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¿Qué pasa con la contemporánea?

Jordi Caturla González

Es evidente que existe un serio desencuentro entre la música de nuestros días –y de gran parte de la del siglo pasado- y el público. Una reciente encuesta de FORUMCLÁSICO así lo ponía de manifiesto, relegando a la música contemporánea al último lugar de la lista de las preferidas por los lectores. Si queremos una prueba algo más objetiva y palpable, no tenemos más que pasarnos por un festival dedicado la creación actual, como es el de Alicante, y ver la cantidad de gente que asiste a los conciertos. El panorama, en algunos de ellos, es desolador.

¿Qué pasa con la contemporánea? Pues muchas cosas. Para empezar, el compositor actual habla en un lenguaje extraño al oyente. Este problema incumbe a ambas partes: un compositor ensimismado, más preocupado por ajustar los parámetros del ordenador que va a fabricar su música que por el resultado sonoro, o empeñado en llevar la experimentación pura y dura al papel, por poner dos ejemplos, nunca podrá conectar con un oyente no sólo ajeno a todo ese mundo, sino a cualquier propuesta que se salga de lo “normal”. Y aquí precisamente reside el problema del que escucha: su educación musical, si es que existe, está permanentemente “contaminada” por la cultura de masas –entiéndase en sentido peyorativo-, y le impide ver más allá y aceptar riesgos, por pequeños que sean. Nuestro oído está tan hecho a la tonalidad y la consonancia que cuesta un serio esfuerzo ponerse a escuchar cosas “raras”.

Para continuar, hay también un problema económico. ¿Por qué la gente está encantada con el arte plástico contemporáneo? El éxito del Guggenheim de Bilbao o del Reina Sofía en Madrid así lo atestiguan. En mi opinión, es porque se lo han sabido vender muy bien. Y para ello hace falta, lógicamente, mucho dinero. Puede resultar triste, pero creo que es así. La apuesta decidida por la contemporánea pasa necesariamente por hacer grandes inversiones.

Para finalizar y no extenderme más, propongo al lector que aporte su grano de arena y opine sobre el tema.

domingo, 01 de noviembre de 2009
Comentarios
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
martes, 03 de noviembre de 2009 2:04
Pero hombre, Jordi, ¿de qué guindo te has caído? Los compositores, salvo rara excepción, se preocupan, y mucho del resultado sonoro de su obra. Otra cosa es que esa obra no sea casi idéntica a lo ya memorizado por los oyentes mal llamados melómanos, que quieren escuchar siempre lo mismo. No es un problema de la música de los últimos años. Mira lo que pasa con nuestra polifonía clásica: Guerrero, Victoria, o Morales (o Lassus, Des Prés, Machaut, etc.) no trabajaban con ordenador alguno, ni estaban ensimismados, pero su música precisa de un cerebro para ser apreciada, como ocurre con la nada rara (excepciones aparte) música actual. Otra cosa es lo que se muestre preferentemente en algunos festivales, pero por lo general hay música actual para todos los gustos, y nada agresiva, últimamente hasta peca de blandita. Lo que hace falte es buscarla y que la crítica (¿existe la critica?) oriente al desnortado aficionado.
Lo que ocurre en Alicante no es indicativo de lo que pasa en todo el planeta. Quizás convenga informarse antes de escribir en una revista especializada (?).
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
martes, 03 de noviembre de 2009 12:13
Sr. Durán Loriga: el hecho no consiste en preocuparse -o no- del resultado de la obra, sino que, en muchos casos (tal y como comenta Jordi) este resultado es lamentable, y aunque Ud honestamente quiera lo mejor para el oyente, parece que actualmente "ser compositor" exime por principio de esta responsabilidad, la de llegar al último. Yo reafirmo -como Jordi- que hay muchas músicas actuales que son intragables, feas, desagradables, vacías de contenido, que se han apuntado a una moda que SÓLO está sustentada por las ayudas públicas, y nada más. Poca gente las quiere o se deleita con ellas. Personalmente puedo decirle que -como pintor- escucho música con mucha atención y que muy pocas veces me siento sorprendido por la originalidad, belleza, personalidad, ... me seducen al oído muy, pero que muy pocas de ellas. Creo que bajo el título -"música contemporánea- se ha "abierto la veda" a verdaderas bazofias, como en pintura. Pero este es otro asunto. Me pregunto ¿Por qué no existe una crítica abierta en este campo de la música?
Jordi Caturla González
# Jordi Caturla González
martes, 03 de noviembre de 2009 14:59
Sr. Durán-Loriga

Gracias ante todo por participar en el foro. Si me permite la sugerencia, quizás convenga leer con más atención la entrada del blog. Descubrirá que en ningún momento he dicho que el compositor actual no se preocupe por el resultado sonoro de su obra. No me cabe duda de que la mayoría de ustedes lo hacen, empleen los medios que empleen. Simplemente pretendía hacer ver que aquel compositor -en el texto "un compositor"- que no esté preocupado por dicho resultado sonoro -usted mismo reconoce que los hay- nunca llegará a conectar con un público que, además, como usted bien dice, está a veces desorientado o mal educado. Quería sólo poner un ejemplo extremo para hacer ver que si las posiciones de ambos son tan antagónicas, difícilmente conseguiremos nada. Ya sabe, lo del hambre con las ganas de comer. Claro que no es un problema de la música, en ningún momento digo eso; es un problema de ciertas músicas y ciertos públicos.
Por otro lado, tampoco he afirmado en el texto que lo que ocurra en Alicante sea indicativo de lo que pasa en el planeta. No pretendía extrapolar mis pensamientos a la situación mundial. Sí pienso que es un festival relevante en nuestro país y por tanto, que puede tomarse como muestra del divorcio evidente -en clave nacional, si quiere- entre autores y aficionados.
Desde mi nido, reciba un saludo.

Jordi Caturla González
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
martes, 03 de noviembre de 2009 20:24
Sólo un par de apuntes a lo dicho por Manuel Atogna. Es cierto que hay mucha mala música actual, como la ha habido siempre, como ocurre con la pintura o con la poesía. Efectivamente el compositor no tiene ninguna responsabilidad en cuanto a llegar o no al oyente. El compositor como cualquier artista propone y el oyente o espectador toma o deja, aprecia o rechaza, y no hay porqué hacer de ello un drama. Esto no es una cadena alimenticia en la que se cuela un producto envenenado.
Muchas veces se sale lo del arte sustentado por ayudas públicas. Es una falacia. El cine sí está sustentado por ayudas públicas, la música casi nunca. La inmensa mayoría de las obras musicales se escriben sin encargo, por necesidad de quien las hace, que no tiene el menor deseo de gastar tiempo y esfuerzo en tomarle el pelo a nadie. Hay algunos encargos, son muy pocos. Mucho más ayudado por las arcas públicas está la música comercial: los cantoutores y las bandas de rock no van a tocar gratis a los pueblos y ciudades. Ahí sí hay una financiación pública de la que nunca se habla.
Miremos un poco en nuestro entorno, a nuestros vecinos europeos. ¿Se han vuelto todos locos para fomentar una música que el sentido común debiera rechazar?
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
martes, 03 de noviembre de 2009 20:24
Sólo un par de apuntes a lo dicho por Manuel Atogna. Es cierto que hay mucha mala música actual, como la ha habido siempre, como ocurre con la pintura o con la poesía. Efectivamente el compositor no tiene ninguna responsabilidad en cuanto a llegar o no al oyente. El compositor como cualquier artista propone y el oyente o espectador toma o deja, aprecia o rechaza, y no hay porqué hacer de ello un drama. Esto no es una cadena alimenticia en la que se cuela un producto envenenado.
Muchas veces se sale lo del arte sustentado por ayudas públicas. Es una falacia. El cine sí está sustentado por ayudas públicas, la música casi nunca. La inmensa mayoría de las obras musicales se escriben sin encargo, por necesidad de quien las hace, que no tiene el menor deseo de gastar tiempo y esfuerzo en tomarle el pelo a nadie. Hay algunos encargos, son muy pocos. Mucho más ayudado por las arcas públicas está la música comercial: los cantoutores y las bandas de rock no van a tocar gratis a los pueblos y ciudades. Ahí sí hay una financiación pública de la que nunca se habla.
Miremos un poco en nuestro entorno, a nuestros vecinos europeos. ¿Se han vuelto todos locos para fomentar una música que el sentido común debiera rechazar?
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
martes, 03 de noviembre de 2009 20:35
Para Jordi:
Estimado amigo, es posible que haya interpretado su texto alejándome de lo que realmente dice. Y si es así discúlpeme, pero es que reconozco un discurso que llevo unos cuarenta años escuchando (tengo 51), y los que son mayores que yo llevan más tiempo aún soportando.
No es mi rol defender el festival de Alicante, al que suelo asistir, pero por cuya última edición no me he pasado. Es mi opinión y la he hecho publica en alguna ocasión que fue un error situarlo en Alicante, donde está visto que la población vive de espaldas al festival (y el festival de espaldas a la población). En efecto ahí va mayoritariamente gente de Valencia, Sevilla, Barcelona y sobre todo Madrid!!!
Le animo a pasar por otros conciertos de música contemporánea para que vea otro público más abierto, como el que va al museo Reina Sofía en Madrid a la temporada que organiza el CDMC (el mismo del festival de Alicante), o al Festival Meloritmos de Palencia, un festival modesto pero de gran éxito como he podido comprobar en tres ocasiones.
Un festival como el de Alicante tiene la vocación de mostrar lo más innovador, y por eso no va dirigido al gran público (parece que tampoco al pequeño me dirá usted). Por ello no debe ser tomado como ejemplo de ese supuesto divorcio entre la música actual y el público. No es este blog el lugar para extenderse sobre ello pero en síntesis mi opinión es que el divorcio existe entre la cultura (a la que pertenece la música mal llamada contemporánea) y una ciudadanía acostumbrada a la "cultura" de masas: preelaborada, impactante y que no exige esfuerzo de asimilación, como el "fast food". Mire lo que pasa en literatura, en cine etc. Si unos músicos (o unos poetas o unos pintores....) no se pliegan a ello merecen un respeto... e incluso un poco de comprensión.
Jordi Caturla González
# Jordi Caturla González
martes, 03 de noviembre de 2009 21:47
Sr Durán-Loriga

Posiblemente me haya expresado mal. No era mi intención presuponer que los compositores deban plegarse a las exigencias del público; menuda aberración. A mi parecer, este divorcio es un problema principalmente educativo. Y aquí aparecen una serie de cuestiones muy interesantes: ¿al público se le educa o se educa por sí solo? ¿Puede un compositor ayudar a educarlo? ¿Cómo puede? ¿Debe hacerlo? Esta es la reflexión que pretendía lanzar y que, como usted bien dice, da para hablar largo y tendido.
Le agradezco de nuevo su comentario y espero verle u oírle en Alicante.
Saludos
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
miércoles, 04 de noviembre de 2009 0:58
Como en todo, no se puede aprender algo sin poner uno de su parte, así que el público es quien se tiene que formar, la labor del compositor no es formarlo, al menos cuando actúa como compositor. Otra cosa es que todos somos algo pedagogos. La tarea corresponde a los divulgadores que se encuentran (o deberían) en los medios de comunicación, entre los programadores de las temporadas de las orquestas, entre los que hacen las notas a los programas (que en ocasiones conviene leer, en otras solo dicen sandeces, claro). Es algo difusa la función del formador de públicos y quien la encarna. Afortunadamente hoy hay medios para que quien quiera pueda individualmente indagar conocer lo que se está haciendo, y buscar aquello que le resulte más atractivo.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
miércoles, 04 de noviembre de 2009 1:39
El problema real no está en llegar o no llegar, en que el compositor sea o no honesto, en que uno escribe por necesidad independientemente de que haya alguien al otro lado, etc, etc, etc,... el problema es que ya se han quemado todos los cartuchos que la música -creada por ilustres o por los más banales- ha dado de sí. El lenguaje caducó y a su vez perdura. No necesitamos lo "contemporáneo" porque a nadie llega. Durán Loriga, hagan ustedes un mínimo de autocrítica, sólo un poco, y dejen de "sacralizar" ese mundo-clásico tan excesivamente venerado y a la vez residual. La música contemporánea no existe; déjese de romanticismo caduco y baldío. Y se lo digo sin acritud; siéntase libre.
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
miércoles, 04 de noviembre de 2009 2:53
Entonces, amigo Manuel, la música ha muerto y para qué molestarse en darle vueltas y hacer autocríticas.
Ciertamente no estoy de acuerdo con eso, tampoco sacralizo el mundo clásico, aunque admiro su belleza. La combinatoria de tiempos y sonidos es inagotable y cada generación encuentra una perspectiva diferente que darle y eso para algunos es importante. Como es importante que otros investiguen sobre las partículas subatómicas de las que el vulgo no sabe nada, o que sigan estudiando las matemáticas más abstrusas que no parecen aplicarse a nuestra vida cotidiana. ¿Por qué molesta que sigamos buscando formas novedosas de organizar los sonidos en el tiempo? ¿Por qué les irrita?
¿Sentise libre? ¿De qué? Si es de ataduras estéticas, hace mucho que me siento libre.
¿Autocrítica? Por supuesto, es el origen de la exigencia, el antídoto de la autocomplacencia y del acto gratuito. Pero conduce exactamente a lo contrario que el señor Antoña sugiere, a las obras de un Ligeti, Messiaen, Nono, Gubaidulina, Berio, Boulez, Felman, Yun, Carter... y tantos otros.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
miércoles, 04 de noviembre de 2009 16:33
Sr. Durán Loriga, mi apellido es Atogna, a la italiana, no Atoña a la santanderina.

Nombra compositores de resultados variados en su obra, su estética y su pensamiento: bien por Messiaen, algo de Ligeti, de Berio, de Yun y Carter,... pero Nono, por favor, No de No; Boulez es duro, Feldman sabe a poco, Gubaidulina a menos,... Como ve, mi criterio confrontado al suyo, sin pretensiones, y ambos al de cada oyente. Música y biología molecular pueden atender a similitudes, según Ud,... bueno, depende de cómo se mire... también con la cocina, astronomía, arquitectura,... La diferencia es que todas ellas atienden a una funcionalidad, no a una estética que se entiende permanece implícita. La música se ha diferenciado siempre por algo que sobresale en mayor medida que en las demás disciplinas: la emoción, la expresión, la evocación de lo afectivo, del poder embriagador (no romántico) de la materia sonora, etc. Perdone que le insista, Ud puede justificar todo lo que quiera la obra "contemporánea", la suya o la de otros compositores actuales, lo respeto, pero para mi, reitero, la mayoría de ésta carece de esa emoción a la que aludo. Y la opinión del oyente general es unánime: en muchos casos no hay quien la soporte. Y eso es incuestionable. usted puede seguir justificando su labor, pero no me convencerá, son muchos años escuchando atentamente. Por cierto, lo de Alicante es patético. Estuve un año, por casualidad, y salí espantado. Por la radio, después de escuchar además la repetitiva auto-complacencia de su director, y aunque vayan cuatro gatos, el contenido de casi todo (insisto, no todo) sólo me estimula a quitar la radio. Y eso es así.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
miércoles, 04 de noviembre de 2009 16:33
Sr. Durán Loriga, mi apellido es Atogna, a la italiana, no Atoña a la santanderina.

Nombra compositores de resultados variados en su obra, su estética y su pensamiento: bien por Messiaen, algo de Ligeti, de Berio, de Yun y Carter,... pero Nono, por favor, No de No; Boulez es duro, Feldman sabe a poco, Gubaidulina a menos,... Como ve, mi criterio confrontado al suyo, sin pretensiones, y ambos al de cada oyente. Música y biología molecular pueden atender a similitudes, según Ud,... bueno, depende de cómo se mire... también con la cocina, astronomía, arquitectura,... La diferencia es que todas ellas atienden a una funcionalidad, no a una estética que se entiende permanece implícita. La música se ha diferenciado siempre por algo que sobresale en mayor medida que en las demás disciplinas: la emoción, la expresión, la evocación de lo afectivo, del poder embriagador (no romántico) de la materia sonora, etc. Perdone que le insista, Ud puede justificar todo lo que quiera la obra "contemporánea", la suya o la de otros compositores actuales, lo respeto, pero para mi, reitero, la mayoría de ésta carece de esa emoción a la que aludo. Y la opinión del oyente general es unánime: en muchos casos no hay quien la soporte. Y eso es incuestionable. usted puede seguir justificando su labor, pero no me convencerá, son muchos años escuchando atentamente. Por cierto, lo de Alicante es patético. Estuve un año, por casualidad, y salí espantado. Por la radio, después de escuchar además la repetitiva auto-complacencia de su director, y aunque vayan cuatro gatos, el contenido de casi todo (insisto, no todo) sólo me estimula a quitar la radio. Y eso es así.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
miércoles, 04 de noviembre de 2009 16:33
Sr. Durán Loriga, mi apellido es Atogna, a la italiana, no Atoña a la santanderina.

Nombra compositores de resultados variados en su obra, su estética y su pensamiento: bien por Messiaen, algo de Ligeti, de Berio, de Yun y Carter,... pero Nono, por favor, No de No; Boulez es duro, Feldman sabe a poco, Gubaidulina a menos,... Como ve, mi criterio confrontado al suyo, sin pretensiones, y ambos al de cada oyente. Música y biología molecular pueden atender a similitudes, según Ud,... bueno, depende de cómo se mire... también con la cocina, astronomía, arquitectura,... La diferencia es que todas ellas atienden a una funcionalidad, no a una estética que se entiende permanece implícita. La música se ha diferenciado siempre por algo que sobresale en mayor medida que en las demás disciplinas: la emoción, la expresión, la evocación de lo afectivo, del poder embriagador (no romántico) de la materia sonora, etc. Perdone que le insista, Ud puede justificar todo lo que quiera la obra "contemporánea", la suya o la de otros compositores actuales, lo respeto, pero para mi, reitero, la mayoría de ésta carece de esa emoción a la que aludo. Y la opinión del oyente general es unánime: en muchos casos no hay quien la soporte. Y eso es incuestionable. usted puede seguir justificando su labor, pero no me convencerá, son muchos años escuchando atentamente. Por cierto, lo de Alicante es patético. Estuve un año, por casualidad, y salí espantado. Por la radio, después de escuchar además la repetitiva auto-complacencia de su director, y aunque vayan cuatro gatos, el contenido de casi todo (insisto, no todo) sólo me estimula a quitar la radio. Y eso es así.
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
miércoles, 04 de noviembre de 2009 19:25
Sr. Santogna (perdón por escribir mal su apellido, el mio es compuesto, ya que estamos). En ningún momento he pretendido defender mi música, que creo que se defiende solita bastante bien, sino el ejercicio de una práctica, la del compositor de nuestros días. No acepto la relación necesaria entre música y emoción, ni creo estar de acuerdo en cuales músicas suscitan tal reacción y cuales no. (El considerado "cerebral" Bach me emociona mucho más que toda la ópera italina -Puccini aparte- que pretende arrancarle a uno sollozos). Esa concepción de la música es romántica, y es Ud. muy dueño de tenerla y defenderla, pero no es cierto que históricamente haya sido siempre así, ni que tenga que seguir siéndolo. Podría extenderme en ejemplos, pero he de ocuparme de asuntos más productivos para mi, así que me limitaré a uno: el Gagaku. Es el llamado "estilo elegante" de la música de corte japonesa, con un milenio y medio de práctica continuada, o sea que es tan antiguo como el gregoriano, no la flor de un día, el capricho de una moda o de un advenedizo. Es música ceremonial que no pretende suscitar la menor emoción; es más, sería de muy mala educación mostrarse afectado por ella. Le aconsejo que la escuche un ratito, a pesar de tener poco poder embriagador en su materia sonora. No pretendo que le guste, que ya me imagino que no, pero si que comprenda que su idea de música lejos de ser universal se corresponde a una sensibilidad muy limitada, producto de una determinada sociedad y tiempo. Por cierto a mi me encanta el Gagaku, como la música de Gubaidulina o Nono (casi todo).
Dice usted que la música responde a una estética y no a una funcionalidad. Por favor, salga de la sala de conciertos y verá para cuantas cosas funcionales se ha usado siempre la música (tareas del campo, dar valor al guerrero, estimular espiritual o sexualmente, luchar contra la fatiga, curar enfermedades: no me refiero solo a los chamanes: en las universidades se estudia la musicoterapia muy seriamente!!!).
Usted no soporta la música contemporánea, salvo alguna excepción; yo no soporto las sevillanas y no se me ocurre ir a la feria de Sevilla, con lo que vivo en paz, sin la necesidad de condenar a quien disfruta de lo que para mi es lo más monótono que se ha inventado en Andalucía. ¿Me sigue?
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
miércoles, 04 de noviembre de 2009 21:29
Sr Durán-Loriga,

Me pregunto ¿por qué se muestra usted con esta actitud "inquisitoria" en el trato hacia mi sólo porque cuestiono su estética?. Se mostró igualmente hostil en su primer juicio a quien escribió el artículo inicial diciéndole textualmente "Pero hombre, Jordi, ¿de qué guindo te has caído?", comentario que, según mi criterio y el juicio que tengo de usted, tendría que estar fuera de su léxico, si es que acaso éste ha está a la altura de su verbo y estética. En ningún momento he dicho que la música no deba ser funcional, sino todo lo contrario; creo que ha leído usted mal mi enunciado. En efecto, la música Gagaku cumple una función y la de Nono, no, valga la redundancia. ¿Por qué piensa que no le sigo?, no es tan difícil. Por cierto, pensar Ud. mismo que su música se defiende solita, es eso, un pensamiento de Usted, pero quizás no de su vecino. Y por cierto, como veo que esta conversación comienza a salirse de su cauce, me despido de usted con toda mi consideración pero no mi reconocimiento como artista.
Y, por cierto, sigo comprobando que lee entre líneas, mi apellido es ATOGNA y no SANTOGNA como escribe una vez supuestamente "corregida" la errata, ¿piensa Ud. igual, entre líneas?
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
jueves, 05 de noviembre de 2009 10:22
Sr Atogna (perdón de nuevo por re-confundir su apellido, créame que no había la menor mala intención),
Si tiene usted un juicio sobre mi, será porque piensa que me conoce. Si se refiere a haberme escuchado por la radio, ese no soy yo, era el presentador-director de un programa en un medio estatal. Nunca me he considerado dueño del micro (no como otros, y le ruego que lea aquí entre líneas), y mi personalidad pendenciera y polemista, quevedesca y volteriana, quedaba prudentemente al margen.
No soy inquisidor, como usted me acusa, solamente irónico, e intento ser pedagógico aunque ya me cansa ver cómo concepciones estéticas, que quedaron obsoletas a mediados del XIX, aún se manifiestan como verdades absolutas. Me refiero a la pretensión según la cual emoción y música van necesariamente juntas, y lo que no le provoca a alguien emoción, no es música (¡para nadie!). Decir eso en un medio musical es como decir en una revista de biología que Dios es muy sabio al haber hecho al elefante con trompa para que el animalito no se tenga que agachar para beber.
La estética no es una ciencia y no tiene verdades irrefutables, pero como pensamiento filosófico que es, ha demostrado que algunas cosas que se dicen sobre la sensibilidad y el arte carecen totalmente de validez. ¿O usted como pintor sigue pensando que la pintura tiene por objeto representar la realidad?
El ejemplo del Gagaku lo traía como ejemplo de una música milenaria que no pretende emocionar, no como música funcional. En cuanto a la dimensión funcional de la obra de Nono habría mucho que decir. Él mismo dedicó mucho tiempo, en compañía de su amigo Pollini, el pianista, visitando fábricas para explicar al proletariado, con su música, que éste está alienado (siempre he visto bastante ingenuidad en ello...). Casi toda su obra tiene una dimensión de denuncia política, así es que al menos él sí le veía una funcionalidad. A mi me interesa más otra, que le ocupó en sus últimos años: enseñar a escuchar a una sociedad aturdida por los vociferantes medios de comunicación y la creciente polución acústica: de ahí la abundancia de silencios y pianissimi. Parece evidente que en usted, Sr. Atogna, no logró el objetivo deseado.
También me despido cordialmente, y con el respeto que su persona (no sus ideas) me merece.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
jueves, 05 de noviembre de 2009 16:28
Perdura su arrogancia y compruebo que no se desprende de ella. Cuesta, claro: ésta es la legitimidad con la que el músico ha contado históricamente y que le permite a día de hoy seguir actuando como si no tuviera defectos ni detractores (el de clásica, claro). ¿Por qué?, porque la música ha sido sublimada en exceso. Le reitero que música y emoción van inexorablemente unidas; y entiéndase que "emoción" es aquí un término con muchas y variadas lecturas. Me atrevería a decirle, sin prejuicios, que nada como la tonalidad; nada, imposible mejorarla, ampliarla, ... quizá sí renovarla... . En pintura, en realidad y desde tiempos inmemoriales, nada como lo figurativo, siendo lo abstracto un espejo de lo objetivo; un grito es un grito, nada más. ¿Acaso se siente Usted transgresor, a día de hoy, repitiendo el tópico de que la pintura no pretende representar la realidad y la música manifestar la emoción?, ¿Y qué representan entonces?¿Cuál es su realidad? ¿Y sus sonidos, acaso no son representación de emoción, de intelecto?, ¿de qué si no entonces...?. Por mucho que se plantee teóricamente los enunciados artístico-estético-filosófico que de forma tan profunda parece que ostenta se ha preguntado, ¿Y si mi música no emocionara? ¿Y si mi pintura no lo hace igualmente?. Sea más humilde Sr. Durán-Loriga porque quizá pueda sorprenderse con cosas más simples y no por ello menos profundas de las que parecen ser la cota manida de sus pensamientos. Saludos de un admirador.
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
jueves, 05 de noviembre de 2009 17:06
Amigo Atogna,
Nuestras posiciones son demasiado distantes para que el diálogo sea fructífero. La música puede emocionar y suele ser muy hermoso cuando esto ocurre, pero eso poco tiene que ver con lo que haya hecho el compositor y sí en cambio con la memoria individual del oyente. Nos emociona lo que relacionamos con nuestro pasado. Por eso la música contemporánea emociona difícilmente, tiene que pasar cierto tiempo para que gane poder evocador. Por la misma razón no es común que nos emocionen las músicas de otras latitudes o de un remoto pasado con el que nada tenemos que ver; pero nos puede emocionar un pasodoble de escaso mérito artístico y muy mal tocado. Le recomiendo la lectura de la Poética Musical de Stravinsky. Está traducida.
Le agradezco esa admiración que tan generosamente me brinda sin que acabe yo de entender porqué. Ha sido un placer.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
jueves, 05 de noviembre de 2009 23:27
Sr. Durán-Loriga, valiente manera de abandonar el combate: "Nuestras posiciones son demasiado distantes para que el diálogo sea fructífero". Qué fácil. Pero disculpe que le comente: continua con su arrogancia de la que no puede desprenderse; ¿por qué?, porque está usted a la defensiva; ¿Por qué?, no lo sé, usted lo sabrá, haga autocrítica, pero de la de verdad, profunda y sincera. Me recomienda un clásico "Poética musical de Stravinsky", como si no lo conociera; lo leí en los 80, más o menos. Por eso, su muletilla "Está traducida" sigue delatando su vanidad. Normal. ¿Qué pretende, que le adule?!!. No; se equivoca, como Nono con sus pseudo-postulados; los inventó porque musicalmente poco tenía que ofrecer. Por eso, la próxima vez sea más prudente; guarde cartuchos, no derroche en apariencia erudita y, sobre todo, evite lo de "¿De qué guindo te has caído?" sin comprobar antes si se trataba de un ciruelo. Para finalizar, lo dicho: la mayor parte de la música contemporánea, por mucho que le duela, es una basura. Gracias y saludos.
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
viernes, 06 de noviembre de 2009 6:27
Sr Atogna, Realmente la ha tomado usted conmigo. Muy feo lo de insistir con sus argumentos "ad hominem", ¡sin conocerme, por cierto!, en lugar de razonar sobre el objeto de discusión, que por cierto veo cada vez más difuso. Que usted leyó a Stravinsky, ¡pues dele un repasito hombre!, porque o no se enteró o se le ha olvidado. Y de paso algo de teoría estética del S. XX como Tatarkievicz (Adorno no, por favor). (No le pediré perdón por la arrogancia de mostrar que sé de lo que hablo).
Nunca he negado que en la música contemporánea hay mucho camelo, que se ha perdido el oficio en favor de una inventiva u originalidad no siempre interesante y que abunda la mediocridad... como a ocurrido siempre en música, en poesía o en pintura. Que no quiere aceptar que la obra de Nono tiene valía. Pues no pasa nada, siga usted disfrutando de Wagner, que seguro que le gusta mucho.
Manuel Atogna
# Manuel Atogna
viernes, 06 de noviembre de 2009 10:51
Sr. Durán-Loriga, gracias. Que no, que no la he tomado con usted; por favor no me coloque como enemigo suyo porque nada está más lejos de mis intenciones. Me quedo con su segundo párrafo, aunque no con las dos últimas frases, porque observo que finalmente deja asomar algo de autocrítica, lo cual dice mucho de usted, aunque después defienda sus postulados, lo cual me parece correcto y lícito. Esto ya lo acepto mejor. Quizá no sepa que, sin ser músico, mis frentes musicales creo que son muy amplias y se sorprendería si lo contara todo lo que escucho. Puedo preciarme de decir que, durante al menos 25 años, he mantenido mi oído muy despierto y atento al fenómeno sonoro y especialmente a las nuevas creaciones (le recitaría de carrerilla toda una ristra de compositores vivos españoles, italianos, franceses, finlandeses, americanos, turcos, coreanos, rusos,....etc). Yo soy un pintor del montón; vivo de lo figurativo porque es lo que me da de comer aunque no lo justifico ni por ello lo defiendo. Sólo que el sistema tonal, por ejemplo, es muy poderoso y creo que desde la disolución de la tonalidad, todo ha ido progresivamente diluyéndose (siempre salvo excepciones). Le comento que, después de muchos años de escucha atenta a todo el fenómeno de la transformación del pensamiento musical y de cómo esto se materializaba en la composición, me he ido progresiva y razonablemente desencantando (al inicio) y decepcionando (actualmente) de los resultados. Le confieso que hay "músicas" que cuando las escucho en la radio, me pueden despertar interés (es casi un instinto "animal") y otras que no sabe cómo me duele que puedan hacerse y que "nos intenten vender la moto" de que "eso" es expresión, sutileza, emoción, inteligencia. Lo siento pero por ahí no trago. Y le aseguro que este sentimiento lo comparto con grandes amigos a quienes creo están bañados de una gran sensibilidad y razón, y creo es ampliable al público general. Mientras tanto, el músico hace poca crítica (salvo, supongo, excepciones). Por lo demás, sepa que a Ud le conozco de su programa de radio "La noche cromática" que tanto tanto echamos de menos; de verdad, lo escuchaba noche tras noche con verdadero deleite. Queda pues mi más alta consideración y respeto hacia sus criterios, alguno de los cuales no comparto -como usted con los míos- y gracias de nuevo por su atención. No lo olvide, la autocrítica refuerza los criterios y templa el espíritu, siempre.
Usuario Anónimo
# Usuario Anónimo
viernes, 06 de noviembre de 2009 13:05
Sr. Atogna, tiene usted un don. Ya no sé cuantos comentarios llevo en este blog convencido de que será el último, y usted consigue que vuelva a intervenir. Debe estar el Sr. Caturla alucinado y espero que satisfecho del éxito de su blog. También veo que por su parte vamos entrando en razón.
Yo, como usted, detestaba la música contemporánea (casi toda), y pensaba que fuera de la tonalidad no hay salvación. Que hay que ser un auténtico genio para hacer música que se tenga de píe sin recurrir al juego de la tónica y de la dominante; lo que luego he descubierto es que también hay que ser un genio para hacer lo propio con la tonalidad. Fue precisamente la autocrítica la que me hizo cambiar de opinión. "El sistema tonal es poderoso" dice usted, muy cierto, de ahí que perviva en la música comerciasl, la de cine etc. No así en el pensamiento musical, música culta o como queramos llamarla. ¿Por qué? Porque la tonalidad se basa en unas polaridades que tiene una combinatoria limitada, pasado un tiempo y tras varias generaciones de genios poniendo lo mejor de su ingenio en ello el invento no da más de sí. La cosa duró los siglos XVII, XVIII y XIX, y no enteros, y sólo en occidente. La modalidad en cambio lleva funcionando desde ni se sabe y en toda tierra conocida. Muchos que reclaman la tonalidad por rechazo a la música culta actual deberían olvidarla y reclamar la modalidad, de riqueza infinita... (Y entender que hay compositores que, de cuando en cuando, la estamos usando, y nos llaman atonales sin tener la menor idea de lo que dicen).
Por otra parte, hay algunos compositores neotonales, bastante pujantes en España. Espero que me sorprendan algún día con algo de interés. Lo que he escuchado hasta hoy no lo voy a calificar aquí por respeto a quienes creen honradamente en lo que hacen.
Con la tonalidad se han producido obras geniales, cierto, pero también ha servido de muletilla para lo más ratonero y zafio. Transgrediendo la tonalidad ha pasado otro tanto: los logros de Debussy o Scriabin son excepcionales, como lo son las obras de verdadera valía hechas hoy en día. Lo que quiero que comprenda es que no hay marcha atrás en el abandono de la tonalidad, como no lo hubo al pasar del gregoriano a la polifonía.

Cuando he programado en Radio Clásica (no sólo en La Noche Cromática) he puesto especial cuidado en buscar lo que me ha parecido lo mejor de la música actual, con algo de manga ancha en cuanto a la música española, por ser una radio de titularidad pública. Hoy no sé lo que hacen, ya que apenas la escucho, creo que no hace falta que explique las razones. Lo lamento por los oyentes ya que el mayor elogio que he recibido por mi trabajo (y el de María Santacecilia) era el de gente reacia a la música contemporánea, como usted, pero que me decía escuchar con agrado la música actual programada en La Noche Cromática.

Como artista plástico habrá visitado esas exposiciones colectivas en las que hay dos o tres muestras de cada artista, ¿a que se sale con una idea bastante deprimente del arte actual? Sin embargo, pasado un tiempo, resulta que alguno de los que participaban en esa muestra acaba teniendo su exposición monográfica que deja a los entendidos con la boca abierta. Algo parecido pasa en música, con la diferencia de que en las artes plásticas se mueve mucho dinero y en el de la creación musical muy poco. Al menos, evitemos el tópico del arte subvencionado, ya que trabajamos casi siempre por amor al arte. Sí, tenemos la petulancia de creer que lo que hacemos es arte, es una ilusión necesaria para seguir trabajando.
Con la intención firme de no volver por este foro, me despido afectuósamente de usted y del Sr. Caturla.
Jacobo Durán-Loriga
# Jacobo Durán-Loriga
viernes, 06 de noviembre de 2009 19:45
Por razones que se me escapan el anterior comentario aparece como anónimo, cuando evidentemente es de Jacobo Durán-Loriga. No añadamos confusión a lo que no la ha de tener. JDL
Lorenzo Conejo Avilés
# Lorenzo Conejo Avilés
domingo, 15 de noviembre de 2009 13:41
Las pasiones, vivas o no, no deben expresarse nunca hasta el hastío, y la música, incluso en su forma estremecedora, no debe herir nunca al oído, sino que tiene que seguir siendo un placer, y en consecuencia tiene que seguir siendo música. (Mozart)

Soy muy hostil a todo lo que sea artificial, y, en mi opinión, eso es lo que es la música atonal y la música dodecafónica. Permítame decirle algo sobre la atonalidad: cuando se quiere hablar correctamente, se debe hacer de una forma gramatical. Debes usar todas las palabras como las leyes gramaticales indican, y en música tienes que hacer lo mismo: obedecer las leyes esenciales de la música. (Bruno Walter)
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