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Los directores de escena en la temporada 2009/10 del Teatro Real.

Francisco Villalba Talavera

Hoy son los que en muchas ocasiones, para nuestra desgracia, manejan el cotarro de la ópera, pero también en otras los que la iluminan con una visión moderna e inteligente de algunos libretos infumables. Por este motivo quiero comentar la trayectoria de algunos de los que participarán en la próxima temporada del Teatro Real y los espectáculos que nos van a ofrecer.

Dos directores habituales se harán cargo de tres espectáculos. Con L’Incoronazione di Poppea, Pizzi concluirá su notable trilogía de Monteverdi. Gian Carlo del Monaco repite el Simón Boccanegraque ya vimos en el mismo teatro en la temporada 2002 y que espero haya reelaborado ya que aquel espectáculo fue de lo más insulso que imaginarse pueda. Supongo que eliminara la reiterativa proyección de olas al fondo del escenario que acababa siendo insoportable. También del Monaco, dirigirá Andrea Chenier, una producción procedente de la Ópera de París donde se estrenará el próximo mes de diciembre.

Abrirá la temporada esa maravilla que es la Lulu de Alban Berg en una coproducción con la Royal Opera House Covent Garden donde se estrenó el pasado 4 de Junio, dirigida por el alemán Cristof Loy del que ya vimos en 2006 una aceptable Ariadne auf Naxos straussiana, que obtuvo en el Reino Unido el premio Lawrence Olivier. Loy que ha estudiado además de dirección de escena, historia, arte y filología italiana,  comenzó su carrera como director de escena para operas hace unos once años y ha confesado su absoluta admiración por las creaciones de tres compositores, sus favoritos, Monteverdi, Mozart y Verdi, aunque esto no le haya impedido dirigir obras de Gluck, Haydn, Rossini, Berlioz etc,. Sus tres directores de escena mas admirados son Strehler, Chéreau y Luc Bondy del que fue ayudante por un cierto periodo de tiempo. Su concepción de Lulu es la de un espectáculo frío, analítico y tremendamente duro sin ninguna concesión a la facilidad pero muy apreciable en su conjunto y esperemos que en esta ocasión si tenga la profesionalidad de tomar las riendas de la reposición ya que en la antes mencionada Aridane auf Naxos ni apareció en el teatro.

Elio de Capitani, reputado director de escena italiano, actor y autor, cuyo nombre aparece ligado al Teatro dell’Elfo, de Milán, cuenta, que yo sepa, en su currículo como director escénico de ópera exclusivamente con un soporífero Simón Boccanegra en 2001 para La Fenice de Venecia y ahora con el espectáculo con el que se presenta en el Teatro Real, que esperamos tenga más fortuna que aquel, La Vera Costanza de Haydn, en multitudinaria coproducción con el Teatro Pergolesi de Jiesi, el Teatro de Ratisbona, La Opera de Wallonie de Lieja, el Teatro Nacional de Sofía y el Teatro Comunale de Treviso.

Joan Font de Els comediants que ya se desenvolvió con soltura en el mundo rossiniano con una ingeniosa y ligera Cenerentola, dirigirá L’Italiana in Algeri, un espectáculo coproducido con el Maggio Musicale Fiorentino, el Gran Teatro de Burdeos y la Gran Ópera de Houston.

De la bella y conmovedora Jenufa de Janacek se encargara Stéphane Braunschweig, un excelente director de escena francés nacido en 1964 que sin renunciar a la modernidad en sus espectáculos no cae en el narcisismo tan al uso. Esta Jenufa viene precedida de un éxito clamoroso en el Teatro alla Scala de Milán cuando fue representada allí en 2007, aunque su estreno tuvo lugar en 1996 en París en el Théâtre du Châtele. Braunschweig es amante de la simplicidad escenográfica compensada con un intenso análisis de los personajes y sus relaciones, muy efectivo y teatral.

Alex Rigola actual director artístico del Teatre Lliure de Barcelona nos embarcará en el Holandés errante wagneriano, pésimamente recibido en su estreno el el Gran teatro del Liceo de Barcelona,  con el que es coproducción, que traslada la acción de la ópera a una fabrica de enlatados de productos del mar e incluiye desnudos femeninos que no vienen a cuento en la escena final, además de otras arbitrariedades tan del gusto de cualquier director de escena que se precie hoy en día.

Francisco Negrin, nacido en Mejico en 1963, de padre madrileño, madre griega y educado en el sur de Francia, comenzó sus pasos en el mundo de la ópera en el festival de Aix en Provence y posteriormente en el Teatro de la Monnaie en la época en la que Gérard Mortier era su director artístico. Actualmente reside en Barcelona. Negrin nos ofrecerá su visión de L’Arbore de Diana de Martín y Soler. Aunque pertenezca a la penúltima generación de directores de escena es de los que procura ser respetuoso con los libretos y las partituras. Bendito sea.

Robert Carsen que para mi ha hecho historia en el Teatro Real con dos producciones fuera de serie una de Diálogos de Carmelitas de Poulenc y otra de Katia Kabanova de Janacek, este año nos va a mostrar su rostro menos amable con Salomé de Richard Strauss. Carsen ha confesado su poco afecto por este compositor y cuando lo lleva a escena suele despanzurrarlo sin piedad. Esta Salomé de Karsen, no de Strauss, estrenada en Turín es una arbitraria reelaboración de la historia trasladándola a nuestros días y a una especie de consigna de un casino al estilo de los de las Vegas...No contaré más para no desvelar los secretos de esta ridícula reelaboración del mito bíblico recreado por Strauss genialmente como un compendio de decadencia y lubricidad y rumiado por Karsen con gran sentido teatral pero contradiciendo sin remilgos las intenciones de su creador. 

Emilio Sagi que este año nos ha regalado unas Bodas de Figaro sensacionales, regresa con su ya vista en 2004 pero excelente producción de Ilviaggio a Reims de Rossini. La demostración fehaciente de que con un presupuesto mínimo pero con inteligencia y sentido del teatro se puede hacer lo que sea. Sagi ha modernizado la obra sin traicionar su espíritu, un malabarismo para el que pocos están capacitados.

Die tote Stadt de Kongold, esa bellísima opereta trágica a la que hoy se pretende elevar a la cima de las creaciones operísticas de siglo pasado por el simple hecho de que su compositor pertenece al grupo de los músicos descalificados por el nazismo por unos motivos u otros, la veremos en la ya añeja aunque excelente producción del alemán Willy Decker que se estrenó en el Festival de verano de Salzburgo en 2004 y ha viajado por Viena, Ámsterdam, Barcelona y San Francisco, una largo recorrido que no se si habrá dejado huellas en un espectáculo que en sus inicios fue francamente bueno. Decker en esta ocasión ha acertado al recrear el mundo onírico de la obra y su mezcla de sueño, religión y sexo.

La crisis que asola el mundo de la ópera se hace evidente en el elevado número de coproducciones y si no hay más remedio habrá que aceptarlo, pero siempre con la reserva que supone el que ningún teatro tiene un escenario idéntico al de otro, por lo que  salvo raras ocasiones es preciso adaptar los decorados, que las características de los interpretes también varían y esto no es lo peor, lo peor es que los grandes directores que firman muchas de estas producciones suelen hacerse cargo de las premiére, pero en las reposiciones brillan por su ausencia y encargan el trabajo a sus ayudantes con lo que los espectáculos pierden identidad. Esperemos que en el Real tomen medidas para evitarlo.

martes, 01 de septiembre de 2009
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