Jordi Caturla González
A Love Supreme es el título de una de las grandes creaciones de jazz de todos los tiempos. En 1964, el saxofonista John Coltrane reunió a McCoy Tyner (piano), Jimmy Garrison (bajo) y Elvin Jones (batería) en los estudios del mítico Rudy Van Gelder para grabar una suite en cuatro partes de difícil clasificación: hard bop, free jazz, jazz modal… todos ellos se dan cita en este milagro musical lleno de misticismo. Coltrane habla en las notas del disco de un renacer espiritual que le lleva inexorablemente a concebir esta “humilde ofrenda a Él”. Se sea creyente o no, lo cierto es que al escuchar A Love Supreme uno tiene la sensación de hallarse ante algo mágico y catártico; si es de inspiración humana o divina, poco importa. Desde las primeras notas de saxo y los impresionantes ritmos de batería iniciales, asistimos a una sesión musical verdaderamente trascendental que deja una huella imborrable.
La escucha, no obstante, no es sencilla. Requiere atención y una mente abierta a la innovación. Sí, A Love Supreme sigue siendo innovadora. Como las grandes, es ya una obra intemporal que va más allá de etiquetas y estilos. Como dijo Elvin Jones: “Música. Así es como yo lo llamaría”
miércoles, 01 de julio de 2009