Revista Ritmo
Editorial
Revista RITMO
JUNIO 2016 / número 897

En los últimos días de mayo y primeros de junio se van a celebrar las tres principales ferias internacionales del sector del disco de música clásica. La primera de ellas es Music Market, en la ciudad de Múnich y promovida por el grupo Naxos;  le sigue Classical:NEXT, en Róterdam, y la tercera tendrá lugar en la ciudad de Cannes, en la Riviera francesa: será el Midem, que es la más veterana de todas ellas.

Los promotores de estas ferias nos inundan con documentación sobre sus expositores, actividades, informes y tendencias de mercado. Los participantes muestran sus productos y proyectos. Todos ellos ofrecen realmente el mapa internacional del sector audiovisual de la música clásica en la actualidad. Classical:NEXT va un poco más allá, pues abre también sus espacios al mundo de los artistas, gestores, teatros, salas de conciertos, agentes y editores.

Analizando toda la información de estas tres ferias, y centrándonos en el negocio discográfico de música clásica, podemos sacar algunas conclusiones muy interesantes. La principal de todas, y que da el título a esta página editorial, es que “los pequeños resisten”. Nos referimos a las pequeñas compañías independientes diseminadas por todo el mundo.

Si observamos los informes de las ferias y las bases de datos internacionales sobre la oferta musical grabada, podemos confirmar que existen más de 800 sellos discográficos independientes de música clásica, mientras que las grandes multinacionales del disco se han concentrado principalmente en tres grupos: Universal, Sony y Warner. Hace unos años, todos los indicadores apuntaban hacia la desaparición de las pequeñas y la hegemonía total de las grandes multinacionales. Parece ser que no ha sido así.

Por otro lado, el mercado está sumido en una gran paradoja, pues aumentándose la oferta musical de manera casi exponencial, teniendo como base minifundios empresariales, las ventas han caído a unos mínimos nunca antes conocidos. ¿Cómo es posible el mantenimiento de esta situación?

En nuestra opinión, y ya lo hemos comentado reiteradamente, el mercado del disco ha sufrido una completa revolución, tanto en la oferta de producto como en la demanda del mismo. La oferta ha pasado de estar controlada por un reducido cartel de multinacionales a ser el resultado de una masiva producción de novedades, realizada por múltiples pequeñas compañías y por los propios artistas en muchos casos. La demanda había sido bien dirigida por las multinacionales hacia estados concretos de opinión, dentro del viejo mercado tradicional (medios de comunicación -tiendas de discos-, control de producción), pero la irrupción de Internet rompió todas las estructuras comerciales anteriormente conocidas, abriendo la demanda hacia nuevos e insospechados mercados y canales de venta.

Parece ser que ya se está poniendo un poco de orden en la casa. Si bien las ventas de discos físicos (CD y DVD) siguen estancadas, la demanda de música online está creciendo; aunque muy lejos de las cifras perdidas pero, al menos, crece. Y tenemos claro, así, que la oferta de música clásica grabada es abrumadora, tanto en fondos de catálogo como en novedades mensuales; que dicha oferta proviene mayoritariamente de más de 800 sellos pequeños de todo el mundo y que las multinacionales han pasado a ser solo una muy pequeña parte de esa oferta.

Asimismo, también creemos tener claro que la demanda (las ventas) surge por canales completamente alternativos a las tradicionales tiendas de discos (en franca desaparición, anécdotas de tiendas de vinilos aparte); que el disco físico (CD, DVD) no morirá, pero que será un recurso de almacenamiento audiovisual solo para una minoría de fervorosos audiófilos, con los problemas de stocks, almacenaje y logística que esta venta conlleva.

¿De dónde vendrán las ventas? Todo apunta a los canales alternativos que el Gran Hermano Internet ofrece al ciudadano: para el producto físico (CD, DVD), de la venta por correo desde catálogos virtuales; y para el producto digital online, de los servicios de streaming y descargas de ficheros desde Internet. La pluralidad y diversificación comercial que ofrece la Red ha democratizado el comercio musical, pues el aficionado puede comprar su música en decenas de distintas plataformas de venta: desde multinacionales, independientes o desde la web del propio sello, hasta la web del artista, directamente del teatro de ópera o de la sala de conciertos, o desde innumerables emisoras de radio con música a la carta. Etc.

Todo lo anterior se hace patente en los corrillos de las tres ferias de la música y del disco que se celebran esta primavera en Europa, quedando confirmado que, por ahora, y gracias a la democratización comercial que Internet nos ha aportado, los pequeños resisten hoy mejor que nunca. Aunque, eso sí, en una economía interna más doméstica que empresarial. Pero esa es otra cuestión, de la que esta página editorial también tendrá que ocuparse. 

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