

Foto: Michaela Kaune, soprano. 

John Adams en el Palau - Barcelona

John Adams en el Palau - Barcelona

Reseña: Junio 2018

El pasado 26 de mayo la OBC cambió su sede habitual en L’Auditori para visitar el Palau de la Música Catalana y ponerse a las órdenes de uno de los compositores más interesantes y activos de la actualidad: el estadounidense John Adams. Las obras escogidas fueron una buena muestra de su evolución desde el minimalismo hasta la creación de un lenguaje personal en el que las técnicas minimalistas conviven con las de la gran tradición. Así, a la fanfarria Short Ride in a Fast Machine le siguió la reciente Absolute Jest, un concierto, o mejor dicho, scherzo para cuarteto de cuerda y orquesta escrito a partir de lo que Adams reconoce es su gran obsesión: los cuartetos de cuerda finales de Beethoven. El Attacca Quartet se encargó de atacar con pasión la parte solista de esta partitura, en la que la constante aparición de breves, pero reconocibles, fragmentos beethovenianos crea una sensación extraña, ambivalente.

Más accesible resulta Harmonium, una especie de sinfonía coral que, partiendo del minimalismo más ortodoxo, va más allá al aportar gestos y estados anímicos. Los coros del Palau mostraron una vez más aquí cuánto han crecido en los últimos tiempos: lo que en otro tiempo habría sido confusión, fue esta vez fuerza, claridad y ductilidad.

Juan Carlos Moreno

OBC / John Adams. Obras de Adams. Attaca Quartet. Orfeó Català, Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana. Cor Jove de l’Orfeó Català.
Palau de la Música Catalana, Barcelona. 

Foto: John Adams (Foto de Margaretta Mitchell)

Albrecht, una batuta de altura - Barcelona

Albrecht, una batuta de altura - Barcelona

Reseña: Junio 2018

La sensación fue prácticamente unánime durante el concierto que pudo escucharse en L’Auditori el 11 de mayo: “esta no es la OBC, ¡nos la han cambiado!”. Suena exagerado, pero es que la transformación de la orquesta fue tan evidente que parecía otra, más flexible, más rica en registros, con un sonido más claro y un registro dinámico más trabajado en sus extremos, con pianissimi audibles y fortissimi potentes, pero sin las estridencias habituales. El responsable de ese milagro tiene nombre y apellido: Marc Albrecht.

Ya en la primera obra que interpretó evidenció que el suyo no sería un concierto de trámite: su versión de los Wesendonck Lieder de Wagner, de un refinamiento camerístico, estuvo atenta en todo momento a respirar con la soprano Lise Davidsen, una extraordinaria voz wagneriana con graves algo metálicos, pero agudos portentosos y, sobre todo, capacidad para transmitir las emociones de cada canción.

En la segunda parte, Albrecht dirigió la Sinfonía n. 4 “Romántica”, que no es precisamente la obra más redonda de Bruckner por su agotador carácter reiterativo. El director dio de ella una versión fluida, viva, admirable tanto por su detallismo como por sus vívidos silencios. Sin duda, uno de los conciertos de la temporada de la OBC.

Juan Carlos Moreno

OBC / Marc Albrecht. Obras de Wagner y Bruckner. Lise Davidsen, soprano.
L’Auditori, Barcelona. 

Foto: Marc Albrecht.

Sin cerrar el círculo - Bilbao

Sin cerrar el círculo - Bilbao

Reseña: Junio 2018

Erik Nielsen, Johannes Martin Kränzle, Richard Wagner y Gustav Mahler parecían, a priori, cuatro sólidos componentes para ofrecer un concierto de altura. No diré que no fue así pero se queda uno con la sensación que el círculo de la belleza quedó sin cerrar, sin poder explicar a las claras las últimas razones. Una pesante obertura de Die Meistersinger von Nürmberg abrió el programa sonó sin la brillantez exigible mientras que toda la segunda parte, también centrada en el genio de Leipzig, se basó en un pout-pourrí que el mismo Nielsen hilvanó con parte de la música orquestal del acto III, de Parsifal más la escena del mismo acto de Amfortas, donde destacó el barítono alemán, con línea de canto muy adecuada.

La primera parte del concierto, muy breve en su integridad, por cierto, se completó con cinco lieder de Des Knaben Wunderhorn, de Gustav Mahler y donde pudimos apreciar tanto la no por menos conocida sorprendente capacidad del compositor para hacer de la orquesta sinfónica grande un instrumento adecuado para el acompañamiento del lied y, por otro lado, el adecuado fraseo e intención del canto de Kränzle, a pesar de la ligereza de su voz en la franja grave. Mucho mejor en los momentos alegres –por ejemplo en su último lied, Lob des hohen Verstandes, donde su voz se expandió a pesar de la ligereza del material hasta provocar la complicidad del público.

Público que, por cierto, tuvo una reacción dominada por la austeridad en la demostración de entusiasmo y ello a pesar de la legión de seguidores de uno u otro compositor, que no son pocos.

Enrique Bert

Bilbao. 03/05/2018. Auditorio Euskalduna. Obras de R. Wagner y G. Mahler. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección musical: Erik Nielsen. 

Foto: Auditorio Euskalduna (Foto: Pablo Cepeda).

Un “Barbero” redondo - Las Palmas de Gran Canaria

Un “Barbero” redondo - Las Palmas de Gran Canaria

Reseña: Junio 2018

Para esta nueva edición del Barbero de Sevilla los Amigos Canarios de la Ópera han apostado por un joven elenco mayoritariamente italiano, algunos ya con reconocidos éxitos en importantes escenarios internacionales, casi todos debutantes en la isla. La función giró en torno al Fígaro de Massimo Cavalleti, de exuberante vocalidad, voz timbrada, de vibrantes agudos, amplio fiato y personalidad desbordante, en la mejor tradición de los grandes Fígaros italianos. Bisó su “Largo al factótum” ante el delirio del público que lo premió con los mayores aplausos de la velada. Paola Gardina, es mezzo de amplia tesitura, timbre penumbroso y certera en las coloraturas. Incorporó intencionadas variaciones en los da capo componiendo una Rosina de carácter que no se arredraba ante nadie. Levy Sekgapane brindó un elegante Conde de Almavida, sirviéndose de su voz de tenor ligero, de escaso volumen pero flexible y bien proyectada que sube con facilidad y solventa  cómodamente los más variados adornos. José Julían Frontal como Basilio, hizo uso de sus muchos recursos vocales e histriónicos, falsetes incluidos, para enfrentar con éxito al arrollador Fígaro. Aunque son habituales los Bartolos veteranos, el veinteañero Riccardo Fassi nos presentó un Bartolo de timbre juvenil y color de auténtico bajo, pletórico en los agudos y sonoro en los graves, que le auguran una prometedora carrera.

Los canarios Blanca Valido, Berta y Fernando García Campero, Fiorello/un oficial, otorgaron relieve a sus respectivas partes.  Bien conjuntadas las voces masculinas del Coro de la Ópera de Las Palmas. Giulio Ciavatti movió a los cantantes con dinamismo y espontaneidad, evitando tanto los puntos muertos como el histrionismo exagerado, empleando escenografía y vestuario tradicionales, con alguna incongruencia como una guardia vestida al estilo de los tercios españoles del XVI. Excelente de Francesco Ciampa, se desempeñó como un rossiniano de raza, flexible en los tempi y las dinámicas, gobernó el desbordante movimiento de la escena sin apreciables desajustes, obteniendo de la Filarmónica de Gran Canaria un sonido limpio y preciso, ágil pero con cuerpo. En resumen, uno de los mejores Rossinis vistos en Canarias en mucho tiempo.

Juan Francisco Román Rodríguez

Massimo Cavalletti, Paola Gardina, Levy Sekgapane, Riccardo Fassi, José Julián Frontal, Blanca Valido, Fernando García Campero. Coro de la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria/Francesco Iván Ciampa. Escena: Giulio Ciavatti. El barbero de Sevilla de Rossini.
Teatro Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canaria 

Foto: El barbero de Sevilla de Rossini, Teatro Pérez Galdós
(foto de Nacho González)

 

Un género poco frecuentado - Las Palmas de Gran Canaria

Un género poco frecuentado - Las Palmas de Gran Canaria

Reseña: Junio 2018

Los melodramas o melólogos, recitador y acompañamiento de piano, fueron muy frecuentes durante el siglo XIX. Autores como Schubert Lizst, Berlioz y Wagner lo practicaron. Hoy su ausencia de la actividad musical es casi total. De ahí la importancia de esta velada organizada por la Sociedad Filarmónica de Las Palmas que nos proponía dos melodramas con música de Richard Strauss: El Castillo junto al mar sobre un poema corto de Ludwig Uhland y Enoch Arden, basado en un amplio poema de Alfred Tennyson.  La intensidad de las escenas y el uso de un lenguaje muy visual, espolearon al Strauss dramaturgo que proporciona un elaborado acompañamiento pianístico, moderno y disonante en el breve castillo y más equilibrado y tradicional en Enoch donde únicamente comenta las escenas de mayor carga dramática, procurando no obstaculizar la apreciación del extenso texto.

La producción de la Fundación March fue todo un acierto, desde la categoría pianística de Rosa Torres Pardo, variadísima en la expresión, haciendo uso de una amplia gama de colores e intensidades, siempre atenta a la evolución del texto, a la claridad en la recitación y la sobriedad en el movimiento escénico del actor Pedro Aijón Torres, todo bien cosido por la dirección escénica de Paco Azorín, que con diversas proyecciones y una estudiada iluminación integró al espectador en su propuesta. Especialmente destacable el mesurado uso de la amplificación de la voz del actor, que facilitó su equilibrio sonoro con el piano y la inteligibilidad del texto sin anular los variados matices de intensidad y entonación de Pedro Aijón.

Juan Francisco Román Rodríguez

Rosa Torres Pardo, piano. Pedro Aijón Torres, actor. Paco Azorín, dirección artística.   
Sociedad Filarmónica de Las Palmas. Teatro Pérez Galdós. Las Palmas de Gran Canaria. 

Foto: Rosa Torres Pardo, piano (foto de McFarland). 

Página 1 de 60Primero   Anterior   [1]  2  3  4  5  6  7  8  9  10  Siguiente   Último   
Esquina inferior izquierda Esquina inferior iderecha
Portal web DotNetNuke por DOTWARE tecnología a punto   GEN. 0,0624277 s