Jorge Binaghi
He vuelto a escuchar en vivo, tras varios años de no hacerlo, a Cecilia Bartoli. Hace una gira, como suele, con generosos extractos de su último disco, el de los castrados, como siempre presentado con gran pompa y de forma cuidada y exquisita. Al parecer ha sido un ‘hit’ en los Estados Unidos, y eso no es mala noticia en el mundo de la música clásica y menos aún para su discográfica, que en un momento se había empeñado en hacernos creer que Bocelli era un tenor (a lo mejor sigue empeñada, y Bocelli también).
La Bartoli es una cantante de disco, y eso nada tiene de malo. Pero en vivo el valor indudable de sus exhumaciones o redescubrimientos (que hasta ahora se han quedado sin más continuidad que la que ha podido darle la propia artista, y jamás han afrontado la prueba de un título en versión completa) depende no sólo del público fiel que abarrota inmensas salas, o de su presentación tan estudiada como la de sus cd o videos (para el caso, salió con capa,botas, pantalón, blusa, chaqueta y guantes, de los que se fue liberando, y cuando uno esperaba el final del strip tease apareció con llamativa falda roja y blusa dorada, y de los castrados nadie se acordó), sino de la realidad de su voz. Y allí aparece el problema de un instrumento pequeño y artificial, con una coloratura ‘sui generis’ y unos ‘agudos’ muy peculiares, que en un equipo resisten mucho mejor la prueba que en la audición directa y sin micrófono.
Promete, según el programa y para un futuro cercano, versiones completas –en forma de concierto- de GIULIO CESARE (Cleopatra; no está mal que lo aclare ya que podría cantar todos los roles de la ópera sin la menor duda, salvo Achilla y tal vez Nireno o Nerina) en París y, en localidad menos expuesta (Dortmund), NORMA: será interesante, si lo hace, que supongo que sí, ver el resto del elenco y la orquesta y maestro elegidos (para no hablar de la versión: a lo mejor han tropezado con alguna alternativa escrita para la Malibran como LA SONNAMBULA que ya nos ha presentado, aunque con variable fortuna crítica).
martes, 01 de diciembre de 2009