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El Sr. Walikowski reinventa el Rey Roger de Szymanowski

Francisco Villalba Talavera
 
La provocación es una de las formas más fáciles de vender un espectáculo, aunque en nuestros días provocar es una labor bastante difícil por que casi todo el público esta de vuelta de todo, incluso el “burgués”. Por ello me parece al menos infantil pretender dar la vuelta de tuerca al bellísimo texto poético y a la intención de una obra como el del Rey Roger para inventarse una historia que ni en la esencia se aproxima al original y en lo accesorio la contradice de forma flagrante.
 
A continuación incluyo la sinopsis de Pablo L. Rodríguez en el programa del Teatro Real de los tres actos de la obra y a continuación la interpretación de director polaco de cada uno de ellos expresada en una entrevista de Daniel Verdúen el diario el País de 25 de Abril de 2111.
 
Acto I
La acción se sitúa en Palermo en el siglo XII. Roger II, rey de Sicilia, asiste a una solemne misa acompañada por arcaicos cantos corales en la catedral junto a su esposa Roxana. El arzobispo y la diaconisa denuncian que un blasfemo está apartando al pueblo de la iglesia; el sabio árabe Edrisi informa al rey que se trata de un pastor que canta extrañas canciones en alabanza de un dios desconocido. Cuando el arzobispo y la diaconisa piden que sea detenido, la reina Roxana sale en su defensa y Roger ordena que se presente ante él. Entra el pastor y proclama con un canto seductor que su dios es tan hermoso como él; Roxana se queda fascinada y se une al dionisíaco canto del pastor mientras el arzobispo, la diaconisa y el pueblo escandalizados piden que sea ejecutado. Roger ordena silencio y arremete contra el pastor, aunque después sigue el racional consejo de Edrisi y lo convoca esa misma noche en su palacio para un juicio.
 
(Interpretación de Warlikowski)
 
La borrachera de libertad de los años setenta, agitada por los postulados de Andy Warhol y la eclosión hippy desembocó en la gran paradoja de esplendor consumista. Esa utopía de un placer perenne, antesala de la tiranía moderna, es uno de los pilares narrativos de la propuesta de Warlikowski. Un hombre instalado en sus convicciones (el rey Roger II) que recibe la visita de una suerte de chamán/dios de apariencia transexual (el Pastor de la obra original) para iniciarle en una serie de nuevos conocimientos -también homoeróticos- que perturbarán la paz de una pareja burguesa contemporánea que espera un hijo
 
Puede que algunos se sientan ofendidos con el chute de heroína que recibe el rey (Mariusz Kwiecien) al comienzo; a otros quizá desconcierte que durante el primer acto se proyecte Flesh, la película de Andy Warhol en la que un hombre desnudo (Joe Dallesandro, actor fetiche de la Factory) juega a cuatro patas con un bebé y que sirve al autor para situar la obra en esa fulminante transición de la libertad al consumismo pop. Pero todo forma parte de la nada lineal narración de Warlikowski (Szczecin, 1962), en la que al final es casi imposible reconocer lo que pertenece al inconsciente de los personajes, al sueño o a la realidad.
 
La sociedad capitalista, opresora en sus costumbres -cree Warlikowski-, se expresa en el primer acto a través de un espectacular coro de 80 personas vestidas de etiqueta y situadas detrás de una pantalla translúcida. La multitud de voces se transparenta y a la vez se proyecta su inquietante imagen -grabada en directo- sobre la misma pantalla, creando una sensación de dualidad entre instinto y razón que ya no desaparece en toda la obra
 
 
 
Acto II
Por la noche en el patio interior de su palacio, el rey Roger se muestra agitado e intranquilo por la influencia del pastor mientras Edrisi trata de calmarlo. El sonido de la pandereta y la cítara anuncian la llegada del pastor; Roxana inicia entonces la famosa Kołysanka Roksany(“¡Descansad, sueños sanguinarios del rey Roger!”), una bellísima nana estrófica llena de arabescos, con la que pretende calmar a su esposo. Por fin llega solemnemente el pastor y el rey lo interroga; el bello joven afirma que viene de las tierras remotas de la India y que ha sido enviado allí por Dios. Roger lo acusa de blasfemo y él reacciona con orgullo mostrando su poder de persuasión con una orgiástica danza de tintes orientales, llena de ostinatos e irregularidades rítmicas, que arrastra a Roxana junto a la multitud allí congregada; es interrumpida en su momento climático por Roger que trata de inmovilizar al pastor, pero éste se libera y proclama que quien sea libre le siga. Después de dudarlo, el rey Roger opta por seguir al pastor y convertirse en peregrino.
 
Acto III
Más adelante en la misma noche, ahora en las ruinas de un antiguo anfiteatro griego frente al mar, Roger está angustiado y anhela reencontrar a Roxana; Edrisi le insta a que la llame. La reina y el pastor responden en la distancia al tiempo que ilumina la escena el despuntar de una aurora sobrenatural casi onírica. Llega la reina y con actitud cariñosa le dice a Roger que el pastor se ha desvanecido; Roxana pide al rey que encienda el fuego del sacrificio. El pastor reaparece como Dionisio invitando a sus seguidores a un viaje infinito en medio del éxtasis al que se une la reina como ménade. Al final de la ópera, Róger reacciona como poseído por una fuerza sobrenatural, y sintiéndose transformado por su experiencia dionisíaca a la que sin embargo no ha sucumbido, entona un himno al sol naciente que simboliza lo apolíneo que le ha transformado en un símbolo del superhombre nietzschiano.
 
(Interpretación de Warlikowski)
 
La borrachera de libertad de los años setenta, agitada por los postulados de Andy De ahí el permanente juego de símbolos que despliega Warlikowski. Niños con caretas de Mickey Mouse, una gran piscina que se descubre en el centro del escenario y, sobre todo, un enorme sol capitalista que deslumbra al final de la función y en cuyo centro se ilumina en letras de neón la palabra Sun como santo y seña de la mercantilización del ocio que acaba seduciendo al protagonista.
 
¿Todo ello una provocación? "La ópera no tiene límites. Cuando se creó, no sabían el poder que tenía. Yo intento explicar que trabaja con los sentidos, que tiene que sacudir nuestros valores, porque ese es el propósito del arte. Quiero que se cree esa ansiedad en la gente y que produzca reflexión. No se trata de venir a pasar la típica velada burguesa. Que no piensen que la ópera es solo para divertirse o para obtener un placer visual. Esto tiene que ver con el placer intelectual y sensorial", proclama Warlikowski
 
El rey Roger es una obra del siglo XX que actualiza en este montaje todavía más sus referencias y se cita con otras disciplinas culturales. No hay más que escuchar a Mortier invocar a David Lynch, Andy Warhol o a la película Eyes Wide Shut, cuyo argumento perfectamente podría pasar por una adaptación de esta ópera.
 
"Muchas cosas en esta obra suceden dentro de la cabeza. Mi propósito es desafiar a la audiencia y no darles descripciones literales sobre asuntos que han pasado realmente. Yo no hago reportajes. Después de verla, deberíamos sentirnos perdidos. Es un cierto grado de provocación, sí. Si no se acepta esto, es mejor elegir una ópera de Apolo, ligada a la armonía, más clara, lógica", explica en tono retador Warlikowski.
 
El tercer acto sustituye el ballet de la obra por una suerte de baile en el agua (lo que llaman aquagym) entre viejos y jóvenes seguidores de Dionisio. Un intercambio de vida y muerte esperpéntico y cómico a la vez.
 
La joya final:
 
          "A quien no le guste, es su problema. Me parece excelente"(esto no es de Warlikowski)
 
Sin comentarios.
 
domingo, 01 de mayo de 2011
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