Jordi Caturla González
He hablado alguna vez en este blog de la música que podríamos llamar “apátrida”: una música que no entiende de etiquetas ni fronteras, y que pone de manifiesto la inutilidad de las mismas al ser escuchada con una mente mínimamente abierta al mundo y a la innovación. Pues bien, disfrutando el otro día en Alicante de una de las poquísimas visitas del Kronos Quartet al viejo continente me vino esta idea de nuevo a la cabeza, esta vez transportada al mundo de la interpretación. El Kronos representa mejor que nadie esa osada capacidad – o más bien voluntad- de tocar de todo: desde música antigua hasta Berg, Reich, Riley, y un larguísimo etc., pasando por bandas sonoras, Piazzolla, música africana y asiática, el jazz de Monk o Evans, o el pop de Hendrix… mas otro largo etc. ¿El secreto? En primer lugar, la pasión con la que abordan cada proyecto.
Independientemente del repertorio, que puede gustar más o menos, un disco o concierto del cuarteto americano es toda una experiencia que no deja indiferente. En segundo, y no menos importante, la impresionante y versatilísima técnica que exhiben en todo momento. Y es que la –buena- técnica en la música contemporánea es un factor determinante, pero de ello hablaré en otra ocasión. Les dejo el enlace a su página oficial:
Que disfruten.
jueves, 01 de octubre de 2009