Ritmo "On Line"
Las grandes óperas
Selección de grandes óperas con el detalle de sus personajes, trama, comentario y versiones discográficas de referencia. Cada mes un nuevo título.

Mussorgsky: Boris Godunov

Mussorgsky: Boris Godunov

Los personajes

¿Obra coral? No, aunque lo pudiera parecer a primera vista, habida cuenta de que requiere 20 voces solistas, que abarcan toda la gama vocal. Citaremos los personajes fundamentales.
 
Boris Godunov. El zar usurpador, supuesto asesino del zarévich Dimitri. No aparece en todas las escenas, pero domina la obra de arriba abajo. Chaliapin estableció la norma de ser interpretado por un bajo, pero lo ideal es que lo aborde un bajo-cantante con facilidad para la media voz y la emisión de tonos oscuros y meditativos. Su intérprete ha de ser un gran actor.
 
Pimen. Un monje-historiador. Papel para bajo que abarca desde el La grave al Mi agudo. No interviene mucho, pero es fundamental como cronista de las tradiciones milenarias rusas.
 
Varlaam. Otro bajo, pero escala la tesitura hasta el Fa sostenido. Monje ignorante, que viene a ser la cara "popular" de Pimen. Ha de ser un voz fornida y vigorosa.
 
Rangoni. Un tercer bajo, de timbre más oscuro, esta vez para un personaje más siniestro: un inteligente e intrigante jesuita que induce a Marina a conseguir favores para su religión en Rusia.
 
Grigori. El falso Dimitri. Un spinto ancho plagado de lirismo, de voz luminosa.
 
Chuiski. Otro tenor, más lírico, que incluso puede ser un lírico-ligero. Es el jefe de los boyardos de la corte. Tiene un importante dúo con Boris.
 
Marina. Dama polaca de la que está enamorado Dimitri. Ella lo utiliza en su beneficio para alcanzar el poder e introducir el catolicismo en la corte. Una mezzosoprano lírica o soprano dramática sin especiales dificultades vocales.
 
La trama

Como por razones de espacio es imposible resumir la trama con detalle, haré una breve descripción de su hilo argumental fundamental. La acción tiene lugar a finales del siglo XVI. Ha muerto el zar Feodor, y es coronado su cuñado Boris, que se supone ha asesinado al pequeño Dimitri, hermano de Feodor. En un monasterio, el monje ilustrado Pimen, que escribe la historia de Rusia, revela al joven novicio Grigori el asesinato del zarevitch, y aquel decide entonces hacerse pasar por el heredero legal, tras ser acñamado como zarévich en Polonia. La obra narra el conflicto establecido entre el ilegal zar Boris y el impostor Dimitri, que se resuelve con la victoria de las tropas de este y su proclamación como zar, al tiempo que Boris muere y sus hijos son asesinados por los boyardos, que, con el pueblo, defienden al nuevo monarca.
 
Historia

Boris Godunov es una de las creaciones operísticas más memorables de la historia del género. Por su envergadura narrativa, quizá sólo sea comparable con algunos títulos del repertorio wagneriano, y musicalmente es única: una partitura incalificable e inadaptable a escuelas o estilos más o menos paralelos. Desde luego, es cualquier cosa menos la obra de un aficionado sin técnica ni oficio, sambenito con el que fue adornado su autor hasta bien avanzado el siglo XX. Mussorgsky, al igual que el resto de los compositores del famoso Grupo de los Cinco, tenía una extracción social burguesa, y por ello era un buen conocedor del folclore ruso. Pero de manera sustancialmente distinta a como lo utilizan sus colegas, él extrae de esas músicas de carácter melódico pero de agrio contenido armónico y exuberancia rítmica su sustrato más esencial, es decir el más moderno, e incluso revolucionario. Esa sequedad es, en todo caso, frecuentemente combinada por Mussorgsky con un cromatismo de excelsa modernidad y de una rara belleza: nada que ver con Wagner, por ejemplo, mucho menos angulado y agresivo.
 
Boris Godunov, encierra la quintaesencia del "estilo Mussorgsky"; y en una más grande medida que en el resto de su obra –pequeña, recuérdese–, porque sencillamente es una ópera, o sea el género que el autor de Cuadros de una exposición necesita para establecer la más importante crónica acerca del carácter ruso nunca escrita. A su libreto, sobre Karazmin y Pushkin, o lo que es lo mismo, sobre historia y literatura rusas, añade algo que quizá es todavía más crucial para comprender los resortes de un pueblo tan filósofo y a la vez tan dado a la "distracción" moral como el ruso: la música. Al final, todo acaba en una creación no sólo maestra desde el punto de vista estético, sino en un libro de estilo del pueblo ruso que lo mismo sirvió para explicar lo que estaba pasando en 1874 –fecha de cierre de la versión–, siglos atrás o en 2012: las usurpaciones de poder, el juego de la verdad y la mentira como mecanismo para materializarlas, la proliferación de falsos dioses de la política, etc., aparecen confrontados una y otra vez al concepto de colectividad, al pueblo, que precisamente es el protagonista supremo de Boris Godunov. De manera que, ¿música política esta? Diría que como pocas, y por eso doble, triple o cuádruplemente maravillosa, habida cuenta de las cosas que se cuentan, de cómo se cuentan y de la magistral e irrepetible música que apoya esas historias.
 
Las versiones discográficas
 
  • Marti Talvela, Nicolai Gedda, Bozena Kinasz, Leonard Mróz, Aage Haugland, Bohdan Paprocki, etc. Coro de la Radio Polaca, Cracovia. Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Polaca. Dir.: Jerzy Semkow. Versión original en un prólogo y cuatro actos. EMI, 754377 2. 3 CDs.
  • Boris Christoff, Dimitr Ouzounov, Evelyn Lear, Mela Bougarinovitch, etc. Coro de la Ópera Nacional de Sofia. Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio. Dir.: André Cluytens. Versión de Rimsky-Korsakov. EMI, 5678772. 3 CDs.
  • Matti Salminen, Pär Lindskog, Arnet, Halfvarson, Kotcherga, Langridge, etc. Coro y Orquesta del Gran Teatre del Liceu. Dir.: Sebastian Weigle. Versión de 1869 sin el acto polaco. ARTHAUS 107237 (DVD).
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Las tres grabaciones escogidas lo han sido sólo por el interés interpretativo, que no por la edición utilizada. Pero es necesario saber que existen las siguientes posibles opciones:
 
1869, sin el acto polaco, o sea, antes de que Mussorgsky añadiera el papel de Marina, para "endulzar" la obra; ya aparece el Inocente (escena de San Basilio). La de 1874, con el mencionado acto polaco y sin la escena de San Basilio; termina con la escena del bosque y la aparición del Inocente (algunos directores, indebidamente, han trasladado la muerte de Boris al final). Y la de 1896, de Rimsky-Korsakov, con todos los materiales y una drástica edulcoración sonora en la nueva orquestación. Hay una reconstrucción de la escena de San Basilio debida a Ipolitov Ivanov que algunos añaden a la versión de Rimsky. En las grabaciones recomendadas, las ediciones utilizadas son: la de Rimsky, con la muerte de Boris al final (Cluytens); y la de David Lloyd-Jones (1975), basada en la edición de 1928 de Pavel Lamm (sobre la edición de 1874), pero que añade fragmentos de la de 1869, en las de Semkow y Weigle.
 
Ser o no ser: ¿es Boris Godunov una ópera romántica rusa o sólo una ópera rusa sin más apellidos? Las sombras y calamidades que atraviesan su partitura parecen indicar que una interpretación hecha con intenciones post-románticas es, cuando menos, de un candor discutible. Por eso me parece que las dos –por otro lado, famosísimas- espléndidas realizaciones discográficas de Karajan (Decca) y Abbado (Sony) están –y cada día más- un poco fuera de tiesto. La cuestión es, en todo caso, peliaguda, porque si no estoy de acuerdo con una concepción así para Boris Godunov, tampoco con los que defienden para su interpretación una línea expresionista a la centroeuropea, al fin y al cabo muy heredada del último romanticismo alemán. Esto me lleva a decir que la dirección orquestal en disco que más me sigue gustando y motivando es la Jerzy Semkov, que tiene ya más de 30 años; ahí verán los muchos Boris que se han grabado en las últimas décadas…
 
El resto de esta columna va a ser más un conjunto de observaciones que otra cosa. Por ejemplo, que hay que conocer inexcusablemente la versión de André Cluytens, aun estando dirigida sin demasiado carácter, sobre la grandilocuente versión Rimsky, porque en ella Boris Christoff hace el triplete Boris-Pimen-Varlaam, en una exhibición de medios vocales e interpretativos sin precedentes. El resto del reparto aquí es bastante insustancial, incluida la equivocada Marina de Evelyn Lear. En cambio la interpretación de Semkov cuenta con un extraordinario Martti Talvela en la parte principal, y con Nicolai Gedda haciendo un magnífico Grigory; se utiliza, además, la versión original, muy preferible a la otra. Hay otros detalles de otras versiones que no se pueden obviar, pero que quizá no lleguen a justificar la búsqueda de los discos. Por ejemplo, la impresionante Marina de Elena Obraztsova con Ermler (soso e insustancial) o la de Galina Vishnevskaya con Karajan, ya digo, una dirección de un romanticismo excesivo, manifestado sobre todo por una concepción sonora enormemente compacta y hermosa, pero exenta de negrura, acidez y rusticidad. Para mí, casi un pecado en un Boris moderno.
 
Boris Godunov es una ópera muy poco grabada, lo que no resulta extraño por su desmesurado formato. Por eso es doblemente celebrable que uno de los mejores que se han llevado al disco (al DVD, en este caso) últimamente se haya hecho en España, concretamente en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, con un Matti Salminen como Boris en auténtico estado de gracia.
 
Pedro González Mira

 

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