Gonzalo Pérez Chamorro
Primero. En los cuartetos de cuerda encontramos los sentimientos más hondos, las confesiones privadas de cada compositor. Por tanto, hablamos de obras maestras indiscutibles.
Segundo. Excepto la música barroca y Wagner, no hay un solo grande que no escribiera para esta formación. Y en bastantes casos son los cuartetos de cuerda parte fundamental de su producción, como el caso de Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Dvorak, Brahms, Bartók, etc.
Conclusión. Gran parte de la mejor música escrita jamás, está escrita para cuarteto de cuerda.
Segunda conclusión. Sospecho que no comparte el mismo grado de entusiasmo un concierto sinfónico que el de un cuarteto de cuerda.
Durante marzo y abril el Tokyo String Quartet visitará España (31 de marzo en Valencia, 1 y 2 de abril en Madrid, 4 de abril en Las Palmas). El Cuarteto de Tokyo, fundado hace casi cuarenta por cuatro japoneses, hoy refundido en un cincuenta por ciento de occidentalidad y orientalidad original, es la formación que más me ha impactado en la música de cámara de los últimos veinticinco años. Superior al excesivo protagonismo de su primer violín del Alban Berg Quartet, hoy el Tokyo aún, tras la marcha de dos violinistas como Oundjian y Kopelman, se ha regenerado y sigue siendo una formación ejemplar, que ha sido “castigada” por las casas discográficas (aún así, su discografía, para DG, VOX, RCA, BIDDULPH y ahora HARMONIA MUNDI es considerable, pero insuficiente, contando que en un noventa y nueve por ciento sus grabaciones son referencias absolutas), grabando menos de lo que debían. Esta gira es una oportunidad para redescubrir a una formación irrepetible en la historia de la música. Su Beethoven o su Bartók ya forma de la historia de la fonografía.
Querido lector, si deseas poner tu granito de arena y comentar aquí que te llevarías del Tokyo a tu isla desierta, estás a tiempo.
domingo, 01 de marzo de 2009