Organizado por el Cabildo de la Catedral de Murcia, ocho organistas ofrecieron un concierto a beneficio de los damnificados por el terremoto de Lorca.
Alfonso Sáez (Fantasía, del Te Deum op. 32, de Boëly); Loli Romero (Coral BWV 691, de Bach); Carlos Rafael Pérez (Sinfonía de la Cantata 29, arr. Ghering, del citado Bach, y Angelus, de las Escenas Pintorescas, arr. Hirschfeld, de Massenet; José Javier Padilla (Dos preludios corales, op. 122: «Herzlich…» y «O Welt…», de Brahms); Manuel Torregrosa (Preludio y triple fuga BWV 552, nuevamente de Bach); Alberto Muñoz (Canción Triste, Saeta núm.3 y Comunión, de E. Torres); Javier Artigas (Toccata en Sol mayor, de Dubois), y Alfonso Guillamón (Andantey Sortie, de Lefébure-Wély).
Titulados superiores, preparados, solventes, supieron acercarnos, con las lógicas diferencias, sensibilidad y visión de cada uno, a la austeridad expresiva de Boëly, la plenitud y majestuosidad de Bach, la grata orquestalidad de Massenet, la respetuosa densidad de Brahms; al gusto y sencillez de Torres, la espectacularidad y efectismo de Dubois, y al lirismo y el esplendor de Lefébure-Wély.
Y ocasión, ya que las autoridades culturales no las promueven, de escuchar esa joya que es el órgano Merklin de la Catedral.
Enrique Bonmatí Limorte
Foto: Imagen del órgano Merklin de la Catedral de Murcia.