Publicada en - / número Anterior a 2011
BIZET: Carmen. Elina Garança, Roberto Alagna, Barbara Frittoli, Teddy Tahu Rhodes, Keith Miller. Coro, Orquesta y Cuerpo de baile del Metropolitan, Nueva York. Dir.: Yannick Nézet-Séguin.
D.G., 0734581. 2 DVDs
(Universal )
La crítica
GARANÇA Y LOS DEMÁS
La función de ópera que sustenta esta grabación tuvo lugar el 16 de enero de 2010 en el Metropolitan neoyorquino. Se presenta en dos DVDs, porque incluye unas pequeñas presentaciones de Renée Fleming al principio y antes del entreacto que antecede al tercero, así como tres entrevistas al director musical Yannick Nézet-Séguin; a Barbara Frittoli y Teddy Tahu Rhodwes (Micaela y Escamillo) y al autor de la coreografía Chrostopher Wheeldon. En total, no llegan a tres minutos las “imprescindibles” explicaciones de la soprano norteamericana, y algo menos de 10 duran las tres entrevistas juntas. Es decir, dos DVDs para una Carmen, pero eso sí, muy... documentada. De entrada, por consiguiente, mal.
Pero,independientemente de ello, ¿cómo es el producto? Pues tiene unos cuantos puntos de interés importantes, y quizá suficientes para decidir su compra. Aunque sea esa una decisión a valorar al final, pues hay otros que lo son menos. Comenzando por la dirección musical, el muy emergente Nézet-Séguin plantea una lectura muy personal. A mi entender algo inmadura, pero repleta de detalles de muy buen director de orquesta y, lo que es más importante, muy conocedor de los problemas que se suelen presentar en una versión operística en vivo. Por ejemplo, resuelve con portentosa habilidad la relación entre lo que él le pide a los cantantes y lo que estos están dispuestos a entregarle; reacciones muy distintas, en todo caso, en el caso de los dos protagonistas, como veremos muy generosa y sobrada de medios en el casi de la chica, y tacaña y muy justita canoramente en el del chico. Pero volviendo al director, me parece muy bien el tono general con que aborda el todo, una visión nerviosa, juvenil, a veces incluso un punto apremiante. Pero creo que todavía le falta detenerse a pensar en ciertas decisiones a la hora de escoger los tempi, y sobre todo la planificación de los mismos, pues a veces es poco elástico, y eso –creo- no le conviene al trazado dramático de una pieza. que fluctua tanto entre lo jocoso, lo patético y lo dramático. Sin duda, hay aquí un director de recorrido para Carmen; el tiempo dirá.
Quien me ha parecido que acierta de lleno es Elina Garança. La voz –como ya sabemos- es importante y adecuada en todo para el rol de la gitana. Pero la buenísima noticia es que su físico, sus espectaculares dotes de actriz y su facilidad para hacerlo todo bien al mismo tiempo (cantar, expresar con la voz, actuar y bailar) suman a esos medios vocales naturales un impresionante valor añadido para la composición final del personaje. En otras palabras, la Garança se sale. Pero se sale tanto, que quizá a uno le deje de interesar demasiado pronto la mayor parte lo que le rodea. De esa sensación se salvan los comprimarios, que se mueven bien; la inatacable Micaela de la Frittoli ( una más, y por ello poco destacable) y el interesante –sólo vocalmente, aun con la buena planta que se gasta- Escamillo de Teddy Tahu Rhodes, que pide a gritos que alguien le dirija mejor.
Y a propósito de dirección... ¡Estamos en el Met, y ahí todo es posible! Como por ejemplo que los soldados anden tocados con en inevitable tricornio o que los chicos del personal civil anden disfrazados de chulos madrileños, con sus chalequitos a cuadros y sus gorritas ladeadas; por no hablar del enorme crucifijo que cuelga del cuello de Don José antes de asesinar a Carmen, naturalmente previa pequeño gesto de disculpa dirigido a él. Claro que todo esto enmarcado en un decorado con aspiraciones abstractas, un poco a mitad de camino entre la contundencia granítica de Chillida y la curva peligrosa del Guggenheim neoyorquino. Un despropósito. Y por supuesto aderezado por una coreografía con pretensiones modernas para estilizar los orígenes flamencos de la cosa. Ni el último Carlos Saura, tan dado a esas cosas, premititiría tal modernez.
¿Se me queda algo en el tintero? Pues sí, claro.La única razón de auténtico peso por la que uno podría dudar a la hora de comprar estos DVDs: el tramposísimo Don José de Roberto Alagna. Ignoro si los trucos vocales de toda clase a los que somete su parte musical los ha tenido que instrumentar ahora porque ya no puede cantar como es debido el papel, o siempre ha sido así porque no lo ha podido cantar nunca. Menos mal que, al menos, no sobreactúa demasiado. El caso es que a la señora Garança sólo le falta la bolsa de papatas par que su banquete sea total: literalmente, se lo come.
En fin, yo, por ver y escuchar a la señora, haría el esfuerzo económico. Pero claro, quzá el horno sólo esté para bollos más baratos.
PGM