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Homenaje al gran pianista Humberto Quagliata

Homenaje al gran pianista Humberto Quagliata
Publicado: agosto 2017

Según nos informa el profesor de piano del Conservatorio de Amaniel, en Madrid, José María Duque, el pasado 27 de mayo fallecía en Alicante el gran pianista Humberto Quagliata, uruguayo afincado en España. Gran maestro y uno de los principales adalides de la Interpretación de Música Contemporánea, habiéndola paseado por diversos escenarios españoles y en Japón, Italia, Latinoamérica, etc. La razón por la que no ha tenido gran difusión la noticia de su fallecimiento es que Quagliata, como hijo único, no tenía ya padres ni familiar alguno. En las redes sociales se conoció levemente la noticia, pero ahora desde nuestra plataforma queremos ofrecerle nuestro pequeño homenaje y recuerdo con ocasión de que el próximo 1 de octubre, en el Festival COMA 2017, de la Asociación de Compositores Madrileños, el profesor José María Duque dedicará sus interpretaciones a la memoria de Humberto Quagliata. 

Reproducimos el texto sobre el maestro Quagliata, que figura en su página web, escrito por José Luis García del Busto:
Cuando en agosto de 1976 el pianista uruguayo Humberto Quagliata vino a España para asistir en Santiago a los Cursos de Música en Compostela, acababa de cumplir 21 años: había nacido en Montevideo el 16 de julio de 1955. Sin embargo ya podía presentar una trayectoria de varios años de notable carrera juvenil en Sudamérica: a los 18 años había alcanzado la máxima titulación en la especialidad de Piano, un año antes había ganado el primer premio de la especialidad en el Concurso de Juventudes Musicales; había dado conciertos a solo y en formaciones camerísticas, había iniciado su actividad docente y había actuado para emisoras de radio y TV. Precisamente su debut se había producido en la RTV uruguaya cuando contaba diez años de edad.

Sin embargo un artista joven, cuando aúna ilusiones y ambición, cuando no se conforma con tener como techo aquél bajo el cual se ha formado, está condenado a pasar bastantes años iniciando su carrera. Busca el ámbito físico y artístico para la expansión de su actividad, se busca a sí mismo. Así, iniciando, buscando, buscándose, vino Quagliata a Santiago de Compostela. Su formación en Uruguay había sido sólida. Fue alumno de Delia Martini, Hugo Balzo, Nybia Mariño y Fanny Ingold. Como es característico de los buenos alumnos en cualquier disciplina, tiempo y lugar, Quagliata no se limitó a aprender la manera de mejor dar las notas, sino que buceó en la propia experiencia de sus maestros. Nybia Mariño le transmitía la que había acumulado en su contacto con Claudio Arrau, como éste le hablaría a ella de su maestro Martín Krause, y éste le transmitiera a Arrau su experiencia junto al gran Franz Liszt. Por su parte, Hugo Balzo había conocido personalmente y trabajado con compositores como Khachaturian, Ravel, Stravinsky, Falla y Casella, con el director Erich Kleiber, con maestros del teclado como Wanda Landowska, Robert Casadesus, Alfred Cortot, Marguerite Long y los españoles Ricardo Viñes y José Iturbi. Aquel bagaje impresionaba al joven Quagliata, a la postre músico además y antes que alumno de piano. Maestros de sus maestros, bien en Europa o bien en clases magistrales dadas a sus pasos por Montevideo o Buenos Aires, habían sido también Arthur Rubinstein, Marcel Ciampi, Ives Nat, Lazare Lévy y Edwing Fischer.

Bien aprendida esta lección que sólo llega a los escogidos, Humberto Quagliata no llegó a Música en Compostela solamente para dejarse llevar por lo que contaran en clase, de su música o del piano, los maestros Rodolfo Halffter y Federico Mompou. Se propuso profundizar en la inmensa experiencia musical que albergaban ambos, y muy en especial Mompou, por cuya música sentía y siente nuestro intérprete una especialísima fascinación. Su maestro Balzo, sin estar allí, ayudó a Quagliata a establecer el contacto personal, pues Balzo y Mompou habían mantenido gran amistad cuando coincidieron en París en sus años mozos, por añadidura, Hugo Balzo fue el primer pianista en interpretar la música de Mompou en la América Latina. Tras el contacto, vendría la amistad con la que el viejo maestro catalán enriqueció al joven pianista uruguayo. Ella dará calor a los conciertos que Quagliata tiene comprometidos para 1993, año del centenario de Mompou, y en los que ofrecerá su música en Londres, Berlín, Viena, Tel Aviv, Sidney, Pekín, Tokyo, Buenos Aires y Nueva York.

Entramos así en una de las características más notables que configuran la personalidad de Humberto Quagliata. Si sus interpretaciones son cordiales, entregadas, apasionadas, es porque cordial, entregada y apasionada es su relación con la música y con los músicos. Oír hablar a Quagliata del tema melódico de las 'Jeunes filles au jardin', de Mompou, o de cómo enseñaba Balzo o de aquel concierto que escuchó a Arrau, es prácticamente un espectáculo de afecto y gratitud desbordados. Recuerdo una ocasión, en Las Palmas, en que me ofrecí a presentarle al hijo del pianista José Cubiles: no cabe imaginar una reacción más cordial si, en lugar de Cubiles, se hubiera tratado de un antepasado suyo, un viejo y querido familiar al que nunca hubiera podido conocer personalmente; el estreno de las 'Noches en los Jardines de España' parecía formar parte de su propia existencia … Es fácil imaginar con qué grado de franca admiración, de casi veneración hacia sus personas, se acercaría Quagliata a artistas, como Mompou, en el último tramo de su gloriosa existencia: Andrés Segovia, Ernesto Halffter, Federico Moreno Torroba …, todos los cuales le han distinguido con su amistad, o a otros en la plenitud de su madurez, como Alicia de Larrocha o Nikita Magaloff.

La otra característica definitoria de Quagliata está indisolublemente ligada a la anterior: es su dedicación a la música contemporánea, muy especialmente a la española. Quagliata, desde su adolescencia, sintió atracción por España y por la música española que desde allí pudo conocer. Una vez aquí, el contacto con partituras y sobre todo, el contacto personal con los músicos fueron perfilando una intensa dedicación profesional. Sin embargo, también para esta operación venía Quagliata de su tierra especialmente preparado. El cuenta, y así es, que durante su carrera de estudiante mantuvo relación permanente con los estudiantes de Composición y se prestó con frecuencia a estudiar y presentar lo que aquellos escribían para piano. Una vez más, la enseñanza de Hugo Balzo iba a influir decisivamente, pues no sólo animaba a sus discípulos en esta dirección sino que había predicado con el ejemplo: él fue quien estrenó en París las 3 Danzas Argentinas que acababa de escribir, a sus 21 años de edad, un joven compositor que, años después, reconocería el papel de aquel concierto en el arranque de su reconocimiento en Europa. El joven compositor se llamaba Alberto Ginastera.

Así se configuró, durante los años ochenta, la línea de actuación del pianista uruguayo. Su carrera internacional le lleva regularmente a importantes escenarios de todo el mundo, a razón de aproximadamente un centenar de conciertos al año. El Carnegie Hall y el Auditorio de la ONU en Nueva York, el Hall de las Américas de Washington, el Teatro Colón de Buenos Aires, el Teatro Nacional de Brasilia, la Pinacoteca Virreinal de México, el Chuo Kaikan Hall de Tokyo, el Teatro de los Campos Elíseos de París, la Suisse Romande de Ginebra, la Fundación Gulbenkian de Lisboa, las Filarmónicas de Leningrado y de Sofía, la Asociación de Compositores de Moscú, el centro de Arte Contemporánea de Varsovia, la Academa Chigiana de Siena, el Castel Sant’Angelo de Roma, más los españoles, más los centros de enseñanza donde toca e imparte cursos especializados, más emisoras de RTV americanas, europeas y orientales, han conocido actuaciones de Quagliata en las que sistemáticamente se difunde música pianística española, desde la postromántica hasta el mismísimo hoy, pasando por la etapa nacionalista de los primeros lustros de siglo. Quagliata es destinatario de un buen número de partituras que los compositores españoles le han dedicado: desde el veterano Moreno Torroba -quien le dedicó su última composición, un concierto para piano y orquesta titulado 'Fantasía Castellana', que Quagliata estrenó en el Teatro Real, con la Orquesta Nacional de España dirigida por García Navarro, el 21 de enero de 1983- hasta autores jóvenes de carrera incipiente pasando por Tomás Marco, de cuya obra pianística es Quagliata avezado y frecuente intérprete. Una grabación de Quagliata que reúne obras pianísticas a él dedicadas por Miguel Alonso, Ramón Barce, Francisco Cano, Tomás Marco, Alfredo Aracil, Manuel Balboa y Daniel Stéfani, publicada con el título de “Piano español contemporáneo”, quedará como el primer Compact Disc aparecido con música española contemporánea, esa materia por la cual, según ha escrito Tomás Marco, el uruguayo Humberto Quagliata ha hecho “más que la mayoría de los pianistas españoles juntos”.

José Luis García del Busto (Madrid, agosto de 1991)

http://www.humbertoquagliata.com/bio.html 

Foto: Humberto Quagliata con Plácido Domingo

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