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Naxos, 30 años de música clásica grabada

Naxos, 30 años de música clásica grabada

Publicado: Mayo 2017
Entrevista con Klaus Heymann, fundador y presidente


El sello discográfico Naxos cumple 30 años. Comenzó su andadura en el año 1987 con un pequeño catálogo básico de música clásica, siendo actualmente una de las marcas más respetadas e influyentes del panorama internacional del disco, con un catálogo sin competencia, por su amplitud y profundidad de repertorio, que comprende más de 9.000 grabaciones. Naxos edita actualmente más de 200 nuevos discos cada año con orquestas, agrupaciones, directores y solistas de todo el mundo. El Grupo Naxos (Naxos Music Group) no solamente contiene los sellos  Naxos y Marco Polo, sino también una docena de sellos como Capriccio, Dynamic, Grand Piano, Ondine, Orfeo, así como otros independientes de gran reputación. Recientemente, en marzo pasado, se acaba de incorporar VoxClassics. Naxos Music Group es el mayor distribuidor global de CD y DVD independientes de música clásica, a través de su red internacional de empresas y centros logísticos. En el entorno digital su fuerza de distribución también es de las más potentes, representando y gestionando a cientos de catálogos clásicos en las principales plataformas digitales internacionales. Ya, desde 1996, Naxos puso su catálogo online en Internet. Naxos Music Library, su propio servicio de streaming, fue lanzado en el año 2002 y contiene actualmente casi 130.000 grabaciones de más de 800 sellos independientes y de multinacionales; es utilizado por más de 15 millones de estudiantes y músicos del planeta. El conjunto de las bibliotecas y recursos digitales online de Naxos ahora también cubre el jazz, las músicas del mundo, las producciones audiovisuales y los audio-libros. Una nueva base de datos de obras musicales (partituras) también está en funcionamiento y disponible para profesionales. 

Klaus Heymann, el visionario fundador y presidente de Naxos, que tiene 80 años, acaba de ser galardonado con uno de los Premios Internacionales ICMA, por sus logros a través de toda una carrera en el mundo de la música clásica y del disco. Con ocasión de los 30 años del sello, hemos querido acercar este gran personaje de la industria internacional del disco a todos los lectores de RITMO con una amplia entrevista exclusiva que ha tenido la amabilidad de concedernos. 

Señor Heymann, a sus 80 años sigue dirigiendo su grupo Naxos, cuando la compañía acaba de cumplir 30 años en el mercado, ¿cómo se encuentra usted personalmente?

Pues mantengo una salud razonablemente buena, teniendo en cuenta mi edad. Juego al golf dos o tres veces por semana. Si no juego al golf, camino al menos 5 km. Me he convertido en un vegetariano (sin carne, sin mantequilla, sin helados, sin queso), sólo verduras y frutas. Afortunadamente, me gustan las verduras y las frutas. Mi único pecado, hoy en día, es poder seguir disfrutando de un buen vino.

¿Cómo ve el grupo Naxos tras estos 30 años de trabajo?

Estoy francamente sorprendido al comprobar cómo mi modesto sello se ha convertido en estos años en uno de los tres mayores de la industria del disco,  proveedor de servicios y socio comercial de prácticamente todos los sellos independientes, así como de las grandes compañías de la música clásica. Somos la única empresa del sector que ofrece un servicio integral a la industria: edición, distribución física y digital, logística, servicios digitales, comercialización, promoción, producción y masterización, fabricación bajo demanda…

¿Qué piensa de la situación actual del mercado del disco?

Todavía queda mercado para los discos físicos (CD/DVD), un mercado muy localizado que se está reduciendo día a día. Las ventas de discos físicos disminuyen constantemente, a pesar de que todavía hay un grupo fiel de coleccionistas que mantendrán sus compras de repertorios interesantes o de las grabaciones de sus artistas favoritos.

¿Cree que siguen teniendo sentido las tiendas tradicionales de discos?

Sería magnífico seguir teniendo en el mercado las tradicionales tiendas de discos pero, para ello, habría que averiguar cómo hacerlas y mantenerlas rentables en un momento tan complicado como el actual. Todavía tenemos buenas tiendas en la mayoría de los principales mercados, excepto en los Estados Unidos, donde las ventas se realizan por tiendas en Internet o tiendas multiproductos.

¿En un mercado global como el actual, cómo ve los servicios internacionales de venta por correo de CD y DVD que ofrecen empresas como Amazon, JPC, ArkivMusic, Presto, NaxosDirect...?

A medida que el número de tiendas sigue disminuyendo, estas empresas ofrecen un servicio inestimable: mantienen disponible un gran catálogo de discos, mucho mayor que la mayoría de las tiendas físicas, y su volumen de negocio con nosotros y con otros sellos distribuidos sigue creciendo.

¿Cuál es su visión de la distribución digital de la música?

Este es, obviamente, el futuro de nuestra industria, pero tenemos que encontrar una manera de hacerlo rentable para los distintos sellos discográficos. Ojalá el mercado de las descargas musicales desde Internet se hubiese consolidado en su momento, pues es mucho más rentable para las discográficas, en lugar de haber derivado al streaming. Por supuesto que yo no puedo quejarme, tras haber lanzado el primer servicio de streaming de la industria en 2002.

En el mercado digital: ¿descargas (download) o streaming?

El streaming es, obviamente, el futuro: no podemos dar marcha atrás al reloj. Todavía quedará un mercado para las descargas, pero irá disminuyendo. Afortunadamente, por el momento, al menos, el crecimiento en los ingresos por streaming compensa suficientemente  la caída de los ingresos por descargas.

¿Qué piensa de la competencia que supone la oferta gratuita de audio y vídeo de distintas plataformas en Internet?

Evidentemente, las plataformas gratuitas son un gran problema, ya que las tasas que pagan por la audición de cada corte son demasiado bajas y no compensan la pérdida de ventas, tanto físicas como por descargas o por los ingresos de suscripciones vía streaming.

En un mundo de distribución digital donde los artistas, los teatros o las orquestas pueden subir directamente en la red sus grabaciones, ¿qué sentido tienen las compañías discográficas?

Los artistas y las entidades de las artes escénicas todavía necesitan de la colaboración, en la comercialización de sus producciones audiovisuales, de empresas profesionales del disco. Aunque una orquesta o teatro de ópera tenga su propio sitito web de descargas y streaming, ¿cómo atraer a los visitantes sin gastar una fortuna en la promoción del sitio? ¿Y cómo hacer para que el aficionado pague y se fidelice?

¿Por qué cree usted que han caído tanto las ventas de los DVD?

Obviamente, hay una gran cantidad de contenido gratuito disponible en Internet. También, en general, los aficionados tienen ahora unas enormes posibilidades de elección en distintas plataformas: piense en Netflix, Hulu y otras. Que el mercado ofrezca muchas opciones no significa que los aficionados tengan más tiempo para el disfrute, por lo que el público se reparte y compra menos DVD.

¿Piensa que tiene algo que ver la oferta gratuita de plataformas como YouTube, Vimeo, DailyMotion... o las plataformas de TV, libres y de pago?

Me remito a mis respuestas anteriores…

¿En el momento actual de reducción de la oferta de las grandes multinacionales del disco, por qué cree usted que siguen funcionando las pequeñas, o no tan pequeñas, compañías independientes?

Las multinacionales del disco necesitan tener claros beneficios en sus producciones, y ya no hay beneficios claros en la producción y realización de las grandes grabaciones de música clásica. Los independientes, empresas mucho más pequeñas que tienen propietarios concretos, apasionados de la música clásica,  producen grabaciones de repertorios más interesantes, arriesgados y novedosos, con nuevos prometedores artistas y, además, sus grabaciones no se realizan siempre con fines de lucro.

El catálogo Naxos ya tiene más de 9.000 títulos y usted lo ha definido como la gran enciclopedia sonora de la música clásica. ¿Cuales han sido sus conceptos fundamentes en el desarrollo musical de Naxos?

El sello se inició con las grabaciones de las obras más populares de la música clásica. Luego derivó a la grabación de grandes ciclos. Después vinieron las obras completas de ciertos destacados compositores. Más tarde repertorio para mercados específicos (American Classics, Spanish Classics y otros). Ahora, que ya son menos las obras pendientes de incorporar en el catálogo, hemos comenzado nuevamente a grabar el repertorio estándar pero con nuevos artistas. 

Naxos dispone de una importante plantilla de grandes músicos internacionales que rescatan, en algunos casos, obras menos frecuentes, o poco grabadas. Intérpretes como Marin Alsop, JoAnn Falletta, Boris Giltburg, Eldar Nebolsin, Leonard Slatkin, Tianwa Yang o Jaap van Zweden, entre otros ¿Naxos va a seguir en esa línea artística y editorial?

Sí, ciertamente habrá más enfoque hacia los artistas porque, como ya he dicho antes, tenemos todo el repertorio más importante ya cubierto.

Naxos mantiene una estrecha colaboración con los principales concursos internacionales de música, grabando a sus ganadores en la colección Laureate Series. Estos discos permiten descubrir a nuevas figuras de la interpretación. ¿Va a seguir con esas colaboraciones?

Sí, vamos a continuar esta colaboración, pues nos ayuda a descubrir nuevos talentos, aunque un artista ahora tiene que ganar varios concursos antes de que él o ella puedan destacar y optar a una buena carrera internacional. 

¿Cuáles son sus proyectos principales de ediciones para este año 2017?

Todavía tenemos que completar varios grandes proyectos: la música de piano de Liszt, las Sonatas de Scarlatti, las Sinfonías de Weinberg, las óperas de Rossini, la música sacra de Mozart y algunos proyectos más que estamos estudiando… 

¿Puede comentarnos también sus principales proyectos de grabaciones para los próximos años?

Música latinoamericana de países menos habituales como Brasil y Argentina. Música contemporánea china con orquestas y artistas chinos. Las obras completas de Pfitzner, de Beethoven para el aniversario de 2020, obras orquestales de Joseph Marx… 

¿Cómo ve el desarrollo de la música española en el catálogo Naxos?

Vamos a seguir trabajando con las orquestas de Pamplona y Barcelona.  Barcelona se centrará en la música catalana y Pamplona en la música española con coro, pues cuentan con la colaboración del Orfeón Pamplonés. Lamentablemente, el mercado español del disco se ha reducido drásticamente en los últimos años, lo que significa que tenemos que encontrar otros mercados para estas grabaciones.

Naxos está adquiriendo un importante compromiso con la música del siglo XX ¿Piensa seguir esa línea?

Continuaremos grabando las obras más importantes del siglo pasado y los compositores importantes y prometedores de nuestro tiempo. Obviamente, existe el problema de los editores, que marcan unas tarifas de alquiler de las obras  a grabar muy poco realistas, que incluso se anticipan al inicio de las grabaciones. Espero que esto cambie cuando tomen conciencia de que en este tipo de registros no hay beneficio y que, en todo caso, se realizan principalmente para promocionar a estos compositores y a sus obras.

La educación musical es una faceta muy importante en los proyectos de Naxos. En esa línea de trabajo tiene una de las mejores plataformas internacionales en Internet, Naxosmusiclibrary, una plataforma en la que colaboran, no solamente los sellos independientes, sino también las multinacionales. ¿Puede comentarnos sus proyectos en esa línea?

Nuestro próximo gran proyecto educativo es una enciclopedia online de música clásica. Ya tenemos un diccionario online, con ejemplos musicales, que se ampliará hacia una verdadera enciclopedia que llevará imágenes, archivos y ejemplos con audiciones musicales. 

Y. para finalizar, ¿cuáles son sus compromisos para con los aficionados a la música clásica, tanto los veteranos como las nuevas generaciones?

Seguiremos haciendo nuevas grabaciones y brindando servicios a nuestra industria. Estoy seguro de que próximamente habrá un nuevo modelo de negocio, que va a permitir a las discográficas prosperar en el marco del streaming. 

Muchas gracias Klaus Heymann por su tiempo, le conozco personalmente desde los inicios de Naxos, hace ya 30 años, y permítame que le diga que le encuentro con la misma ilusión y entusiasmo por su proyectos como el primer día. Ha sido todo un placer conversar y compartir estos años con usted. 

www.naxosmusicgroup.com

www.naxos.com 

Foto: Klaus Heymann.
© Emily Chu
 

por Fernando Rodríguez Polo

 

Shoah, un violín en el templo sagrado

Shoah, un violín en el templo sagrado

Publicado: Mayo 2017
Música para evitar el olvido

Friedl Dicker-Brandeis (1898-1944) llenó dos maletas con cerca de cuatro mil quinientos dibujos realizados entre 1942 y 1944 por los niños a quienes daba clases clandestinas en el gueto de Terezín. Hizo ver a sus alumnos que el dibujo era una forma de comunicarse y les sirvió como una clase de terapia. Esos dibujos son todo lo que queda de las almas de aquellos niños. Al compositor Jorge Grundman esas almas en conjunto le hicieron llorar, sintiendo la necesidad de escribir música para que nunca nadie les olvide.

En estas páginas relatamos el proceso de creación de Shoah y su creador nos rememora, en sus propias palabras, como surgió Shoah. Este proyecto se presentó el 25 de abril en la Sinagoga del Tránsito de Toledo y el lanzamiento del Libro CD será en septiembre de este 2017.

El proyecto

En síntesis, se trata una partita para violín solo denominada Shoah for Solo Violin and Sacred Temple, escrita con la intención de emocionar y de recordar al público la Memoria de las Víctimas del Holocausto, con la filosofía de interpretarse siempre en lugares sagrados o señalados. A esta obra le acompaña un texto específico que contiene un relato de lo que se narra musicalmente junto con los hechos históricos que dan lugar a cada pieza. La duración de la partita es de aproximadamente una hora.

El proyecto se complementa con la grabación de un libro CD, también con el violín Stradivari “Auer”, de 1691 (que les fue cedido por el Grupo Canimex, gracias al Sr. y a la Sra. Dubois, creado cuando Bach vivía y del que fue propietario Leopold Auer, quien fue el dedicatario original del Concierto de Tchaikovsky), que se publica entre junio y septiembre de 2017 a nivel mundial. Todos los conciertos en lugar sagrado se intentan que sean de carácter gratuito para poder llevar la Memoria del Holocausto al mayor número de personas.

Se ha pretendido también que, aunque el proyecto sea autosostenible, la venta de los CD a la finalización de los conciertos y, en el caso de ser necesario, la venta de entradas permita mantener en la memoria de aquellos que los adquieran el recuerdo a las Víctimas del Holocausto.

Por qué escribí la partita

A menudo y tras un suceso luctuoso, se realiza un acto de homenaje en su memoria. A menudo ese homenaje incluye la música como vehículo de comunicación emocional. También a menudo se elige música para ser interpretada por un único solista. Un violonchelista a veces. Otras, un violinista. A menudo, para este tipo de actos, se utiliza música que fue escrita en el Barroco. Y mucho más a menudo se elige música de Bach. Finalmente, de la forma más general, se eligen movimientos de sus partitas.

Lo que la gran mayoría desconoce es que en el Barroco aún la música no había llegado a su máxima expresión de emotividad, al menos, tal y como la conocemos ahora. También resulta desconocido, para la gran mayoría, que una partita está formada por un conjunto de danzas: alemanda, corrente, zarabanda, bourrée, giga, gavota o chacona son algunas de esas danzas que se encuentran entre las partes de ese tipo de suite. Es obvio que Bach no escribió esas danzas con el fin de emocionar. Mucho se ha escrito sobre la Chacona en re menor. En algún momento, entre 1718 y 1720, se ha especulado que Bach puso sus notas en el pentagrama tras volver de un viaje y encontrar que su mujer, Maria Barbara, había fallecido. Pero el Maestro entre maestros no escribía la música como vehículo emocional para el disfrute del arte sino como parte de su función cívica o religiosa, como organista luterano.

Ahora bien, Grundman sintió la necesidad de escribir música que honrase directamente la Memoria de las Víctimas del Holocausto porque creyó que podría invocar su recuerdo desde la emoción. No se trata, pues, de intentar que un violinista demuestre todo su virtuosismo inaccesible al sentimiento de la tristeza y de la evocación. No se trata, pues, de una partita en el sentido estricto de una suite de danzas. No guardan los movimientos ni siquiera la misma tonalidad. No alternan un movimiento rápido con otro lento. No se trata, tampoco, de elevar la escritura violinista a cumbres soñadas por Ysaÿe. Ni mucho menos.

Stradivari “Auer”

“Tener la suerte de disponer del Stradivari “Auer”, ha hecho que la obra que van a escuchar tenga aún más significado emocional para mí como humilde escritor de música. Tener también el lujo de poder escribir la obra teniendo al lado al violinista Vicente Cueva, ha llevado la misma a la categoría de interpretable, algo por lo que Auer rechazó estrenar la obra de Tchaikovsky, calificándola de “intocable”. Yo no soy violinista. Tchaikovsky tampoco. Y si Tchaikovsky y Brahms necesitaron a un violinista para hacer su obra interpretable, con mucha más razón lo he necesitado yo para esta partita. Dicho desde la sinceridad y la humildad más absoluta”, afirma el compositor.

La obra más larga para violín

Probablemente, al escribir estas líneas en febrero de 2017, afirma el creador, nos encontremos ante la obra para violín sólo de más larga duración de la historia de la humanidad. Esto no la hace mejor que la peor danza que escribiese el Maestro, pero sí que tiende a elevar a un gran nivel de dificultad el que un violinista se enfrente a más de cincuenta y seis minutos por delante para llevar la máxima espiritualidad.

Tantos minutos de violín desnudo podrían llevar al desafecto a cualquier oyente, por mucho que este quiera hermanarse espiritualmente en comunión con el alma de los desaparecidos. Y por si fuese poco superar tanto tiempo de ejecución, el hecho de contener el estado de tristeza durante todo ese tiempo, no es algo que pueda sobrellevarse sin preparación psicológica, técnica y física.

Jorge Grundman ha procurado que Bach estuviese presente durante la escritura de su obra de forma subliminal. Como también ha intentado que la música judía se albergase en su corazón y se mezclase con su forma de escribir música. No se trata, pues, de una suite de danzas. Sino de una suite de recuerdos de hechos infames. “Todo aquello que nosotros no hicimos pero que debería hacernos sentir permanentemente avergonzados”.

La partita

I. Yom HaShoah

Día del Recuerdo del Holocausto. Fuga del campo de exterminio de Sobibor.

II. Getto Warszawskie

La vida día a día en el gueto de Varsovia.

III. Terezín Through the Eyes of the Children

Los dibujos realizados entre 1942 y 1944 en el campo de concentración de Theresienstadt.

IV. Babi-Yar

Los tres días de la masacre de los judíos en Kiev.

V. Bergen-Belsen

El campo de concentración donde se trasladó la orquesta de mujeres de Auschwitz-Birkenau.

VI. The Last Breath

La actitud ante la muerte en la cámara de gas tras el testimonio de un sonderkommando.

 

Non Profit Music

• Premio de la Crítica 2012

Por la calidad de sus grabaciones discográficas de manos de Positive Feedback en Estados Unidos

• Premio de la Esperanza 2011

En la modalidad de Mejor Empresa Privada por parte de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Toledo

• Nominaciones como Mejor Álbum de Música Clásica

En los años 2015, 2013, 2012, 2011, 2010 y 2008, en los Premios de la Música y en los Premios de la Música Independiente

http://shoah.nonprofitmusic.org/

http://www.nonprofitmusic.org/

 

Foto: El compositor Jorge Grundman, creador de Shoah, música impregnada de dolor y de la Memoria de las Víctimas del Holocausto.
Acred: Sergio Cabanillas 

Por Lucas Quirós

Pilar Montoya

Pilar Montoya

Publicado: Mayo 2017
Perspectivas artísticas multiculturales

Pilar Montoya es una artista polifacética, Catedrática de Clave en el Conservatorio Superior de Música de Castilla y León, Bailarina Histórica y Directora de Orquesta, que en los últimos meses ha realizado una gira de conciertos y clases magistrales por Italia y Japón exportando el repertorio español para tecla. 

Por su actividad polifacética, ¿qué visión le aporta conocer el repertorio desde las diferentes perspectivas?

Para mi supone un enriquecimiento profesional y personal. Me siento afortunada por poder aunar esas facetas y ver una pieza objeto de estudio desde distintas áreas que se complementan. Muchas veces, mientras estoy tocando una obra al clave, imagino movimientos o gestos que pudieran corresponder a los sonidos o cómo sonaría una versión orquestal. Cuando decidí ser músico tenía miedo a la dispersión por abarcar varias disciplinas a la vez pero, con la perspectiva que da el tiempo, me he dado cuenta de que fue un acierto seguir con todas ellas y escuchar el consejo de uno de mis profesores que me dijo que sería capaz de integrarlas.

Usted se ha especializado en la música española de los siglos XVI, XVII y XVIII. ¿Qué es lo que más le ha cautivado de este repertorio?

Tantas cosas… Lo primero es que se trata de un estilo único en el que confluyen lo religioso y lo profano, lo popular y la Corte. El repertorio ibérico de los siglos XVI, XVII y XVIII es muy vasto, riquísimo y supone una mezcla maravillosa de culturas procedentes de distintas regiones de nuestra península, de Oriente, África y América, hecho excepcional que no se da en otros estilos europeos. He podido observar que incluso musicólogos extranjeros han estudiado más nuestro repertorio que nosotros mismos. Afortunadamente existen también nombres ilustres dentro de la musicología española que han hecho mucho por recuperar y poner en valor nuestra música.

En los últimos meses ha realizado una gira de conciertos y clases magistrales por Italia y Japón exportando el repertorio español para tecla. ¿Cómo han acogido nuestra música?

Ambos proyectos han sido experiencias magníficas y me siento muy orgullosa de difundir la música española en el extranjero. Mi estancia en Italia fue a través del programa de intercambio ERASMUS para profesores y fui invitada por la Associazione Clavicembalistica Bolognese de Bolonia, presidida por la clavecinista Maria Pia Jacoboni, y los conservatorios de Bolonia y Ferrara. Durante una semana ofrecí un concierto y estuve trabajando con los alumnos de ambos conservatorios, tocando música de Cabezón, Aguilera de Heredia, Pablo Bruna…, de los grandes compositores de nuestro Siglo de Oro. Asistieron alumnos de diferentes partes del mundo y para mí fue muy hermoso poder enseñar un Tiento de Cabezón a personas con culturas tan distintas… ¡Ha sido una experiencia preciosa! Y casi sin tiempo de cambiar las maletas tuve que viajar a Japón. Era mi primera visita y tenía muchas ganas de conocer ese país. La profesora Kaori Goto me invitó muy amablemente a ofrecer dos conciertos y clases magistrales en las ciudades de Sendai y Yokohama. Tuve el privilegio de ver la labor que Kaori está realizando allí en favor del órgano y de la difusión del repertorio europeo y en concreto del ibérico.

Si se valora tanto fuera de nuestras fronteras, ¿por qué cree que en España no goza de la misma repercusión?

Creo que tenemos un complejo de inferioridad que llevamos arrastrando a lo largo de nuestra historia. Además, todo es consecuencia de una falta de información y difusión de nuestro patrimonio, empezando fundamentalmente por la educación en las escuelas, desde donde se debería valorar más el arte. En los conservatorios tampoco mejora mucho este aspecto, ya que cerca del 90% de la música que se enseña es de autores extranjeros. Se interpretan muy poco las obras de compositores españoles y eso es algo que los profesores podemos cambiar. Desde hace unos años creé  el “Taller de Música Iberoamericana” en el COSCYL, una asignatura optativa para que nuestros alumnos tengan la oportunidad de tocar, conocer y profundizar en este repertorio.

¿Ya ha comenzado a planificar su próxima gira internacional?

Sí. Después de mi estancia en Italia, la profesora Jacoboni me invitó a formar parte del Jurado del Concurso de Clave que la Associazione Clavicembalistica Bolognese organiza cada año y a ofrecer un concierto en el Real Colegio de España con un programa de autores españoles del siglo XVIII. También hay un proyecto para que vuelva a Japón, ya que en el año 2018 se cumple una doble efemérides, el 800 Aniversario de la creación de la Universidad de Salamanca y los 150 años del inicio de las relaciones diplomáticas entre España y ese país. Además, probablemente participaré en el Festival Cervantino que se celebra en la ciudad de México junto a la flautista Anna Margules y realizaré una gira por España, Argentina y Estados Unidos con el dúo que formo con el chelista Marcelo Zigarán.    

www.pilarmontoya.es

www.innova-musica.es

Foto: La clavecinista ha realizado una gira de conciertos y clases magistrales por Italia y Japón.

por Miguel Galdón

 

 

Internationales Musikfestival Heidelberger Frühling

Internationales Musikfestival Heidelberger Frühling

Publicado: Mayo 2017
Música y tolerancia en una ciudad de cuento

Heidelberg, la romántica ciudad alemana, situada en el valle del río Neckar, al noroeste del Land de Baden-Württemberg; famosa por las ruinas del castillo en el que durante cinco siglos residieron los Príncipes Electores del Palatinado, y por tener la Universidad más antigua del país, celebra desde hace más de veinte años, durante los meses de marzo y abril, uno de los festivales de música clásica más importantes del país: “Heidelberger Frühling”.

Un festival de superlativos que reúne cada año a miles de visitantes, con 128 eventos musicales, cerca de 90 conciertos y 700 artistas internacionales; un imán para turistas musicales, aficionados y amantes de la música de todo el mundo. La ciudad que te hace sentir como si hubieras retrocedido a la Edad Media, ha sabido conservar su tranquilidad y la belleza atemporal a la que sucumbieron Schumann, Brahms o Carl Maria von Weber, que comenzó a escribir en Heildeberg su Cazador furtivo.

Desde el 25 de marzo al 29 de abril, las banderas verdes del festival ondean en los puentes, plazas y angostas calles de esta ciudad abrazada al Neckar, que enamoró a Goethe, inspiró al pintor británico William Turner; a novelistas como Mark Twain o a célebres poetas del Romanticismo alemán como Höldelrin, Brentano y Eichendorff.

Bajo el lema “In der Fremde” y con más de 120 eventos, el mayor festival de música clásica de Baden-Württemberg, que este año celebró su vigésimo primera edición, inicia en el 2017 la trilogía que se extenderá hasta el 2019 en defensa de las ideas fundamentales de la Ilustración y en contra de los prejuicios y la intolerancia religiosa porque, tal y como afirmó, en su discurso de bienvenida, el director del festival Thorsten Schmidt: “la tolerancia ayuda a superar el miedo a lo desconocido”.

En el inconfundible edificio de piedra roja, Kongresshaus Stadthalle Heidelberg, se celebró el concierto inaugural con la BBC Philharmonic y su actual titular, Juanjo Mena; como solista invitada, la famosa violinista alemana, Julia Fischer, que interpretó el Concierto para violín y orquesta en re menor de Britten, sin duda, lo mejor de un concierto en el que el desempeño de la orquesta tuvo más sombras que luces, con graves desajustes entre las diversas secciones (los violonchelos tapaban a los primeros violines), un atronador volumen orquestal, y una Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky difícilmente reconocible.

Además de los artistas internacionales habituales del festival, como el pianista Sir András Schiff, el director de la Lied Akademie, el barítono Thomas Hampson o el famoso percusionista Martin Grubinger, que exhibió su impecable técnica y recibió la mayor ovación del público asistente como solista invitado del segundo concierto de la BBC Philharmonic, también estuvieron presentes en esta edición: Daniil Trifonov con la Mahler Chamber Orchestra, el dúo formado por Nikolaj Znaider y Piotr Anderszewski, o los contratenores Valer Sabadus y Christophe Dumaux, con la Cappella Gabetta.  

Pero Heidelberger Frühling es mucho más que un festival de música clásica, además, es un reflejo de la Internationalität característica de esta Universitätsstadt, tal y como se refleja en sus dos mini-festivales, dentro del festival: Standpunkte, que siguiendo el lema de esta edición reflexionó sobre los conceptos de patria y forastero, reuniendo a músicos que han desarrollado su carrera profesional lejos de su país de origen, para tocar música de cámara juntos, y ofrecer una nueva visión del concepto tradicional de Kammermusik, entre otros, la violinista georgiana residente en Alemania Lisa Batiashvili, el clavecinista persa Mahan Esfahani, que con cuatro años se trasladó con sus padres a USA y actualmente vive en Inglaterra, el pianista ruso Igor Levit, que triunfa en Alemania, o Isang Enders, de padre alemán y madre coreana, que con tan solo 20 años ocupó el puesto de violonchelista principal de la Staatskapelle Dresde. Y Neuland.Lied, que, además de las clásicas Liederabenden con Piotr Beczala o Annette Dasch, se ha convertido en un auténtico laboratorio para experimentar con el Lied del futuro y su interrelación con la danza, el teatro y los cantos procedentes de Japón, China India, Irán o Israel.

http://www.heidelberger-fruehling.de/

Foto: “La tolerancia ayuda a superar el miedo a lo desconocido”, afirmó el director del festival, Thorsten Schmidt.
Crédito: Heidelberger Frühling

Por Lorena Jiménez


 

Concurso Rookie Chamber Music - 3º y 4º Premio

Concurso Rookie Chamber Music - 3º y 4º Premio

Publicado: Mayo 2017
Premiados II Concurso Nacional de Música de Cámara On-line (II)

Tercer Premio: Altium Quartet.

Componentes: Valeria Roa Rizo Xalapa (violín), Francesc García Sania (viola), Noelia Criado Rehues Buñol (chelo), Ángel Cámara Martínez (piano).
Formación: cuarteto con piano. Schumann Piano Quartet op.47 (4th movement) 

Qué nos cuenta el Altium Quartet… 

El Cuarteto Altium destaca por su labor interpretativa rigurosa y original, fundamentada y a la vez novedosa, que no solo apuesta por repertorios de referencia en el ámbito de la música de cámara, sino que aborda registros poco comunes, incorporando en sus recitales obras de los compositores actuales o menos habituales en las salas de concierto. De ahí viene el nombre del cuarteto, Altium, que significa “con más profundidad”. Un proyecto ambicioso y versátil, que tiene como objetivo principal ampliar el repertorio disponible, apostando por los nuevos lenguajes y adaptándose a las nuevas necesidades que el arte camerístico demanda, contemplando la posibilidad de otras formaciones, como el dúo o el trío.

Sus integrantes, procedentes de Murcia, Valencia, Buñol y Xalapa (México), también han recibido distinciones a nivel individual, habiendo recibido las más altas calificaciones a lo largo de su formación musical así como habiendo resultado premiados en concursos a nivel nacional e internacional como el Concurso Internacional de Piano de Llíria o el Concurso Nacional de Violín “Hermilo Novelo”.

Asimismo, desarrollan una intensa actividad en el ámbito orquestal, habiendo formado parte de orquestas de tales como la Sinfónica de Boca del Río, la Orquesta Internacional de Jóvenes, la Sinfónica de Castellón, la Joven Orquesta de la Generalitat Valenciana o la Master’s Symphony Orchestra, con directores de la talla de Isaac Karabtchevsky, Jorge Mester o Roque Baños.

Actualmente, el Cuarteto Altium realiza sus estudios de máster en el Conservatori Liceu de Barcelona, formándose con el director de orquesta Manel Valdivieso, habiendo recibido clases de William Kinderman. A pesar de la juventud del grupo, ya ha conseguido tener una intensa actividad musical, actuando en diversos auditorios del territorio nacional, así como con varias entrevistas y conciertos programados en las comunidades de Murcia, Cataluña y Aragón. 

Cuarto Premio: CSMV Quintet.

Componentes: Miriam Puchades (oboe), Eva Tejado (clarinete), David Gálvez  (trompa), Vicente Pellicer (fagot) y Clara Ramis (piano).
Formación: quinteto de viento con piano. 

Qué nos cuenta el CSMV Quintet…

“Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito” (Henry Ford) 

Somos el CSMV Quintet, grupo de cámara formado por alumnos del Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de Valencia. Además de ser un quinteto de viento con piano, contamos con otro miembro habitual, José Jesús Martínez, flauta.  Esta formación nos permite trabajar con sextetos de viento con piano, como los de Francis Poulenc o Ludwig Thuille, quintetos de viento con piano como el de Wolfgang Amadeus Mozart o quintetos de viento como los de Anton Reicha, lo que nos aporta una gran versatilidad como grupo.

Gracias a la música de cámara estamos desarrollando tanto aspectos musicales que enriquecen nuestra interpretación individual y en conjunto, como experiencias personales a través de la participación en conciertos destinados a la música de cámara, proyectos tales como Mozart Nacht und Tag en el Palau de les Arts, conciertos didácticos en conservatorios profesionales de música o estrenos de obras de jóvenes compositores. Entre nuestros próximos proyectos contamos con una interpretación en directo en uno de los programas de Radio Clásica de Radio Nacional de España (RNE), que entra dentro del Rookie Chamber Music - II Festival On-line de Música de Cámara, gracias al cual también hemos podido optar a este reportaje.

Finalmente, nos gustaría agradecer el apoyo de nuestra profesora, Cristina Aguilera, que nos ha transmitido la importancia de la música de cámara, nos ha motivado y nos ha ofrecido constantemente nuevas oportunidades de enriquecimiento, y por supuesto a Rookiebox y a la revista RITMO por darnos a conocer como grupo de cámara a un ámbito mayor. 

http://www.rookiebox.com/ 

 

Alberto Zedda: no sólo Rossini

Alberto Zedda: no sólo Rossini

Publicado: Abril 2017
Homenaje a Alberto Zedda, por José Miguel Pérez-Sierra


Cuando se habla de Alberto Zedda (Milán, 2 de Enero de 1928 - Pesaro, 6 de Marzo de 2017), viene inmediatamente a la mente la figura de Gioacchino Rossini. No en vano, el Maestro Zedda ha protagonizado en ese sentido una de las operaciones de restitución cultural más importantes del último siglo: la recuperación de las óperas serias de Rossini (que representan dos tercios de su obra y estuvieron completamente olvidadas durante más de 100 años), y la edición crítica de la opera omnia del genio pesarés, de la que es precursor fundamental. La creación del Festival Rossini de Pesaro, la dirección de la “Accademia Rossiniana”… Podemos afirmar categóricamente que Alberto Zedda ha sido el gran embajador de Rossini en tiempos modernos, y que sin su intervención capital, Rossini hubiese quedado para la historia como el simpático bon vivand compositor de operas “buffas” que fue en el imaginario popular, hasta que un joven Zedda empezó a sentir curiosidad por él, allá por los años 50 del pasado siglo. Durante 60 años de trabajo, Zedda ha logrado devolver al mundo el espesor intelectual y la dimensión real de un compositor que fue el auténtico “astro mayor” de su tiempo, y que resulta profundo y vanguardista como pocos en su concepción teatral y musical. Por todo ello, es normal que el binomio Rossini-Zedda quede ligado para siempre, y se recuerde su vínculo indisoluble como una de las intervenciones musicológicas más importantes de la historia.

Pero Alberto Zedda es mucho más que Rossini. En su “tetravalencia” de director de orquesta, musicólogo, docente y director artístico, podemos afirmar que, a nivel mundial, es un auténtico coloso cultural de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI. No ha habido otro personaje que haya reunido estas 4 facetas, y que en todas ellas se haya desempeñado al mayor nivel. No muchos saben que el Maestro dirigió casi 100 títulos operísticos no rossinianos (casi todo el repertorio italiano, francés y alemán, además de ópera barroca, ópera contemporánea…) en los teatros más importantes del mundo, y que su repertorio sinfónico era tan grande como el operístico y estaba jalonado por hitos increíbles (el estreno de la 1ª Sinfonía de Bruckner en Italia, por citar un ejemplo). Como musicólogo, su “reino” se extendía mucho más allá de las fronteras rossinianas: estudió y editó con dedicación a Händel, Vivaldi, Cavalli, Monteverdi… ejemplo vívido de esta  faceta es su extraordinaria orquestación de “L’ Incoronazione di Poppea”, que se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán en los años 90, y que supone una muestra magistral de su capacidad creativa, instrumentando la obra maestra de Monteverdi con inviolable amor por el texto y el hecho teatral, fuera de cualquier convención o compromiso pseudo-historicista.

Como docente, ha dejado un legado de incalculable valor a docenas, cientos de musicólogos, cantantes y directores jóvenes, que hemos aprendido a mirar la música de una manera moderna y poliédrica gracias a la constante inspiración que nos ha supuesto su magisterio. En Pesaro fundó su “Accademia Rossiniana” hace más de 20 años, donde edición tras edición ha venido formando a un considerable porcentaje de los intérpretes que hoy copan los escenarios más importantes del mundo. En el Palau de les Arts de Valencia fue entre 2009 y 2011 el primer director artístico del Centre de Perfeccionament “Plácido Domingo”, donde tuve el honor de ser su colaborador más estrecho. Desde 2012, acudía cada año a su cita en Madrid con el OperaStudio de la Universidad de Alcalá de Henares, donde impartió su última Masterclass el pasado Enero. En los últimos años había emprendido también una fructífera actividad docente en La Coruña, ciudad donde residía con su esposa, la brillante profesional de la producción y la dirección artística Cristina Vázquez. A ella debemos agradecerle la asidua presencia que el Maestro tuvo en las últimas décadas en el panorama musical español.

En su faceta de director artístico, baste resaltar que estuvo al frente del Teatro alla Scala de Milán entre 1992 y 1995, y que tras fundar el Rossini Opera Festival de Pesaro en 1980, lo dirigió durante casi toda su existencia, convirtiéndolo en un evento de prestigio mundial y atrayendo a miles de espectadores de todos los rincones del orbe, llevando a Pesaro a ser considerado como el “Bayreuth italiano”.

Lo más extraordinario era cómo el Maestro era capaz de enriquecer cada uno de sus ámbitos profesionales con la experiencia en sus otras facetas. Como director de orquesta, se aproximó a la partitura con un rigor musicológico y una pura conciencia estilística al alcance de muy pocos, y gracias a su experiencia como docente tuvo la capacidad de comunicarse de manera culta y a la vez cercana con orquestas, solistas y cantantes. Ningún musicólogo plasmó como él la necesidad de una praxis interpretativa moderna en su trabajo; sólo bajo su experta mirada de director, podían gestarse ediciones que, no sólo supusieran la restitución de las intenciones originales del autor, sino una valiosísima guía interpretativa para el músico de hoy. En cuanto a su actividad docente, no sólo engrandecía su magisterio con la experiencia de más de medio siglo de carrera sobre el podio, sino con todo el conocimiento histórico-musicológico que le procuraba haber estado durante décadas más cerca que nadie de los manuscritos de Rossini, Bellini, Donizetti, Verdi, Puccini… Y como director artístico, nadie como él ha reunido el talento de un intérprete reconocido mundialmente con el rigor que le hizo ser padre de la musicología moderna. Nadie como él ha tenido la sabiduría y la intuición necesarias para dar la primera oportunidad a docenas de interpretes jóvenes que hoy día realizan carreras mundiales (La lista es apabullante, basta citar algunos: Juan Diego Flórez, Olga Peretyatko, Marina Rebeka, José Manuel Zapata, Maxim Mironov, Mariola Cantarero, Marianna Pizzolato…). Y en unos tiempos difíciles para la música y los teatros, en los que desde las direcciones artísticas se habla de la importancia capital que tiene “educar al público” y atraer nuevos espectadores, el Maestro Zedda fue capaz de llevar hasta un festival de nueva creación a personas de todo el globo, y logró que la audiencia llegase a experimentar auténtica devoción por más de 20 títulos rossinianos que llevaban sin interpretarse más de un siglo.

Todo esto hace de Alberto Zedda un personaje incomparable e irrepetible. A lo largo de su trayectoria recibió doctorados Honoris Causa, premios internacionales, condecoraciones… Infinidad de reconocimientos ante los que el Maestro siempre mantuvo intacta su humildad, su conciencia social y su sentido de la justicia. Contemplaba cada nuevo día con la curiosidad de un niño y la pasión de un espíritu imparable y vital, que se veía reflejada sobre todo en sus ojos: de un color azul intenso, su mirada era la de un intelectual de talla mundial, la de un hombre capaz de desafiar al mundo con su pensamiento… Y también la de un hombre de finísimo sentido del humor y elegante ironía. Pero sobre todo, la de un ser humano excepcional. Me vienen a la mente sus palabras en una entrevista que concedió en Japón al Yomiuri Shimbun hace unos años:

“La estrella polar que guía mis pasos se halla en una constelación de palabras y conceptos sencillos: mucha energía vital, producida y alimentada por libertad, erotismo, curiosidad, interés, fantasía, búsqueda, sueño, utopía, diálogo, amor, tolerancia, trascendencia, pasión. Las palabras que he eliminado de mi vocabulario son: pereza, convencionalismo, mediocridad, rutina, violencia, fanatismo, cansancio, renuncia, servilismo. Tres son los principios en los que me apoyo: hacer frente a los interrogantes de la vida, desde lo más infinitamente pequeño a lo insondable, con el empeño del filósofo y, al mismo tiempo, con la inocencia y la positividad del niño; transformar el trabajo que hay que hacer en un divertido juego, en una aventura entusiasmante: hacer de un deber y de una obligación una opción libre, fuente de júbilo y de serenidad. La receta para no envejecer: llegados a la conclusión de que no hay esperanza de un mundo mejor (y asumido por tanto el desmoronamiento de las generosas ilusiones de juventud), seguir luchando igualmente por cambiarlo, desafiando la inutilidad del sacrificio.”

Restaría sólo hablar de mi relación profesional y personal con el Maestro, aunque para explicar lo que fueron 14 años de encuentro de arte y vida, un libro sería quizá continente más adecuado que un artículo… Diré sólo que el Zedda musicólogo fue mi nexo más valioso y directo con los compositores del pasado y con su música, y el Zedda intérprete fue mi más visionario puente hacia el futuro: la modernidad de su mirada interpretativa es tan poderosa que para mí es obligado vivir aspirando a alcanzarla. El Zedda docente fue conmigo exigente profesor y generoso didacta, con quien tuve el privilegio de compartir innumerables conversaciones, en las que respondía infatigablemente a la avalancha de mis preguntas (ahora me doy cuenta de que fueron pocas…). El Zedda director artístico fue el hombre que confió en mí desde el principio, y que me abrió las puertas de mi profesión al darme la extraordinaria oportunidad de dirigir “Il Viaggio a Reims” de la Accademia Rossiniana en el ROF 2006. Sabio y lucidísimo consejero, le gustaba estar puntualmente informado de mi actividad, y su opinión siempre resultó para mí fundamental y decisiva, hasta la última conversación telefónica que mantuvimos, a principios de Febrero.

Y luego está Alberto. Alberto era mi amigo, mi amigo del alma. Uno de los mejores amigos que he tenido y que tendré nunca. ¿Y saben qué?  Alberto era el más joven de mis amigos. Si le conocieron, me entenderán.

José Miguel Pérez-Sierra, DIRECTOR DE ORQUESTA

Foto: José Miguel Pérez-Sierra junto a Alberto Zedda.

 

Ticino Musica

Ticino Musica

Publicado: Abril 2017
¿Qué es Ticino Musica? ¿De dónde proviene su fuerza?

Se necesitaría pasar un pequeño periodo de tiempo del verano, dentro del Conservatorio de la Suiza Italiana, para entender la esencia, la atmósfera que se vive entre corredores, entre una clase de viola y una de canto. Se necesitaría sumergirse un poco para entender que Ticino Musica, el festival dirigido por Gabor Meszaros y cercano a su 21 edición, es principalmente dinamismo y movimiento. Y cuando éste se mueve no se detiene, va siempre a alguna parte.

Para algunos, como Vito Zuraj, el reconocido y célebre compositor esloveno, Ticino Musica representó la primera salida a otro territorio fuera de su país; una experiencia muy importante, presagio de encuentros y de un crecimiento personal en el que los resultados son evidentes. De hecho, desde el 2007, Zuraj es profesor de instrumentación y acústica, orquestación para compositores, notación de la música contemporánea y canto gregoriano en la Musikhochschule de Karlsruhe.

Asimismo, desde 2016 es profesor de composición y teoría de la música en la Academia de Música de Lubljana, justamente como lo fue Michael Jarret, en aquel entonces, cuando lo conoció Zuraj en las clases magistrales de Ticino Musica.

“Tengo un recuerdo muy agradable de aquella experiencia en las clases magistrales de Ticino Musica -cuenta el compositor-, que constituye definitivamente la primera clase magistral que había realizado en mi formación y representó para mí el primer contacto con el mundo musical afuera de Eslovenia. Conocer la cultura y los compositores lejos de mi país natal y de formación ha sido descubrir un mundo nuevo y ha constituido un evento esencial para mí: desde aquel momento inicié a construir mi lenguaje musical”.

Después de aquella experiencia inicial, en 2001 Zuraj volvió a Ticino Musica en dos ocasiones más (2002-2003), trabajando siempre con nuevos músicos, con los cuales ha mantenido el contacto. Hay una actividad febril en Ticino Musica, pero también una calma sorprendente. “El contexto entero es muy inspirador para los compositores y, además -explica Zuraj-, hay mucho tiempo para trabajar y, es más, existe la posibilidad de hacerlo con más maestros”.

Ticino Musica es principalmente un lugar de encuentros. Lo explica, por ejemplo, la pianista Gloria Campaner, para la cual el festival ha significado un evento crucial en verano:

“Ticino Musica ha representado para mí el encuentro musical de verano más importante y formativo de mi adolescencia; inicié ir al campus durante los primeros años del Liceo. Viviendo en una pequeña ciudad turística del litoral adriático, mis veranos de antes eran siempre alejados de la música y de los estímulos provenientes de su mundo. Haber tenido la oportunidad de sumergirme en un contexto así de hermoso, auténtico, creativo, al contacto con mi maestro, mis colegas y mis amigos, y otros grandes músicos influenciaron inmensamente mi amor por la música y mi intención de hacer de ella no solo mi profesión, sino también mi razón primordial de vida. También las experiencias de música de cámara durante Ticino Musica fueron muy importantes, permitiéndome que creciera en mí cada vez más la curiosidad de compartir música con otros artistas”. 

Trabajar con los demás, unir las fuerzas para mejorar: éste es el secreto de las clases magistrales de Ticino Musica, que se convierten en una verdadera y genuina escuela no solo de música sino también de vida. “Los encuentros durante el verano en Ticino Musica han sido también de gran importancia, porque formé amistades que permanecen vivas en mi corazón y que nunca he olvidado”, comenta la pianista, agregando que en varias ocasiones estas relaciones han evolucionado en bellas colaboraciones musicales, como con el violonchelista Johannes Moser, que conoció por primera vez en Ticino Musica hace 14 años.

También Julian Bliss, uno de los más cotizados clarinetistas del mundo, agradece de su experiencia en Ticino Musica la posibilidad de establecer contactos, relaciones sólidas, haciendo énfasis de cuánto aprendió en la clase magistral: los conciertos, que son tantos, llenan el cartel de eventos de la Suiza Italiana de bellos encuentros en ciudades como Lugano, Bellinzona y Locarno, y también en los pueblitos y lugares más apartados.

En Ticino Musica Bliss incluso tocó por primera vez el Trío Kegelstatt de Mozart. Aún hoy, con un gran recorrido profesional y reconocimiento, el clarinetista aconsejaría a un joven músico inscribirse en una de estas clases magistrales. ¿Por qué? “Se aprende, se aprende continuamente. Se aprende también escuchando hablar a un músico, que cuenta como toca una determinada pieza y cuáles son sus secretos”.

“En la actualidad, con los medios que tenemos a disposición como Youtube y las redes sociales, muy valiosas para las jóvenes generaciones de músicos, realizar una clase magistral es todavía enriquecedora, diría además que es una cosa completamente diversa”. Lo destaca también Ries Schellekens, un virtuoso de la tuba. “Las clases con Rex Martin fueron inolvidables. Escucharlo hablar de su acercamiento al instrumento me ha abierto los ojos; una clase que todavía hoy me sirve, tanto para tocar como para enseñar”. Según el tubista, un joven para abrirse paso necesita ambición, perseverancia y modestia: tres cualidades que se encaminan con la filosofía de Ticino Musica.

El Festival ofrece la oportunidad también a los jóvenes ticineses de estudiar música en casa, en Ticino. “Para mí la experiencia de Ticino Musica representa la oportunidad de estudiar música en el lugar donde he crecido (cuenta Daria Zappa, de Minusio, que para profundizar el conocimiento de su instrumento, el violín, emigró a Alemania). Trabajar con Franco Gulli ha sido importante: era ya viejo, tenía más de 70, pero tocaba muy bien”. Las clases magistrales duran dos semanas, sin embargo son muy intensas.  

“A veces se aprende más así, trabajando en grupo todos los días y escuchando las clases individuales, que durante un año entero de cursos -agrega Schellenkens-, especialmente cuando aprendes una nueva forma, como me sucedió con Rex Martin, una semana no es suficiente. Sirve más tiempo, porque la nueva información necesita de tiempo para cimentarse bien y de ponerse en práctica. En mi caso, gracias al nuevo enfoque que aprendí en Ticino Musica, di un paso adelante evidente y logré vencer una audición para uno de los diez puestos de tubista de una orquesta sinfónica de Holanda”.

Historias de éxito, pero también de amistad, encuentros y pasión: un amor por este arte que Ticino Musica busca cultivar y hacer florecer verano tras verano.

Por Lucas Quirós

Ticino Musica
Lugano (Suiza), del 16 al 29 de julio de 2017
Clases magistrales - Mastercalss
http://www.ticinomusica.com/

Foto: Opera Studio “Silvio Varviso”, parte integrante del programa de Ticino Musica.

Editorial Boileau

Editorial Boileau

Publicado: Abril 2017
Más de cien años editando música

Boileau es la editorial musical en activo más antigua de España. Hablamos con Yolanda Guasch Boileau, gerente de la editorial y nieta de su fundador Alessio Boileau, quien nos habla de sus experiencias en relación con Enrique Granados, con motivo del centenario de su muerte y el ciento cincuenta aniversario de su nacimiento. 

Me imagino que estos dos últimos años deben haber sido muy intensos…

Por suerte siempre hay nuevos proyectos que nos estimulan a avanzar y seguir creciendo. En el caso de la figura de Granados, ha sido así sin duda: llevamos dos años publicando materiales sobre él, aunque ya teníamos una larga experiencia en la publicación de sus obras. 

Se refiere a la Integral para piano que supervisó Alicia de Larrocha. ¿Recuerda cómo empezó?

Fue Carlota Garriga, en aquel momento directora de la Academia Marshall, quien me llamó para preguntarme si queríamos publicar alguna de las obras de Granados que tenían guardadas en su archivo: partituras publicadas en vida del autor, unas corregidas a mano por el propio compositor y otras por su discípulo Frank Marshall o por Alicia de Larrocha, anotaciones de vital importancia para futuras generaciones. La mayor preocupación de Carlota era plasmar en la nueva edición todas esas anotaciones y contar con la experiencia obtenida por Alicia a lo largo de su carrera interpretando su música. ¡La sorpresa todavía fue mayor cuando conocimos la existencia de manuscritos de 104 obras inéditas que el musicólogo y pianista Douglas Riva había localizado por todo el mundo! No dudé en mostrar nuestro interés en publicar toda la integral de las 254 obras, sólo quedaba que Alicia de Larrocha aceptara revisarlas y dirigir su edición. Nos adaptamos a su disponibilidad de tiempo: dos veces por año cuando estaba en Barcelona. Compartimos diez magníficos años de trabajo y el resultado son 18 volúmenes de partituras.

¿Cómo fue trabajar con Alicia de Larrocha?

Alicia fue una de las artistas más geniales con las que tuve el placer de trabajar. Entendía a la perfección la música de Granados, puesto que su maestro, Frank Marshall, había sido discípulo de él y ella había crecido rodeada de la herencia musical de Granados. Sin duda, el proyecto sin ella no hubiera podido realizarse.

Centrémonos ahora en estos últimos años. ¿De qué forma han participado en la celebración de los aniversarios Granados?

De muchísimas formas, pero por descontado con la publicación de nuevas partituras y libros. Aunque habíamos publicado la integral para piano, todavía quedaban muchas obras por publicar y revisar de este compositor.

¿Podría ponernos algún ejemplo?

Hemos publicado con Mac McClure y Marisa Martins una Guía interpretativa de la Tonadillas, según los apuntes de Larrocha, Conchita Badía, Victoria de los Ángeles y Pilar Lorengar. El libro viene acompañado con un CD con las piezas excelentemente interpretadas y los textos recitados por parte de Marisa. Una edición así era del todo necesaria para el público extranjero.

Según tengo entendido, esta no ha sido la única colaboración con la que ha contado la editorial respecto a Granados…

No, con Mac también hemos publicado la Sonata para violín y piano (de la que faltaba un segundo movimiento), el Trío, sus obras para violín y piano y un breve cuarteto de cuerda, llamado Romanza. Con Douglas Riva, el Canto de las estrellas para piano, órgano y coro, así como obras religiosas y obras para voz masculina. Con Melani Mestre las obras orquestales: Suite sobre cantos gallegos y Concierto Patético para piano, y con Moisés Bertran, el Quinteto con piano. Todos los colaboradores han contrastado sus revisiones con los manuscritos conservados en bibliotecas, museos y entidades privadas.

¿Y aparte de la publicación de partituras?

Hemos publicado dos libros necesarios para la comprensión de su figura. Uno de ellos es la traducción al español, por Patricia Caicedo, del libro de Walter Clark, Enrique Granados: poeta del piano, y el otro ha sido su Correspondencia epistolar a cargo de Miriam Perandones, quien ha recogido 506 cartas escritas por Granados o dirigidas a él.

¿A quién le escribía Granados?

A su esposa Amparo, por la que sentía una intensa devoción. También se escribe frecuentemente con músicos de su época de la talla de Pedrell, Albéniz, Casals, Grieg, Amadeo Vives, Carlos Vidiella o Ricard Viñes. Granados estuvo en el centro de nuestro mundo musical y sus cartas lo atestiguan. ¡Quién sabe qué obras nos habría dejado de no haber muerto tan inesperadamente!

Como editorial, ¿les quedan proyectos en relación con Enrique Granados?

Por supuesto. En breve publicaremos las Canciones amatorias en una edición del mismo estilo que las Tonadillas y con sus mismos revisores. También estamos a punto de lanzar una aplicación para tableta electrónica que permitirá descargarse toda su música para piano en obras separadas. Esto permitirá que más gente de todo el mundo toque Granados. ¡Hay que adaptarse a los nuevos tiempos!

Por Lucas Quirós
 

https://www.boileau-music.com/es/

 

Cristóbal Soler

Cristóbal Soler

Publicado: Abril 2017
Un director de orquesta para dirigir la SMR Cuenca

¿Qué grado de responsabilidad asume el nuevo director artístico y cómo afecta esta situación económica, a la presente edición de la SMR Cuenca?

Vayamos por partes: soy ante todo un músico y me solidarizo con todos los músicos que están sufriendo injustamente una situación lamentable por los impagos. Alguna vez los he sufrido en mi piel, a lo largo de mi carrera. Me he documentado y he comprobado el grave perjuicio que está ocasionándoles. Capacidad de empatía no me falta. Precisamente, aún cuando para nada me compete resolverlo, pues mi responsabilidad comienza a partir de 2017, me preocupa y, por ello, he estado invirtiendo muchas horas con el Patronato para encontrar una solución lo antes posible. El prestigio de un festival con tanta historia a sus espaldas puede quedar indeleblemente dañado.

Inevitablemente, estos problemas económicos que heredo, condicionan y afectan de modo directo a la presente edición. Aunque haya un ajuste presupuestario, que me ha obligado a realizar cambios en la programación, por mi parte, no hay problema: no será la primera vez que se hace de la carencia una virtud. Lo que deseo es que se resuelvan cuanto antes todos los problemas económicos, que son prioritarios, y centrarme de una vez por todas sólo en la música, para poder finalmente llevar a cabo en próximas ediciones un proyecto sostenible y riguroso, que evite cualquier problema similar en un futuro.

Ya que su gran apuesta es la creación de la Academia, ¿cuáles son los objetivos que pretende conseguir?

Cómo exponía antes, primeramente lograr con ella un proyecto sostenible, formado por excelentes jóvenes músicos, tanto instrumentistas como cantantes. Mi gran apuesta (y mi obligación moral a la hora de crear orquestas) siempre ha sido el apoyo constante a las nuevas generaciones de músicos españoles, que se han formado férreamente y han logrado un nivel de excelencia hoy apreciado incluso en orquestas europeas. Igual sucede con los cantantes noveles, avalados ya por premios. Todos ellos son merecedores de darles “la alternativa” para que demuestren su valía, y esta Academia es la plataforma ideal para su reconocimiento y acceso directo al mundo profesional. Sigo el modelo de la Academia Karajan, mi director predilecto, en materia de diseño curricular, lo que permite, tras las pruebas de acceso, una estrecha convivencia entre las nuevas generaciones y los maestros experimentados, de los que reciben su magisterio para interpretar conjuntamente el repertorio programado.

Por las características del festival, nos centraremos en abordar el género del oratorio, tan formativo y enriquecedor para ambos colectivos. Este año, comenzaremos con Lazarus de Schubert, que requiere además de seis cantantes solistas. A su vez, las dos formaciones, con sus respectivos solistas vocales e instrumentales, participarán en otros espacios defendiendo la música de cámara y apadrinando un proyecto solidario como es la SMR-Social. Quiero mantener un diálogo fluido, a ser posible, con todos los estratos de la sociedad y convencer de los beneficios de la música.

Siguiendo las líneas de programación que define el festival, la Academia de la SMR, además dispondrá de un departamento de música antigua, aula de canto gregoriano y un taller de composición contemporánea, que contará entre sus profesores con el compositor residente del festival, en esta ocasión Francisco Coll, todo ello enmarcado académicamente por la Universidad de CLM y de la UIMP de Cuenca.

La Academia es la piedra angular de un proyecto que trasciende en espacio y tiempo al propio festival. Continuará con su perfeccionamiento y presencia en las salas de conciertos a lo largo de todo el año, a través de su ciclo “Grandes Oratorios Sinfónicos Corales”. Finalmente, la Academia siempre será la beneficiaria del magisterio de prestigiosas agrupaciones y artistas invitados anualmente por el festival, a través de sus conciertos y masterclasses. 

¿Qué aporta un perfil de director de orquesta como el suyo a la dirección artística del festival de la SMR de Cuenca?

Desde que asumí la dirección artística, el Patronato tomó la decisión de separar la gestión económica de la artística, debido a los problemas por impagos heredados de la gerencia anterior. Una vez aclarada esta bicefalia de responsabilidades, la mía es estrictamente artística. Entre los diseños curriculares y trayectorias profesionales, me gustaría resaltar que la dirección de orquesta es una de las especialidades más completas dentro de las diferentes profesiones musicales. Dicho esto, mi especialidad como director de orquesta es seleccionar a los intérpretes y programas con rigurosos criterios musicales. Como director musical, durante cinco años en el Teatro de la zarzuela, mis responsabilidades, entre otras, eran asesorar al director artístico en la selección de artistas, la elección de títulos tanto de repertorio como de recuperación, etc. Como director asociado de la Orquesta Sinfónica de Navarra, además de seleccionar mis programas en cada temporada, fui nombrado director artístico de la OSN Social, proyecto muy novedoso, que me aportó una experiencia real de cómo acercar la música a los ciudadanos, creando una programación más útil, abierta, terapéutica y pedagógica de la música.

Por Lucas Quirós
 

http://www.smrcuenca.es/

Foto: Cristóbal Soler, nuevo director de la Semana de Música Religiosa de Cuenca.

 

 

Concurso Rookie Chamber Music - Primer Premio

Concurso Rookie Chamber Music - Primer Premio

Publicado: Abril 2017
Premiados II Concurso Nacional de Música de Cámara On-line (I)

Primer Premio: Trío Amets.
Componentes: Luz Amable Sedeño García, Montserrat Egea Tapetado y Gonzalo Sánchez Pérez.
Formación: piano, clarinete y violonchelo. 

Qué nos cuenta el Trío Amets… 

El Trío Amets nace en 2016, en el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene).

El proyecto viene dado por la inquietud de tres jóvenes intérpretes, que ya cuentan con experiencia orquestal y concertística, de poder seguir explorando todas las posibilidades del mundo de la música, como lo es el ámbito camerístico, y poder desarrollarse con la formación de trío: piano, clarinete y violonchelo.

Bajo la tutela del profesor y compositor Gabriel Loidi y las clases magistrales recibidas de los maestros José Luis Estellés, Anthony Pay y Asier Polo, se hizo posible el comienzo del Trío Amets.

Su repertorio abarca obras de Gabriel Fauré, Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, Max Bruch, Robert Muczynski, Nino Rota o Alexander von Zemlinsky, entre otros compositores.

Con esta variedad de estilos, consiguen su propósito de recuperar tanto el repertorio original, como arreglos para dicha formación (piano, clarinete y violonchelo), profundizando en el estudio del repertorio y, lo más importante, transmitiendo toda su música al máximo público posible.

El Trío Amets busca su consolidación como formación mediante la idea de hacer música de cámara, gracias a sus ensayos minuciosos llenos de rigor, en el que se intenta hacer un trabajo lleno de delicadeza y sensibilidad donde predomine el sentido musical.

Gracias a la oportunidad que les está otorgando el concurso de cámara RookieBox, podréis escuchar al Trío Amets en Radio Clásica, además de los conciertos que ofrecerán por la geografía española.

http://www.rookiebox.com/artista.aspx?aid=6e991615e88b4ccf91f60d2f4606ba60 

 

Concurso Rookie Chamber Music - Segundo Premio

Concurso Rookie Chamber Music - Segundo Premio

Publicado: Abril 2017
Premiados II Concurso Nacional de Música de Cámara On-line (I)

Segundo Premio: Clarándalus.

Componentes: Francisco Javier Carrasco Jiménez, Carlos Claro García, Rafael Carrasco Olmo, Jesús García Moreno, Javier Lora Pérez.
Formación: quinteto de viento (clarinetes). 

Qué nos cuenta el Clarándalus.…

En 2011 nace Clarándalus, con el fin de difundir el repertorio camerístico escrito para este tipo de agrupación. Clarándalus se interesa por la interpretación y difusión del más variado repertorio musical, trabajando autores de todas las épocas y estilos, interpretando adaptaciones y obras originales. Con el quinteto de clarinetes se puede abarcar un amplísimo registro que permite interpretar, además de la música original de esta formación, adaptaciones de todo tipo de música, ya sea orquestal, pianística o de cámara.

Desde sus comienzos, este quinteto ha ofrecido diversas actuaciones, destacando las de la Escuela Municipal de Música de Arahal, la del Club Social “Fernando Varela” de Dos Hermanas, así como la participación en un acto social en Mérida. En 2013 forman parte del Programa de Fomento y Cooperación Cultural de la Diputación de Sevilla, realizando conciertos por la Provincia de Sevilla. Dicho circuito se centró en la interpretación de música española de compositores del siglo XX, como Albéniz, Falla, Turina y Quiroga, entre otros, música adaptada por este quinteto. Durante este circuito, se llevó esta música a Guadalcanal, Écija, Almadén de la Plata, La Lantejuela, Villamanrique de la Condesa y Valencina.

Este mismo año realiza un concierto en Zafra (Badajoz), a través de Juventudes Musicales, donde también el eje central del concierto fue la música española de los dos últimos siglos.

En 2014 tocan en Jédula y Villamanrique de la Condesa. Participan en el IV Concurso Internacional de Música de Cámara “Antón García Abril” en 2015 y al año siguiente, realizan conciertos de aspecto didáctico y monográficos de música procesional. Participan en el X Festival de música Ciudad de Chipiona. Forman parte en los actos de clausura de la Escuela técnica superior de ingeniería informática de la Universidad de Sevilla.

En la actualidad trabajan en la VI edición del Concurso Internacional de Música de Cámara “Antón García Abril” y en el XI Festival de música Ciudad de Chipiona. 

http://www.rookiebox.com/artista.aspx?aid=984eb93f99b1427c9eeba59e43fd5777

 

José Luis Perez de Arteaga

José Luis Perez de Arteaga

Publicado: Marzo 2017
Cuánto te vamos a echar de menos

La revista RITMO, en su número de marzo, ha querido dedicar su recuerdo y homenaje a la figura de José Luis Pérez de Arteaga, fallecido el pasado mes de febrero, con unas páginas especiales en las que varias destacadas firmas recuerdan al gran crítico, musicólogo y comunicador que fue; un personaje lleno de carisma que ha dejado su huella generosa e inconfundible en la vida musical española. José Luis formó parte del equipo de RITMO que modernizó e internacionalizó la revista, aportando gran número de estudios, ensayos, opiniones y críticas discográficas, tan vigentes hoy como en el día que se escribieron.

En este espacio de ForumClásico reproducimos el homenaje que RITMO dedica a José Luis Pérez de Arteaga en su revista del mes de Marzo.


Despedida a un amigo

 

Mi padre siempre mantenía que en la vida hay personas que marcan tu destino; personas que, sin saber por qué, han sido fundamentales en tu desarrollo profesional y personal. José Luis Pérez de Arteaga fue una de esas personas clave en mi vida. Creo recordar que le conocí en la redacción de RITMO, cuando él era un veinteañero y yo acababa de llegar a la mayoría de edad. Mi padre, entonces director de la revista y siempre atento a mi formación, me comentó que deseaba presentarme a un joven entusiasta de la música clásica, descubierto por mi abuelo unos años antes, y que estaba despuntando en la crítica musical de la revista. El flechazo fue instantáneo, aunque teníamos dos personalidades muy distintas, pero en seguida se estableció un interesante nexo entre ambos que, más tarde, forjaría una larga amistad.

Desde el primer día José Luis me deslumbró por su fantástico conocimiento de la historia de la música y de sus protagonistas, por su capacidad de trabajo y de análisis, por su facilidad de palabra, por su increíble y ordenada memoria. Él acababa de terminar sus estudios y yo estaba en medio de los míos, pero muchas tardes encontrábamos un hueco para charlar y hablar de proyectos de futuro. Yo siempre mostraba mi espíritu emprendedor y empresarial, mientras que él aportaba su conocimiento del producto (la música) y de los aficionados (el mercado).

Recuerdo sus sabios consejos y apoyos en la creación de mi primera empresa, Ferysa, con los discos importados de la Fonit Cetra, de Unicorn, de Harmonia Mundi…, consejos siempre contrastados con otros miembros de la redacción de RITMO, como el añorado Angel Mayo y el otro gran crítico Ángel Carrascosa, con el que luego hice varias ediciones del catálogo español de discos Polcar, de lo que derivó una profunda amistad y colaboración hasta hoy.

En aquellos años de juventud siempre me gustaba asistir a las reuniones de la redacción de RITMO, que solían convocarse a última hora de la tarde, una vez por semana. En ellas, José Luis participaba siempre con vehemencia, ofrecía un torrente de propuestas de artículos, peleaba los discos a comentar y siempre aportaba su profundo conocimiento de la música, de sus intérpretes y, extrañamente en el medio, ponderando el interés de los aficionados, de los lectores. Su capacidad de comunicación siempre le permitió ponerse en la piel del aficionado y saber escoger las obras y los intérpretes de mayor interés para el mercado. Quizá por ello luego haya tenido tanto éxito a lo largo de la vida en sus colaboraciones en medios más populares como la radio y la televisión.

También recuerdo, con mucho cariño y agradecimiento, su apoyo incondicional cuando venían a Madrid los directores de las empresas discográficas independientes que yo distribuía para España. Solíamos invitarles a comer (siempre a los extranjeros les ha fascinado nuestra gastronomía) y, entre los dos, les demostrábamos que en este país había gente con la suficiente altura para entender y distribuir sus discos. Un gran admirador de José Luis ha sido el presidente de Naxos, Klaus Heymann, con el que tuvimos varios memorables almuerzos, alguno de ellos ante el mejor arroz de la capital.

¡Y qué decir de su boda con Almudena de Maeztu! Una magnífica ceremonia, con música en vivo incluida, a la que siguió una estupenda cena, en La Favorita, con espectáculo lírico a la carta. José Luis me decía constantemente: “¿verdad que está guapísima Almudena?”. Era una persona tremendamente enamorada. Estoy seguro que Almudena ha sido, hasta sus últimos momentos, la razón de su existencia, junto a la música.

Labor en RITMO

De su etapa en RITMO siendo mi padre, Antonio Rodríguez Moreno, el director, se podría escribir todo un libro, con multitud de anécdotas, como cuando el perro de mis padres, un enorme mastín llamado Tristán, casi se lo come en la redacción. Pero anécdotas aparte, creo que José Luis Pérez de Arteaga fue en RITMO la persona que modernizó e internacionalizó la redacción de la revista, dando a la sección de discos una dimensión europea nunca antes vista en nuestro país

Años más tarde, cuando yo llegué a la dirección tras la muerte de mi padre, intenté recuperar a José Luis para nuestra revista, pero sus múltiples compromisos con la radio, la televisión, otras publicaciones, conferencias, etc., no le dejaban tiempo, José Luis ya era una estrella. Me prometía una y otra vez la entrega de los artículos que yo le intentaba “pescar”, pero la verdad es que llegaban con cuentagotas. Y en los dos últimos años, cuando ya se encontraba un poco pachucho, su ritmo de trabajo tuvo que ralentizarse.

Querido amigo, cuántas aventuras hemos emprendido juntos, cuánto te voy a echar de menos..

Por: Fernando Rodríguez Polo
Director de RITMO


Recordando a José Luis 

El tremendo golpe que ha supuesto para tanta gente la noticia de la muerte de José Luis Pérez de Arteaga ha puesto en marcha la máquina de los recuerdos para quienes fuimos colegas y amigos en los inicios de nuestras trayectorias, allá en los años setenta y en el ámbito de la Revista RITMO, donde empezamos a publicar (él un poco antes que yo, aunque yo era tres años mayor) críticas de discos, entrevistas, crónicas y hasta sesudos artículos, labor que, con otras características, seguimos en la Revista “Reseña”. Nuestras trayectorias siempre fueron paralelas, con períodos no paralelos, sino de convergencia, como aquél primero o el penúltimo, o sea, los años en que coincidimos en la Radio, medio en el que yo había empezado bastante antes y del que me desvinculé laboralmente hace unos años por mor de un ERE que, para bien de la audiencia, no le afectó a él.

Debo confesar que los recuerdos que se me han agolpado con fuerza en las horas y días inmediatamente posteriores a la fatal noticia, han sido mayoritariamente los de aquella primera época en que los dos, jóvenes veinteañeros, también coincidíamos en estar pagando a nuestros padres el tributo de hacer una carrera universitaria mientras dedicábamos la mayor parte de nuestro tiempo a disfrutar de la Música y a estudiarla, que era lo que nos atraía con fuerza irresistible. En lo que no coincidíamos era en posibilidades económicas: él era hijo único (y mimado) de una familia muy adinerada, con doncella en la puerta del piso y chófer (mecánico, decían ellos) en la puerta de la casa, mientras que yo acababa de llegar del pueblo y era el mayor de ocho hermanos de una familia de economía modesta. Cuento esto para subrayar el primer rasgo positivo de la singular personalidad de aquel muchacho: la generosidad.

Porque José Luis, en efecto, puso a mi disposición su tesoro más preciado (una discoteca que a mí me parecía mareante), no solo para disfrutarla en su casa, sino para prestarme discos en tiempos en que se corría el riesgo de que volvieran con indeseables ruidillos incorporados por haber sido hollados los microsurcos por zafiros menos finos de lo debido. Me invitaba a lo que fuera menester, por ejemplo a asistir a óperas o a conciertos (¡Karajan en el Teatro Real!) de precio disuasorio para mí (sobre todo en las localidades preferentes que él frecuentaba), y lo hacía sin ostentación, como la cosa más natural del mundo, cuidando de que no me creara incomodidad.

Pero la apoteosis de este proceso se dio en el verano de 1975, cuando me llamó al pueblo para contarme que se iba a ir al Festival de Salzburgo un par de semanas con su madre (doña María de Arteaga, a la que traté y me distinguía con su afecto) y que, de repente, a ella no le apetecía el viaje. Tenían contratados desde tiempo atrás los vuelos, dos habitaciones en un espléndido hotel a orillas del Salzach, así como dos entradas preferentes para un cúmulo de eventos operísticos y concertísticos cuya enumeración resumida me puso la carne de gallina. Según me dijo, no era cuestión de desaprovechar un gasto ya hecho, así que se me invitaba a sustituir a doña María: ya habían hecho el cambio de titular en los billetes. Pero el último susto estaba por llegar: “salimos pasado mañana”. En unas horas (con la ayuda de mi padre, que conocía al jefe de policía de la ciudad) me saqué el pasaporte, hice la maleta con el único traje de verano existente en mi nada espectacular ropero, me fui a Madrid, dormí donde pude y me personé a la mañana siguiente en su casa de la calle Velázquez.

No menos de cuatro maletas de variados tamaños estaban preparadas junto a la puerta. La doncella, viéndome con mi maletilla, me preguntó por el resto de mi equipaje: “no, esto es todo”, le dije… Y he aquí cómo, sin comerlo ni beberlo, pasé unos días inolvidables en los que disfrutamos lo que el lector puede imaginar: Las bodas de Fígaro (Karajan), Così fan tutte (Böhm), La mujer sin sombra (Böhm), el estreno absoluto de la producción de Don Carlo firmada por Karajan; recitales de Gilels, de Fischer-Dieskau, conciertos sinfónicos dirigidos por Previn, Böhm y Ozawa, con solistas como Gilels o Arrau…

Nuestra capacidad de disfrute parecía ilimitada, pero, al margen de los conciertos, la generosidad de José Luis se ponía de manifiesto en el día a día de la vida en Salzburgo en la primera quincena de agosto, que no era precisamente barata. Hicimos una escapada en tren a Múnich, por cierto viajando en el mismo vagón que Curd Jürgens, el actor que protagonizaba las representaciones de Jedermann en la Domplatz de Salzburgo, a una de las cuales también asistimos.

En aquellos días nuestra amistad se estrechó y, dada su muy peculiar personalidad de “niño grande”, un poco caprichoso y consentido, el anecdotario vivido pensé en fijarlo por escrito, pero no lo hice en su momento y ya es tarde, porque la memoria flaquea. Pero sí recuerdo, por ejemplo, que se enfadó mucho conmigo porque puse alguna pega a la versión de Las bodas de Fígaro dirigida por Karajan y Ponnelle, y se vengó días después poniendo a parir la versión del Tercer Concierto de Beethoven que había hecho mi venerado Claudio Arrau. Y recuerdo también cómo, en la noche del 9 de agosto, cuando volvíamos al hotel después del espectáculo correspondiente, se paró junto a la acera por la que andábamos un coche y su conductor, sacando la cabeza por la ventanilla, nos espetó: “Vosotros seréis músicos o aficionados a la música, ¿no?”. “Sí”, contestamos. “Pues acaba de morir Dmitri Shostakovich”, y se fue a toda velocidad dejándonos turbados con la noticia. Yo creo que aquella impresión tuvo su influencia en la profundización del estudio de la música de Shostakovich en el que José Luis ya había hecho algún camino, pero que intensificaría después hasta convertirse en uno de los principales especialistas de nuestro país, como lo ha sido de Mahler.

Mucho cambió la vida para José Luis al transcurrir de los años, pero el trabajo incansable, riguroso y brillante, así como su capacidad comunicativa, fueron siempre los mismos: por eso, al ambiente profesional no trascendieron sus altibajos vitales, que fueron considerables. Como no habían trascendido (salvo para los más próximos) los serios problemas de salud que le afectaron en los últimos meses de su vida, porque despachaba con el móvil desde la cama, enviaba guiones a la Radio por e-mail desde el hospital y trataba de escaparse a Prado del Rey para grabar, como alguna vez hizo.

Mi tocayo, colega y amigo José Luis Pérez de Arteaga era hombre generoso y trabajador incansable: estas dos facetas de su compleja personalidad son las que más revivo en estos días tristes.

Por: José Luis García del Busto

 

Ya no quedan

Ya escribí en caliente, arrojando mis emociones como pude, sobre la desaparición de José Luis Pérez de Arteaga (web de Beckmesser -  http://www.beckmesser.com/adios-maestro-2/ ). Lo haré ahora de otra manera, aun insistiendo en que debería estar prohibida la muerte a los 66 años si se ha llegado a albergar sabidurías mentales como las que acopiaba él en su cabeza. Lo haré ahora intentando recordar los méritos musicales de esta figura indispensable para la música española del último medio siglo.

José Luis Pérez fue una especie de hombre del renacimiento musical en la España de nuestros días, porque las actividades que abarcó en su carrera no solo fueron inagotables, sino que se desarrollaron bajo una evolución de admirable riqueza. Se podría hablar de etapas, o quizá de las temáticas con las que se involucró, en ambos casos yo creo que muy visibles, pero un tanto inabordables por su variedad y, repito, formidable riqueza. Las más fructíferas, desde el punto de vista discográfico, de repertorio, de analista y de crítico, fueron la primera y la última, es decir, la que le vio nacer, la revista RITMO, y la que Radio Nacional de España le brindó al aceptar que uno de los más grandes inventos de José Luis, ese indispensable y único programa radiofónico llamado “El mundo de la fonografía”, saliera al aire cada semana mostrándonos  a todos algo tan sencillo como que hay más músicas que longanizas.

Entre medias, José Luis llenó muchas páginas en la revista Scherzo (recuerdo un artículo titulado “Revisionistas, contra-revisionistas y anti-contra-revisionistas”, en el dosier de la revista en 2006 dedicado a Shostakovich, poniendo puntos sobre íes, y que no olvidaré jamás) y algunas, memorables, en el boletín de Diverdi (un ejemplo: ¡qué maravilla los dos largos artículos sobre Klaus Tennstedt!). Sin embargo, mis recuerdos más destellantes acerca de lo que ha dejado escrito José Luis se remontan a sus trabajos para RITMO, y en varias facetas.

La primera, como entrevistador. Pérez de Arteaga habló con Tilson Thomas (1972), Karajan (1972, 1976), Solti (1974), Böhm (1975), Brendel (1975), Karl Richter (1975), Colin Davis (1976), Giulini (1977), Issac Stern (1977), Celibidache (1978), Muti (1980), Berganza (1980), Popp (1980), Tennstedt (1981) o Tippett (1981), entre otros, trazando sus perfiles siempre de manera humanamente penetrante e intelectualmente irresistible.

En segundo lugar, como crítico, estudioso y analista, sus opciones entonces eran bastante poco rutinarias, aunque ya exhibían una fuerte vena divulgativa, aspecto que se acrecentó en las últimas décadas de su vida, ya fuera como presentador del Concierto de Año Nuevo o a través de sus programas de radio, incluido aquellos en los que desplegó otras erudiciones. Por ejemplo, su exhaustivo conocimiento de la música cinematográfica. Pero es necesario insistir en la versatilidad de sus gustos e inquietudes, que eran muchos y variadas (un día, en 1992, me lo encontré en la EXPO de Sevilla y me dijo: “vengo todos los fines de semana; es fascinante; a este país no lo va a reconocer nadie a partir de aquí”).

Gustos e inquietudes que, naturalmente, en lo musical eran especialmente destacables. Por ejemplo, hablar hoy de Nielsen no tiene ningún mérito. Pero en 1973 nadie sabía nada de este señor, salvo leyendo a José Luis en RITMO. O de Shostakovich, sin ir más lejos: son de una actualidad rabiosa sus tres estudios sobre las Sinfonías, publicados en la revista en tres números consecutivos en ¡1975! Ahí él se despachaba a gusto con la hoy adorada por todo el mundo Sinfonía Leningrado (en el tanatorio, Alfonso Aijón me dijo que Volkov le había dicho que la mejor traducción de sus famosas Memorias era la de José Luis; pero por las notas de a pie de página).

U otro idilio. Con Mahler, hoy hasta en la sopa, pero no en los años 70 del siglo pasado. En el 72 andaba ya José Luis haciendo recopilaciones discográficas, algunas de las cuales se guardan en RITMO como las más valiosas joyas, antecedentes de lo que nos contaría más tarde en su exhaustiva biografía del compositor. Pérez de Arteaga nos descubrió algo también sobre ópera; sobre la ópera que nadie entonces conocía; sobre Pfitzner, sobre Hindemith… y fue el primero que habló en España acerca de la Lulu de Berg/Cerha: estreno en París, 1979; allí se fue él, para escribir un potente artículo para RITMO que recuerdo como si lo estuviera leyendo ahora, como si hubiera sido escrito hoy, documentado hasta la médula…

Sí; fue un hombre que no buscó el límite al conocimiento de la música. No he conocido a nadie que se interesara por tanta música. Su último síntoma de intelectual de casta fue la poca empatía que sintió en sus últimos años por lnternet y las redes sociales. Es decir, se había convertido en un señor que habla de música sin consultar Internet. Ya no quedan.                                                

Por: Pedro González Mira


Adiós a una época 

Aún tengo muy presente aquel verano de 2008 en el que conocí en persona a Pérez de Arteaga, esa figura carismática, de sabiduría inconmensurable, a la que admiraba desde niña. Compartir redacción con alguien así hacía más valioso aún formar parte de la gran familia de Radio Clásica. “El Pérez” tenía el don de establecer la comunicación radiofónica en ese inasible punto intermedio entre lo elevado y lo coloquial, de hacerte sentir espectador privilegiado de un concierto a través de sus comentarios sagaces (e irónicos) y de entablar conversaciones de tú a tú con los primeras espadas de la música. Estos ingredientes, junto a su colosal capacidad de trabajo, hacían de José Luis un profesional irrepetible. Todos nos hemos preguntado alguna vez con temor: ¿qué pasará con Bayreuth, con los PROMS, con Granada, con la OCNE o con Santander cuando Arteaga se jubile? ¿Cómo sustituir a alguien insustituible? Su “mala salud de hierro”, como él mismo decía siempre, nos ha fallado antes de tiempo.

La cercanía de su enfermedad y muerte con las celebraciones de la treintena de El mundo de la fonografía en 2014 y del medio siglo de Radio Clásica en 2015 nos puede hacer pensar que las casualidades no existen. Su despedida implica el fin de una etapa, el fin de una manera de crear radiodifusión a la que no le hacía falta ni internet ni redes sociales para marcar la diferencia, el fin de su peculiar invitación - a la vez noble y desenfadada - a un fenómeno que sigue estando muy desconectado de la calle como es la música clásica. Pérez de Arteaga era la última voz de nuestro día a día que permanecía en activo de aquella etapa gloriosa que vivió la emisora en los años 80, cuando tanto contribuyó a contagiar la pasión por el gran repertorio a la sociedad española. La misma pasión que era el motor de vida de nuestro José Luis. Sí, nos hemos quedado huérfanos porque su vacío es irremplazable.

Por: Eva Sandoval

 

Gaspar Sanchis

Gaspar Sanchis

Publicado: Marzo 2017
“Mi pasión por la música salvó mi vida”

Director de orquesta y fundador de la Orquesta Ensemble Musicae, Gaspar Sanchis se asoma a nuestras páginas tras superar una gravísima enfermedad que casi le cuesta la vida. Formado entre Valencia y Berlín, su prestigio se ha cimentado en el variado repertorio y en las diversas formaciones que ha dirigido, como la Philharmonisches Kammerorchester  de Berlín, Sinfonieta Baden, Lithuanian State Symphony, Banda Municipal de Valencia, Orquesta de Valencia, Filarmónica de Marsella o la Orchestra of the Nord Pas de Calai, entre otras.

En abril de 2014 le fue diagnosticado un sarcoma granulocítico, una especie de leucemia aguda. ¿Cuál fue su primera reacción?

Lo primero que pensé fue que podía morir, pensé en mi mujer y mi hijo. Comencé el mismo tratamiento que el de una leucemia. Un tratamiento intensivo que alternaba un mes ingresado en el Hospital La Fe de Valencia, totalmente aislado del mundo, y un mes en casa. Después de 8 meses el tratamiento finalizó con un trasplante autólogo de médula. Fue una etapa muy dura. Los meses de aislamiento son horribles, los días se te hacen eternos, y la sensación de no poder ver a tu gente es terrible. La ausencia de mi hijo era lo más difícil de superar.

¿No podía tener ningún contacto con el exterior? ¿No podía recibir visitas?

No. Básicamente sólo podían visitarme en algún momento en visitas programadas. Era mi mujer quien me acompañaba todos los días; y mi hermana junto con dos familiares próximos que la sustituían por la noche para que ella pudiese atender a nuestro hijo. Todas las mañanas, a las 8:00, entraba ella puntual por la puerta con una energía y optimismo fundamentales para mi recuperación. Pero no podía ver a mi hijo.

¿Cómo fueron esos meses de casi aislamiento?

Muy duros. En esos meses me centré en la música, se convirtió en parte principal de mi terapia. Suspendí todos los compromisos para 2014, pero no cancelé mis contratos para 2015, lo cual suponía tener que programar y concretar programas para esa temporada. Era una forma de pensar que esto era solo un paréntesis en mi carrera.

¿De qué manera la música le ayudó a sobrellevar esa situación?

Estudiar partituras llenaba mis ratos de vacío y escuchar a Bach se convirtió casi en una terapia complementaria. Me aliviaba enormemente y me tranquilizaba. Algo que impactó a los médicos era ver mi habitación rodeada de partituras, libros y una música siempre como banda sonora de esos momentos de mi vida.

¿Recuerda alguna obra de Bach especialmente significativa para usted? ¿Cantatas, las Pasiones, las Suites instrumentales?

Me centré en la Pasión según San Juan BWV 245. Antes de diagnosticarme el cáncer tenía en proyecto poder dirigirla y, aunque sabía que no se podría concretar, me adentré en la vida y obra de Bach por medio de ella.

¿Cree que su visión de la música ha cambiado desde entonces? ¿Hay alguna obra determinada que ahora la vea o la aborde de forma diferente a como lo hacía antes de la enfermedad?

Mi visión de la música es radicalmente diferente en estos momentos. Todos los estadios que suponen el estudio y posterior desarrollo de la obra están fundamentados en conceptos que van más allá de lo estrictamente musical. Del mismo modo que mi visión de la vida es diferente en estos momentos, mi forma de ver y sentir cada una de las obras que trabajo adquiere una dimensión más cercana al sentimiento que a la pura intelectualidad de la obra. Lo cual no significa que mantenga todos los conceptos técnicos, estéticos... que manejaba anteriormente.

¿Podría usted decir que la música es como un suero para el enfermo?

Y mucho más que eso, es un motivo para seguir luchando. No sólo ante una enfermedad. La música, la cultura en general, son pilares fundamentales para el desarrollo de nuestra sociedad. Darle la espalda significa condenar a todos y cada uno de nosotros a un deterioro mucho peor del que puede causar una enfermedad. La enfermedad puede curarse o, en el peor de los casos, ser el final de tu existencia. Una sociedad que no ama, que no siente, que no respeta y valora la cultura, es una sociedad que vive postrada en una cama a merced de lo que quieran acercarte o mostrarte los demás. Para mí, la MÚSICA, en mayúsculas, es y será mi esperanza de que un mundo mejor puede y pueda existir.

Háblenos de sus proyectos profesionales. ¿Cómo le afectó la enfermedad?

Afortunadamente afectó de forma positiva. Tenía por aquel entonces entre manos proyectos como dirigir la Orquesta de Valencia y la Orquesta Filarmónica de Marsella, además de mis proyectos con la Orquesta Ensemble Musicae, que fundamos en el 2010. Centrarme en esos proyectos, como he dicho antes, me ayudó a estar mentalmente fuerte y a superar la enfermedad. Hoy día estoy libre de enfermedad y he aprendido mucho con la experiencia. Además, al poco tiempo de conocer mi situación, recibí un e-mail del maestro Jesús López-Cobos, en el cual valoraba muy positivamente mi trabajo después de visualizar unos videos míos.

¿Podría usted decir que ha sacado conclusiones positivas de todo este proceso?

Por supuesto, mi vida ha cambiado por completo. Me tomo las cosas con más calma y noto que he aprendido a entender la música y la vida de otra forma, más emocional. Sé que ahora puedo conseguir cualquier cosa, confío más en mí, tengo la seguridad de saber lo que quiero y como lo quiero. Comparto mis conceptos, acepto todas las propuestas y consideraciones, pero con las ideas mucho más claras. No me asustan los nuevos retos por grandes y difíciles que sean, pues nada puede compararse con lo que ya he pasado.

¿Cree usted que el haber pasado por una situación vital tan adversa le ha cambiado la manera de entender la música?

Totalmente, mi concepción musical ha cambiado, ahora disfruto cada instante, cada sonido y cada momento como si fuera un maravilloso tesoro y procuro transmitir esa sensación a los músicos con los que trabajo, para que así lo reciba el público. He perdido el miedo, el miedo al qué dirán, el miedo a la crítica, ahora trato de aprovechar al máximo cada experiencia de la vida. Tengo una conciencia muy clara de lo importante que es nuestra profesión y los que han trabajado conmigo saben que se lo recuerdo cada vez que tengo la oportunidad de hacerlo.

¿Cree usted que eso se refleja en su trabajo?

Estoy convencido de ello. Me doy cuenta de que ahora soy un mediador de emociones entre los músicos y la obra. Me gusta charlar con ellos antes o después de cada ensayo y compartir puntos de vista del trabajo que hacemos. Creo que conecto muy bien con ellos, que de alguna forma el estar tan cerca de la muerte te hace aferrarte con más ganas a la vida.

Quizá aún incluso de forma inconsciente, trata usted de transmitir esas ganas de vida a través de todos sus proyectos…

Sí evidentemente. Como le he comentado, en 2010 fundé junto a otros colegas la Orquesta Ensemble Musicae. La Orquesta en sí es un proyecto de vida.

Háblenos de la Orquesta Ensemble Musicae…

Es un proyecto muy global que abarca muchos campos distintos interconectados a través de la música. No sólo hacemos música, tratamos de acercar la música a todo el tejido socio cultural que nos rodea y que de una u otra forma estén implicados en el proyecto.

¿Cómo surge la idea de crear Ensemble Musicae?

Surge de varios componentes, por un lado Vicente Llimerá, oboe solista de la orquesta y persona muy relevante en el mundo musical valenciano, junto con Ernesto Verdeguer, María José Sanmartín, Salvador Marí, Teresa Alamá y yo mismo, decidimos que sería interesante crear una orquesta de cámara de calidad en Valencia. Un concepto profesional con gente profesional con un presente y futuro lleno de nuevos proyectos. Todos los integrantes de OEM son músicos de gran prestigio, tanto académico como concertístico, de la Comunidad Valenciana. La mayoría son músicos en activo en grandes orquestas que además disfrutan de una formación más camerística como Ensemble Musicae. La calidad de los músicos de la orquesta es nuestro sello de garantía, siempre lo decimos.

¿Qué proyectos tienen próximamente?

Estamos realizando ya un proyecto colaborativo con el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia para llevar pequeñas sesiones con música en directo para los pacientes de larga hospitalización. Hay además ya cerradas diversas giras con proyectos como el ballet La Historia del Soldado, por el cual hemos recibido premios, el Stabat Mater de Pergolesi, El Amor brujo...

¿Qué otros proyectos están desarrollando?

Nuestra idea es sacar la música clásica fuera de los espacios puramente escénicos, estamos en conversaciones con el Ayuntamiento de Llíria, donde tiene la residencia la Orquesta para hacer conciertos en espacios abiertos, conciertos divulgativos y conciertos de contenido social que sirvan de utilidad a toda la población. Queremos que la Orquesta sea parte viva de la ciudad. Además, a finales de este año grabaremos nuestro primer disco con obras de Strauss y José Peris.

Maestro, la música es vida, pero también es cierto que hay muchas vidas sin música… ¿Entiendo que hay una idea de llegar a públicos más allá de los habituales a los conciertos?

Exacto, de eso se trata. Nosotros consideramos que la música es fuente de vida y como tal puede aportar mucho a la gente que nos rodea. Hacemos habitualmente conciertos pedagógicos y queremos hacer conciertos para familias. La música es como una puerta que tiene que estar abierta para todos aquellos que todavía no han tenido la ocasión de acercarse a ella.  

He visto también que desde la Orquesta Ensemble Musicae se apuesta y mucho por la línea pedagógica, háblenos de ello…

Sí, efectivamente, llevamos ya varios años realizando cursos de distintos instrumentos y dado el perfil de los profesores de la orquesta están muy valorados y solicitados.

He visto también que invitan asiduamente a distintos profesionales del mundo de la música a interactuar con todo este entramado musical que ustedes están creando.

R.- Sí, ciertamente este año vamos a invitar a tres directores de reconocido prestigio, como son Víctor Pablo Pérez, Yaron Traub y Rubén Gimeno, para que interactúen con los alumnos del Conservatorio de Llíria, donde tiene residencia la Orquesta Ensemble Musicae.

Y de sus proyectos como director al margen de OEM, ¿puede contarnos algo?

Tengo proyectos dentro y fuera de España para las próximas temporadas. Hay aún fechas por confirmar, pero me encuentro en un momento de plena expansión. Además de estos proyectos con la OEM y colaboración como director invitado en diversas orquestas, sigo manteniendo una estrecha colaboración con la Orquesta de Valencia y la Orquesta Sinfónica de la UCAM, con las que es siempre un placer poder trabajar.

¿Agradecido?

Siempre. Con la vida. Y con todos aquellos que han estado a mi lado en los momentos difíciles. A mis amigos que han sabido comprender y facilitar este camino a mi familia. A mis compañeros de trabajo por esperarme. A mi familia más próxima por compartir el dolor y la felicidad posterior. A mis padres. Agradecido especialmente a mis médicos y todo el personal del Hospital Universitario de la Fe de Valencia, sin ellos el hoy no existiría. Guillermo Martín, Jesús Martínez, Jaime Sanz, Carlos Carretero, María Jesús Arilla, Caro Villegas, Cristina Ballester, Javier Maupoey  y una larga lista de médicos que sería imposible incluir, porque han sido muchos lo que me han dedicado su trabajo y amor para poder seguir disfrutando del día a día. A Ramón Sanchis... no existen palabras para decir lo mucho que ha significado para mi familia.

Y, por encima de todo, agradecido a mi mujer y mi hijo, porque sin ellos nada de esto sería posible.

Nos alegramos por su estado y le felicitamos por sus palabras, ha sido un placer.

Por: Gonzalo Pérez Chamorro 

https://www.gasparsanchis.com/ 

Orquesta Ensemble Musicae

La OEM está integrada por profesores de dilatada experiencia profesional que han tocado en los atriles de las más prestigiosas orquestas de España y de Europa. Su plantilla clásica permite cultivar con la máxima calidad un repertorio no siempre atendido por formaciones sinfónicas. La OEM se ha consolidado, temporada tras temporada, como uno de los proyectos más originales y distintos de los surgidos en los últimos quince años en el panorama de la música española.

Más información:

Orquesta Ensemble Musicae OEM, Apdo. de correos 545
46160 Llíria (Valencia, España)
+34 629289664

info@ensemblemusicae.es 

Foto: Gaspar Sanchis, prestigioso director y miembro fundador de la Orquesta Ensemble Musicae.
Acred: Ricardo Martínez 

 

Paula Coronas

Paula Coronas

Publicado: Marzo 2017
Un piano con alma

La pianista malagueña Paula Coronas afronta una nueva temporada con una actividad incesante de conciertos. Recordemos que la intérprete acaba de cosechar grandes éxitos a principios del año, tras su paso por el Palau de la Música de Valencia, donde fue invitada por la Sociedad Filarmónica de Conciertos de esta ciudad, para ofrecer un recital con un repertorio tan ambicioso como esperado. Obras de Rachmaninov, Scriabin, Debussy, Joaquín Rodrigo, Joaquín Turina y Antón García Abril incluían el brillante programa en esta ocasión:

“Su aproximación a los Feux d’Artifice de Debussy puso en evidencia la nitidez de su juego pianístico para ir más allá del mero efecto de pirotecnia administrando, cual prestidigitadora, ese ejército feroz de corcheas y semicorcheas, sin perder de vista la sonoridad cristalina y la atmósfera volátil de la obra. Todo un logro”, destacaba el crítico musical José Doménech Part en la crónica publicada en el Diario Levante.

El pasado 28 de febrero, para celebrar el Día de Andalucía, Coronas ha sido requerida especialmente para poner música al acto institucional organizado con motivo de esta Festividad en la ciudad de Ronda (Málaga). Un repaso a la música española y andaluza ha sido el contenido de este interesante recital celebrado en el bello marco del Convento de Santo Domingo.

Miradas al Sur

En el mes de marzo, la polifacética Paula Coronas, Doctora Profesora, y Vocal de Música en el Ateneo de Málaga, ha sido además nombrada Directora artística del nuevo ciclo musical que lleva por título “Miradas al Sur”, financiado por la Fundación Unicaja. “De ámbito andaluz, el ciclo nace con vocación de difundir y promocionar el repertorio español, patrimonio artístico universal, del que debemos sentirnos  plenamente orgullosos”, asegura la pianista.

Se concreta en una serie de siete conciertos, entre recitales y música de cámara, secuenciados de marzo a noviembre en distintas ciudades andaluzas. Se contará con la presencia del dúo de violín y piano integrado por Alejandro Bustamante y Patricia Arauzo, la lírica representada por la soprano Cristina Toledo y el pianista Aurelio Viribay, el Ensemble orquestal Mainake, la Orquesta Ciudad de Almería, bajo la dirección de Michael Thomas, y el piano de Zsuzsa Kollar y Paula Coronas.

“Una cita musical de gran interés que recomendamos tanto por la calidad de sus intérpretes como por la singularidad de los espacios escogidos, un viaje artístico y cultural que podrán realizar los melómanos desde Almería, Jaén y Cádiz, pasando por Ronda y Málaga, para finalizar”, comenta su Directora.

El día 10 de marzo tendremos ocasión de conocer más sobre “Miradas al Sur” en el evento organizado en el madrileño espacio de La Quinta de Mahler, en un encuentro, en el que la propia pianista, junto a la musicóloga y periodista de Radio Clásica, Eva Sandoval, desvelarán los detalles y futuros proyectos. Entre ellos figura la creación contemporánea, con un nombre cierto, Zulema de la Cruz y su Concierto Atlántico para piano y orquesta.

Como parte integrante de su permanente evolución, y en homenaje a su fiel admiración por el legado español para teclado, esta artista premiada recientemente por la Junta de Andalucía por su admirable labor musical, proyectará una vez más su dedicación a este campo, en ciudades europeas como Budapest, el día 12 de abril, y en Génova, el 3 de junio, en un recital que tendrá lugar en el Teatro Antiquo de Savona. 

En esta misma dirección apuntan algunos recitales programados por la artista como su actuación en el Musical Morning Concert que se celebrará el 7 de abril en el Colegio Internacional de Torrequebrada.

Así mismo, desde hace algunos años, la histórica Sociedad Filarmónica de Málaga contará una vez más con esta consolidada pianista. Su aparición en la magnífica Sala de Conciertos María Cristina de la ciudad será el 11 de mayo para interpretar, junto al Ensemble Mainake, el Concierto para piano n. 21 de Mozart, “obra maestra que interpretaré unos días después, el 20 de mayo, con la Orquesta Bética de Sevilla bajo la batuta del veterano Michael Thomas, con quien he tenido la suerte de hacer música en numerosas ocasiones”, confirma Paula Coronas a esta revista.

Para concluir un año redondo, un reto más acude a su agenda: los días 4 y 5 de octubre los aficionados y seguidores de esta andaluza podrán disfrutar de su interpretación como solista en la temporada de abono en el Teatro Cervantes de Málaga junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga: “me hacía gran ilusión volver a tocar con esta gran Orquesta, mi admirada Orquesta Filarmónica de Málaga”, afirma.

Por: Lucas Quirós

http://www.paulacoronas.com/

Foto: La pianista Paula Coronas, Directora artística del nuevo ciclo “Miradas al Sur”, financiado por la Fundación Unicaja.

José Trigueros

José Trigueros

Publicado: Marzo 2017
Ritmo en la dirección de orquesta

Se ha convertido en uno de los directores españoles jóvenes con mayor empuje, gracias a una sólida formación y a los profundos conocimientos de una orquesta que le ha dado su larga experiencia como primer percusionista en la Sinfónica de Galicia. Premiado en el Concurso de Dirección de la Orquesta de Córdoba y ganador del Primer Premio del concurso organizado por la OSG, bajo la dirección de Dima Slobodeniouk, el pasado mes se puso al frente de esta orquesta para dirigir dos de sus conciertos de temporada.

Acaba de dirigir a la Orquesta Sinfónica de Galicia en dos conciertos con un programa totalmente nuevo para ella. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Fue un doble reto, primero por dirigir a una orquesta como la Sinfónica de Galicia, por su calidad y porque me siento muy unido a ella y, segundo, por la dificultad del programa, que incluía tres obras nunca interpretadas por la OSG: un estreno mundial de Mosquera, una Sinfonía de Dutilleux y una obra de Leo Weiner. Fueron semanas de intenso trabajo, pero quedé muy satisfecho con el resultado.

¿Cómo ha afrontado el Concierto para tuba y orquesta de Federico Mosquera?

El concierto tiene pasajes con verdadera dificultad rítmica y resultó sorprendente para el público comprobar la enorme agilidad que puede conseguir un instrumento como la tuba. Trabajé codo con codo tanto con el compositor, como con el solista, Jesper Boile Nielsen, que hizo una interpretación brillante. Creo que hicimos un buen equipo.

¿Y una obra tan interesante y tan poco programada como es la Sinfonía n. 2 de Dutilleux?

Esta Sinfonía tiene el título de “La Doble”, ya que en el escenario conviven dos orquestas: una pequeña de doce músicos, sentados justo enfrente del director y detrás, la orquesta sinfónica. Dutilleux elabora un juego de imágenes sonoras reflejadas entre las dos orquestas a modo de espejo. Encierra una gran complejidad de ritmos, texturas y colores, pero requiere un trabajo minucioso para conectar todos estos elementos. Una vez se logra encajar todas las piezas del puzzle, el resultado es impactante, tanto para el público como para la propia orquesta. Es una obra que no deja indiferente a nadie. De hecho, uno de los músicos me comentó que, tras la primera lectura, la obra le pareció una pesadilla, pero después del último concierto, tenía la sensación de haber interpretado una auténtica obra maestra.

¿Cómo se convierte un percusionista en director de orquesta?

Creo que fue una evolución natural. Llegó un momento en el que sentí curiosidad y atracción por el mundo de la dirección. Simplemente me pregunté “¿y por qué no?”.

A partir de ahí, años de estudio y formación. Cursos, clases magistrales, viajes al Conservatorio de Bruselas y poco a poco, ir acumulando experiencia. Mi profesor de Bélgica me repetía siempre: “a dirigir sólo se aprende dirigiendo”. En estos últimos años he incrementado progresivamente mi actividad como director, dirigiendo a orquestras como la Orquesta de Valencia, la Sinfónica del Vallés, la Orquesta de Córdoba, la Oviedo Filarmonía, la Orquesta de Extremadura…, pero no he dejado de seguir formándome. Por ejemplo, el pasado mes de junio tuve la posibilidad de trabajar con la Tonhalle de Zurich y el maestro David Zinman. Fue una experiencia magnífica.

¿Qué cree que su largo bagaje como músico aporta a su trabajo como director de orquesta?

Me atrevería a decir que el 75%. Conocer la orquesta desde dentro, ver durante 16 años a directores diferentes cada semana y observar cómo gestionan un ensayo, constituye un verdadero Máster en dirección de orquesta. Obviamente hay otros dos aspectos fundamentales que requieren mucho tiempo de estudio individual: la técnica gestual y el aprendizaje de la partitura.

¿Quiénes son sus directores de referencia?

Puedo opinar de aquellos con los que he trabajado, porque lo que me interesa es el proceso de construcción de una obra. Ahora mismo le diré que estoy aprendiendo mucho de Dima Slobodeniouk, director titular de la Sinfónica de Galicia. Además de verle en los ensayos, quedamos a menudo para estudiar algunas partituras. Siempre me repite el mismo mantra: “cuanto mejor conozcas la partitura, mejor vas a dirigir”. Y estoy de acuerdo. Una partitura contiene un inmenso caudal de información que es necesario descifrar para comprender la idea esencial del compositor.

¿Cuáles son sus siguientes proyectos como director?

En abril dirigiré a la Orquesta Ciudad de Granada en un proyecto que me hace mucha ilusión, con Mozart como protagonista. También trabajaré como director asistente con el maestro Alberto Zedda y la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia, en un programa que incluye la Sinfonía n. 9 de Shostakovich. Y ya en verano dirigiré el encuentro de la Orquestra Jove de la Simfònica del Vallés en el que interpretaremos, entre otras obras, la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky.

Por:  Lucas Quirós

http://www.josetrigueros.es/

Foto: El director José Trigueros, que acaba de dirigir con éxito a la Orquesta Sinfónica de Galicia.
Crédito:  Miguel Ángel Fernández

 

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