Ritmo "On line"

Información y noticias del mundo de la música clásica.

Ritmo "On Line"
Música Viva
LA ACTUALIDAD MUSICAL Y SUS NOTICIAS MÁS DESTACADAS EN EL TIEMPO
(archivadas por el mes de su publicación)

Crítica Valencia - Lo más selecto de la "igilí"

Crítica Valencia - Lo más selecto de la "igilí"
Publicado: marzo 2017

La Traviata - Palau de les Arts

El Palau de les Arts de Valencia, consiguió por una vez cierto impacto mediático sin que para ello fueran necesarios catástrofes ni escándalos, a pesar de que mucho de lo que allí sucede merecería más atención nacional. Por lo visto no hay más alternativa que hacer desfilar a la "igilí" por una alfombra roja para conseguir salir en la foto. Al parecer, en el estreno la atención se desvió hacia los palcos y hacia los descansos, dada la presencia de personalidades tales como la ex-reina de España y Monica Bellucci. Pero en la segunda función, a la que pudimos asistir, la cosa ya fue de ver y escuchar ópera. Sobre todo de ver, porque la propuesta pasó a llamarse nada menos que "La Traviata de Valentino", dado el protagonismo que adquirieron los trajes del diseñador italiano Valentino Garavani, desplazando el vestuario de manera insólita a la dirección de escena, la dirección musical y el elenco. Todas las singulares circunstancias referidas trasvasaron de alguna manera cierto glamour al escenario, contribuyendo a recrear convincentemente el lujo en el que se movía "lo mejorcito de cada casa" en la nocturnidad parisina del XIX.

La puesta en escena clásica y sin estridencias ni barroquismos, se redujo a amplios espacios diáfanos y al mobiliario básico imprescindible para contar la historia con el único añadido, en el primer acto, de una enorme escalera por la que la protagonista descendió exponiendo la cola de su vestido. Pero esa superficialidad manifiesta, con ánimo de impresionar, no se alejaría demasiado de algunas de las estrategias empleadas por las cortesanas de lujo parisinas del momento. Además, ese descenso podría ser el resumen metafórico de lo que le esperaba a la protagonista: bajar por el lujo hasta la muerte. Sólo tras la irrupción del amor intentará sin éxito dar un giro a su destino. Pero el respeto a la familia ajena se antepondrá a la felicidad propia, cuyos días, en cualquier caso, estaban contados. Puro romanticismo. La escenografía de Nathan Crowley, sin embargo, realzó más la aparente calma que los torbellinos internos, a través de composiciones a partir de grandes áreas de color de querencia minimalista y efecto nada realista. Mediante un juego constante de armonías y contrastes planteaba hermosos cuadros estáticos que enmarcaban la acción. Acción que resultó escasa, incluso en los momentos más festivos, y muy poco diferenciable de aquello más básico que se le ocurriría a cualquiera. Entre tanta fuerte personalidad plástica, la de la directora de escena, la cineasta Sofía Coppola, brilló por su ausencia, favoreciendo un resultado global tendente a la contemplación de cuadros. Eso si: cuadros bellos y compatibles con la excelente música que ilustraban, lo cual no es poco hoy en día.

El mismísimo Plácido Domingo, en el papel de Giorgio Germont, tuvo que ceder protagonismo al resplandor de la fashion, pero fue el único que supo transmitir las turbulencias de un corazón atormentado. Su oficio, su entrega, su calidad de actor, su fraseo, su inconfundible color, su centro prodigioso y toda la sabiduría atesorada a lo largo de toda una carrera de un número uno, suplieron sobradamente cualquier desviación tímbrica sobre el estándar baritonal. Junto a él, una técnicamente excelente Violetta Valéry, Marina Rebeka, dejó fascinada a la audiencia por presencia, potencia, color, versatilidad, vibrato equilibrado y dicción clara. Su partener, Arturo Chacón-Cruz, o no tuvo su día o no era el adecuado, con su voz algo retrasada que sólo brillaba en la zona aguda. En el podio, el valenciano Ramón Tebar, tras una obertura impecable, encontró siempre un equilibrio y un color elegantes y muy alejados de las demasiado frecuentes versiones de bombo y platillo. La concertación con la banda externa fue perfecta y bajo su batuta OCV, el Cor de la Generalita y los solistas se amalgamaron en un todo coherente que hizo las delicias de los oídos exigentes, resultando de todo ello una versión de la celebérrima obra verdiana altamente disfrutable.

Marina Rebeka, Arturo Chacón-Cruz, Plácido Domingo, etc. Orquesta de la Comunidad Valenciana y Coro de la Generalitat Valenciana/Ramón Tebar. Dirección de escena: Sofía Coppola, escenografía: Nathan Crowley, vestuario: Valentino Garavani. La Traviata de Giuseppe Verdi. Palau de les Arts, Valencia.

Ferrer-Molina

https://www.lesarts.com/

Foto: "La Traviata de Valentino", llamada así por el protagonismo que adquirieron los trajes del diseñador italiano Valentino Garavani (foto de Miguel Lorenzo).

Esquina inferior izquierda Esquina inferior iderecha
Portal web DotNetNuke por DOTWARE tecnología a punto   GEN. 0,0624185 s