Ritmo "On Line"
Revista Ritmo
Las grandes óperas
Selección de grandes óperas con el detalle de sus personajes, trama, comentario y versiones discográficas de referencia. Cada mes un nuevo título.

Szymanowski, Karol: Król Roger

Szymanowski, Karol: Król Roger

Los personajes

Roger II de Sicila.  Se debate entre cumplir su obligación de combatir la herejía y la duda y la zozobra que le generan el.hecho de sentirse atraído por las ideas del extraño personaje de El Pastor.Un barítono al límite de las fuerzas..
Roksana, su esposa. Absolutamente intuitiva. Defiende a El Pastor desde el primer momento y, llegado el momento, hechizada por la belleza del personaje, se une a su filosofía sin condiciones. Una soprano todavía más al límite.
Edrisi, sabio y consejero árabe. Peresonaje tangencial a la historia, pero con un interesante rol vocal. Un tenor de considerable vuelo. 
El Pastor. El desencadenante de todo. Una criatura distinta, muy hermosa, a la que se le ve como la reencarnación de la felicidad. Un tenor de bastante contenido exprsivo.
El arzobispo. Un bajo.
La diaconesa. Una contralto que puede cantar una mezzo. 

La trama
 
El primer acto resume todas las inseguridades del protagonista, Roger II,  rey de Sicilia, ante la aparición de una criatura indefinida, un Pastor que cuando es atacado por el Poder se compara con el mismísio Cristo.La obra comienza en la penumbra de la  catedral bizantina de Palermo, con un impresionante y extenso  coro del pueblo, que sirve para introducir el acto litúrgico que está teniendo lugar. Allí están el rey, su consejero Edrisi y su esposa Roksana. Pero también el horrorizado arzobispo que clama ante la aparición de un joven tan misterioso como hermoso; un peligro para la integridad de la Iglesia. Pide la cárcel para él por hereje, pero el rey no le escucha e, intrigado y atraído por el misterioso personaje, decide verle. El pueblo quiere verle muerto, pero al concurrir antre el rey, Edrisi y Roksana, a estos dos últimos les parece todo un personaje. La primera reacción del rey cuando llevan al Pastor ante él es de ira, pero poco a poco le vence la atracción y la curiosidad, y , en vez de condenarlo a muerte, que es su primera intención, lo destierra. Todavía vuelve a cambiar de opinión, y lo llama a palacio para hablar con él. Edrisi y Roksana aplauden la decisión de Roger II.
 
Segundo acto. Antes de llegar el Pastor a palacio nos enteramos de lo cada vez más inquieto que se muestra el rey, inquietud multiplicada por la ausencia de amor hacia él que percibe en su esposa. Los consejos de Edrisi no le sirven de mucho. Llega el Pastor, proclamándose como salvador de la Humanidad. Nueva incertidunbre del rey: quiere castigar al hereje, pero, por un lado, su mujer no se lo petrmite y, por otro, se siente vada vez más atraído por la criautura. Tal es el magnetismo del Pastor, que Roksana y Edrisi abandonan al rey para seguirlo. Este, definitivamente arrastrado por el Pastor y espantosamente solo, renuncia a ser rey y se convierte en peregrino para buscar al Pastor.      
  
En el tercer acto se precipita la “conversión” del Rey Roger. Este ha encontrado a Edrisi, primero, y a Roksana y el Pastor luego.Estamos en las ruinas de Siracusa, y Roksana convence a su marido para que siga al Pastor.Encienden un fuego ritual en el altar del teatro, donde aparece el Pastor transmutado en el dios Dionisos, hablando de sensualidad, de libertad, de la belleza, y el rey, convencido de que esa es la mejor filosofía para contuinuar viviendo, sigue al Pastor. Sale el sol, que es saludado por el monarca como una acontecimiento. .
 
Comentario
 
Król Roger es una maravilla en lo musical. Con influencias claras de Scriabin y Debussy (particularmente de otro monumento al hedonsimo, al panteísmo y a la sensualidad llamado El martirio de San Sebastián, que como esta es una obra para paladares exquisitos) salió de la pluma de Szymanowski definitavamente en 1924 –dos años antes de su estreno-  tras no pocas dificultades para adaptar el libreto, que él mismo escribió junto a Jaroslaw Iwaszkiewicz, poeta, ensayista y político polaco que se pasó la vida traduciendo desde los seis idiomas que dominaba, sin contar, claro, el polaco. De entrada, pues, es necesario consignar que el del Rey Roger es un libreto al que, en su aparente estatismo, hay que prestar mucha atención por su enorma calidad poética. Szymanowski tardó en finalizar su ópera siete años, aunque no sólo por su caótica manera de componer, sino porque la hiperactividad de Iwaszkiewicz lo retrasaba todo. Sea como fuere, a Szymanowsky le costó mucho sacar adelante la que acabaría siendo su segunda ópera. Se trata de una página de extrema originalidad, al margen de sus importantísimos valores musicales.Desarrollada sobre una línea sin máximos y mínimos, más de un comentarista ve en la pieza más un oratorio escenificado que una obra dramática. Sin embargo, por ello mismo es una ágina con grandes posibilidades para la invención escénica. La luz, el color, el sonido, la palabra misma, están continuamente sujetas a unas situaciones que no contrastan los sentimientos, en una “adialéctica” que a alguno le puede poner nervioso. En esa aparente confusión de ideas, sus elementod teatrales confluyen en una especie de estado letárgico continuado que resulta raro y muy, muy atractivo. Por otro lado, Król Roger, como otras tantas obras de otros tantos compositores que viven en el Norte, es un producto envasado entre perfumes de alto contenido mediterráneo. Szymanowski era un enamorado de Italia, y entre 1911 y 1914 gozó en varias ocasiones de una Sicilia que desde luego le inspiró buena parte de la música de esta ópera. De hecho, el entusiasmo que manifestó a su amigo Iwaszkiewicz aceraca de la mezcla de culturas que había conocido en la isla, convenció a este para que le ayudara en la redacción del texto. Lo bizantino, lo musulmán, el barroco más formalista, conceptual y teatral, la fuerza del mito griego observable en las soleadas ruinas de Selinunte, Agrigento, Erice, Taormina, etc.,etc. perturbaron la mente y los sentidos de Szymanowsky, inspirándole una música que emborracha con suavidad., que entra en el cerebro como una droga.  Sin la menor duda, y sintiéndolo mucho por las múltiples voces que acusan a Mortier de transgresor, para mí óperas como esta son las que hay que programar en el teatro madrileño..  
 
Las versiones discográficas
  • Thomas Hampson, Elzbieta Szmytka, Robert Gierlach, Philip Langridge, Jadwiga Rappe, Ryszard Minkiewicz. Coro y Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham. Dir.: Simon Rattle. (+ Sinfonía núm.4). EMI, 5565232. 2 CDs  
  • Andrzej Hiolski, Barbara Zagórzanka, Henryk Grychnik, Wieslaw Ochman, Leonard Andrezj Mróz, Anna Malewicz-Madey. Coro de chicos de la Filarmónica de Cracovia. Coro y Orquesta de la Filarmónica Estatal Polaca, Katowice. Dir.: Karol Stryja (+ Música incidental de Kniaz Patiomkin, V acto. Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Polaca. Dir.: Antoni Wit). Naxos, 8.660062-63. 2 CDs 
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  • Scott Hendricks, Olga Pasichnyk, John Graham-Hall, Will Hartmann, Sorin Coliban, Liubov Sokolava. Coro infantil de la Musikhauptschule de Bregenz. The Katowice City Singers´Ensemble-Camerata de Silesia. Coro de la Radio Poalaca de Varsovia. Orquesta Sinfónica de Viena. Dir.: Sir Mark Elder. Cmajor,702808. DVD
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Una ojeada rápida a las tres fichas de arriba pone de manifiesto enseguida un dato revelador: dos de las tres versiones escogidas no están ya circunscritas al área polaca en sentido estricto, como hasta finales de los 80 venía sucediendo: la primera versión que conocí fue la excelende de Robert Satanowski para Koch Schwan, un registro de 1988 con Florian Skulski, Barbara Zagórzanka, Zdzislaw Nikodem y Stanislaw Kowalski en los roles principales, todos ellos igualmente muy entonados, con los coros y la orquesta del Teatro Wielki de Varsovia, lugar donde, por cierto, se estrenó la obra .No es que en Polonia haya dejado de interesar la obra (tambiés es imporatnte la interpretación de Jacek Kaspszyk, con un inspirado Piotr Beczala como Pastor, que grabó en vivo el sello Accord en 2003), sino que los teatros y las compañías discográficas de Occidente al fin se ha rendido ante las bondades del título. La versión de Karol Stryja para Naxos, de 1990, sí mantiene el tono polaco, y muy bien, pero son más celebrables, en todo caso, la de Rattle, en primer lugar, y la consignada en DVD, una función que se pudo ver en el Gran Teatre del Liceu, en coproducción con el Festival de Bregenz del 2009, cuya toma quedó registrada en este DVD para la firma Cmajor.
 
Król Roger es, seguramente,  un título ideal para el disco, por su dificultad para ser montada en un escenario. Así lo entendió Simon Rattle, que la incluyó en su proyecto de grabación de las partituras sinfónicas del autor polaco para EMI. De todas las direciones nombradas, siendo todas buenas, es la mejor. Y el reparto cuenta con un inspirado Thomas Hampson como rey. Langridge es un gran Pastor y. Elzbieta Szmytka una suficiente Roksana. Con todo, me parece más recomendeble todavía el DVD, por el estupendo plus visual que aporta. Todos están bien, y es necesario recordar que al papel de Roksana está a cargo de la excelente Olga Pasichnyk, a la que también veremos en el Real en el mismo papel. John Graham-Hall es un Pastor de enorme fuerza visual, en una puesta en escena que trata con mucho respeto el fondo de la cuestión, un asuntop nada grato en un país como Polonia: la reencarnación de un nuevo Jesucristo que, en vez de predicar lo que predica la religión católica de hoy, defiende el disfrute del placer, la felicidad y la belleza. O sea, anatema total.
 
Pedro González Mira
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