Jordi Caturla González
Pocas veces en la historia del cine una película y su banda sonora estuvieron tan íntimamente unidas. Cuenta Ashley Kahn en “Miles Davis y Kind of Blue” cómo el trompetista norteamericano llegó a poner música al gran clásico del cine noir francés que es Ascenceur pour l’echafaud (aquí Ascensor para el cadalso). La historia se puede resumir en lo siguiente: durante su gira europea de finales de los 50, Davis entra en contacto con el director Louis Malle, que acababa de rodar su primera película, y acepta la propuesta de este para componer la banda sonora; Davis, solo en París, busca lo mejor que le ofrece la capital francesa: el pianista René Urtreger, el contrabajista Pierre Michelot y el saxofonista Barney Wilen, acompañados por el magistral Kenny Clarke a la batería; tras dos semanas de trabajo de visionado acompañado de un piano, Miles lleva una noche al estudio de grabación unas partituras sobre las que se improvisan, en ambiente distendido, todos los temas de la película.
El resultado de esta noche mágica de 1957 es una de las más impresionantes traslaciones de imágenes a sonidos jamás realizadas. La sugerente y versátil trompeta del americano va explicando magistralmente cada atmósfera, situación o estado de ánimo del film, creando el clima ideal para relatar las bajas pasiones, incertidumbres y angustias que se desarrollan en esta historia de un crimen imperfecto; especialmente sorprendentes resultan las escenas sin diálogos, donde Davis “habla” por los personajes de manera admirable.
Indudablemente, Ascensor para el cadalso no sería lo que es sin la inestimable aportación del talento de Davis, cuya figura siguió a partir de entonces agrandándose hasta convertirse en el mito que es hoy en día.
Referencias:
Davis, Miles: Ascenseur pour l’échafaud. Fontana 840 813-2
Malle, Louis: Ascensor para el cadalso (1958). (Francés con subtítulos en castellano). Avalon Productions
domingo, 01 de mayo de 2011