Nieves Pascual León
El próximo lunes 2 de febrero se representará en el Palau de les Arts de Valencia la première del Fausto de Gounod, espectáculo programado por el coliseo en esta tercera temporada.
Si retrocedemos treinta y cinco años en la historia cultural valenciana nos encontramos con otra representación de la misma ópera (16 de mayo de 1974), programada por la entonces existente AVAO (Asociación Valenciana de Amigos de la Ópera) y con un reparto de lujo, que contaba con las intervenciones de Ángeles Chamorro, Jaume Aragall y Justino Díaz.
Decía Darwin que la historia se repite y que ese es uno de sus errores. Si bien el recuerdo de AVAO resulta ya lejano y si bien en el caso del Palau de les Arts se trata de un proyecto de muy diferente índole, lo cierto es que en ambos casos se trata de la irrupción de la cultura operística en el ámbito cultural valenciano.
Algunos de los aciertos de la Asociación fueron el apostar en sus repartos por compañías extranjeras que traían repertorio desconocido en Valencia, como el ruso o el alemán, y por jóvenes cantantes como José Carreras, Juan Pons o Plácido Domingo, valores entonces en alza y que ahora ocupan los primeros puestos en los principales carteles de ópera del mundo. Otra clave de AVAO fue contar con grandes estrellas, como ya entonces lo eran Montserrat Caballé, Pilar Lorengar o Jaime Aragall.
Pero, a la hora de extraer conclusiones, hay que aprender también de los errores de AVAO para no tropezar, por segunda vez, en la misma piedra. Centrémonos, pues, en tratar y analizar las causas de su quiebra.
Es innegable la falta de fondos de AVAO desde su fundación en 1971. Como iniciativa privada, contaba con poco dinero público, apoyándose, mayoritariamente, en lo recaudado en taquilla. No vamos a entrar en el aspecto económico del Palau de les Arts, pero es obvio que, afortunadamente, no corre la misma suerte que la antigua AVAO.
Por otra parte, un segundo error de la Asociación fue sobreestimar la capacidad de asimilación del público: a peras de que, en los primeros años, el Principal gozaba de un lleno absoluto, la ampliación a doble función daría muchos problemas económicos. Sin embargo, en la actualidad contamos con la prensa y con medios de comunicación como televisión, radio o Internet, que propagan los acontecimientos de la vida cultural valenciana, incluso creando un turismo operístico de élite. En este sentido, hay que preocuparse por crear una afición que, si hubieran continuado las temporadas operísticas de AVAO, sería algo a favor de las nuevas representaciones.
AVAO vivió en Valencia entre 1971 y 1979, apenas nueve años en los que su trayectoria económica y en la programación fue claramente en descenso. ¿Nos irá ahora mejor?
domingo, 01 de febrero de 2009