Francisco Villalba Talavera
Por los habituales mentideros de la música se comenta lo que posiblemente será la próxima temporada de ópera en el Teatro Real y si en la presente la huida de habituales ha sido notable, me temo que en la próxima, si los rumores se confirman, la desbandada va a ser de las que hacen historia.
El siguiente artículo es un ejercicio de imaginación ya que está fundamentado en las diversas noticias captadas al azar y en un seguimiento de la trayectoria del Sr. Mortier durante los años de su mandato en el Palais Garnier y en la Ópera de la Bastille.
Según he deducido, las óperas que integrarán la temporada en principio, salvo cuatro excepciones, Mahagonny de Kurt Weill, Król Roger de Szymanowski, el San Francisco de Asís de Messaien y un estreno absoluto, Página en blanco de Pilar Jurado, son repertorio puro y duro. Evgueni Onieguin de Tchaikowski, El Caballero de la Rosa de Richard Strauss, El Tríptico de Giacomo Puccini, Werther de Jules Massenet, Iphigenie en Tauride de Gluck y Las Bodas de Fígaro de W.A. Mozart. En el papel la propuesta no es desdeñable. Mahagonny es una extraordinaria obra, un tanto pasada de moda en su discurso socio político, pero aún valida por la estupenda música con que la sirvió Kurt Weil. Aunque Mahagonny no pasa de ser un musical, extraordinario sí, pero un musical. El mayor atractivo de su estreno en el Teatro Real; la única producción que será estreno absoluto en la próxima temporada con la de Página en blanco de Pilar Jurado, reside en que parece que la puesta en escena se encomendará a la Fura dels Baus, grupo que está muy de moda y que mantiene buenas relaciones con el nuevo gerente de la institución desde que les encomendó en el Festival de Salzburgo de 1999 una La Damnation de Faust de Berlioz, multimedia y de enorme impacto visual. Król Roger (El Rey Roger) sea más que bienvenida porque esta sí es una obra maravillosa, además tiene la ventaja para los “reticentes” a la música del siglo XX de que su duración es de una hora y media. Aquí el problema surge por el director teatral al que le ha sido encomendado la obra, el polaco y habitual de la era Mortier en París, Warlikowski, uno de los más disparatados registas actuales del que en el Teatro Real guardamos un grato recuerdo por su dirección del Caso Makropulos de Janaceck, pero que con el Rey Roger se ha descolgado con un espectáculo que no tiene nada que ver con el texto de la obra y que fue un sonoro fracaso teatral, no musical, en su estreno en la Bastille este mismo año. El gran aliciente, si no estoy mal informado, será contar con Mariusz Kwiecien en el papel protagonista que ya interpretó en la misma producción en París, un magnífico barítono polaco al que escuchamos el Conde de la Bodas de Fígaro en la temporada pasada. San Francisco de Asis es un “must” aunque yo la única vez que la he visto en 1998 en el Festival de Salzburgo me aburrió hasta la saciedad, aún así reconozco que hay que representarla porque muchos sesudos musicólogos y algunos aficionados la consideran el no va más. Pero su estatismo y su enorme duración, más de cuatro horas, no la hacen accesible para todos los públicos, quizá por eso se programará, según mis fuentes, fuera de abono y en un recinto que no será el Teatro Real. Su mayor aliciente es que si se repite el tandem artístico con que se estrenó en París en 2004, Sylvain Cambreling como director musical y Stanislas Nordey, como director de escena, el alto nivel de la representación parece asegurado, ya que en aquél entonces las críticas fueron excelentes. Del reparto no tengo la menor idea, pero no me extrañaría que la “inevitable” y supervalorada Christine Schäfer se hiciese cargo, como ya lo hizo en París, del papel del Ángel. Del estreno absoluto de Página en blanco de Pilar Jurado carezco de información y por ello, en principio, lo acojo con interés pero sin demasiadas expectativas.
El repertorio hará acto de presencia con el Evgueni Onieguin en la producción de Tcherniakov estrenada en el Bolshoi de Moscú y que después ha pasado por la Bastille y por la Scala de Milán. Las reacciones han sido muy encontradas al respecto de la dirección de escena de Tcherniakov. En el Bolshoi la viuda de Rostropovich, Galina Vishneskaia, abandonó el teatro indignada comentando que aquello no era Onieguin; en París fue un éxito absoluto de crítica y público y en la Scala el público la contestó airadamente. Ya veremos. Dos compositores por los que Mortier nunca ha mostrado el menor cariño, Richard Strauss y Puccini, parece que también estarán presentes en la temporada. Del primero El Caballero de la Rosa, con una producción del fallecido Wernike que tuve la desgracia de contemplar en su estreno en el Festival de Salzburgo de 1995 y que revisado este año en su retrasmisión del Festival de Baden Baden me ha parecido aceptable, quizá por la dirección musical de Thielemann y un reparto de estrellas del canto seleccionado entre los más granado que hoy se nos puede ofrecer. Sin embargo las apariencias engañan. Wernike despanzurró la obra sin misericordia, eliminando lo que en su opinión es “edulcoramiento“ vienes, y no respetó ni lo que el imbatible texto de Hofmannsthal nos dice, ni lo que la maravillosa música de Strauss nos sugiere, por mucho que haya abundancia de espejos, una carroza, etc. en el escenario y demás elementos decorativos, estos sí edulcorados, para que el plato sea ingerido sin dificultad. Claro que el tiempo pasa y lo que en 1995 me pareció infumable hoy quizá lo soporte. De la dirección musical y del reparto vocal no puedo adelantar nada. De Puccini, aunque esto no es seguro, tendremos el Tríptico estrenado en Los Ángeles en 2008 en una producción dirigida teatralmente por William Friedkin : el Tabarro y Suor Angelica, y por Woody Allen : Gianni Schicchi. También sin seguridad se habla de un Werther dirigido en lo teatral por Benoît Jacquot, y que fue estrenado en la Bastilla en Febrero de 2009. Plácido Domingo y Susan Graham encabezarán, según parece, el reparto de Iphigenie en Tauride de Gluck en la misma producción de Stephen Wadsworth que tuvimos oportunidad de ver el año pasado en Valencia. Finalmente se repondrán las bellas Bodas de Figaro de Mozart, dirigidas en lo teatral por Emilio Sagi que vimos este año en el mismo teatro y que tuvo excelente acogida por parte del público y la crítica.
Esto es un avance y habrá que esperar su confirmación cuando se haga pública la temporada definitiva por parte del Teatro Real. Esperemos que el nivel de directores musicales sea prometedor y los elencos de cantantes de la categoría que es de esperar con la nueva dirección artística de la entidad.
martes, 01 de diciembre de 2009