Francisco Villalba Talavera
Christian Thielemann (Berlín, 1 de abril de 1959).
Thilelemann es uno de los directores de orquesta más controvertidos de nuestros días, unos le adoran y le consideran el “guardián” de la gran tradición de la música tardo romántica alemana; otros le denostan, calificándole de reaccionario y si me apuras, de nacionalsocialista.
En el primer grupo se encuentran los que rechazan la forma en que el gran Baremboim dirige a Wagner, y el público, sobre todo de Alemania y Austria, y adictos de otras nacionalidades acérrimos de la antigua escuela de dirección de aquellos gigantes que fueron Furtwängler, Knappertsbusch, Böhm y Herbert von Karajan.
En el segundo, los “fan” de Barenboim que descalifican casi todo lo que hace Thielemann por mor de que es un antisemita y un reaccionario. Así el critico de Die Welt comentó en una ocasión que “pocas cosas dirigía bien el director berlinés, a excepción de Wagner”. “Que la grandilocuencia con que dirigía a Bruckner o Beethoven era un salto atrás, una vuelta a los tiempos en la que los grandes directores-dictadores todavía dominaban la tierra, que controlaban todo, sin prestar la menor atención a las investigaciones de los musicólogos, ni al estilo de lo que interpretaban”. A tanto llega la animadversión de este sector que en el semanario antes citado apareció una viñeta, cuando fue nombrado director de la Semper Oper de Dresde, en la que se leía: El Señor Doctor Thielemann toma Dresde sin disparar un tiro” con una foto en el que se le veía caracterizado como un miembro de las SS, poniendo un mástil con una bandera sobre el teatro.
Que es un director conflictivo es cierto, como prueban sus constantes encontronazos con los teatros en los que ha trabajado.
En 1988 fue nombrado director general musical del Teatro Estatal de Nuremberg y en1992 la Institución decide no renovarle el contrato alegando que el director dedicaba muy poco tiempo a dirigir en el teatro.
En 1997 fue nombrado director general musical de la Deutsche Oper de Berlín, cargo que ocupa hasta 2004, año en el renuncia al cargo por diferencias con el nuevo Intendente del teatro y porque el recorte de subvenciones estatales a los teatros de ópera de la ciudad afectaba más a su teatro, la Deustcheoper, que a la Staatsoper, dirigida por Barenboim.
En este caso llovía sobre mojado ya que en el año 2000, cuando se rumoreó que Barenboim iba a abandonar la Staastoper unter den Linden, Thielemann dicen que comentó: “Al fin ha terminado la judería (el poder judío) en (el mundo musical de) Berlín”” (las palabras exactas Jetzt hat die Juderei in Berlin ein Ende). Esta frase hizo que fuese acusado de nacionalista y antisemita. Sin embargo el director lo negó y llevó a sus acusadores a los tribunales.
Barenboim entonces declaró: “Yo creo a Christian Thielemann mientras no haya pruebas evidentes en contrario. No somos rivales. Christian nunca se ha caracterizado por actitudes ni remotamente nacionalistas.”
En septiembre de 2004 fue nombrado director general musical de la Orquesta Filarmónica de Munich. Puesto que también abandonaría en 2011 por diferencias con el Intendente de la orquesta, Paul Müller. Thielemann pretendía no solo participar en la elección de los directores invitados, sino también en la del repertorio que la orquesta debería interpretar.
Efectivamente colecciona libros de arquitectura y arte, grabados, etc. y le gusta visitar los palacios y jardines Prusianos. Le interesa la historia y especialmente la de Alemania, en la que admira sobre todos a Federico el Grande, cuyo retrato cuelga en una pared de su oficina. “Su reflexividad, sentido del deber, pero, también su sensibilidad, me fascina” “Estas son las cualidades que debe reunir un director de orquesta” comentó en un ocasión.
Sin embargo quedarse en esto sería dar una visión parcial del director más grande que Alemania ha dado desde Kleiber y uno de los más grandes interpretes de la música tardo romántica alemana del orbe, de ahora y de antes.
He aquí algunas de sus declaraciones sobre sus puntos de vista más controvertidos en todos los campos:
“El lujo de la libertad es un gran problema”...” tenemos que recuperar los valores y los límites. Nos encontramos en una espiral, que conduce a ninguna parte. En televisión o en la Regietheater hoy todo es posible.
¿Qué es lo que vendrá después? Todo lo que no es prohibido por la ley ya se ha hecho. ¿Por qué?
Cuando se le acuso de conservador respondió:
¿Qué significa ser conservador? Conservador significa el que conserva. Y esto es lo que hay que hacer en estos tiempos derrochadores. Mucha gente necesita pertenecer a algo, tener una casa, y esto no significa ser reaccionario.
“Vivimos en unos tiempos excesivamente correctos políticamente hablando. ¿Sabe lo contraproducente que esto para el arte? Es contraproducente si se tiene miedo de ser marginado.
Las ideologías no me interesan.
“Cuando dirigí por primera vez Palestrina en Nuremberg alguien dijo: “Esto es una mierda nacionalista”. Pero la partitura es muy bella ¿Y que tiene que ver un Do sostenido menor con el Fascismo? Nada. ¿Que tienen que ver los Maestros cantores con la política? ¿Puede una tonalidad ser política?”
“Si un director Ruso dirige obras rusas, nadie dice una palabra. ¿Por qué la dicen cuando un director alemán dirige música alemana?”
“Mis raíces son alemanas ¿Por qué razón debo ir contra ellas?”
“Si me califican de reaccionario porque elijo un cierto repertorio y consideran que esa elección responde a mis opiniones políticas, están equivocados; elijo el repertorio que me gusta, y dirijo a Henze igual que a Pfitzner y a Beethoven. He dirigido muchas composiciones contemporáneas. No me interesa qué es los que los compositores comían, o cuales eran sus ideas políticas. La música no es mejor porque la haya compuesto una persona buena o una menos buena.”
“La vida es muy seria para ser nihilista. Por esto me encuentro más en casa con Richard Strauss que con Mahler. Me gustan esas figuras positivas que nunca se encuentran perdidas en la casa de Agamenón, aunque me preocupen sus esporádicos idilios en lederhoses en Garmisch-Partenkirchen.
“Es interesante comprobar que en el mundo de las Regietheater no se menciona la música. Obviamente no es necesaria. Ocurren demasiadas cosas en escena y tan interesantes que el público llega a olvidar cuando se cantó un aria, o se sorprende pensando ¡Dios mío, están cantando!
En muchas representaciones modernas uno no está seguro de qué ópera esta viendo. A menudo se pueden representar Wozzeck y Anna Bolena en la misma producción.
Sin embargo en algunas ocasiones la Regietheater le parece necesaria:
“La idea, de contratar a Schligensief y Lars von Trier para representar Parsifal y el Rinn en Bayreuth (esta segunda nunca se hizo realidad) demuestra que Wolfgang Wagner es muy astuto. Se ha dado cuenta de que iconoclastas provocadores como Konwitschny y Hans Neuenfels han llegado a un punto en el que se repiten. Ahora es necesario encontrar personas con ideas nuevas.
Todo esto muestra un carácter iconoclasta, pero genial. Para concluir escuchen su Anillo de Bayreuth, su Parsifal de Viena, su Frau ohne Schatten de este verano en Salzburgo y comprobarán que es un director capaz de producir una música de una intensidad y belleza arrolladoras. Y eso es a la postre lo único que vale.
Para acceder a la discografía de Christian Thieleman en "Música Directa" haga click en: Thieleman
martes, 01 de noviembre de 2011