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Rafael Sánchez Araña

Rafael Sánchez Araña
Publicado: Noviembre 2018
El primer director canario en la Ópera de París

Este mes de noviembre se abre para usted con La Traviata en Opéra Bastille de París, ¿qué supone para usted esta experiencia?

Sin duda es una oportunidad maravillosa, y estoy seguro que será un fantástico aprendizaje. Ser partícipe en una producción en uno de los templos europeos de la música, con un capolavoro como La Traviata y junto al Maestro Chichon, será una experiencia que exprimiré al máximo.

El mes pasado tuvimos a Karel Mark Chichon en portada, del que usted es director asistente en la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. ¿Nos puede decir en qué consiste el trabajo de director asistente y como lo desarrolla?  

Mi trabajo de asistente es muy versátil. Desde dirigir un ensayo a escribir anotaciones en las particellas, hablar con músicos, producción, organización, o lo que requiera el Maestro y el programa. Chichon es un director que trabaja muy profundamente el sonido y sus balances; es por ello que muchas veces estoy al fondo de la sala, anotando los puntos donde no se percibe la idea que él quiere transmitir de la obra. Para un joven director, trabajar con un Maestro así es encontrar las soluciones directamente en la práctica, viendo cómo se ensaya o cómo se construyen grandes obras. Este tipo de aprendizaje sólo es posible si lo experimentas directamente con un Maestro. Es una suerte y un privilegio p­­­­ara mí trabajar con un director de su nivel profesional y humano.

Usted es además de responsable de la programación de los conciertos escolares y en familia de la Fundación Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, titular de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas…

Sí, efectivamente. Soy responsable artístico de la programación de los Conciertos Escolares y Conciertos en Familia de la FOFGC, y sinceramente está siendo una experiencia muy enriquecedora. Una parte importante del trabajo de un director es programar y coordinar; es para mí un orgullo y también una responsabilidad estar al frente de un proyecto pionero en España, que llega cada año a más 30.000 estudiantes. Por otra parte, mi vínculo con la Sinfónica de Las Palmas comenzó hace casi 20 años. Por mi relación directa con la orquesta, comencé a dirigir algunos proyectos y poco a poco se dio la situación natural y de mutuo acuerdo de asumir la titularidad en febrero del 2017.

Háblenos de sus inicios, usted comenzó como violinista, después se formó como director de coro y posteriormente como director de orquesta. ¿Cree que el haber pasado por todos esos estadios le aporta una visión diferente de la música?

Estudié dirección de orquesta en Alemania. Mi formación como violinista y director de coro me ayudó a tener una competencia diferente que el resto de mis compañeros, y esto hacía que las cuestiones relacionadas con el funcionamiento de la orquesta o las voces me resultaran ya bastante familiares. Por otra parte, creo que no es tan relevante el instrumento que se haya estudiado previamente, al final hay un objetivo: la música, y un medio: la dirección de orquesta.

De todos los maestros que ha tenido, ¿se identifica con alguno en particular? ¿Hay alguno que haya marcado de alguna forma su trayectoria?

Mi primer maestro de dirección fue P. Pelucchi (Italia), luego K.H. Bloemeke en Detmold (Alemania) y, por último, G.C. Sandmann en Dresden (Alemania). Cada uno de ellos me ha marcado, pero todos a su vez, de forma diferente. Si tuviera que definir en una palabra lo que han significado para mí, sería: Pelucchi = Ilusión / Bloemeke = Confianza / Sandmann = Confirmación.

¿Qué es dirigir para usted? ¿Cómo entiende este concepto? ¿Dónde está su secreto?

Pienso que no es un concepto estático. El concepto de director de orquesta ha variado mucho en los últimos cien años. Al comienzo, los grandes maestros, autoritarios y severos, marcaron las pautas de lo que sería la dirección. Lo que diferencia a un director de otro es su energía, su presencia, su carisma y, sobre todo, su habilidad para gestionar y organizar un grupo humano. El director de orquesta, en definitiva, es un coordinador de energías que debe tener la capacidad de dejarse sorprender en cada ensayo por los músicos que tiene delante, para que de esta manera puedan, entre todos, emocionarse para emocionar.

El próximo año se cumple el XX aniversario de la Sinfónica de Las Palmas, imagino que tendrán preparados fuegos de artificio… ¿Cómo piensan celebrar la efemérides?

Pues así es, el pistoletazo de salida será con nuestro VII Concierto Popular de Año Nuevo junto a la mezzosoprano Carol García. Luego hay otros proyectos que están encima de la mesa como: un disco con el sello IBS Classical, un Carmina Burana con nuestro coro y un concierto junto a los tenores Pancho Corujo, Celso Albelo y Jorge de León, aunque nos quedan pequeños detalles para terminar de concretarlos.

Además de todo lo que se le viene encima con tal acontecimiento, ¿tiene más proyectos en cartera para los próximos meses?

Sí, tengo múltiples proyectos como una invitación como profesor de “dirección coral e instrumental”, en un Experto de investigación musical en la Universidad de Las Palmas y algunas propuestas de conciertos por Sudamérica y por Europa.

Si el genio de la lámpara se le apareciera y pudiera pedirle 3 deseos musicales, ¿cuáles serían?

Una conversación larga y profunda con cada uno de estos directores: Leonard Bernstein, Claudio Abbado y Carlos Kleiber…

www.sanchez-arana.com

por Lucas Quirós

Foto: “Lo que diferencia a un director de otro es su energía, su presencia, su carisma y, sobre todo, su habilidad para gestionar y organizar un grupo humano”, afirma el director de orquesta Rafael Sánchez Araña.

Acred: Nacho González Oramas

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