Fernando López Vargas Machuca
Escribí en mi última entrada en FORUMCLÁSICO sobre la progresiva desaparición de la crítica de conciertos -y de ópera, se entiende- en los diferentes medios periodísticos locales y nacionales, y me quedé apuntando que si hay alguna vía en la que en el futuro los aficionados puedan acceder a comentarios y valoraciones de los espectáculos que se ofrecen en estos mundos de Dios, ésta es la de Internet.
Tanto los blogs (mayormente individuales) como los foros (de índole colectiva, claro, aunque la participación pueda estar sometida a restricciones) que pululan por la red ofrecen una extraordinaria cantidad de información, que va desde cotilleos varios entre bambalinas hasta las más sesudas criticas que uno se pueda pensar, pasando por recopilaciones de lo que aparece en la prensa e incluso, en los casos más atrevidos, registros piratas -grabadora en mano- del evento comentado.
Las ventajas de este medio son importantes. La primera es la inmediatez: ya no hay que esperar uno o dos días -en el caso de los diarios- o dos meses -revistas especializadas- para encontrar una valoración. La segunda es la cantidad: frente a la cifra cada vez más reducida de críticas “oficiales” se incrementa vertiginosamente el número de comentarios espontáneos en la red. La tercera es la libertad: a las vanidosas direcciones de los teatros, a los no menos endiosados músicos de turno, a las desvergonzadas casas discográficas y a los manipuladores políticos en el poder les resulta mucho más difícil presionar a blogueros y foreros que a la prensa tradicional, donde el chantaje sobre la inserción de publicidad ha hecho y sigue haciendo estragos.
Claro que el mundo de Internet tampoco es precisamente idílico. Y es que quienes participan con cierta regularidad en la red forman un grupo no menos variopinto que el de los críticos “oficiales”. Aquí también hay gente que sabe escribir y que no sabe; que sabe de lo que escribe y que no tiene ni puñetera idea; constructiva y destructiva; honesta y con intereses creados; y así un larguísimo etcétera. Cada lector tendrá pues que conceder a cada una de esas firmas la credibilidad que considere oportuna. Por no hablar de la cuestión del anonimato, que si por un lado permite gran libertad a la hora de opinar, por otro ofrece vía libre a un montón de psicópatas -tanto en el “bando” de los artistas como en el de los espectadores- para llevar a cabo venganzas personales y realizar acosos varios.
Sea como fuere, con sus ventajas y con sus inconvenientes, es Internet el lugar donde desde hace ya tiempo los aficionados mejor pueden intercambiar información, leer valoraciones y contrastar experiencias sobre eso que llamamos “música clásica”. Y dentro de poco será el único, al menos en lo que a la música en vivo se refiere. Por ello quiero animar a todos ustedes a bucear, con una buena dosis de prudencia e inteligencia, por este universo infinito de la red, a encontrar su lugar en el mismo -hay posibilidades para todos los gustos- y a participar en él todo lo posible. Cuantos más seamos, mucho mejor.
martes, 01 de septiembre de 2009