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CRÍTICA - Patricia Petibon: Aires nuevos en el Carlos V

CRÍTICA - Patricia Petibon: Aires nuevos en el Carlos V
Publicado: junio 2018

Festival de Granada

Tras el doble programa francés dedicado a Debussy  a cargo de la fabulosa orquesta Les Siècles,  volvemos a sorprendernos en Carlos V con la  versátil e inclasificable soprano francesa Patricia Petibon y la pianista neoyorkina Susan Manoff.  En un encuentro que mantuvo antes de su primer concierto para este festival con periodistas  y público, definió éste como “un viaje sensorial”. Y así fue, un espectáculo no sólo para el oído, sino también para la vista y para el alma.

Con una selección de repertorio  francés y español, hubo algunas concesiones a autores del Nuevo Continente como  Heitor Villa-Lobos, Carlos Guastavino, Francisco Mignone, Leonard Bernstein y George Gershwin, que aportaron un contrapunto más que refrescante  a un programa que ya de por sí se presentaba variado.

Cada parte del concierto se dividía a su vez en dos partes, donde la primera tenía una mayor carga dramática y la segunda se alejaba radicalmente de dicho dramatismo para acercarse a una comicidad cercana al cabaret. Patricia Petibon es una soprano de coloratura con una tesitura muy amplia y  con una enorme versatilidad vocal que favoreció todos los cambios de registro que requirieron las obras en cada caso. Su enorme experiencia en Música Antigua se puso de manifiesto en la contención vocal, casi desprovista de vibrato con la que abordó  el Beau Soir de Debussy, All through Eternity de Nicolas Bacri, la melancólica Canción del grumete de Rodrigo y Les Berceux de Fauré. Precisión, afinación exquisita, y una línea de canto en ocasiones entrecortada, todo en aras de la máxima expresión de los textos, todos melancólicos y ensoñadores.

El punto culminante de este primer bloque, casi a modo de catarsis fue la Asturiana de Manuel de Falla, donde  la voz de Petibon se tornó amplia, poderosa, tanto en el registro de mezzo como en los agudos. A partir de la Gnossienne de Erik Satie, comenzó a utilizar un somero atrezzo que iba desde telas hasta sombreros de copa, con los que fue escenificando el resto de las piezas más cómicas de la primera parte. Supo dar  la ligereza y frivolidad necesarias al Voyage à Paris de Poulenc, con un canto cercano al sprechtimme del expresionismo – no en vano tiene una espectacular Lulú de Alban Berg en Salzburgo- y el punto de locura al imitar el canto de los pájaros tropicales en la brasileña Doña Janaína de Francisco Mignone.

De nuevo  sobrecogió  al público con la sutil y sensual Mes longs cheveux descendent de la Pelléas y Melisande de Debussy, iniciando después un camino de queja  o “pianto” puestos en boca de una mujer que sufre por amor, a través de La maja  dolorosa de Granados, La rosa y el sauce de Guastavino hasta llegar al paroxismo del dolor y el desgarro en el Allí está riyendo de Manuel de Falla. Las primeras las interpretó con una delicada sutileza de matices vocales que se transformaron en un canto amplio, con el vibrato y la amplitud necesarias que la pieza de Falla requería. Tras un receso, pianista y cantante salieron de nuevo al escenario ataviadas con delantales, gorros de cocinero, ollas, cucharas de palo y objetos de cocina varios con los que ilustraron La Bonne Cuisine de Bernstein.

La vis cómica de Petibon (en un momento llegó a arrojar garbanzos a un público enormemente divertido) y de Susan Mannoff, no distrajo de la musicalidad y a la vez osadía vocal -de nuevo el sprechtimme y el cabaret presentes- con la que la soprano  realizó la obra. Tras un jazzístico y sentimental Bernstein, despidieron el concierto con una Granada de Agustín Lara que hubiera sido más adecuado  como propina y no como cuerpo del programa, pero con el que terminó de  levantar de su sitio a un público ya rendido desde las primeras notas.

En definitiva, un concierto brillante, innovador, sorprendente y casi subversivo, teniendo en cuenta que el Palacio de Carlos V es el sancta sanctorum o espacio insignia del Festival de Música y Danza de Granada y que ha continuado sumando calidad a la programación realizada por el nuevo director, Pablo Heras-Casado.

Mercedes García Molina

Festival de Música y Danza de Granada, Palacio de Carlos V, Alhambra. Jueves 28 de junio. Patricia Petibon soprano, Susan Mannoff, piano. 

Foto: Patricia Petibon: Aires nuevos en el Festival de Granada.
Foto acred: Alfredo Aguilar

 

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