Gonzalo Pérez Chamorro
“¿Habrá quién pueda invertir el girar de los astros
para volver al comienzo y empezar de nuevo?”
(Peter, escena 2ª del Acto I de Peter Grimes)
La ópera más conocida de Benjamin Britten no deja de ser la más inquietante, y eso que su catálogo está bien servido por títulos escalofriantes, muy penetrantes en las miserias y miedos humanos. Peter Grimes es una obra maestra en todos los sentidos: desde el musical, que tiene una partitura maravillosa, al teatral, que posibilita la creación de un entorno opresivo en un pequeño pueblo marítimo inglés. Además tiene la habilidad y genialidad teatral de describir perfectamente a los personajes del pueblo, sintiéndote tú uno más de esa extraña comunidad que acusa y acusa a Peter antes de mirarse cada uno al espejo. Algo parecido hizo John Ford en El hombre tranquilo, nos hizo pertenecer a Inesfree tan pronto como había transcurrido un tercio de la película, cada espectador se convertía en un habitante más del pueblo.
Esta versión que traigo en “Los imprescindibles”, no es la mejor en conjunto: necesitaríamos la dirección de Colin Davis, el Peter de Pears, la Ellen de Harper y teatralmente hablando, cosas de Decker (se vio en Madrid en la primera temporada de la reapertura del Real, con dirección de Pappano, que sería un acierto su edición, ya que se emitió por TVE) y alguno más. Este cóctel es imposible, pero lo más cercano lo tenemos en este Peter Grimes firmado por el tándem Atherton-Albery, de un conocimiento mayúsculo del asunto. Si en deuvedé conocíamos la excelente versión de Colin Davis con Moshinsky (NVC), su calidad audiovisual no estaba a la altura de su resultado artístico. En cambio, esta de Atherton es de una sensibilidad musical casi superior, muy moderna en la tímbrica y en las texturas (“shostakovianas”) y con una dirección nada aparatosa (Pappano). La escena de Albery, nada bonita (sus mayores aciertos están en las escenas 2ª del Acto I y 1ª del Acto II), es apropiada para entender el tormento de Peter, encarnado por el descomunal Philip Langridge, uno de esos cantantes-actores que se apoderan de tu atención en nada aparecen en el escenario. Más íntimo que Vickers, más cercano al ideal de Pears, Langridge es ese señor que todo lo que canta parece haberse refinado al pasar por su interpretación. Insisto, de cine. El resto de personajes, ideales, cuando no excelentes, como Alan Opie como Balstrode.
Arthaus debería reeditarlo con DTS, aunque el original suena muy bien. Recuerdo al lector que para muchos colegas Peter Grimes no faltaría en una lista de las diez óperas imprescindibles.
Britten – Peter Grimes. Langridge, Cairns, Opie, Howard, Greenan, Poulton, etc. English National Opera Orchestra and Chorus Dir.: David Atherton. Director de Escena: Tim Albery. (Subtítulos en español).
lunes, 01 de marzo de 2010