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RESEÑAS SELECCIONADAS DE CONCIERTOS Y ACTOS MUSICALES CELEBRADOS EN EL PAÍS

Magdalena Kozena: “Si dolce è´l tormento”

Magdalena Kozena: “Si dolce è´l tormento”
Reseña: Octubre 2011

Punto  de gracia  para el VI Festival Via Stellae: la mezzo Magdalena Kozena y su guardia de  incondicionales escuderos, la Orquesta Barroca de Venecia, con A. Marcon.

Les tuvimos en el Teatro Principal de Santiago, con un Orlando Furioso vivaldiano y otra serie del veneciano bajo el título “Tornar Voglio”. En su apartado de fieles al programa, se arrojaron con denuedo fogoso en los arrebatos barrocos entre el Passacaglio, de B. Marini, y una rebuscado concepción del la Follia vivaldiana, cargados de tintas a conciencia.
 
Venía muy a cuento por la actitud de la diva checa. De entrada, fue la suya una apuesta de libre configuración, rehaciendo el programa un tanto a salto de mata para mayor complacencia del aficionado.
 
Del cartel se desvanecerían algunas piezas  pero para mayor cuadratura del resultado global: Vivaldi o Haendel, y un entrar en liza con un aria de Theodora o uno de sus caprichos en la vivaldiana  Sono quella guancia bella de  La veritá in cimento. Ya para conmover los cimientos, Lascia chío pianga y el leit motiv  de enganche, Monterverdi, por  Si doce è ´l tormento, perfecta idea de sus debilidades profanas, además de la arietta  Quel sgarudo sdegnosetto, lo que se dice un florilegio embaucador.
 
Estábamos ante sus virtudes en relajada expresión, una voz que rompe a pares entre arias propiamente dichas y escenas desgarradas de intenso dramatismo, sus medios resultan más que óptimos.
 
Segura por naturaleza en la zona aguda, resuelve con contundencia los pasajes más arriesgados de coloratura. El melodramatismo añadido a ciertos roles, se acentúa por la propia calidad de su instrumento vocal, dotado de la tradicional pastosidad de la escuela eslava.
 
Ramón García Balado
Foto: La mezzo Magdalena Kozena.

Jordi Savall, en el Festival de Santander

Jordi Savall, en el Festival de Santander
Reseña: Octubre 2011

La personalidad de Jordi Savall es sobradamente conocida como uno de  los grandes  especialistas en músicas antiguas, y por eso su presencia siempre es acontecimiento porque tiene algo nuevo que decir.

Así ocurrió en el concierto programado por el Festival Internacional santanderino, en donde y conjuntamente con el gran percusionista Dimitri Psonis colmó la Sala Pereda del Palacio de Festivales para brindar a un entusiasta público un programa presentado con la etiqueta de “Diálogo de las músicas antiguas y músicas del Mundo”.
 
Desde el Alba, tema procedente de Castellón de la Plana hasta el sugestivo Saltarelo italiano, ambos artistas hicieron un recorrido por piezas sefardíes, un peculiar Ritual de Argelia, y otras piezas procedentes de Afganistán, de Maracaibo, de Estambul o de Argelia, incluyendo las de Alfonso X el Sabio, cuyas cantigas no podían faltar.
Todas ellas fueron el reflejo fiel de unas músicas que a pesar de su distinta procedencia comparten lo monódico, antes de que llegara la invención de la polifonía y la armonía. Fue un recorrido bien concebido que no cayó en la monotonía.
 
Cada una de las obras tuvo interés especial gracias al rigor interpretativo de Savall y Psponis quien en un buen afán pedagógico explicó las características de cada uno de los instrumentos que utilizó, como el Santur, la morisca, el pandero o el salterio.
 
Esto también contribuyó al éxito rotundo de la noche festivalera que contó con encendidos aplausos.
 
Ricardo Hontañón
Foto: Jordi Savall y Dimitri Psonis deslumbraron al público del Festival de Santander.

El gran órgano Merklin de la Catedral

El gran órgano Merklin de la Catedral
Reseña: Octubre 2011

Organizado por el Cabildo de la Catedral de Murcia, ocho organistas ofrecieron un concierto a beneficio de los damnificados por el terremoto de Lorca.

Alfonso Sáez (Fantasía, del Te Deum op. 32, de Boëly); Loli Romero (Coral BWV 691, de Bach); Carlos Rafael Pérez (Sinfonía de la Cantata 29, arr. Ghering, del citado Bach, y Angelus, de las Escenas Pintorescas, arr. Hirschfeld, de Massenet; José Javier Padilla (Dos preludios corales, op. 122: «Herzlich…» y «O Welt…», de Brahms); Manuel Torregrosa (Preludio y triple fuga BWV 552, nuevamente de Bach); Alberto Muñoz (Canción Triste, Saeta núm.3 y Comunión, de E. Torres); Javier Artigas (Toccata en Sol mayor, de Dubois), y Alfonso Guillamón (Andantey Sortie, de Lefébure-Wély).
 
Titulados superiores, preparados, solventes, supieron acercarnos, con las lógicas diferencias, sensibilidad y visión de cada uno, a la austeridad expresiva de Boëly, la plenitud y majestuosidad de Bach, la grata orquestalidad de Massenet, la respetuosa densidad de Brahms; al gusto y sencillez de Torres, la espectacularidad y efectismo de Dubois, y al lirismo y el esplendor de Lefébure-Wély.
 
Y ocasión, ya que las autoridades culturales no las promueven, de escuchar esa joya que es el órgano Merklin de la Catedral.
 
Enrique Bonmatí Limorte
Foto: Imagen del órgano Merklin de la Catedral de Murcia.

Homenaje a Leopoldo Hontañón, en el Festival de Santander

Homenaje a Leopoldo Hontañón, en el  Festival de Santander
Reseña: Octubre 2011

El Festival Internacional de Santander rindió un emotivo homenaje a Leopoldo Hontañón, el crítico musical recientemente desaparecido.

En el Santuario de la Bien Aparecida, José Luis Ocejo evocó su estrecha vinculación al FIS desde los tiempos de Argenta y su permanente apoyo en la prensa nacional, destacando una de sus cualidades más destacadas su estimulo entusiasta a la música contemporánea.
 
Y para recordar su figura, nada mejor que el estreno absoluto del Segundo Cuarteto, de Jacobo Duran Loriga, encargo del FIS dedicado a su memoria. Es una espléndida partitura escrita en un solo movimiento que como viene siendo habitual en su autor toma material de anteriores obras, que en este caso proceden del cierre de su primer cuarteto y de la pieza pianística recuerdo a Ramón Barce.
 
Un encuentro imaginario entre el compositor y el crítico santanderino dan vida a un cuarteto bien estructurado, con lógica en su discurso sugestivo, de intensidad dramática, rítmico y de bello lirismo.
 
Las posibilidades técnicas y expresivas del Segundo Cuarteto de Duran Loriga fueron captadas por el siempre magnifico Cuarteto Parisii, que hizo una excelente interpretación largamente premiada con calurosos aplausos. No faltaron el autor así como la de los hijos de Leopoldo, Paloma y Raúl. Tan emotiva tarde festivalera se completó con sendas versiones del Cuarteto del célebre largo de Haydn y del Tercero de Schumann.
 
R.H.

Recurrencia bachiana en Maisky

Recurrencia bachiana en Maisky
Reseña: Octubre 2011

 Puesta de largo en lo musical en la Biblioteca da Cidade da Cultura en el Galicia Classics probando su espacio como posible sala para determinados conciertos como el ofrecido con el chelista Misha Maisky.

Siguiendo con su integral de las suites bachianas en dos entregas, una aproximación a lo que supone una de las obsesiones recurrentes en el instrumentista obligado por propia voluntad a mantenerlas en candelero tanto en el tema de las aportaciones en registro discográfico como en sus lecturas en concierto público.
 
Maisky planteó sus sesiones cerrando cada jornada con las obras de más enjundia, en concreto la Suite núm. 5 y la núm.6. Sus armas, su Domenico Montagnana veneciano de 1.720 o su Matteo Grofiller, el mismo tipo de chelo que manejaba Pau Casals.
 
En cualquier caso, el uso de esos instrumentos no presume una fidelidad irredenta a las veneraciones historicistas. Es el suyo un sonido de pulso poderoso, generoso en matices y precisión expresiva, realzada por un dominio de la agógica sobresaliente. Agotadora ejecución por esa autoexigencia que le permite distanciarse de escolasticismos y devocionarios.
 
Ramón García Balado

Palau de la Música Catalana: Una “Trágica” de las que duelen

Palau de la Música Catalana: Una “Trágica” de las que duelen
Reseña: Septiembre 2011

Empezó con un gesto cansino, como si denotara pocas ganas de volver sobre una sinfonía que ha interpretado cientos de veces. Pero fue una impresión engañosa.

Nada de rutina, nada de acomodamiento. Michael Tilson Thomas dirigió en el Palau de la Música Catalana una de las versiones más intensas, abrumadoras y hermosas que se recuerdan en Barcelona de la Sinfonía núm.6, de Mahler, la “Trágica” de todas las trágicas. Y lo hizo al frente de la Sinfónica de San Francisco, a la que le une una complicidad que va más allá del gesto. De ahí que el director, en los dos primeros movimientos, pareciera limitarse a apuntar y resaltar aquí y allá ciertos matices e intensidades.
 
La máquina funcionaba sola y solo había que ajustarla para que la música sobrevolara por encima de la mera lectura de notas. Y el resultado fue impresionante: el Allegro energico, ma non troppo inicial sonó implacable, mientras que el Scherzo mostró un aire alucinado y fantasmal que dejaba sobrecogido el ánimo.
 
En los dos últimos, el director ya se entregó totalmente y bordó una lectura expresiva y doliente del Andante moderato y un Finale sencillamente apabullante por la lucidez expresionista de sus sonoridades y un aliento dramático que hacía daño incluso en los silencios.
 
Sin aspavientos ni detalles cara a la galería, Tilson Thomas dejó constancia de su fe mahleriana y de cómo hacer que una obra así suene viva y deje con el alma en vilo durante toda la audición.
 
Juan Carlos Moreno
Foto: El director Michael Tilson Thomas.

Exquisito Festival de Música Española de León

Exquisito Festival de Música Española de León
Reseña: Septiembre 2011

De exquisito puede calificarse el tercer concierto de XXIV Festival de Música Española, que tuvo  lugar en el Auditorio de León. Iagoba Fanlo al violoncello e Iván Martín al piano interpretaron un precioso programa de música española, que bien podría programarse en cualquier auditorio del mundo. Las sonatas para piano solo, de A. Soler, evidenciaron una vez más el virtuosismo de un pianista que, cada día que pasa, se va abriendo camino en el duro mundo de la música. Su dicción clara de los adornos, su gran musicalidad y los tempi in extremis deleitaron los oídos de un público entregado al buen hacer de este canario. Iagoba, por su parte, deslumbró por su virtuosismo en un repertorio nada fácil para el cello -Sonatas de L. Boccherini y G. Cassadó; piezas de salón de A. Rubio, I. Albéniz y P. Casals- y en el que se encontró arropado por un acompañamiento dulce a veces, enérgico otras, con gusto español siempre, que permitió en todo momento el lucimiento del solista. Un concierto que aporta su granito de arena a un Festival que ya es uno de los imprescindibles y que no escatima esfuerzos para, año tras año y a pesar de los recortes, contar con los mejores músicos y la mejor música del panorama español, presente y futuro.

 
Julia Elisa Franco Vidal 
Foto:Iagoba Fanlo e Iván Martín, un gran dúo.

Arcadi Volodos, en el ciclo “Grandes Intérpretes”

Arcadi Volodos, en el ciclo “Grandes Intérpretes”
Reseña: Septiembre 2011

No se anduvo por las ramas el ruso Arcadi Volodos, en su turno, dentro del ciclo de piano Grandes Intérpretes en el Auditorio Nacional de Música de Madrid: Schumann y Liszt.

La primera parte, con el Carnaval de Viena y Humoreske de Schumann, dejó muy claro lo que ya sabíamos (esta es su cuarta visita a Madrid, dentro del ciclo): una técnica irreprochable, un virtuosismo epatante y un poder de comunicación torrencial.
 
Pero, además, nos permitió constatar una madurez definitiva en ambas piezas. Su Schumann es intachable. Dicho de otra manera, no se queda en la pura pirotecnia (que fue alucinante), sino que entra de lleno en el trasfondo de las piezas. ¿Qué pasó con la Sonata en Si de Liszt? Pues quizás la conclusión no es tan definitiva.
 
Fue una versión soberbia técnica e incluso estilísticamente. También llena de hondura y, lo que no es fácil en la obra, sin rastro de costuras entre los múltiples temperamentos que la transitan.
 
En ese sentido, resulta complicado escuchar hoy mejores versiones. Pero, con todo (que es más que mucho), uno se queda con la sensación de que el ruso puede dar incluso más, en el futuro, en la sonata de Liszt. En el fondo, lógico en un pianista de menos de 40 años.
Algo que si consiguió Kissin, en la misma sala hace escasos meses (pese a que padecía una severa gripe), llegará sin duda en pocos años en Volodos: “su versión”.
 
Juan Berberana
Foto: Éxito de Arcadi Volodos en el Auditorio Nacional.

Brillante Meta4, en el Ciclo Liceo de Cámara del Auditorio Nacional

Brillante Meta4, en el Ciclo Liceo de Cámara del Auditorio Nacional
Reseña: Septiembre 2011

Con broche de oro se despidió el XIX Ciclo Liceo de Cámara del madrileño Auditorio Nacional, con uno de los cuartetos de mayor calidad en nuestros días, el Cuarteto Meta4.

Formación personalísima donde las haya, no solo por el hecho casi anecdótico de que toquen de pie, sino por su sonoridad y musicalidad. Comenzaron los fineses con el tercerp del conjunto de cuartetos Op.76 de Haydn, cuyo segundo movimiento resultará familiar a muchos, ya que se tomó su música para el Deutschlandlied, himno nacional alemán, con un fresco aire de danza inicial y la precisión necesaria en las articulaciones.
 
Llena de carácter fue la interpretación del Cuarteto op. 135, unos de los últimos cuartetos de Beethoven, donde resuena aquel Muss es sein? que es pregunta sobre el destino -la difícil resolución beethoveniana- y a la que el Meta4 parece dar respuesta con una inmejorable comprensión y dominio de la partitura. Tan excelente estaba siendo la tarde, que el público decidió en mayoría no realizar la escapada habitual cuando se programa una obra dodecafónica como es la Suite lírica de Berg tras el descanso, hipnótica y con un maravilloso clímax en el Adagio appassionato.
 
No esperen para volver a ver a este espectacular cuarteto en la próxima edición – ¡ya la XX!- del Liceo de Cámara.
 
Ana María del Valle Collado
Foto: El Cuarteto Meta4.

Éxito del pianista Pedro Casals, en la Fundación Mutua Madrileña

Éxito del pianista Pedro Casals, en la Fundación Mutua Madrileña
Reseña: Septiembre 2011

La orquesta de cámara Difusión Ensemble en el auditorio de la Fundación Mutua Madrileña ofreció, bajo la dirección de Roberto Pálmer, un compacto monográfico trenzado alrededor de la figura del Beethoven central y de madurez naciente. Monografía que reproducía el tradicional esquema tripartito: obertura-concierto con solista-sinfonía, y que se vio relativamente contrastada por las dos propinas de provechoso tirón melómano, ofrecidos por parte del pianista, Pedro Casals, con un Scriabin certero y agónico de abultados volúmenes y pujantes densidades sonoras antes del descanso, y de la orquesta, con el remate final, algo aligerado, de una conocida tanda de valses de Strauss.

Concisa interpretación de la obertura Coriolano y de la Primera sinfonía del compositor de Bonn, que tuvo en los movimientos postreros de mayor agitación, gratificante carácter danzable y empaque, menuetto y finale, la mejor resolución sonora y consecuente continuidad sinfónica, habida cuenta las definidas cualidades acústicas que muestra la sala. El Tercer concierto para piano dispuso por su parte y en la manos de Casals, una resolutiva, rotunda y moderna factura con la soltura formal que preconiza las cimas pioneras que le siguieron en el desarrollo de este género.
 
Luis Mazorra Incera
Foto: Pedro Casals.

Entre el gran repertorio y lo nuevo, en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas

Entre el gran repertorio y lo nuevo, en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas
Reseña: Septiembre 2011

Dos programas, en el Auditorio Alfredo Kraus, a cargo de Gunther Herbirg, situaron a la Filarmónica de Gran Canaria en la recta final de la temporada.

En el primero, tras una Obertura Trágica totalmente Brahmsiana en su alternancia de fogosidad juvenil y nostalgia otoñal, se estrenó Aura de Gran Canaria, donde Juan José Falcón Sanabria evoca el paisaje de su isla natal, con un lenguaje inconfundible, que ha ganado en vuelo lírico y sutileza tímbrica, decisivas las intervenciones de maderas y cuerdas, controlando las grandes expansiones de metales y percusión.
 
La Sexta de Tchaikovsky, llevada a un tempo generalmente vivo, obtuvo una lectura vehemente pero sin histerias, aunque no hubiera venido mal un finale más reposado. Las sinfonías núms.6 y 7, de Beethoven, protagonizaron el segundo programa.
 
Expuestas como las dos caras de un mismo creador, la Sextase recreó en el componente lírico, trasunto de una naturaleza imaginada donde las fuerzas primigenias se encuentran controladas por el intelecto, mientras la Séptima fue la manifestación de la potencia creadora, en su arrollador impulso rítmico, que únicamente se remansa en el adaggieto.
Excelente la prestación de la Filarmónica de Gran Canaria, que volvió a dar lo mejor de sí con el maestro Herbig.
 
Juan Francisco Román Rodríguez
Foto: Gunther Herbirg.

Toreros de París, en el Maestranza de Sevilla

Toreros de París, en el Maestranza de Sevilla
Reseña: Septiembre 2011

Michel Plasson es habitual ya en Sevilla, tanto en la ópera como en las temporadas de la ROSS en el Maestranza sevillano. Este año su prestigiosa batuta cerraba la de abono con un programa, como casi siempre, francés o relativamente francés.

La oración del torero, de Turina, es un fresco impresionista pintado con luz del Guadalquivir, aunque el maestro se inspirase en una tarde de toros en la Plaza de Madrid. […] Yo estaba en el patio de caballos, allí tras una puerta pequeñita estaba la capilla llena de unción, donde venían a rezar los toreros un momento antes de enfrentarse con la muerte”, en ese lenguaje textural que el compositor dominaba tanto como las armonías del jazz (esa nota blue casi al final), sugerentes, plásticas, luminosas.
 
Y precisamente de eso sabe mucho el director francés, de esos lienzos llenos de tinturas ocres de recogimiento, solemnes y brillantes de paseíllo, luminosas de algarabía y silenciosas en el último momento, antes de que todo comience…
 
Luego dos Scherezade: una de Ravel y la clásica de Rimski. La primera nos venía en versión para una mezzo providencial: Béatrice Uria-Monzon, de excelente presencia y madurez, de exquisita y sólida emisión, inteligente, de registro y agudos bien sostenidos y limpia dicción, con resultados sobrecogedores. Ya no nos gustó tanto la de Rimski, porque acaso el maestro presupone el trabajo técnico de la orquesta, sin dedicarse más que a la idea. Y por veces que la hayan tocado, es necesario siempre un repaso a fondo.
 
Carlos Tarín
Foto:Michel Plasson.

Alma puso alma, en el Auditorio de Zaragoza

Alma puso alma, en el Auditorio de Zaragoza
Reseña: Septiembre 2011

A la edad de la violinista Alma Olite y con el camino que tiene delante en su larga y prometedora carrera, actuar en el Ciclo de Grandes Solistas “Pilar Bayona” tiene que atenazar con responsabilidad y temor. En el concierto del Auditorio de Zaragoza, las sonatas para violín y piano, de Poulenc, y núm. 3 de Brahms fueron interpretadas exhibiendo grandes cualidades técnicas pero se echó en falta una carga de visceralidad. Alma puso alma en la ejecución, pero no estuvo Alma en las obras. Su acompañante, Vadim Gladkov, se volcaba con mayor pasión en el teclado. Sobre la lectura de la Fantasía brillante sobre temas de Fausto de Gounod, de Wieniawski, nada que objetar.

El zaragozano Antonio Ballestín estrenaba su Nosferatu, un solo de violín dedicado a la solista que pasa sin sentir, lo cual es buen síntoma. Inspirado en la novela de Bram Stoker, consta de seis partes programáticas sin interrupción siendo difícil establecer los límites de cada una, aunque eso no es inconveniente para la escucha ya que la obra funcionaría maravillosamente aunque no se especificase el programa literario.
 
Próximamente Olite prosigue su formación en Suiza. Ella es un buen vino joven que, pasando por buenas barricas formativas, irá ganando en solera.
 
Víctor Rebullida 
Foto: Alma Olite.

El gran órgano Merklin de la Catedral de Murcia

El gran órgano Merklin de la Catedral de Murcia
Reseña: Septiembre 2011

Organizado por el Cabildo de la Catedral de Murcia, ocho organistas ofrecieron un concierto a beneficio de los damnificados por el terremoto de Lorca.

Alfonso Sáez (Fantasía, del Te Deum op. 32, de Boëly); Loli Romero (Coral BWV 691, de Bach); Carlos Rafael Pérez (Sinfonía de la Cantata 29, arr. Ghering, del citado Bach, y Angelus, de las Escenas Pintorescas, arr. Hirschfeld, de Massenet; José Javier Padilla (Dos preludios corales, op. 122: «Herzlich…» y «O Welt…», de Brahms); Manuel Torregrosa (Preludio y triple fuga BWV 552, nuevamente de Bach); Alberto Muñoz (Canción Triste, Saeta nº 3 y Comunión, de E. Torres); Javier Artigas (Toccata en Sol mayor, de Dubois), y Alfonso Guillamón (Andantey Sortie, de Lefébure-Wély).
 
Titulados superiores, preparados, solventes, supieron acercarnos, con las lógicas diferencias, sensibilidad y visión de cada uno, a la austeridad expresiva de Boëly, la plenitud y majestuosidad de Bach, la grata orquestalidad de Massenet, la respetuosa densidad de Brahms; al gusto y sencillez de Torres, la espectacularidad y efectismo de Dubois, y al lirismo y el esplendor de Lefébure-Wély.
 
Y ocasión, ya que las autoridades culturales no las promueven, de escuchar esa joya que es el órgano Merklin de la Catedral.
 
Enrique Bonmatí Limorte

“In nomine Domini”, con los coros de Radio Televisión Española y la Comunidad de Madrid

“In nomine Domini”, con los coros de Radio Televisión Española y la Comunidad de Madrid
Reseña: Septiembre 2011

Con la participación unánime de los Coros de Radio Televisión Española y la Comunidad de Madrid junto con la Orquesta titular de esta última institución metropolitana y solistas vocales, Christoph Köning desde el podio ofreció, en el Auditorio Nacional, un preclaro correlato de religiosidad cristiana que podríamos tildar de ecuménico al margen de toda connotación impropia.

El punto de partida no fue sino la Sinfonía de la Reforma, a saber Quinta de un Mendelssohn establecido y preclaro, donde aquellos corales litúrgicos, en esta cuidada versión sinfónica tomaron prestancia, nitidez y agilidad inhabituales. Excelente y profundo arranque de programa que se hubiera justificado en sí mismo al margen de las obras que le siguieron.
 
 La Fantasía I sobre un “In nomine” de John Taverner, de Peter Maxwell Davies, moduló aquel primer episodio antes del descanso donde una aplicada tímbrica instrumental rivaliza, aventajada, con el origen vocal más o menos remoto en que se inspira. Voz que finalmente se materializó en el espléndido Stabat Mater del polaco Karol Szymanowski. Obra que conjugó su contundente por momentos, brillantez formal con un tono definitivamente intimista que, a la postre, inquieta en el abultado contexto de tamaño fresco de religiosidad sinfónico coral.
 
Luis Mazorra Incera
Foto: Christoph Köning.
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