Jordi Caturla González
1964 fue sin duda un gran fecha para los amantes del jazz: junto al mítico “A love supreme” de Coltrane y compañía, la Nochebuena de hace 45 años alumbró otra de las grandes creaciones de todos los tiempos, el “Speak no Evil” de Wayne Shorter. El saxofonista y compositor de Newark había mostrado anteriormente su talento junto a los Jazz Messengers de Art Blakey y contemporáneamente con el Miles Davis Quintet, pero no fue hasta este disco cuando se reveló como un músico sobresaliente. Injustamente etiquetado como “un discípulo más de Coltrane”, Shorter no solo aporta aquí un estilo personal al saxo, sino que –y mucho más importante- contribuye decisivamente con sus magníficas y originales composiciones al desarrollo del jazz de las siguientes décadas. Junto a los irrepetibles Hubbard, Hancock, Carter y Jones, Shorter eleva a cotas celestiales el concepto “cool”, enmarcando el poderoso lenguaje del hard bop en estructuras equilibradas, con melodías amplias y ritmos reposados. Los detalles juegan así un papel fundamental: arpegios pianísticos enmascarados y síncopas de batería agazapadas, entre otras maravillas, dan a conocer la verdadera dimensión de la música. No es necesario hablar de los extraordinarios solos, porque los nombres de los instrumentistas hablan por sí mismos.
La sofisticada modernidad de “Speak No Evil” le ha consolidado como una obra maestra, un clásico que sigue sorprendiendo en cada escucha.
SHORTER, W: Speak no Evil. Freddie Hubbard, trompeta. Wayne Shorter, saxo tenor. Herbie Hancock, piano. Ron Carter, contrabajo. Elvin Jones, batería.
Blue Note, 7243 4 99001 2 7 (Edición RVG)
domingo, 01 de enero de 2012