Francisco Villalba Talavera
Parece una frivolidad en los tiempos que corren preocuparse por los drásticos recortes presupuestarios que va a sufrir el mundo de la cultura en nuestro país, y en parte lo es, pero no tanto cuando se compara con la escasez de ellos que hay en otras partidas, tales como los sueldos estratosféricos de algunos de los que dictan tales medidas.
Por fuentes muy bien informadas me ha llegado la noticia de que el extraordinario ciclo de lieder de Madrid en el teatro de la Zarzuela, que este año cumple su decimoctavo año de existencia, no se encuentra incluido, como tampoco el del Liceo de Cámara, entre las prioridades a mantener por la entidad financiera que los patrocina.
Esto tendría justificación si ambos ciclos tuviesen un coste exagerado o el nivel de asistencia a ellos fuese escaso. Pero no hay nada más alejado que la realidad. Ciñéndome al ciclo de lieder diré que es considerado por la mayoría de la afición musical de Madrid una de las joyas de la corona, con el del Liceo de Cámara, y el nivel de ocupación de sus conciertos supera siempre el noventa por ciento del aforo de la Zarzuela, cosa que dudo logre ningún teatro de Madrid con otro tipo de acontecimientos teatrales sean del tipo que sean. Si a esto añadimos que el coste no es exagerado, no vemos que las razones para su desaparición estén justificadas, sobre todo cuando se tiene en cuenta que el presidente de la institución financiera que patrocina el ciclo disfruta de un sueldo anual de dos millones de euros que por supuesto no sufrirá el menor recorte en el futuro. Faltaría más. Si lo que este señor se embolsa fuese rebajada en una cantidad igual a lo que cuestan los lieder y la música de cámara, no creo que se viese forzado a sufrir una precariedad económica preocupante. Menos mal que todos sabemos que el montante destinado a ambos ciclos musicales es casi seguro que se dedicará a sanidad y a educación con lo cual el recorte estará justificado.
¡QUÉ VERGÜENZA!
miércoles, 01 de febrero de 2012