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El ajuste cultural que se avecina

Redacción ForumClásico

En este mes de mayo se terminará la probación parlamentario de los presupuestos de este año. Durante los últimos meses, tras el triunfo del partido popular, han ido apareciendo en distintos medios de comunicación diversas opiniones sobre el “ajuste cultural”, a cargo de destacadas personalidades de la cultura, articulistas, equipos de documentación periodística y, por supuesto, de los líderes políticos y del titular de la cartera de Educación y Cultura y de de su subsecretario de Cultura.

Está claro que en un escenario nacional con más de cinco millones de parados, con reducciones presupuestarias en sanidad, educación y servicios sociales, la cultura también ha tenido que “apretarse el cinturón”. Pero sin olvidarnos de que esa “cultura”, sobre todo en tiempos de crisis económica, es un bálsamo necesario e insustituible para que la sociedad pueda sobrellevar con un mínimo de dignidad y esperanza emocional e intelectual los esfuerzos que se le van a demandar.
 
Desde la izquierda socialista española y desde los gobiernos del PP anteriores la cultura se valoró siempre como un elemento imprescindible de cohesión social y una plataforma de promoción internacional. Otros países de nuestro entorno, como Francia, Alemania, Reino Unido o Italia, incluso en plena depresión tras la Segunda Guerra Mundial, apoyaron la cultura –y la música– regenerando sin pérdida de tiempo sus infraestructuras culturales, tanto materiales como humanas, pues entendieron que con ese soporte espiritual el ciudadano estaría más preparado para asumir los sacrificios que se le pedían. Aviso para navegantes.
 
España, hoy por hoy, es una de las 15 potencias económicas del mundo. Pero en cultura quizá estemos entre las cinco primeras. Nuestro idioma y nuestras bellas artes están presentes en los principales foros internacionales. En las últimas décadas nuestro país ha conseguido ser admitido, respetado y admirado en todo el mundo occidental por sus realidades culturales contemporáneas. En música – centrándonos en nuestro sector– las principales batutas se han disputado el dirigir en nuestro país, generando proyectos de excelencia musical en esta tierra; y nuestros músicos en general y orquestas en particular están cosechando grandes éxitos por todo el mundo, en un momento en el que, además, las nuevas generaciones de compositores de vanguardia crean un buen número de obras que son estrenadas en numerosos foros repartidos por toda la geografía y exportadas a otros países en donde también reconocen la actual realidad creativa de los españoles.
 
La gran infraestructura, tanto material como humana, de que disfruta la música en España (conservatorios, escuelas de música, orquestas, auditorios, teatros de ópera –con sus cuerpos estables–, festivales, premios, cursos, concursos…), resultado del esfuerzo de varias generaciones y, por qué no decirlo, de unos años de abundancia económica, no deben liquidarse o hibernar en el próximo futuro, dentro del actual escenario de austeridad. Este ciclo de crisis económica se superará, y, si no mantenemos nuestra cultura activa, su recuperación cuando llegue la bonanza costará muchísimo más dinero que el ahorro que ahora supondría su reestructuración a la baja. Y todo ello sin contar la pérdida de los grandes beneficios sociales a los que nos referimos arriba.
 
La cultura en general y la música en particular ha sufrido un fuerte recorte en los presupuestos para este año 2012, un recorte que veremos cómo se aplica en sus partidas en el día a día de la vida musical española. Entendemos que se deberían mantener todos los proyectos que ya están funcionando, aplicando una reducción proporcional al recorte sufrido. No es momento de "abandonos" ni de selecciones cuantitativas.
 
Es absolutamente indispensable optimizar al máximo los recursos económicos en la buena gestión del patrimonio cultural. Evidentemente, vamos a atravesar unos años de serias dificultades económicas. Se debe atender prioritariamente problemas mayores, como el terrible paro que asola el país, los déficit de las administraciones, la reorganización de la estructura productiva, la reforma laboral y el mantenimiento de los servicios sociales para este siglo XXI, lo que, obviamente obliga, tanto a la Administración como a los ciudadanos, a llevar una vida acorde con la austeridad que ahora toca, y que el presidente ha remachado en sus intervenciones. Y entendemos –y reclamamos– que las entidades, tanto públicas como privadas, que gestionan la cultura y la vida musical española deben de optimizar sus gastos de gestión y administración para que, con menos dinero, se pueda seguir realizando casi las mismas actividades. También ajustar salarios, “cachets” de artistas, gastos de representación y de oropel institucional. Más de uno se asustaría si saliesen a la luz los gastos en hoteles, viajes y de representación y salarios reales de algunos directivos de entidades culturales de nuestro país “en crisis”. Esperemos que la predicada austeridad del PP se vea también materializada en estos asuntos.
 
No hay, evidentemente, reglas de oro ni varitas mágicas para solucionar los grandes problemas del mantenimiento de la cultura musical en España en esta época de terrible crisis económica. Pero, repetimos, es de sentido común algo tan sencillo como conservar lo conseguido y optimizar sus costes con una gestión eficiente de los recursos vía esfuerzo, trabajo, ahorro, imaginación y creación.
martes, 1 de mayo de 2012
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