viernes, 06 de noviembre de 2009 13:05
Sr. Atogna, tiene usted un don. Ya no sé cuantos comentarios llevo en este blog convencido de que será el último, y usted consigue que vuelva a intervenir. Debe estar el Sr. Caturla alucinado y espero que satisfecho del éxito de su blog. También veo que por su parte vamos entrando en razón.
Yo, como usted, detestaba la música contemporánea (casi toda), y pensaba que fuera de la tonalidad no hay salvación. Que hay que ser un auténtico genio para hacer música que se tenga de píe sin recurrir al juego de la tónica y de la dominante; lo que luego he descubierto es que también hay que ser un genio para hacer lo propio con la tonalidad. Fue precisamente la autocrítica la que me hizo cambiar de opinión. "El sistema tonal es poderoso" dice usted, muy cierto, de ahí que perviva en la música comerciasl, la de cine etc. No así en el pensamiento musical, música culta o como queramos llamarla. ¿Por qué? Porque la tonalidad se basa en unas polaridades que tiene una combinatoria limitada, pasado un tiempo y tras varias generaciones de genios poniendo lo mejor de su ingenio en ello el invento no da más de sí. La cosa duró los siglos XVII, XVIII y XIX, y no enteros, y sólo en occidente. La modalidad en cambio lleva funcionando desde ni se sabe y en toda tierra conocida. Muchos que reclaman la tonalidad por rechazo a la música culta actual deberían olvidarla y reclamar la modalidad, de riqueza infinita... (Y entender que hay compositores que, de cuando en cuando, la estamos usando, y nos llaman atonales sin tener la menor idea de lo que dicen).
Por otra parte, hay algunos compositores neotonales, bastante pujantes en España. Espero que me sorprendan algún día con algo de interés. Lo que he escuchado hasta hoy no lo voy a calificar aquí por respeto a quienes creen honradamente en lo que hacen.
Con la tonalidad se han producido obras geniales, cierto, pero también ha servido de muletilla para lo más ratonero y zafio. Transgrediendo la tonalidad ha pasado otro tanto: los logros de Debussy o Scriabin son excepcionales, como lo son las obras de verdadera valía hechas hoy en día. Lo que quiero que comprenda es que no hay marcha atrás en el abandono de la tonalidad, como no lo hubo al pasar del gregoriano a la polifonía.
Cuando he programado en Radio Clásica (no sólo en La Noche Cromática) he puesto especial cuidado en buscar lo que me ha parecido lo mejor de la música actual, con algo de manga ancha en cuanto a la música española, por ser una radio de titularidad pública. Hoy no sé lo que hacen, ya que apenas la escucho, creo que no hace falta que explique las razones. Lo lamento por los oyentes ya que el mayor elogio que he recibido por mi trabajo (y el de María Santacecilia) era el de gente reacia a la música contemporánea, como usted, pero que me decía escuchar con agrado la música actual programada en La Noche Cromática.
Como artista plástico habrá visitado esas exposiciones colectivas en las que hay dos o tres muestras de cada artista, ¿a que se sale con una idea bastante deprimente del arte actual? Sin embargo, pasado un tiempo, resulta que alguno de los que participaban en esa muestra acaba teniendo su exposición monográfica que deja a los entendidos con la boca abierta. Algo parecido pasa en música, con la diferencia de que en las artes plásticas se mueve mucho dinero y en el de la creación musical muy poco. Al menos, evitemos el tópico del arte subvencionado, ya que trabajamos casi siempre por amor al arte. Sí, tenemos la petulancia de creer que lo que hacemos es arte, es una ilusión necesaria para seguir trabajando.
Con la intención firme de no volver por este foro, me despido afectuósamente de usted y del Sr. Caturla.