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País musical
RESEÑAS SELECCIONADAS DE CONCIERTOS Y ACTOS MUSICALES CELEBRADOS EN EL PAÍS
Una entrada gentil - Madrid

Una entrada gentil - Madrid

Reseña: Octubre 2017

De nuevo arranca el ciclo de la OCNE que bajo el titular de Satélites va desgranando el potencial camerístico de sus integrantes. Y lo hizo con un Concierto para violín, piano y cuarteto de cuerdas, que partía de una propuesta de romanticismo algo tardío, abandonado quizás a la sombra inminente de modernistas, impresionistas y otro “apaches”, el de Ernest Chausson. Música de cámara con pretensiones de doble-concierto, para afrontar después, tras el descanso, partituras de nuevo cuño pero sólido arraigo en la tradición.

Una primera parte pues de protagonismo solista del violín, Georgy Vasilenko, y del piano, Sebastián Mariné, pero, sobre todo, del rescate de un músico, el citado parisino, que con sabiduría, personalidad y gusto sabe dosificar sus recursos para rematar una obra ciertamente ambiciosa, pero también noble y comunicativa, con un espléndido final.

Una segunda parte más variada, en tono ya tendente al scherzo y finale, convocó los nombres de… Pablo Miyar, con Castillo interior, la obra más atrevida estéticamente de este programa, que mostró notorio lucimiento expresivo en su mezzosoprano solista, Gudrún Ólafsdóttir; de… Francisco Javier Jaúregui, con sus Tres canciones populares vascas de trazo distintivo en línea con su titular, fina instrumentación y armonía consecuente, y… para concluir, dos resueltas danzas argentinas, feliz desenlace, de Jesús Ángel León a la sazón primer violín del conjunto. Como propina, un melodismo cantábile, sosegado y candoroso: Ave María del compositor islandés Sigvaldi Kaldalóns.

Luis Mazorra Incera

Gudrún Ólafsdóttir, mezzosoprano; Georgy Vasilenko, violín; Jesús Ángel León, violín Luminita Nenita, violín; Virginia Aparicio, viola; José María Mañero, violonchelo; Laura Asensio, contrabajo; y Sebastián Mariné, piano. Luis Aguirre, director.
Obras de Chausson, Jaúregui, Kaldalóns, León y Miyar.
OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid. 

Foto: Laura Asensio, contrabajo.

ORCAM: Obras son amores - Madrid

ORCAM: Obras son amores - Madrid

Reseña: Octubre 2017

Günter Herbig volvió al Auditorio Nacional de Música para ponerse al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, con ocasión del Día internacional de la no violencia. Una visita siempre esperada y apetecible, especialmente cuando se trata, como era el caso, del repertorio sinfónico romántico más acendrado de los Schubert y Schumann, tan afín.

Porque el programa que defendiera en esta temporada constó, descanso de por medio, de la Sinfonía “trágica” (cuarta) de Schubert y la Sinfonía “primavera” (primera) de Schumann. Dos obras enmascaradas, un poco a la sombra de otras homónimas, asiduas y celebérrimas de sus catálogos respectivos, que por ello supusieron, de esta guisa conjunta y confinada, un reconocimiento más allá de roles teloneros o asimilados, a las que a menudo se las relega. Por tanto, sin parecerlo a priori, un programa de concierto, en este sentido, atrevido… Atrevido, especialmente por las ineludibles limitaciones de ensayo que rodean la práctica profesional de la dirección de orquesta, aquí más apremiantes.

De hecho, los aciertos y desvelos del podio, y los resultados ofrecidos desde los atriles, pronto llegaron a su apogeo, a su tope, en el primer movimiento de la “Trágica”,  Adagio molto-Allegro vivace, y allí permanecieron sin grandes perturbaciones ni destellos destacables -algún solo…- , hasta la finalización. Una dirección de podio con abundantes, y lógicas, anticipaciones rítmicas y dinámicas, y un cometido cabal y envolvente, más acusado según nos adentrábamos en materia, que levantó hasta donde dio de sí, un programa con enjundia para más parada y fonda. En cualquier caso, el reconocido talento y discernimiento de Herbig en este su repertorio, y algunos momentos puntuales, especialmente en los primeros lances del concierto, dejaron un buen sabor de boca, resuelto a la postre.

Luis Mazorra Incera

Orquesta de la Comunidad de Madrid / Günter Herbig.
Obras de Schubert y Schumann.
ORCAM. Auditorio Nacional de Música. Madrid.

Foto: Günter Herbig.

Tres en uno: director, solista y concertino - Madrid

Tres en uno: director, solista y concertino - Madrid

Reseña: Octubre 2017

El solista Gordan Nikolić fue protagonista por partida triple en el concierto de inauguración de temporada en el Auditorio Nacional de Música de la  Orquesta Sinfónica de Madrid. Y es que su presentación al frente de la orquesta incluyó tanto la dirección, siempre con su violín en ristre, una conducción en cierta medida compartida con el propio conjunto y sus atriles destacados; como el amplio ademán y liderazgo del concertino; o, ya en el ejemplar Concierto en mi menor de Mendelssohn, el rol destacado de sus solista virtuoso. Tres en uno.

A la postre, una interpretación de musicalidad en primer plano. Gestos musicales con un alto grado de profundización en el instrumento, pero, lógicamente, a cambio, cierta ambigüedad en el ataque de la orquesta en su conjunto, especialmente en los momentos más comprometidos directorialmente como en Coriolano, por ejemplo, sus pizzicatos finales, o, sin ir más lejos, los primeros ataques de esta obertura, tan heroicos como premonitorios y sombríos.

Una apuesta decidida por el concepto musical, sus sinergias, empatías y gestos, que se tradujera en un disfrute legítimo de las obras desde el punto de vista de sus intérpretes materiales, sin intermediarios.

Luego de aquel Beethoven citado, dos Mendelssohn: el Concierto citado para mayor lucimiento de su solista en un contexto general enérgico, expuesto con extroversión desde sus primeros lances; y, en segunda parte, con toda la orquesta de pie, salvedad hecha de los seis violonchelos, una vivaz y estimulante Sinfonía italiana que, de esta guisa, erguida, encarnaba así sus raíces instrumentales históricas.

Una fiesta pues compartida y participada de unos músicos protagonistas directos de una música ilustre, su música, que así se contagiara a un público siempre ávido de constatar in situ la implicación de, también, sus artistas.

Luis Mazorra Incera

Orquesta Sinfónica de Madrid / Gordan Nikolić: director, concertino y solista.
Obras de Beethoven y Mendelssohn.
OSM. Auditorio Nacional de Música. Madrid. 

Foto: Gordan Nikolić.

Inauguración Festival 2017 - Santander

Inauguración Festival 2017 - Santander

Reseña: Octubre 2017

Una nueva edición del Festival Internacional de Santander (y van sesenta y seis) arrancó el pasado 5 de agosto en el Palacio de Festivales con la sala Argenta abarrotada y deseosa de escuchar la siempre atractiva BBC Philharmonic bajo la dirección de Juanjo Mena y presenciar el regreso de Juan Pérez Floristán, ganador del Concurso Internacional de Piano Ciudad de Santander Paloma O’Shea el año pasado. El programa, además, garantizaba el disfrute del melómano y del espectador casual si las cosas salían medianamente bien. ¡Y vaya si salieron! Desde los primeros compases de la mítica Obertura Egmont de Beethoven, quedó claro que la formación inglesa sigue ofreciendo un sonido depurado en todas sus secciones: cuerda sedosa, viento metal brillante, viento madera cálido… La batuta de Mena, firme y al tiempo flexible, dio a cada una el relieve adecuado, logrando un sonido empastado que no les abandonaría en toda la velada. Ese temple fue, quizás, el rasgo más característico de su notable versión de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, partitura un punto grandilocuente, pero elección pintiparada para la ocasión. Entre ambas piezas, tuvimos ocasión de escuchar, sin la presión del concurso, al prometedor Juan Pérez Floristán, cuya versión de la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmaninov demostró audacia, variedad tímbrica y facilidad para hacer cantar al piano. Apremiado por los aplausos, ofreció como propina la breve pero densa y casi fúnebre The tides of Manaunaun de Cowell, que supuso un contrapunto muy sugerente.

Darío Fernández Ruiz

Festival Internacional de Santander.

Foto: Juanjo Mena.


Anna Lucia Richter y Georg Nigl: El Cancionero Italiano de Hugo Wolf - Santiago de Compostela

Anna Lucia Richter y Georg Nigl: El Cancionero Italiano de Hugo Wolf - Santiago de Compostela

Reseña: Octubre 2017

XVIII Ciclo de Lied

El  ciclo de estos  breves e intensamente atmosféricos lieder de Hugo Wolf, en reparto para la soprano Anna Lucia Richter, una voz de de timbre penetrante y proyección de recursos  spinto, con experiencia en repertorio contemporáneo  por estrenos como Singet leise de Moritz Eggert o su inclusión en Elegie fur Junge Liebenden de H.W.Henze y el barítono  Georg Nigl, con un sobresaliente y proverbial fraseo, y que también ha estrenado obras de Dusapin, F.Cerha o W. Mitterer. Reparto de los lieder en pausada lectura, tal cual exigen las piezas en las que por un lado, las de talante vagamente humorístico, son especialmente atractivas, y las amorosas, más tiernas y vehementes. El acompañamiento pianístico de Gérard Wyss puso el necesario punto de equilibrio dentro de su agobiante transcurso. Paul Heyse tuvo una función determinante en la elección de unos textos que se apoyan en un italianismo puramente circunstancial.  Decía Dietrich Fischer Dieskau, en Hablan los sonidos, suenas las palabras que para entenderle mejor, la creación de la melodía va unida estrechamente a una calidad rítmica, basada en criterios lingüísticos. No encontramos ni un solo giro declamatorio  que no haya nacido del espíritu de la lengua. Es Wolf, entre sus estados de ánimo confusos, a consecuencia de ingobernables desequilibrios, que se pasearon por su existencia como amargos fantasmas, el que encarna obsesivamente en el ciclo de El cancionero Italiano, crudo donde los haya y, por lo mismo, menos frecuentado.

Sobrepone a mayores y en beneficio de las piezas, la pujanza inventiva de su riqueza armónica, a veces en los lindes de la disolución cromática.  Asistimos con fortuna a una velada profundamente preparada y por lo mismo las piezas, miniaturas perfectamente ensambladas de principio a fin, de las que escogemos según fueron cayendo, por parte de la soprano Schweig einmal stilli!, por su airado desplante de mujer ofendida.  Verschiling´der Abgrund meines Liebsten Hütte, no menos atrevido en su desenvoltura o la transfiguración fantasmagórica de una mujer en O wär dein Haus durchsichtig wie ein Glass. Piezas las suyas tomadas a salto de mata, porque cualquiera hubiese valido en esta opción.  El barítono nos valdrá por Ein Ständchen euch zu bringen kam ich her, desenfadada y con un punto de buen humor. Was für ein Lied soll dir gesungen werden ?, precisamente el último de los compuestos de todo el ciclo, y trazado sobre un poema de ínfimas dimensiones con una vaga apariencia naïf. En un extremo de este lied y por su espíritu obsesivo, Benedeit die sel´ge Mutter, plegaria y lamento dentro de este espectro del conjunto de piezas que, como elemento incontestable, no observan en ningún aspecto melodías, ritmos, armonías o estructuras de ese italianismo de cabecera. En resumen, un conjunto de canciones de amor con todas sus variantes: deseo, celos, decepción, malicia y ternura.

La mezzo Graziela Valceva- Fierro

Un programa de lied eslavo

El lied eslavo con la mezzo Graziela Valceva-Fierro, que por sus recursos, pondrá poner más de alguna duda sobre quienes abogan por la sujeción a unos patrones canónicamente definidos, y que estuvo  acompañada al piano por Maciej Pikulsi, que  interpretó algunas piezas al teclado, cuidadosamente entremezcladas, desde el Nocturno Op.27 de Chopin, en el que todo es canción y melodía que vuela libremente.   Tres preludios de S. Rachmaninov:  El Preludio nº 2, Op. 3 en Do sost. m., el Preludio nº 12 Op. 32, en sol sost. m, mezcla  de frescura y talante elegíaco, y el Preludio nº 5. Op. 23, en Sol m., apreciado por su exotismo.   Para ella, el lied eslavo al completo, en el que destacaba por mayor dominio del aficionado El cuarto de los niños de M.Mussorgski, que en esas canciones nos aproxima al añorado mundo infantil, y que en este caso cristaliza en su dimensión absoluta.  Perfectas para su manejo, desde Con la niñera a La esquina, El escarabajo, La nana de la muñeca, y Oración de la noche y el atrevido  Gato. Nada como estas piezas para apreciarla: la forma de abordarlas y la impregnación de ese mundo que resulta tan perceptible. Los textos reflejan situaciones y pueriles vivencias  del niño, recreados deliciosamente por la propia música.   Tchaikovski con dos canciones: No, solo aquel que conozco, la sexta del Op. 6, del grupo que recurre a las poéticas desde Tolstoi, Plescheiev a  Goethe y Heine y  A comienzo de la primavera, segunda del Op. 38, preludia de alguna forma el estilo de Rachmaninov.  Ambas, marcadas por la melancolía y la amarga sensación de irremplazables ausencias.

De Rachmaninov hablamos, y de su pluma  dos de los Doce romances Op. 14, con una clara tendencia a la exuberancia en el acompañamiento pianístico. El primero Yo te espero (Davidova), se complace en una cita nocturna y el décimo, En mi alma (Minski), muestra cierta evolución hacia un reconocible estilismo modal.   Tres canciones de N.Rimski-Korsakov: El ruiseñor enamorado de la rosa (Kolstov), segunda del Op. 2, nacida bajo la influencia de Balakirev.  Ni un segundo de reposo en una sensación al borde de la desesperación. Oh, si tú pudieras, del Op. 39,  nos remite a la poética de Tolstoi, para completar con Las nubes comenzaron a disiparse, del Op. 42, sobre texto de Puchkin, hermosa página de colorido lírico, reconocible tanto en la armonía como en la línea vocal.  Un hueco para Chopin, en el escaso conocimiento de su vena lírica, pero que nos invita a familiarizarnos con tres de sus piezas, escuchadas al principio y pertenecientes a las Canciones polacas Op. 74, post. Melodía, la novena, que destaca por su brevedad punzante y por su armonía expresiva. Quiero lo que no tengo, la número trece, dentro del estilo de las populares dumkas de Zaleski, con su bello y expresivo canto. Canción lituana, la número dieciséis, que muestra un diálogo tierno entre una madre y un hijo, que le oculta una cita amorosa. En resume, es Graziela una cantante de medios vocales convincentes, para apostar por estos repertorios, por el cuerpo de voz de timbre oscuro y planteamiento interpretativo.

Ramón García Balado

Graziela Valceva-Fierro, Maciel Pikulski. Obras de M.Mussorsgky, Rimski-Kórsakov, P.I.Tchaikovski, Rachmaninov y Chopin
XVIII Ciclo de Lied
Teatro Principal, Santiago de Compostela, Santiago de Compostela

Foto: Anna Lucia Richter.

 

Ainhoa Arteta y la Orchestra Camera Musicae - Tarragona

Ainhoa Arteta y la Orchestra Camera Musicae - Tarragona

Reseña: Octubre 2017

 

Brillante apertura de temporada con un programa de refinado estilo romántico, obras de gran altura e interpretación al mejor nivel.  Goethe decidió enviar a Beethoven, en 1809, su tragedia "Egmont" para que el maestro de Bonn escribiera la música incidental. La obra de Goethe habla de la libertad. Con una orquesta en estado de gracia, Grau consigue un extraordinario dramatismo con un lenguaje pesado y fatídico en una oscura y potente introducción, con unos vientos tocando fuertemente, acompañados de una réplica suave de las cuerdas. El dramatismo conseguido del movimiento central se ve acentuado en un motivo martilleante de las cuerdas, cesando de forma abrupta para dar paso a la explosión en el presto conclusivo, con la trompeta tocando un tema triunfal encima de las cuerdas. Momento cumbre del incipiente romanticismo con la conjunción de dos genios alemanes.

La obra cumbre, si es que se puede resaltar alguna por encima de las otras, fue la “Los Cuatro Últimos Lieder” de Richard Strauss. Una interpretación exquisita que nos hace dejar de lado por un rato, aquella versión de referencia incomparable de Elisabeth Schwarzkopf y George Szell. Terminada la Segunda Guerra Mundial, Richard Strauss se trasladó a Suiza. Allí, a finales de 1.946, descubrió un poema de Joseph von Eichendorff (“Im Abendrot  - En la puesta de sol”), con el que compuso una música para soprano y orquesta, en homenaje a su esposa y antigua soprano Pauline de Ahna. Concebida como una pieza aislada, y no como de un ciclo. Strauss concluyó la obra en Montreux el día 6 de mayo de 1.948. A los pocos meses de escribir esta pieza musical Strauss leía poemas de su amigo y admirado Herman Hesse. De esas lecturas Strauss recogió tres poemas que hacían referencia a la naturaleza y al sueño infinito: “Primavera”, “Septiembre” y “Al irme a dormir”. Fue la conclusión de su vida artística. Unos meses más tarde, Strauss moría en la localidad bávara de Garmisch Partenkirchen a la edad de 85 años. Letra hermosa, apacible, cargada de simbolismo y deseos con una música embriagadora. Todo ello conseguido bajo la poderosa y mágica voz de Arteta, calidad y dominio de todos sus sobrados recursos, nos transmite una emoción estremecedora, acentuada aún más si cabe por una dirección certera y apasionada de Grau, sin que por ello llegue en ningún momento a pisar la voz solista. Se podrían definir tales sensaciones, al escuchar tan hermosa interpretación, como cuando uno ve que se acaba su vida, que sus días están llegando a su fin, cuando la oscuridad acecha y la eternidad llama a la puerta, la nostalgia todo lo inunda y la melancolía se filtra por todos los poros del cuerpo…

Dice la historia que en septiembre de 1845 Robert Schumann escribió una carta a su amigo y colega Félix Mendelssohn (1809-1847), en la que le decía, entre otras cosas, que trompetas y tambores sonaban en su cabeza cotidianamente. Síntomas de los primeros colapsos mentales de su larga enfermedad que le llevaría a la muerte, aquí sirvieron de inspiración para la bella “Sinfonía nº2” op.61, estrenada por la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig el 5 de noviembre de 1846, bajo la dirección de Félix Mendelssohn, quien fue un incansable promotor de la música de Schumann. Grau consigue una perfecta unidad en una conjunción temática y estructural. No encontramos con una composición espléndidamente equilibrada, donde quizás la sección más inspirada se la compuesta por el tercer y cuarto movimiento. El tercer movimiento es un “Adagio espressivo” que posee una de las melodías más conseguidas de Schumann. La repetición del tema principal por un oboe certero nos indica el dominio de la instrumentación de su autor, muchas veces criticado. Brilló la sección central contrapuntística, como un homenaje a la música del pasado. En este movimiento se llega a uno de los momentos de más expresividad de la música de Schumann. Si se le dota de una apasionada lectura interpretativa, como ha sido el caso, supone una auténtica cima de la belleza, del lirismo y de la efusividad romántica que cabe dar con una orquesta de esta formación. La Sinfonía concluye con el dinamismo y brillantez del “Allegro molto vivace” en el que volveremos a escuchar la imperiosa llamada del comienzo de la obra, antes de la brillante coda, que parece querer demostrar que Schumann se había liberado temporalmente de su enfermedad. Un tema que, al reaparecer en varios momentos de la partitura, aun con distintas fisonomías y funciones expresivas, otorga al todo una admirable unidad.

Luis Suárez

Teatro de Tarragona – Ainhoa Arteta y la Orchestra Camera Musicae, bajo la dirección de Tomás Grau

Música Clásica y vino en las bodegas Avelino Vegas de Segovia

Música Clásica y vino en las bodegas Avelino Vegas de Segovia

Reseña: Septiembre 2017

En el año 1950 se crearon las bodegas Avelino Vegas en Santiuste de San Juan Bautista (Segovia) y se acaban de cumplir los 100 años del nacimiento de su fundador, don Avelino Vegas, para celebrar esta efeméride las bodegas regalaron a su comarca, el pasado 3 de septiembre,  un magnífico recital con un escogido repertorio musical de Bach, Mozart, Haendel, Verdi, Saint-Saëns y Puccini, entre otros, interpretado por la soprano Consuelo Bravo, Pedro Alfaro, violonchelo y Matthew L. Crawford, piano.

Excelente maridaje entre la música y el buen vino para la celebración de los cien años del nacimiento del fundador de la bodega, don Avelino Vegas. 

La iglesia de Santiuste de San Juan Bautista fue el escenario elegido para el concierto, muy cerca de las bodegas homenajeadas. El público del municipio acudió invitado al evento llenando la iglesia y aprobando, con sus calurosos aplausos y solicitudes de bises, el repertorio y artistas escogidos para la celebración musical.

Finalizado el concierto, don Fernando Vegas, actual propietario y director de las bodegas, invitó a todos los asistentes a una cata de los magníficos vinos que producen,  visitando las nuevas y modernas instalaciones de las bodegas Avelino Vegas. 

El pasado 3 de septiembre fue un día muy destacado para el pueblo de Santiuste de San Juan Bautista, donde buena música clásica adornó y acompañó el homenaje del centenario de a una de las bodegas de mayor proyección de la comarca. Un ejemplo de buen maridaje entre la música y el vino que ya se extiende por otras muchas bodegas del país..

Por Teresa Herrero

http://avelinovegas.com/

Foto: Un momento del concierto en la iglesia parroquial de Santiuste de San Juan Bautista (Segovia)

Abvlensis sigue creciendo, con Chanticleer como estrella - Ávila

Abvlensis sigue creciendo, con Chanticleer como estrella - Ávila

Reseña: Septiembre 2017

6ª edición del Festival Internacional de Música Abvlensis, que convierte la ciudad de Ávila en escaparate de la obra de Tomás L. de Victoria, su hijo de fama mundial por la calidad de la misma.

Entradas y plazas de alumno agotadas, tanto para conciertos como para el Curso de Interpretación Coral paralelo al Festival, que dictan miembros y Director del Coro invitado, este año Chanticleer de USA. A señalar también la Beca de Investigación anual que concede el Centro de Estudios T. L. de Victoria en Ávila.

Abrió el Festival Preambulum, mesa redonda pública integrada por expertos en Música Antigua, dedicada esta edición a tender puentes entre la imprescindible investigación previa y todos cuantos se unen para su difusión: patrocinadores públicos y privados, programadores, intérpretes e interesados, que logren mantener vivo y conocido este rico patrimonio coral; de ahí el título “Las mil y una voces” precisas.

El Auditorio Municipal de San Francisco y bajo el epígrafe “Luces y sombras”, tuvo lugar el primer concierto, partido entre el Coro de cámara Alterum Cor dirigido por Valentín Benavides, y el Grupo de Música Antigua de la Uva con Ignacio Nieto al frente, ambos de Valladolid. Alumnos en Cursos precedentes se ganaron su presencia en este Festival.

Mismo espacio para los dos siguientes; el sexteto mixto esloveno Ingenium Ensemble; con alto nivel técnico y vocal, vertieron su programa “Canticum Novum”, dividido en 3 apartados: Introitus, De fragilitate et mortalitate naturae humanae y De spe et gaudio aeternitatis. Y el “Ensemble La Danserye”; “Danzantes y ministriles de lo sacro a lo profano” fue el programa del que fuimos testigos. Sorprende la juventud de este conjunto murciano y la cuidada afinación que mantienen con instrumentos tan delicados (ellos mismos los construyen) como corneta, sacabuches, orlos, set de flautas diferentes, bajoncillo, chirimía, bajón y percusiones, cuyo uso combinan según las piezas a interpretar. El jardín del Auditorio y rodeados por los asistentes, fue marco para Danzas de ámbito popular, elaboradas sobre tenores de danza; la pareja de baile ejecutó los correspondientes pasos de “baja danza” en piezas de Arbeau, Praetorius y Susato, destacando “Saltarello” vivo de éste, “Canarios” de Praetorius con su pajarito en mano y “las lavanderas” del francés jugando con un pañuelo; vino después en el interior la “esfera sacra” con motetes, himnos y canciones de Lobo, Franco (el de México), Morales, Guerrero y Janequin, cuya “Batalla” con los 4 orlos sorprendió a los oyentes, así como el “Pange Lingua”, hermosa pieza de Guerrero, cada uno con instrumento diferente, asimilándose a nuestros órganos ibéricos y sus timbres. Volvieron las Danzas pero ahora en Palacio, con el Maestro Fabritio Caroso, con mayor juego de pies y más complicados cruces y pasos en “Celeste Giglio” y leves toques de mano en “Laura soave”; viva la “Gallarda” de Gervaise alternada con elegante “Pavana”, abanico en la dama para “Españoletas” de Praetorius y vivo “Recoupe y Tourdion” de Attaignant, de nuevo esta serie diseñada sobre tenores de danza. Programa entretenido por infrecuente, bien realizado, que hubo de bisar los “Canarios” para satisfacer al público, con los 7 componentes en escena   

Y vino la estrella del VI Festival, que se convirtió en toda una constelación: Chanticleer, preparado por William Fred Scott, que no dirige ni sale a saludar, pero cuyo trabajo planea sobre los 12 cantores masculinos (3 por cuerda), que lo han interiorizado hasta permitirles cantar sin Director. Edad media joven que mantiene frescos y limpios timbres escogidos para servir cualquier gama de colores, combinados de variadas formas en cada obra en función de su texto y música. Hablar de afinación sería ofender porque es perfecta, sobre una sola nota tomada a diapasón y emitida por un cantor. Muchos Directores se disculpan pensando: ¿qué más puedo hacer con éstos?; aquí se piensa por contra: vean donde puedo llegar con éstos. Salidas, saludos, movimientos, todo está controlado y preciso fruto del intenso trabajo diario y del estudio, concentración y tensión que acompaña cada interpretación. Hasta la figura del Príncipe Juan esculpida en su sepulcro de la Iglesia del Monasterio de Santo Tomás, pareció temblar de emoción ante lo que se oía. Un momento que describe cómo Canta este conjunto, fue la frase “aedificabo Ecclesiam meam” del “Tu es Petrus” de Victoria, donde la penetrante escritura del Maestro trata extraordinariamente la polifonía del 1er. vocablo; Chanticleer hizo ver cómo se sentaban los ladrillos uno a uno, hasta ver la Iglesia edificada “Sobre esta piedra”, intítulo de su programa.

Daría para mucho, pero señalemos el movimiento en Lasso; la expresión orante de legato increíble en P. Carter Buck; la suave belleza de Morales con nítido gregoriano del cantor alternatim con el coro que acepta la fe en el “sicut erat” y la confirma en el D.C.; lamentos escalofriantes en Tomkins y Morley con pianísimos tensos. Y plato a parte el Salmo 116 que John Harbison dedicó a “Chanticleer”, estrenado este 2017 y repetido en este único concierto en Europa; 500 compases, más o menos, en dos secciones, que aúna todos los recursos de la voz en lo contemporáneo, tensión-relajación, múltiples diálogos entre distintos solistas, dinámicas opuestas, suntuoso solo de soprano sobre coro de gran efecto dramático y toda esa complejidad armónica y contrapuntística, hecha con gran precisión y musicalidad, casi 14 minutos de asombro.

Y como final la Missa “O quam gloriosum est Regnum” de Victoria, parodia de su motete de igual nombre, antífona de Vísperas de Todos los Santos, que sorprendió no fuese interpretado por delante, como se debe en este tipo de obras. La versión fue fulgente, con el autor más a la italiana, ligero, tal vez así concebido por su estancia y publicación, con entonatio gregoriana en “Gloria” y “Credo” de cierta originalidad y sin que la doxología en éste tuviese la habitual solemnidad hispana, pero en la lógica visión global con que se abordó, remansándose más en el “Agnus Dei”, como súplica para alcanzar esa gloria que el Reino de Dios proclama en el motivo de la Misa. Fue un magnífico cierre para una auténtica lección de Canto Coral.

Obligados a varias salidas, regalaron otro Salmo a la americana, con su toque góspel y spiritual, hecho con energía total y sin partitura, que acabó de enloquecer a alumnado y público en general.

José María Morate Moyano

6ª edición: Festival Internacional de Música Abvlensis.
La Danserye, Chanticleer y otros.
Auditorio M. S. Francisco e Iglesia Monasterio Sto. Tomás. Ávila. 

Foto: Abvlensis sigue creciendo, con Chanticleer como estrella.

La opereta vuelve al Liceu - Barcelona

La opereta vuelve al Liceu - Barcelona

Reseña: Septiembre 2017

El Liceu cerraba la presente temporada con una opereta, acontecimiento  siempre interesante y poco frecuente en sus programaciones. Lo hizo con La viuda alegre, no representada en el teatro desde hace 37 años, en versión de concierto, con determinados fragmentos y en una única función, lo que no es mucho, pero mejor que nada. La obra de Lehár estaba dirigida por Josep Pons, que ya había programado en Madrid esta misma obra, con una versión que fue muy interesante en los momentos sinfónicos y en las intervenciones solistas como el violín, pero no tanto en las escenas con cantantes y coro, donde hubo ligeros desajustes, que dieron la sensación de falta de ensayos. La actuación del coro mantuvo su nivel habitual con un canto cohesionado y brillante.

La obra estaba protagonizada por dos grandes artistas de dilatada carrera. Angela Denoke volvió a demostrar su gran capacidad interpretativa con un fraseo cuidado y una gran intención y elegancia, aunque a su voz se nota el paso de los años, especialmente en la zona aguda. Bo Skovhus dio vida al Conde Danilo con su habitual calidad artística con un planeamiento extrovertido, pero convincente, para expresar una pretendida superficialidad y su pasión por la viuda. La pareja joven estaba a cargo de Vanessa Goikoetxea, que mostró musicalidad y sutileza y Ben Bliss que cantó con buen estilo y seguridad. Complementaron el reparto componentes del coro que asumieron su rol con corrección.

Como colofón final dos preguntas: ¿Para cuando la zarzuela? ¿Podremos ver opereta completa de calidad en su contexto teatral?

Albert Vilardell

Angela Denoke, Vanessa Goikoetchea, Bo Skovhus, Ben Bliss. Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceu/Josep Pons. Versión en concierto de fragmentos. La viuda alegre de Lehár.
Gran Teatre del Liceu, Barcelona.

Foto: La viuda alegre de Lehár en el Gran Teatre del Liceu.

Antonio, de la “A” a la… “jota” - Madrid

Antonio, de la “A” a la… “jota” - Madrid

Reseña: Septiembre 2017

Antonio Ruiz Soler, el universal “Antonio el bailarín” para todos, ha recibido del Ballet Nacional de España y en los Teatros del Canal madrileños un brillante homenaje; espléndido por su pródiga espectacularidad y también enjundioso por un programa donde a la figura recordada del insigne bailarín se unió la vigente del coreógrafo -todas las piezas siguen siendo, en este sentido, suyas-. Un programa dirigido por Antonio Najarro, espacioso, sólido y equilibrado, destinado a establecerse y dar fruto abundante.

Piezas de lucimiento personal en sus primeros momentos, como la estampa flamenca Taranto, protagonizado con donaire y carácter por Esther Jurado, guitarristas y cantaor, o el hipnótico Zapateado de Sarasate protagonizada esta tarde por Francisco Velasco con abierta generosidad y notables cadencias y propina, que hicieron las delicias de un público (un lleno, por cierto, la noche de estreno…) que quizás no recordaba ya el señorío y lucimiento de este virtuoso despliegue.

Las obras de conjunto completaron una sensación arraigada e incontestable. Monumentalidad para un homenaje que ahonda por igual, tanto en la vistosidad y el aparato, como en la esencia más avezada de la historia de la música y la danza españolas. Para empezar Eritaña, una partitura, por cierto, endiablada en su versión original pianística, fue aquí más amable en su versión instrumental coreografiada. Desde el foso, Manuel Coves al frente de la Orquesta Sinfónica Verum preludió así los otros dos frescos, magníficos y ambiciosos, que se sucederían.

Nos referimos, primero, a una ejemplar Fantasía galaica de Ernesto Halffter con que se remató la primera parte. Una obra suficiente ya para haber satisfecho las exigencias del espectáculo, con unas acciones de conjunto en este tramo final, tan vitales y extrovertidas como sutiles y furtivas. Fantasía bien trenzada, luminosa en su gran Alborada a la postre, y con momentos memorables al son de conchas de vieira acariciadas, presagios y cortejo embozado en capa, que recuerda la Santa Compaña… Ideas dramáticas, sugestivas y danzables que ahondaron en una simbología arraigada y trascendente.

Como trascendente, también en lo musical y por planteamiento teatral, fuera tras el descanso, la burlesca, ejemplar y consagrada: El sombrero de tres picos de Falla. Burla burlando, una cumbre de la música y el baile que pone el dedo en la llaga en un retrato social que, por desgracia, nunca pierde su actualidad. Una elocuente, plástica y expresiva pareja formada por Inmaculada Salomón y Sergio Bernal fueron sus protagonistas principales este primer día de representación, junto con sus antagonistas y cuerpo de baile.

No en vano la, tan frecuente en nuestros escenarios musicales, Danza final de este ballet y por ende de este espectáculo, se trenza sobre una forma folclórica que, como ya se ha pregonado desde García Matos, domina latente por doquier toda la península y sus ínsulas… eso sí, con algunos modo y denominación diversos: ¡la jota!

Luis Mazorra Incera

Ballet Nacional de España. Director: Antonio Najarro. Bailarines: Esther Jurado, Débora Martínez, Miriam Mendoza, Inmaculada Salomón, Sergio Bernal, Eduardo Martínez, Francisco Velasco,…
Músicos flamencos del BNE. Albert Skuratov, violín; y Coni Lechner, piano. Sandra Ferrández, mezzosoprano. Orquesta Sionfónica Verum / Manuel Coves.
Obras de Albéniz, Falla, Ernesto Halffter y Sarasate.
BNE. Teatros del Canal. Madrid.

Foto: Antonio Ruiz Soler, el universal “Antonio el bailarín” para todos, ha recibido del Ballet Nacional de España y en los Teatros del Canal madrileños un brillante homenaje.

Música en Compostela - Santiago de Compostela

Música en Compostela - Santiago de Compostela

Reseña: Septiembre 2017

Segundo  concierto del LX Curso U.I. de Música en Compostela  con la Real Filharmonía de Galicia dirigida por Maximino Zumalave y con cuatro obras en programa, entre las que destaca el Concierto para chelo y orquesta nº 3, en Sol M. G.480, del que fue solista  el responsable de la Cátedra del Curso, Ángel Luís Quintana. También la Soleriana de Joaquín Rodrigo, Sortilegis de X.Montsalvatge y el ballet de El Amor Brujo de Manuel de Falla.  Boccherini, una vida unida al violonchelo por virtuosismo y composición,  como fundador y referencia de la escuela moderna del instrumento.  Técnicamente incrementa el grado de dificultad de los pasajes, y con ello, los recursos musicales para los compositores. En consecuencia, a nivel interpretativo, aumenta el virtuosismo necesario para la correcta ejecución de la partitura. De este modo, se puede decir que Boccherini se constituye en el iniciador de un verdadero salto hacia delante, respecto a la música para chelo.  F.Grützmacher, uno de sus avales, sembró discordias con respeto a la figura de Boccherini, otorgando al mismo tiempo más iniciativas a los solistas, beneficio pues para Ángel L.Quintana,  en una interpretación menos remarcada en cuanto al acostumbrado sentido rococó.

Joaquín Rodrigo con la Soleriana: Fandango, Pastoral, Passepied y Boleras, por un lado, la aproximación a la obra para teclado de Antonio Soler, de ahí su nombre, de otro la orquestación para un ballet para el Festival de Granada de 1953, en atención al bailarín Antonio. El resultado, una obra enmarcada en un neocasticismo y de proceder apacible para la orquesta, cara un público predispuesto.   Soler, tuvo la fortuna de conocer la docencia de José de Nebra y Domenico Scarlatti. Su obra para el teclado sigue gozando de plena vigencia y Rodrigo se inspiró en ella para el ballet.   Montsalvatge y Sortilegis, obra tardía con la pretensión de usarse como pieza obligada para el concurso del festival de la Orquesta de Cadaqués, una formación creada en 1988, que tuvo importantes directores, desde Sir Neville Marriner a Gennady Rozhdestvensky. Pieza corta pero con arduas exigencias para las pretensiones de las convocatorias de los certámenes y una constatación de la desenvoltura en su interpretación.   Otro ballet por El Amor Brujo de Manuel de Falla, en la suite orquestal, obra que la orquesta tiene en su permanente memoria, en sus momentos febriles: La Danza del terror, la Danza ritual de fuego o el final con Las Campanas del amanecer. También con voz solista pudimos tenerle, abarcando en esa lectura su dimensión definitiva.

Ramón García Balado

Ángel Luís Quintana. Real Filarmonía de Galicia / Maximino Zumalave. Obras de Joaquín Rodrigo, X.Montsalvatge, Manuel de Falla y L.Boccherini.
LX Curso U.I. de Música en Compostela. Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela 

 

Antón García Abril y Ernesto Halffter

Para el programa de la RFG, Canciones y Danzas para Dulcinea de Antón García Abril y la Sinfonietta en Re M. de Ernesto Halffter. La suite del turolense, había surgido de un proyecto de 1985 para la Thames Television de Londres, en una serie sobre Monsignor Quixote, de Graham Green que le pidió la música a Antón García Abril. Surgió así Canciones y Danzas para Dulcinea, que el autor consideró como un apunte de ballet. De la música incidental, a la obra de concierto. De hecho, se empleó parte de esta música en el ballet Fuenteovejuna, de 1994, para Antonio Gades.  Se estructura a modo de suite en seis partes: Danza del camino, Canción de la noche blanca, Canción de la búsqueda, Danza del amor soñado, Canción del encuentro y Danza de la plenitud. En la interpretación escuchada, un estimable dominio de la cuerda por su preciso empaste. Cada parte, nos ubica en el estilismo preciso y cantable del compositor.  Se canta al amor ideal con un lenguaje sin complicaciones, pero altamente cargado de emotividad poética. Como es norma en la conjunción de danzas y canciones, estas últimas son más lentas y contemplativas frente a la viveza de las danzas. Las tres danzas son alegres y movidas, mientras que las tres canciones nos ofrecen bellas y dulces melodías al comienzo, que, tras una breve sección central, repiten al final.

La “Sinfonietta en Re“ de Ernesto Halffter, es obra de una generación que irrumpió con fuerza y entusiasmo en el panorama de la música española. El mismo título indica la adhesión de la obra a la corriente neoclasicista. En palabras de su hermano Rodolfo, el título corresponde a la actitud muy clara y significativa, congruente con los propósitos estéticos de nuestro grupo generacional: rehuir de la grandilocuencia retomando el género de la sinfonía, pero al utilizar el diminutivo, se distancia de las aspiraciones trascendentales románticas, apuntando a la tradición clásica pre-beethoveniana, de obras más breves y desenfadadas.  La Pastorella, ligera y desenvuelta, reafirma esos parámetros de planteamiento, El Adagio resulta más de un encuadramiento de ese condicionante surgido de la propia forma, el Alegretto vivace, por su jovialidad popular, es un movimiento que ha ganado el reconocimiento inmediato entre los oyentes, ganando para su divulgación precisamente por algunos de sus pasajes que calan por su naturalidad musical, antes de resolverse en el Allegro giocoso  que da la clave de su itinerario y que la orquesta nos ofreció en una perfecta claridad expositiva.

Ramón García Balado 

Real Filarmonía de Galicia/ Maximino Zumalave. Obras de Antón García Abril y Ernesto Halffter
LX Curso U.I. de Música en Compostela. Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

 

Canciones sobre textos gallegos

Tres piezas pianísticas instrumentales de Marcial del Adalid, a modo de entrante, en interpretación de Isabel Pérez Dobarro, El lamento Op. 9, Elegía nº 10 y Aveu de Romances sans paroles,  siendo las Romances un claro homenaje de madurez a F.Mendelssohn. La sencillez del lenguaje pianístico es total, desprendiéndose de toda aquella posible retórica romántica, sin abandonar no obstante ciertos recursos del romanticismo, como las modulaciones atrevidas, el referente poético que trae el título de cada una, la sonoridad casi colorista, la propia pequeña forma, etc…, que la pianista supo transmitirnos.  García Abril, puestos ya en la voz, con algunas de las Canciones Xacobeas, por Cristina Ruíz Marco y las Cuatro canciones sobre temas gallegos, con Teresa Albero.  De las Canciones Xacobeas: Camiño longo, Cantiga de amigo, María Soliña  y Moi lonxe.    Las Cuatro canciones sobre temas gallegos: Cando vos oio tocar, Todo é silencio, As de cantar, meñina gaiteira  y Coita- para Teresa Alvero, sobre poemas de Rosalía de Castro y A. de las Casas.

Dos cantantes unidas por el magisterio de Ana Mª Sánchez y por una relación personal que deja buenos frutos. Cristina Ruíz es cantante de esmerada prosodia además de mostrar una línea equilibrada y homogénea, destacando un legato sobresaliente en el tratamiento de las piezas, precisamente en el género de la canción, en la que demuestra una envidiable seguridad.  Teresa Albero se expresa con un entusiasmo contagioso, por su amplia tesitura y la riqueza de un timbre vibrante y arrebatador.  De 12 canciones dedicadas d A.Fernández Cid Cristina Ruíz Marco escogió cuatro: As  froliñas dos toxos, de E.Toldrá, una verdadera delicia para M. Capdevila, sobre poesía de Noriega, compuesta precisamente a instancia de su amigo A.Fernández Cid.  J. Rodrigo con Un home, San Antonio.   García Leoz, por O meu corazón che mando, para completar con Ao lonxe, sobre Otero Pedrayo, firmada por nuestro director durante tantos años, Antonio Iglesias.  Teresa Albero añadió  Aureana do Sil (R.Cabanillas), de F.Mompou, también, precisamente de la Rosaliana, de Joaquín Rodrigo,  Cantart´ei, Galicia,  Adios ríos, adiós fontes, completando  O maio  de Oscar Esplá, de las 22 Canciones  dedicadas a A.Fernández Cid.  Para la conclusión y con ánimo solemne, Cristina dio vida a Negra sombra de X.Montes, sobre la poética de Rosalía de Castro.

Ramón García Balado

Cristina Ruíz y Teresa Albero (sopranos)/ J.Alexis Muñoz y Isabel Perez Dobarro (piano). Obras de M.del Adalid, García Abril, O.Esplá, J.Rodrigo, F.Mompou,A.Iglesias, J.García Leoz. E.Toldrá y X.Montes.
Capilla Real, Hostal de los RR.CC.
LX Curso U.I. de Música en Compostela, Santiago de Compostela.

 

Piano a cuatro manos por J. Manuel Consuegra y Ángel Huidobro

Concierto de las actividades del LX Curso U.I. de Música en Compostela, a cargo de los profesores y pianistas auxiliares, Juan Manuel Consuegra y Ángel Huidobro, en esta modalidad a cuatro manos.   X. Montsalvatge con un par de piezas: el Homenaje a Victoria de los Ángeles, evocación de El cant del´s ocels, tradicional catalana y Tres divertiments sobre temas de autores olvidados, de similar proceder.   Ernesto Halffter, con Serenata, vals y marcha, inmersa en la imperante estética neoclásica, que tan bien calará en músicos de su generación y que, por vía francesa, recibiríamos a través del propio Igor Stravinsky. En ello tendría bastante que ver la labor musicológica mantenida cotidianamente por A. Salazar, en sus columnas del diario El Sol. Halffter, comprometido de lleno, se identificará con esa tendencia y que dejará frutos tan enjundiosos como El Retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, el gaditano del que se nos ofrecieron dos danzas de La Vida Breve y la incandescente Danza Ritual del Fuego, página de estudiados recursos para levantar el entusiasmo de los asistentes y en especial por esa propuesta sobre el teclado a cuatro manos.  Antonio Iglesias, director de Música en Compostela durante toda una vida, comentaría de La Vida Breve que nos señala un portentoso hito de la obra de Manuel de Falla. Hasta esta página, llegan los límites de ese Premanuel de Antefalla.  Pudimos percibir en la Danza Ritual, esa Candelas que baila a medida que sube el humo del incienso, traduciendo  una danza fantástica, en la que los exorcismos se entremezclan con el ligero taconeo o el violento giro del cuerpo.

Albéniz con el  Tango de las Seis hojas de álbum, Op. 165, lánguido y cadencioso y que alcanzará una gran popularidad por las innúmeras transcripciones, por lo que su recepción resultó entusiasta. Aquí no se disimulará la tentación de entregarse a su sentido del color y los recuerdos del otro lado del Atlántico.  Joaquín Turina por La procesión del Rocío Op. 92, cuya transcripción para el piano cunde sustancialmente dentro de estos parámetros interpretativos.  A.García Abril con Zapateado, pieza de la obra Vademecum, un alarde de control metronómico, recibiendo los parabienes con el autor presente, y la mente puesta en la guitarra de Gabriel Estarellas.  Joaquín Rodrigo en tres piezas: Juglarescas, compuesta en principio para orquesta; Atardecer, con su segunda parte endiablada y Gran marcha de los subsecretarios, el humorismo  de retórica resabiada.

Ramón García Balado

J. Manuel Consuegra y Ángel Huidobro, pianos
LX Curso U.I. de Música en Compostela. Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela

Foto: Ángel Luís Quintana y la Real Filarmonía de Galicia.

María Parra - Clausura del Bouquet Festival - Tarragona

María Parra - Clausura del Bouquet Festival - Tarragona

Reseña: Septiembre 2017

La pianista tarraconense utiliza su último disco, “Mouvement” para cerrar de manera brillante el Bouquet Festival. Recital bajo una expresividad apasionada con una conjunción de obras maestras del mundo pianístico, conjuntadas bajo la estela de la ciudad de París. Ahí donde se encontraron los caminos de tres genios, retroalimentados entre sí, y que su amistad y admiración recíproca diera a un halo de luz creativa en movimiento que aún perdura en el tiempo del arte musical.

Para interpretar bien el espíritu compositivo rompedor de Debussy, se ha de poseer una sensibilidad musical especial. Una manera de tratar el teclado que pocos/as saben realizar. El Primer Libro de sus “Imágenes” y tres de sus “Preludios” sin solución de continuidad. Notamos bajos los ojos cerrados una sensación flotadora en el espacio y el tiempo. Con una técnica cuidada basada en una sensibilidad cuidada, unas finas pinceladas impresionistas nos conducen a la imaginación de estar entre el agua y el aire, rodeando un momento indefinido que solo la gran belleza del trazado sobre el piano del francés es capaz de ofrecer. El Art Noveau en estado puro, simbiosis de la impresión subjetiva entre sensación emocional y la música.

La “Danza Oriental” de Granados, retazos de una España que fue y que en sus entrañas aún algún atisbo de luz aflora. Lirismo sentimental con aires de añoranza. Una interpretación sutil que hace emanar la belleza ya admirada por otros compositores contemporáneos de la época.

Don Manuel de Falla, en sus dos obras escritas el mismo año (1919) y tan alejadas entre sí. “El Sombrero de Tres Picos” y la “Fantasia Baetica”. Del más puro nacionalismo con aires impresionistas de su ballet archiconocido, a un estilo más austero y expresionista. Nos encontramos con una obra del todo radiante de originalidad, de difícil asimilación para el oyente e intérprete (a la primera), plasmación del arte flamenco, el cante jondo y el toque, rodeada de complejidad y bravura en ejecución con apuntes del rasgueo y punteado de la guitarra, disonancias perfectamente incorporadas conjuntamente con armonías impresionistas.

Epílogo adecuado con tres piezas de su propia autoría, cerrando el círculo del concepto de unión del recital, el movimiento y París, la bella cuna de tantas tendencias artísticas, donde se cruzaron, se cruzan… y así seguirá siendo, bajo el amparo de su fina lluvia, para la eternidad.

Luis Suárez

Recital de María Parra Peñafiel para la Clausura del 5º Bouquet Festival
Claustro del Seminario, Tarragona. 

Foto: María Parra en la clausura del Bouquet Festival. 

Festival Internacional de Guitarra “María Luisa Anido” - Tarragona

Festival Internacional de Guitarra “María Luisa Anido” - Tarragona

Reseña: Septiembre 2017

Gran acierto de originalidad para el acercamiento de la guitarra al público general y el encuentro de grandes profesionales del sector, como se ha dado el caso en este nuevo festival que compagina tres grandes sectores: conferencias y coloquios, encuentros con luthiers de prestigio con exhibición de instrumentos, y conciertos de reputados virtuosos en varios formatos, llegando a sumar un total de 14 en diez días. Todo ello se suma a unas instalaciones óptimas, con una Casa de la Cultura dotada de salas de conferencias, recintos para exposiciones y un excelente auditorio con sonoridad óptima.  A todo ello se suma una organización perfecta.

Refinado y delicioso recital del guitarrista alicantino, Miguel Javaloy, residente en Cambrils (Tarragona). Artista dedicado a compaginar la pedagogía y el concierto solista, restaurador de páginas prácticamente olvidadas de la literatura guitarrística, como es el caso de la obra de Jacques (Jaime) Bosch (1826/95) del cual nos ofreció varias muestras de sus trabajos discográficos dedicados a este virtuoso del instrumento residente en París, amigo de artistas de la época como Édouard Manet (para quien posó) o Charles Gounod y elogiado en los salones donde difundía el valor de su instrumento, entonces no muy en boga entre los ambientes musicales “serios” de la época. Música de salón y con aires nostálgicos que Javaloy interpretó con técnica depurada, ejerciendo un súbito e incipiente interés hacia el personaje de quien les habla. Los “Cinco Preludios” de Villa-Lobos, obras de gran valor en la literatura musical brasileña, atrajeron especialmente por su belleza interpretativa. Retratos musicales de una sociedad y un autor, con una gama infinita de sentimientos profundos y versátiles que precisan extrema sensibilidad y concentración virtuosística.

En el popular Choros nº1, Javaloy supo conjugar con perfección el tema principal con las armonías y modulaciones que plasman prácticas rítmicas y fragmentos melódicos celulares con un gran atractivo que hace de esta pieza uno de los clásicos más populares del siglo XX. Siguió el recital con un programa, acertadamente seleccionado, entre páginas populares entremezcladas con piezas transcritas, especialmente por Francisco Tárrega, quien tuvo un protagonismo especial en sus piezas más intimistas (“Oremus”) y uno de sus hits, como es “Recuerdos de la Alhambra”; obra de dificultad y belleza a partes iguales. Las impresiones de postales que a todos nos quedan en la retina tras visitar tal monumento de infinita belleza, que precisa de una técnica depurada, aquí exhibida, para ejecutar perfectamente la expresividad dinámica del trémolo y el rubato conjuntamente a través de una hermosa melodía en esta perla del “Alhambrismo”.  Moreno-Torroba con una de sus agradables canciones sin palabras y “Asturias” de Albéniz – Tárrega formaban parte del programa en el cual tuvo una destacada interpretación en la música de Turina, adecuación entre el estilo y el pensamiento musical por un lado y el instrumento por el otro. El sevillano aportó pocas obras a la guitarra, para desgracia nuestra. Su asiduidad a la misma, sin embargo, se ve en poco más de media hora con miniaturas (de las que era un verdadero maestro) en un artista que supo escuchar sus cuerdas abiertas a la perfección, teniendo el flamenco una importancia trascendental en su producción para la misma.

Se ve perfectamente en esta joyita ofrecida como es su “Fandanguillo”, producto de la amistad con Andrés Segovia, en la que Javaloy supo sacar todo el brillo de esta partitura comprimida en poco más de cinco minutos, con sus cualidades rítmicas de la música flamenca y el zapateado (los sonidos producidos por los talones de los zapatos de un bailarín que golpea el suelo) son recordados en los sonidos percusivos de las cuerdas de la guitarra. Todo es carácter extrovertido, con una sección central más suave que proporcionando un efectista contraste. Una serie de armónicos hacia el final de la pieza conduce a su terminación cordal tranquila.

Luis Suárez  

Miguel Javaloy
Primer Festival Internacional de Guitarra “María Luisa Anido”.
Auditorio de Hospitalet de L’Infant (Tarragona).

Foto: Miguel Javaloy.

 

Jordi Savall, “Música y Humanismo” - Poblet (Tarragona)

Jordi Savall, “Música y Humanismo” - Poblet (Tarragona)

Reseña: Septiembre 2017

Este proyecto es un homenaje al filósofo y humanista del siglo XVI mediante el diálogo vivo de textos y músicas de la época situados de lleno en su contexto histórico, todo ello para conmemorar el quinto centenario de una obra que en su tiempo, el siglo XVI, provocó la Reforma de la Iglesia, aunque ni mucho menos rompió con el Catolicismo, tal y cómo si hizo su contemporáneo, Martín Lutero.

Aquí Savall homenajea las músicas de la época del gran humanista Erasmo de Rotterdam; de piezas anónimas a músicos contemporáneos a los textos como Henricus Isaac, Hieronimus Parabosco, Josquin des Près, Jacques Moderne, Claude Goudimel, Benedictus Appenzeller, Giovanni Maria Trabaci y Ludwig Senfl.

Savall ha querido hacer renacer la obra del pensador, ya que como el mismo asegura “mantiene todo su brillo y está de plena actualidad; hemos intentado dar una nueva luz al texto dándole voz y poniéndole música, porque recitado resulta más bello e incluso más impactante”.

Las partituras están inspiradas en músicas populares y religiosas de la época, así como en las culturas turca y judía (que fueron mencionadas por Erasmo en su libro), con la intención de “dar a la palabra recitada un ambiente musical adaptado a su contexto”.

Los intérpretes de las piezas han sido la Capella Reial de Catalunya y el grupo Hespèrion XXI, con el notable dúo de actores formado por Lluís Soler, en el papel de Erasmo y Jordi Boixaderas, en el papel de Lutero.

Toda una tarde-noche veraniega rodeada de un ambiente impactante de absoluta belleza arquitectónica y de naturaleza, todo precedido de una interesante conferencia a cargo del historiador Ricardo García, acompañado por el teólogo y procurador del Monasterio Lluc Torcal, acercando la obra y figura de los protagonistas a los presentes en un contexto de plena preparación del público ante el recital. Tras un breve receso, el hermoso “Dormitorio de los Monjes” sirvió de perfecto escenario para el deleite de un recital musical rebosante de belleza conmovedora, calidad interpretativa y la creatividad acostumbrada de esta leyenda viva que contagia, tanto al resto de los protagonistas del escenario como al público presente. Una larga labor de investigación y difusión de temas emblemáticos de la tradición histórica, en un proyecto lleno de perfección que la constelación de Savall ofrece con una generosidad palpable; incandescencia de la entrega sin condiciones bajo un talento nato y efectista.  

Afluencia masiva y clamor total del público elegido con todo merecimiento, porque como el propio Savall explica, “para acompañar este texto sobre la locura, hemos hecho música de la locura”.

Luis Suárez

Festival de Música Antigua de Poblet. Jordi Savall, “Música y Humanismo”
“Erasmo de Rotterdam y Martín Lutero – El humanista y el reformador, Los tiempos de las confrontaciones (1517-1547)” 

Foto: Jordi Savall.

Costa Dorada International Music Festival - Salou (Tarragona)

Costa Dorada International Music Festival - Salou (Tarragona)

Reseña: Septiembre 2017

Generoso recital de Melani Mestre en un bello recinto medieval, de la localidad tarraconense de Montblanc, en perfecto estado de conservación y buena acústica. Bajo un asombrosamente reducido número de melómanos, el pianista catalán no dudó en ofrecer un variado programa desde el barroco hasta el tardo – romanticismo de Granados. Asimismo ofreció una comunicación fluida con el público de explicación de las obras escogidas.

Alexander Ziloti (1863/1947), pianista, director de orquesta y compositor ruso (de origen ucraniano) fue el primero de la lista en una interesante transcripción de la famosa “Chacona (de la Partita nº2 para violín solo)” de Bach. Pieza de gran intensidad sentimental, aquí interpretada con gran maestría en su complejidad de desarrollo del tema sombrío. De ahí se llegó a un interesante apartado dedicado con inteligencia por nuestro protagonista, a la música para teclado catalana del siglo XVIII.

Aunque la sombra de Domenico Scarlatti es alargada, de la Abadía de Montserrat surgen grandes nombres como Antonio Soler, Casanovas o Mateo Albéniz. Siguiendo la estela de la Sonata bajo el esquema formal bitemático del italiano, éstos encuentran un estilo propio pre-clásico añadiéndole elementos procedentes de la antigua tradición española para teclado que se pudo ver reflejado en el piano de Mestre sacando toda una paleta de perfiles melódicos desmembrados y un perfecto fraseo de la repetición de breves motivos con modulaciones armónicas de bello corte que sirven de reflejo para la demostración de esos tesoros ocultos de la música para teclado catalana, merecidos de ser rescatados de los archivos.

El Beethoven rompedor con el clasicismo, creador de un estilo propio y al encuentro del romanticismo nos vino de la mano de Mestre con su “Moonlight Sonata para piano”, op.27 nº2. De sus manos sacó toda su naturaleza subjetiva y contrastante, precursor de un Chopin fantasioso y casi improvisatorio plasmando vivencias sobre la partitura. Calidad expresiva en el teclado de vivencias plasmada en poemas musicales de un lenguaje universal, más allá de donde la palabra no puede llegar. Un perfecto puente para llegar al músico polaco – francés, con el cual Mestre consiguió su interpretación más perfecta y emotiva con un puñado de piezas de salón, en valses y mazurka, con unos bellos y expresivos “Preludios”.

El recital concluyó con el maestro ilerdense Granados, dejando la coda del romanticismo en un punto álgido con sus “Valses Poéticos” y su “Allegro de Concierto”. Todo un potencial de modalidades y giros armónicos, con una expresividad estrictamente necesaria para llegar perfectamente a un genial compositor que es algo más que un mero músico de salón. Cromatismo y virtuosismo de una mente romántica que ya pretendía girar hacia el neoclasicismo nacionalista de su imprescindible última etapa compositiva. Para cerrar el círculo se volvió en las propinas a Bach, de la mano de Ziloti para degustación de un Preludio Coral. Brillante final para un pianista expresivo, quizás más en las partes más enérgicas y vivas que en las lentas, pero de un perfecto equilibrio entre el mero virtuosismo y la profunda sensibilidad en un programa adecuado para ello.

Luis Suárez   

Salou – Costa Dorada International Music Festival - Capilla del Antíguo Hospital de St. Magdalena, Montblanc (Tarragona) – Melani Mestre, piano.

Buena iniciativa desde el Ayuntamiento de Salou, capital de la Costa Dorada, y organizado por el maestro Melani Mestre, en el cual se suceden diversos conciertos (y en diferentes formaciones) a lo largo de la propia ciudad y otras localidades colindantes que componen el litoral tarraconense.

Dos formaciones jóvenes, en pleno desarrollo, con la especial colaboración de la virtuosa rusa, afincada en Cataluña, S. Tovstukha. Comenzaba la formación catalana con la “Sinfonía nº5” de Schubert D.485, una obra compuesta en 1816, de su etilo puramente clásico, donde subyace un feliz optimismo e inspiración melódica a raudales. A pesar de su sencillez el grupo no lograba sacar de ella, con toda claridad, toda la luminosidad que en ella encierra, no tanto en su tono amable como en los torbellinos de ideas (dentro de la madera) de su último movimiento.

La “Sinfonía nº40” de Mozart Kv. 550 (1788), relacionada claramente con la shubertiada anterior, siguió la misma pauta con el intento de llegar a su amable equilibrio de claridad expresiva, sin alcanzar plenamente la intimidad de sentimientos del alma humana que el músico salzburgués quería mostrar. Sin duda se debiera en ambos casos por la falta de compactación y frescura de la formación juvenil; chicos/as de poco rodaje pero con ganas de superación y metas a conseguir con el tiempo. No cabe duda.

Un cambio de tercio se produjo en la segunda parte con la formación rusa. El público apreció de primeras la mayor frescura de la misma, en una espléndida lectura de la “Serenata para Cuerdas” op.48 de Tchaikovsky. Compacta sección de jóvenes músicos vitalistas y con una gran sensibilidad dando toda la expresividad con que la partitura conmueve a los melómanos en la melancólica belleza de sus melodías, que emociona por su romanticismo inspirándose en las que Mozart compuso anteriormente. Las cuerdas expresaron su gran intensidad toda su emotividad y sabor autóctono ruso.

Las “Variaciones Rococó” op.33 del mismo compositor, supuso la excelencia del recital con la conjunción de ambas formaciones y la salida al escenario de una especialmente inspirada Svetlana Tovstukha.  Ella, junto con Mestre a la batuta en una orquestación de extrema complejidad, lograron sacar todo su carácter gracioso y elegancia cortesana, con un especial lucimiento no sólo en los pasajes virtuosísticos sino también en los momentos en que el tema adquiere un carácter elegíaco que exigen al solista grandes dotes expresivas, pasando por un amplio abanico de estados anímicos, que van desde la melancolía más profunda a la alegría más exultante.

Tras los aplausos desbordantes y merecidos, el recital acabó con Tovstukha interpretandoEl cant dels ocells”, todo un símbolo de la paz y de libertad mundial.

Luis Suárez

Salou – Costa Dorada International Music Festival.
Svetlana Tovstukha, violonchelo. Joven Orquesta Filarmónica de Cataluña y Orquesta de Cámara Alfred Schnittke. Melani Mestre, dirección.

 

Fantástico recital el que nos ha brindado la chelista rusa en Creixell. Una solista de gran altura en virtuosismo y expresividad, que disfruta de las partituras que interpreta y logra trasmitírselo al público de una manera directa y entusiasta, así como unidas a sus maneras gesticulares me atrevería a definirla como la Glenn Gould de violonchelo.

Una vez más ante un escaso público desbordado por al aluvión de conciertos de música clásica al unísono en un escaso diámetro geográfico.

La “Suite nº1” BWW 1007 de Bach fue un gran comienzo para comenzar a deslumbrarse ante un público entregado. Música que combina la expresión profunda con ingeniosas hazañas matemáticas, como las fugas y los cañones en los que la misma melodía se juega contra sí misma de varias maneras.  El Preludio de la “Suite nº6” BWV 1012, una pieza de rebosante imaginación y destrezas técnicas de contrastes en arpegios ascendentes y descendentes se requiere de una gran fuerza y concentración para el intérprete. Destacar su sonido cálido, excelente, sin duda.

El enamoramiento de Tovstukha por Bach y el intrumento está mas que justificado. Brillaron también con luz propia, instrumento e intéprete en la "Folía" de M. Marais, con una ejecución impecable de fraseo a través de las variaciones del compositor virtuoso francés de la Corte del Rey Sol. La sorpresa vino dada por la incorporación de una obra desconocida y recientemente descubierta: “Tema y Variaciones para violonchelo solo” de Jean Sibelius que data de 1887, cuando tenía 22 años. Gracias a la comunicación de la artista con el público quedó explicada su procedencia y posterior desaparición, hasta hace poco más de una década redescubierta en la Biblioteca Nacional de Helsinki. La obra debe mucho a Bach en cuanto a su estilo, aunque el tema en el que se basan las variaciones tiene cierto sabor fino-nórdico. Ejecutada con gran destreza, deslumbró a los presentes con merecidas ovaciones. Telemann fue el encargado de cerrar la velada con otra “Suite en re mayor”.

Una vez más el lirismo y menos refinamiento perfeccionista del autor alemán, en referencia a Bach, sirvió de un buen final de degustación exquisita del instrumento de cuerda a solo. Propinas como la transcripción de un “Nocturno” de Tchaikovsky de bella fragancia romántica en relación con las “Variaciones Rococó” del mismo autor interpretadas días atrás. La sonoridad del recinto también contribuyó al disfrute total.

Luis Suárez

Salou Internacional Music Festival Costa Dorada – Casal de Creixell
Svetlana Tovstukha. 

Foto: Melani Mestre.

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