De cómo en mis primeros años me ayudaron a comprender mejor la música y también de cómo, con buenas intenciones, me entorpecieron.
Cuando en mi infancia empezaba yo a interesarme con todas mis fuerzas por la música clásica, allá en el Jaén de principio de los sesenta, apenas encontré quien me encaminase; no tuve más ayuda que algunos libros de música y biografías de unos pocos, muy pocos, compositores: libros a menudo anticuados, con opiniones hoy en muchos casos proscritas. Cuando por fin, r...
miércoles, 01 de junio de 2011